Etimológicamente, la palabra migrar significa cambiar de lugar. Precisamente, Cambio de lugar es el nombre de la exhibición que hasta el 12 de agosto presenta la Galería Fotografía Chilena del Centro Cultural Palacio La Moneda, en Santiago, y en la que ocho artistas de distintas generaciones y procedencias –Juan Castillo, Javier Chorbadjian, Claudia del Fierro, Bárbara Oettinger, Alejandro Olivares, Cristóbal Olivares, Celeste Rojas Clara Salina– exploran las connotaciones de las nociones de identidad y migración.

Bajo la curaduría de Montserrat Rojas y Mariagrazia Muscatello –quienes, en un lúdico juego de palabras, integran la Oficina Curatorial MoMa-, la muestra profundiza en el concepto de desplazamiento en sus más variadas formas: exilio, turismo y diáspora, y cómo esos flujos migratorios ponen en tensión el concepto de identidad nacional, así como también cómo la persona se desarrolla en su propio tránsito.

“La exposición se interroga sobre estos movimientos y sus implicaciones simbólicas, más allá de los ciclos económicos, de guerras y de los desastres naturales que han obligado a diferentes grupos humanos al desplazamiento territorial y geográfico”, señalan las curadoras.

Morir en un país ajeno, lejos del círculo íntimo, es lo que capturó el fotoperiodista Alejandro Olivares en funerales de haitianos que viven en Chile, mientras que su hermano y también fotógrafo, Cristóbal Olivares, se centró en la representación de la trata de inmigrantes en el norte del país. Desde otra mirada, más bien irónica, Claudia del Fierro hace un performance durante el período de la Transición en Chile donde encarna a una secretaria fotografiándose en icónicos lugares del territorio nacional.

Al ser una muestra de la que se desprenden varias capas de lectura, conversamos con las curadoras sobre cómo ésta busca reflexionar sobre la migración como un derecho natural del ser humano, y cómo el significado actual de la palabra está absolutamente estereotipado, teñido por la sesgada representación de los medios de comunicación y de la política.

Vista de la exposición "Cambio de lugar", en el Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 2018. Foto cortesía Oficina Curatorial MoMa

Consuelo Olguín: ¿La idea de esta exposición surge desde la contingencia?

Mariagrazia Muscatello: Era algo presente, efectivamente. Pero cuando nos juntamos con Montserrat le dije que me gustaría trabajar algo que sintiera más próximo y que quería trabajar en esta idea de los desplazamientos. Yo también soy inmigrante en Chile.

Montserrat Rojas: Yo fui inmigrante en Alemania, fui refugiada política, no tuve nacionalidad. Los alemanes le dieron casa, idioma, todo a mis padres. No tengo ningún recuerdo de que en Alemania me hayan apuntado con el dedo por ser inmigrante. Yo era una chilena que venía del exilio, de una familia que venía del socialismo de Salvador Allende. Es importante que desde los trabajos curatoriales uno también reconozca que hace un trabajo biográfico, igual que los artistas.

MM: Nos interesaba trabajar esto desde una mirada más cercana. La migración es uno de los temas más discutidos y, sin embargo, siempre lo ha sido de una manera alejada, mirando a los migrantes como quienes no pertenecen ni siquiera al mundo del arte. Son siempre personas externas. Por eso nos interesaba hacer un trabajo etimológico sobre la palabra, para hacer ver las diferentes capas de significación de cada palabra y cuándo se cristaliza en una sola, la que más se utiliza y estereotipa. La palabra migración es una absolutamente estereotipada. 

CO: La exhibición aborda el concepto de migración desde distintos enfoques. ¿Cuál es la intención de ampliar el significado de la palabra?

MR: Nos interesa hablar sobre la migración como un derecho natural del ser humano. Si yo me quiero mover de un lugar a otro, lo voy a hacer. Es también una crítica a las estructuras políticas y geográficas y cómo entramos a los otros países. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos eso estaba establecido como número uno, el poder migrar, moverse de un lugar a otro, pero con las políticas y el tiempo, la Guerra Fría, las dictaduras, esto ha sido cada vez más difícil.

MM: Con la investigación queríamos plantear palabras claves que de alguna manera tienen que ver con reflexionar sobre el aspecto más específico de los tránsitos y desplazamientos, tales como exilio, diáspora, viaje, turismo, desde una lectura simbólica.

Vista de la exposición "Cambio de lugar", en el Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 2018. Foto cortesía Oficina Curatorial MoMa
Vista de la exposición "Cambio de lugar", en el Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 2018. Foto cortesía Oficina Curatorial MoMa

CO: La migración es un tema altamente debatido hoy mundialmente, tanto a nivel político como social. ¿Qué quisiera aportar esta muestra al debate?

MM: Acercarla. Por eso hicimos una reflexión sobre el lenguaje, la etimología, eliminar el estereotipo de la migración como algo que es masivo. Normalizarlo.

MR: Decir que vino el boom económico en Chile y que desde esa época hasta ahora hubo un gran flujo de españoles y nadie dijo nada; llegaron los peruanos, fantástico, todos comemos comida peruana, pero ¿tenemos amigos peruanos?

MM: Hay racismo dentro del contexto chileno.

CO: A nivel internacional también se ha puesto en tensión la idea de nación. Europa con los refugiados árabes, por un lado, y Estados Unidos con su política anti-migratoria…

MM: La Unión Europea se está quebrando en todo el territorio y en la situación geopolítica. Hay datos duros que dicen que la migración aporta a la economía y que es un beneficio. Ese aspecto está y políticamente viene manipulado por otra contingencia, que remite a la idea de Estados-Naciones. Lo que hace EEUU al cerrarse es reforzar identidades nacionales y volver a un clima pre Segunda Guerra mundial, del nazismo y fascismo, donde se potenciaron los conceptos de raza, Estado y proteccionismo económico.

MR: Personalmente me pasa que la exposición se queda chica con todo lo que está pasando, con Donald Trump, que están bombardeando Siria, levantando un muro, separando a los papás de sus hijos…

Alejandro Olivares, de la serie "Morir lejos", 2017-en curso. Cortesía del autor

CO: El trabajo de Alejandro Olivares parece ser el más crudo que hay en la muestra.

MR: Él es un fotoperiodista que hace largas investigaciones. Está desde hace dos o tres años trabajando con los haitianos, es un trabajo lento, de largo aliento. Incluso fue a Haití, al funeral de Joane Florvil. Ese es el trabajo más duro: mostrar qué significa para un extranjero morir cuando no está en su país y no está con sus familiares.

MM: Esa es una lectura que aborda un aspecto más contingente, más social, que tiene que estar en la exposición. Pero un equilibrio que quisimos mantener fue darle una lectura más simbólica desde el mismo discurso del arte y también abrir otras perspectivas, otros diálogos con el público.

MR: Hemos tenido comentarios que a la gente le ha gustado la muestra, pero también me han llegado comentarios que llegaron haitianos y se enojaron con el trabajo de Alejandro.

MM: Porque ahí abres una cierta sensibilidad. La representación es complicada en el fotoperiodismo. A mí no me gustaría ser fotografiada en una situación de vulnerabilidad y verme en una exposición. Es una documentación, pero también es una representación que puede herir.

CO: Actualmente la palabra migración pareciera estar muy asociada al drama.

MR: Hay una visualidad más clara de la migración, una valoración negativa. Por eso hablo de que nosotras somos inmigrantes, porque hay una especie de diferencia entre el extranjero y el inmigrante. En una conferencia para el lanzamiento de la muestra, Emilia Tijoux dejó muy claro que el extranjero sería el europeo o el estadounidense y el inmigrante sería el latinoamericano.

MM: Nos interesa hacer una reflexión sobre el concepto de identidad. Los flujos migratorios ponen en discusión las identidades propias, la identidad del Estado-Nación, la identidad en términos raciales. Tratamos de acercar el tema a algo mucho más puntual, entonces tomamos nuestra experiencia geográfica y elegimos artistas que también vivieron esta experiencia a través de desplazamientos. Queremos evitar el estereotipo del inmigrante como una persona ajena que está siempre en una posición de debilidad.

CO: ¿Quiénes construyen ese imaginario del migrante?

MR: Los medios de comunicación. Una crítica a los medios es que no han sido capaces de abordar el tema desde este otro lado. No han dicho realmente la riqueza que significa, la normalidad de tener una sociedad multicultural. Hay un economista que dijo que el inmigrante que llega ya es una persona de esfuerzo. Ese haitiano que salió de Haití por derecho natural pudo hacerlo. Emilia Tijoux dice que estas personas son las que pagan todos los impuestos. El haitiano no se va a subir al Transantiago sin pagar.

Claudia del Fierro, Instantáneas de Turista, 1997-1999, acción y fotografía, 120 mm slides, 35 mm slides, Polaroids, C-prints. Cortesía de la artista

CO: Me llamó la atención la inclusión del turismo. ¿Qué lectura aporta este tipo de desplazamiento?

MM: Integramos el turismo por dos razones. Primero, porque todos a través del turismo se pueden identificar con este tránsito temporal y, segundo, porque la llegada del extranjero es justamente a través del visado turístico. Con el trabajo de Claudia del Fierro, por ejemplo, hablamos de la necesidad turística de fotografiarse al lado de los símbolos.

MR: Claudia del Fierro hace ese trabajo en el año 97, en el periodo de la transición en Chile, ya pasado el Informe Rettig, el Valech, el gobierno de Patricio Aylwin… Entonces ¿cuál era el deseo de la gente en esa época? El viaje. Habían pasado 17 años de dictadura, no había mucha plata. Este es un trabajo sobre el género, sobre el viaje y el turismo local, sobre una mujer que se auto-representa como la única forma que nos podían representar en esa época, que todavía es un poco así, con trabajos que tienen que ver con las mujeres.

CO: En su texto curatorial afirman que presentar esta exhibición en La Moneda era especialmente significativo desde un punto de vista simbólico.

MM: Es significativo precisamente por la creación de la identidad nacional. Es un lugar simbólico hacerlo en el Palacio La Moneda. Ahí se cunde el concepto de la chilenidad, de qué significa ser chileno. Nosotras quisimos poner en discusión eso.

MR: En todos los sentidos de la palabra: La Moneda está en la mitad de la ciudad, fue bombardeada… Es interesante cómo el arte logra aparecer justo en los momentos en que aparece una crisis, como de manera casual. Fue una sincronía.

Vista de la exposición "Cambio de lugar", en el Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 2018. Foto cortesía Oficina Curatorial MoMa
Vista de la exposición "Cambio de lugar", en el Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 2018. Foto cortesía Oficina Curatorial MoMa
Vista de la exposición "Cambio de lugar", en el Centro Cultural La Moneda, Santiago de Chile, 2018. Foto cortesía Oficina Curatorial MoMa

Imagen destacada: Claudia del Fierro, Instantáneas de Turista, 1997-1999, acción y fotografía, 120 mm slides, 35 mm slides, Polaroids, C-prints. Cortesía de la artista

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Consuelo Olguín

Periodista especializada en medios escritos por la Universidad Católica de Chile. Ha escrito para los diarios El Mercurio y El Dínamo en sus secciones de actualidad y cultura. Tiene un diplomado en Periodismo en Cultura, Crítica y Edición de Libros por la Universidad de Chile. Como periodista, su interés se centra en la literatura y las artes visuales.