Reality would have to begin. 

[La realidad tendría que comenzar] 

Harun Farocki

 

 

Por Alejandra Sarria, curadora

Se abre el telón. Los mecanismos y sistemas que hacen posible el artificio desaparecen tras escena. Las cuerdas, las poleas, el director, el texto, todo está oculto para que nada interrumpa la narrativa. El telón se encarga de esconder la fabricación de la puesta en escena para encubrir cómo, qué y quiénes construyen el mensaje.

Mientras que en la puesta en escena teatral el telón cumple la función de ocultar y negar los mecanismos que la construyen, en Cuatro actos Tania Candiani (Ciudad de México, 1974) propone usarlo como una herramienta para develar todos los elementos que componen el proyecto. En lugar de presentar una obra “lista” para ser vista, Candiani plantea la exposición como un proceso de trabajo progresivo en el que se hacen evidentes los sistemas de interdependencia que construyen un discurso o una acción.

A lo largo de este proyecto, el escenario de lo que fue el Teatro Odeón, en Bogotá, se reactiva para presentar dos formas de puesta en escena. En la primera, se convierte en un taller de costura en el que se confeccionan cuatro telones.

En lugar de mantener un orden visual y económico en el que los objetos solo se presentan como mercancía y por lo tanto se invisibilizan los procesos mediante los cuales son construidos, Candiani propone mostrar los tiempos y medios empleados para construir la obra y por lo tanto su dimensión humana, temporal y espacial. De ahí que el proyecto no concentre su atención en el objeto terminado para ser exhibido, sino que enfatice sus procesos de realización en una especie de coreografía de la labor que muestra el lugar que ocupa el trabajo en la producción de un sistema que se soporta a través de un conjunto de cuerpos que estructuran una realidad.

La segunda forma de puesta en escena se encarga de devolver al Espacio Odeón una de las funciones que tuvo alguna vez como edificio. Todavía hay un escenario, pero ya no un lugar para el público, las graderías no están. Hay una distancia inevitable entre el público y “la escena”, que obliga a ver de otra manera. Esta cualidad del escenario se activa en la realización de cuatro actos en los que se confrontan diferentes procesos de naturalización y ocultamiento histórico y político recurrentes en América Latina.

El ejercicio de abrir el telón es una manera de levantar el velo para permitir ver más allá de lo oculto. Es una forma de develar pero también de resistir, de “levantarse” como una manera de confrontar la versión oficial e insistir sobre otras verdades, otras narraciones y otros discursos. Es por esto que los cuatro actos que se presentan como guión continúo de la exposición, responden a temáticas que ponen en duda diferentes construcciones de “la realidad”, o la manera en la que se presenta como tal, a través de acciones que cuestionan el silenciamiento de violencias sistematizadas; la distribución hegemónica de cuerpos y territorios; el adoctrinamiento y la instrucción; y la violencia implícita en el nombrar.

Las diferentes acciones y gestos que se presentan en este proyecto se repiten una y otra vez; este ejercicio de reiteración (hacer el telón, subir el telón, abrir el telón, mostrar la acción, cerrar el telón, bajar el telón, repetir) se enfatiza con la documentación de las acciones y la instalación de los telones -para volverlos a presentar-, junto a un video que superpone diferentes narrativas del telón como objeto escénico y social. Esa insistencia en la repetición se convierte en una metáfora sobre la manera en la que se construyen diferentes realidades, y establece un paralelo entre la puesta en escena teatral y la teatralidad de lo político.

En Cuatro actos: la reactivación del escenario, la escenificación de los procesos de trabajo y la presentación de acciones que confrontan discursos totalizantes, permiten pensar “lo real” como un proceso en construcción en donde la superposición de cuerpos, acciones y afectos articula realidades que se producen una y otra vez. “La realidad tendría que comenzar. Y quizás, al empezar una y otra [y otra] vez, la realidad finalmente pueda ser provocada” [1].

 


[1] Hito Steyerl. Beginnings. En e-flux journal #59. La traducción es mía

LOS CUATRO ACTOS

Estas cuatro acciones fueron desarrolladas en colaboración con artistas nacionales y se vinculan directamente con intereses de Candiani en relación con la educación, los roles de género, el poder de las multitudes, la disrupción sonora y del lenguaje, y la remezcla de diferentes datos y procesos, que se ponen en diálogo con los intereses y prácticas de cada uno de los artistas invitados.

ACTO 1. La paradoja del cuervo / Ana María Montenegro 

A través de un discurso que reúne diferentes voces, datos y testimonios, este acto se refiere a los procesos de ocultamiento de la verdad y a la apatía en torno a las muertes y desapariciones sistematizadas que siguen sucediendo en Colombia en particular y en América Latina en general.

ACTO 2. Falsonorama / Mario Galeano – con la participación de Camilo Jaramillo

Para este segundo acto se presentó una ficción en la que se plantea una cartografía sonora de Colombia desde la que sería posible pensar en otras mezclas y mestizajes que se sobrepongan a la distribución “oficial” del territorio y las personas. Esta mezcla se realizó en vivo y a través de una multiplicidad de artefactos reproductores y archivos de sonido.

ACTO 3. Lecciones y demostraciones / Luisa Ungar

En este acto Luisa Ungar demuestra los hallazgos de una investigación basada en las cartillas de educación del siglo XIX. En éstas aparecen diferentes procesos de enseñanza que giran en torno a modos de hablar, códigos de lenguaje, uso del cuerpo y manejo de la respiración a los que Ungar se refiere en sus demostraciones.

ACTO 4. Utópica natural / Alberto Baraya, Tania Candiani y Nueve Voltios

El cuarto acto explora la acción de nombrar como mecanismo de apropiación y colonización que ha servido para construir discursos específicos, desde los que se construyen formas de representación que visibilizan a unos y ocultan a otros.

Vista de "Cuatro Actos", un proyecto multimedia de Tania Candiani, en Espacio Odeón, Bogotá, 2018. Foto cortesía de la artista

EL PRINCIPIO, EL PARÉNTESIS Y EL FIN, EL TELÓN