In Every Studio a Biennial. En cada Estudio una Bienal. Con este slogan arranca hoy la #00Bienal de La Habana, una nueva instancia artística, alternativa, independiente y reaccionaria a cualquier entidad estatal. El lema –o tema- invoca con ironía y humor la letra del himno del Estado cubano para sus Comités de Defensa de la Revolución (CDR): “En cada cuadra un comité, en cada barrio una revolución”.

Pero mientras los cederistas son famosos por sus operativos de vigilancia radical a supuestos actos radicales en nombre de la Seguridad del Estado, la #00 busca reestructurar el modelo de acción de la Bienal con base en lo colectivo, la colaboración y la proyección internacional, con el fin de apuntalar el arte como una fuerza revitalizadora para la sociedad cubana.

Algunos se preguntarán por qué una Bienal alternativa, cuando Cuba ya tiene una por tradición que siempre ha sido considerada como “uno de los eventos de arte más importantes de Latinoamérica”. Todo comienza en septiembre del 2017 con el paso del Huracán Irma por la isla. Tras la devastación –medioambiental y social, pero también emocional, es decir, simbólica- la que sería la 13° Bienal de La Habana, prevista en ese entonces para 2018, se pospuso.

Debido a conflictos de índole político – que en Cuba no faltan- y económicos –que sabemos abundan en este país y con connotaciones catastróficas-, la Bienal fue reprogramada para el 2019, cuatro años después de la 12° edición, que se celebró en el 2015. Acá es bueno recordar que este evento de larga trayectoria e importancia en la historia del arte de América Latina, fundado en 1984, modelo alternativo –sí, alternativo- frente a otras bienales en la región por su abierta declaración a favorecer la inclusión del “Tercer Mundo”, y vitrina mundial sin paralelo para los artistas de la isla, se viene desarrollando cada tres años desde 1994, esto es, que para los efectos ha devenido trienal.

Para los artistas cubanos, la Bienal de La Habana es patrimonio nacional, más allá de un evento oficial. Según los organizadores de la #00, Luis Manuel Otero Alcántara y Yanelys Núñez Leyva, junto a José Ernesto Alonso, Iris Ruiz, Yuri Obregón y Amaury Pacheco, “la Bienal de La Habana no es el grupo de exposiciones oficiales que se inauguran en las galerías y museos del país, no es el conjunto de muestras colaterales. Es la activación de los espacios independientes, es la interacción del público con el mundo del arte y sus prácticas, es la vibración que experimenta la ciudad desde sus cimientos. Por el fenómeno cultural que ella constituye es que, a pesar de estar en crisis el evento (espejo del sistema que impera y la dirige) lo defendemos, y responsabilizamos al gobierno por su concreción”.

Tras el anuncio oficial de que se posponía ese patrimonio cultural que es la Bienal de La Habana, sin una previa consulta ciudadana o a los mismos artistas para pensar una estrategia colectiva y alternativa, Otero Alcántara y Núñez Leyva se lanzaron al ruedo: “Hagamos nuestra propia Bienal”, en casas y talleres de artistas de La Habana. Una Bienal extra-oficial que, según explican, “no pretende establecerse como un evento alternativo, ni boicotear las actividades que se programan desde hace tres años, sino tratar de generar el evento que por derecho propio pertenece al pueblo (…) La #00 no está concebida como un acto de agresión contra las instituciones culturales existentes o contra la Bienal de La Habana auspiciada por el gobierno”. Su propósito, enfatizan, es “desatar” el arte cubano de lo que perciben como la “burbuja oficial del mundo del arte”, y reconectar la cultura con las realidades sociales cubanas.

El equipo organizador. Cortesía: #00Bienal de La Habana

“En tiempos tan difíciles como los actuales, la celebración de la Bienal de La Habana sería un mecanismo contra la desesperanza y la banalización en la que se encuentra sumido el pueblo”

 

De cara a la necesidad de una Bienal alternativa, sus organizadores comenzaron a hacer el trabajo. Muchos artistas, no solo cubanos sino de otras partes del mundo, respondieron –y en tiempo récord-, otros se refrenaron por miedo (y eso se respeta). La información “oficial” de la #00 dice que –al día de hoy- participan unos 70 artistas, 40 de ellos cubanos, el resto de España, Colombia, México, Brasil, Estados Unidos, África, Alemania, Rumania y Ucrania, pero podrían ser más. Por razones obvias, es decir, para evitar que las autoridades cubanas le nieguen la entrada al país, algunos artistas extranjeros se darán a conocer una vez inaugurado el evento.

Junto a nombres internacionalmente reconocidos, como la artivista cubana Tania Bruguera y el crítico y curador de arte cubano Gerardo Mosquera, la # 00Bienal contará con un espectro de profesionales del arte y artistas representativos del arte cubano, como Celia & Yunior, El Sexto, Jesús Hernández Güero, Lázaro Saavedra, Ernesto Orosa, José Luis Marrero, Chino Novo, Henry Erick y Hamlet Lavastida. Los espacios de arte independiente también se suman para acoger exposiciones, entre éstos Espacio Aglutinador, INSTAR (fundando por Tania Bruguera), El Oficio, Taller Yobatard, Estudio Yo soy el que soy, Norias y el Museo de Arte Políticamente Incómodo (MAPI), que junto al Museo de la Disidencia son proyectos de larga data de los organizadores Otero Alcántara y Núñez Leyva.

Tania Bruguera en su apoyo a la #00Bienal de La Habana

“El turismo (campo priorizado en la fase recuperativa en la que se encuentra el país) que convoca un evento como la Bienal de La Habana, no es el habitual de mulatas, tabaco y ron, es un turismo que viene a consumir cultura y eso irradia en todos los campos de nuestra sociedad y economía”

 

La Bienal #00, al no recibir apoyo oficial, se financia a través de contribuciones privadas –algunas vía crowdfunding- y está, evidentemente, bajo la mira del gobierno de Cuba. Otero Alcántara fue preso político a finales del año pasado, justo cuando se aprestaba a dar una conferencia de prensa sobre este inédito evento en la historia del arte cubano. Días después fue liberado bajo fianza tras una serie de protestas. ¿Será la #00 reprimida, sus artistas y organizadores apresados?

Hace pocos días, ante la inminencia de que “la alternativa” es un hecho, circuló por las redes sociales una declaración conjunta de las oficialistas Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y Asociación Hermanos Saíz, donde se lee: “Rechazamos cualquier intento de entorpecer o manipular la gestión institucional y los proyectos de artistas de Cuba y otros países que están en marcha de cara a la XIII Bienal de La Habana. Denunciamos la autotitulada Bienal #00, que se enmascara detrás de una fraseología demagógica y cínica, y se organiza con fondos de la contrarrevolución mercenaria, cuyo único propósito es descaracterizar al sistema institucional, confundir a los artistas y crear un clima propicio para promover los intereses de los enemigos de la nación y de la obra revolucionaria que ha gestado e impulsado la Bienal de La Habana y muchos otros eventos de gran arraigo popular”.

Y sigue: “Se han sumado a este engendro muy pocas personas, en su mayoría sin obra alguna de relevancia, que con intención malsana o por confusión, buscan la notoriedad que puede ofrecerles la plataforma mercenaria y su sobreexposición en las redes sociales. Se anuncia su realización en espacios sin ninguna importancia más allá del intento fallido de atacar la política cultural, no pocos de ellos con actividades al margen de la ley. Se pretende desorientar a los artistas para que utilicen sus estudios, que cuentan con todo el apoyo de la institución, en función de una maniobra provocadora (…) Ningún comentario malintencionado, ninguna tergiversación de la política cultural cubana, ninguna patraña elaborada por personas inescrupulosas, hará perder la fe de los artistas en un proceso social que ha defendido el arte y la cultura como una de las más nobles proezas (…) No permitiremos que se empañe el nombre y el significado de la Bienal de La Habana, para la que nos preparamos, convencidos de que será la auténtica fiesta popular de la creación visual contemporánea”.

Programación de la #00 Bienal de La Habana

Todo gobierno autoritario siente miedo, es inevitable, y lo enmascara con la misma arma que mejor sabe utilizar: la represión. Pero el apoyo de peso a esta bienal que es evidentemente parte de la disidencia interna está ahí. Gerardo Mosquera, uno de los fundadores de la Bienal de La Habana, y parte del equipo organizador de las tres primeras ediciones, protagoniza un video promocional de la Bienal #00 en el que afirma que “cualquier iniciativa cultural que venga de la base de los propios artistas, venga de Cuba o de cualquier otro país, debe ser bienvenida, porque descentraliza la cultura, la dinamiza y la vuelve más fresca. Vivimos tiempos difíciles, donde los presupuestos para la cultura han sido dramáticamente reducidos, y los artistas han buscado soluciones alternativas por todo el mundo”. El historiador del arte, una de las voces críticas de Cuba más respetadas a nivel internacional, participará en la Bienal alternativa con una conferencia elocuentemente titulada Posturas del arte frente a espacios de riesgo.

Los tiempos han ido cambiando. La precariedad material – y moral- en la que se ha visto sumergida la sociedad cubana en casi 60 años, ha sido también propulsora de resoluciones creativas, desafiantes e ingeniosas, que tienen mucho que ver con el espíritu de esta bienal. En una entrevista con HavanaTimes.org, el artista visual Hamlet Labastida señaló que “el Estado cubano, el Ministerio de Cultura, no pueden ya creerse los dueños de los movimientos culturales en este país”, pues “los artistas con pocos recursos, o con ninguno, podemos hacer bienales, festivales”, ya que “el eje de la centralidad institucional tiene que moverse, su eje cambió y ellos tienen que acabar de entenderlo”.

Uno de los apoyos económicos a la #00Bienal es el que ha hecho públicamente el artista Reynier Leyva Novo, quien donó 3800 pesos convertibles cubanos (CUC) a la organización. Ese dinero proviene de la reciente compra que hizo el Consejo Nacional de las Artes Plásticas de su obra No me guardes si me muero, una urna de cristal que contiene las cenizas de las obras completas de José Martí, las cuales el artista incineró, dejando intacto el último tomo, que es la guía. De ese modo, el tomo sobreviviente pasa a ser el registro de lo que consumieron las llamas.

Otro gesto de apoyo sale de Miami, la ciudad por excelencia del exilio cubano, bajo la forma de #00 Bienal | Miami, una intervención artística a desarrollarse del 9 al 15 de mayo de 2018 en el espacio de la Fundación MUD, cuyo objetivo es generar proyectos educativos y artísticos donde arte, internet, realidad virtual y análisis de datos convergen. La #00 Bienal | Miami reconoce el papel que desempeña la #00 Bienal de La Habana en la activación de las escenas locales, pero también en el desarrollo de una red de colaboración que contribuya a eliminar fronteras y distanciamientos. En ese sentido, le animan los lazos de cooperación, amistad y apoyo que ha despertado la #00 Bienal de La Habana. Organizada por la historiadora del arte cubana Aldeide Delgado con idea original del artista cubano Francisco Masó, ambos asentados en Miami, la #00 Bienal | Miami es un núcleo subordinado a la #00 Bienal de La Habana. Los artistas participantes son Francisco Masó, Rodolfo Peraza, Yucef Merhi y Alejandro Taquechel.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.