Nuestra conciencia cultural como occidentales por momentos se ha visto permeada por el deseo de una renovación humanista, por la necesidad de lenguajes y formas de construir ideales comunes que nos ayuden al entendimiento de nosotros mismos. Theodor Adorno y Max Horkheimer se preguntaban en La dialéctica del iluminismo cómo era posible que después de que el hombre había dado grandes pasos como un grupo social civilizado y que llegaría a la plenitud máxima a través de la razón, alcanzara tal turbadora forma de barbarie con la creación de las bombas y las guerras mundiales.

El orden racionalista fue considerado un triunfo y, sin embargo, el hombre, a título de la razón, ha propagado incesantes atrocidades. Olvidamos el sentido de la tierra y nuestra relación con el mundo es una relación fracturada. ¿Cuál es la capacidad de comunión que puede alcanzar el hombre-hijo de la razón para entender y relacionarse con el mundo que le rodea? ¿Cómo convivimos unos con otros y cuánta hostilidad y tiranía manifestamos a través de nuestros actos, justificados casi siempre por una manía insana de mantener un ego que nos impide entendernos con nuestra misma especie y con los demás seres que forman parte de este planeta?

El Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) inauguró el pasado 21 de marzo la primera serie de muestras que son parte de la celebración de sus 40 años. En las Salas A1, A2 y en la Sala de Fundiciones se puede visitar hasta el 4 de junio la exposición Allora & Calzadilla. La noche que volvimos a ser gente, una curaduría de Emiliano Valdés que engloba tres proyectos del dúo artístico conformado por Jennifer Allora (Estados Unidos, 1974) y Guillermo Calzadilla (Cuba, 1971), en la cual se reflexiona sobre las relaciones del hombre con la naturaleza, con su contexto cultural y su posición como “ser racional” en el universo.

La exposición, conformada por los proyectos Stop, Repair, Prepare: Variations on “Ode to Joy” for a Prepared Piano (Parar, reparar, preparar: variaciones de “Oda a la alegría” para un piano preparado) 2008; The Great Silence (El gran silencio) 2014; y The Night We Became People Again (La noche que volvimos a ser gente) 2017, marca un carácter sustancialmente crítico, pero al mismo tiempo poético y filosófico, que declara constantemente el trabajo de los artistas.

Allora & Calzadilla, Stop, Repair, Prepare: Variations on “Ode to Joy” for a Prepared Piano (Parar, reparar, preparar: variaciones de “Oda a la alegría” para un piano preparado), 2008. Vista de la inauguración Museo de Arte Moderno de Medellín. Foto: Juan Felipe Barreiro. Cortesía MAMM

The Great Silence (El gran silencio) es una videoinstalación a tres canales que nos invita a reflexionar acerca de la necesidad humana de encontrar otras especies civilizadas con la cuales poder comunicarnos pero, al mismo tiempo, nos alerta de cómo destruimos la existencia de las formas de vida que tenemos más cerca de nosotros. Así, en una de las proyecciones laterales de la sala vemos las imágenes del telescopio Arecibo ubicado en Esperanza, Puerto Rico, construido con el propósito de recolectar datos radioastronómicos y aeronomía terrestre, de ser un radar planetario y el observatorio más grande de todos los planetas del sistema solar.

En otra proyección paralela nos acogen las imágenes de un grupo de loros conviviendo apaciblemente en su hábitat y, en una proyección frontal, podemos leer un mensaje a partir de subtítulos que, aparentemente, nos dejan a los humanos estas simpáticas y bellas aves. El mensaje es parte de un guion desarrollado por el escritor de ficción Ted Chiang, quien colaboró con los artistas para presentar a través de esta fábula las apreciaciones que hacen los loros acerca de los seres humanos y su afán por encontrar vida en otros planetas. Sobre esto, la paradoja de Fermi, que se pregunta por la existencia de otras civilizaciones inteligentes en nuestro universo observable, se responde en una de sus hipótesis a partir de la ausencia de testimonios científicos sobre la existencia de dichas civilizaciones. “El universo es un sitio bastante amplio. Si solo estamos nosotros, me parecería un auténtico desperdicio de espacio”, señaló en algún momento Carl Sagan.

El loro que se dirige a nosotros nos señala cómo considerarnos los únicos seres con capacidades comunicativas y reflexivas en el mundo en que vivimos; obstaculiza nuestra capacidad de entender a los demás seres de nuestro propio planeta, como si no fuera suficiente toda la vida que tenemos a nuestro alrededor. “A los humanos le gusta creer que son únicos”, se lee en uno de los subtítulos que aparece en la pantalla.

“Es probable que mi especie no esté aquí por mucho más tiempo; es probable que muramos y nos volvamos parte de El Gran Silencio. Pero antes de partir, le estamos enviando este mensaje a la humanidad. Solo esperamos que este telescopio de Arecibo les permita oírlo. El mensaje es este: Sean buenos. Los quiero”.

Allora & Calzadilla, The Great Silence (El gran silencio), 2014. Vista de exposición en el MAMM, 2018. Foto: Úrsula Ochoa.
Allora & Calzadilla, The Great Silence (El gran silencio), 2014. Vista de exposición en el MAMM, 2018. Foto: Úrsula Ochoa.

The Night We Became People Again (La noche que volvimos a ser gente) consiste en un film que muestra una planta petroquímica, una refinería azucarera y una cueva ubicada en Puerto Rico, todas sin presencia alguna de un ser viviente. El título es retomado de un cuento homónimo del novelista José Luis González que se desarrolla en un espacio urbano, una metrópolis industrializada en la ciudad de Nueva York donde revisa temas como recuperar algunos valores, la familia, o la conciencia de ser parte de una existencia que debería permitirnos disfrutar de cosas bellas y simples como, por ejemplo, una noche estrellada.

Como si se tratara de una de las tesis del filósofo Byung-Chul Han, el hombre del cuento y por extensión nosotros, hemos devenido  fábrica hiperneurótica que agota cada día su propio ser, diluyéndolo en una serie de actividades quizás vacías de sentido. El ethos del hombre postindustrial aparece perfilado en la narración de José Luis González. La pieza fílmica refleja las imágenes de estos lugares, mientras una voz en off se pronuncia como una especie de cántico que por momentos parece hipnotizar y que, según se indica, es la simulación del sonido de una corriente eléctrica.

“El texto que la voz lee, desvinculado de su significado semántico, se transforma en un collage sonoro afectivo que produce un efecto hipnótico mientras fluye sobre las imágenes”, leemos en la guía de la exposición.

Allora & Calzadilla, The Night We Became People Again. 2017, video HD, color, sonido, 15:00. Cortesía de los artistas y Lisson Gallery. Foto: Dave Morgan

El tercer componente de la muestra, que se encuentra en la Sala de Fundiciones, es una obra significativa del dúo artístico: Stop, Repair, Prepare: Variations on “Ode to Joy” for a Prepared Piano (Parar, reparar, preparar: variaciones de “Oda a la alegría” para un piano preparado). Consiste en un piano Bechstein de media cola que se encuentra adaptado a un dispositivo con ruedas, en cuyo centro hay un agujero con el diámetro suficiente para que pueda acoplarse una persona; un pianista, en este caso, que se dispone a tocar un arreglo del cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven, conocida también como el “Oda a la alegría”.

La posición del pianista no es en absoluto cómoda; la composición musical, así como la ubicación de su cuerpo con relación al teclado, se encuentra al revés. El intérprete, mientras ejecuta este acto performático, se desplaza por la sala confiriéndole a este performance una genuina interacción con el público y con el espacio. La obra se activa cada hora durante el horario habitual del museo por los pianistas Andrés Santander y José Manuel Zapata.

Allora & Calzadilla, Stop, Repair, Prepare: Variations on “Ode to Joy” for a Prepared Piano (Parar, reparar, preparar: variaciones de “Oda a la alegría” para un piano preparado), 2008. Vista de la inauguración Museo de Arte Moderno de Medellín. Foto: Juan Felipe Barreiro. Cortesía MAMM

Las obras que proponen Allora & Calzadilla están permeadas por reflexiones que abordan temas sociales, ecológicos y geopolíticos, sin llegar a ser presos de las retóricas propagandísticas ni los discursos lastimeros que tienen el empeño de usar la imagen con un sentido irreflexivo de conmoción superficial e inmediata; por el contrario, los artistas actúan desde una lucidez en el tratado de las imágenes, los lenguajes y las formas que es meritorio de ser destacado. El trabajo de Allora & Calzadilla siempre se sitúa en el justo manejo de la crítica y la poética con resultados impecables. Sus obras tienen un profundo valor social que se manifiesta, como lo menciona Guillermo Calzadilla, a través de intersecciones y convergencias entre la geofísica y la geopolítica, la cosmología y la antropología, entre la evolución de las especies y las finanzas, es decir, la convergencia siempre subversiva y latente entre la máquina humana y el mundo natural.

Allora & Calzadilla. La noche que volvimos a ser gente, está ligada quizás a una necesidad ética, desde la cual algunos artistas han convertido su trabajo en una filosofía de vida, y en un dispositivo con el cual volver a la humanización de la cultura, volver al sentido de tierra que puede alcanzar la obra de arte, y conseguir, a través de lo presentado, una bella alegoría sobre la comunicación del hombre y su manera de expresarse y relacionarse con el mundo, con lo que se produce una coherente metáfora sensorial.

 


Imagen destacada: Allora & Calzadilla, Stop, Repair, Prepare: Variations on “Ode to Joy” for a Prepared Piano (Parar, reparar, preparar: variaciones de “Oda a la alegría” para un piano preparado), 2008. Vista de la inauguración Museo de Arte Moderno de Medellín. Cortesía MAMM

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Nace en Medellín, Colombia. Es maestra en Artes Plásticas y Visuales. Realizó estudios en Filosofía en la Universidad de Antioquia y tiene una acreditación en Evaluación de Procesos Educativos. Posee un diplomado en Periodismo Cultural y Crítica de Arte y se desempeña como docente de cátedra universitaria. Es parte del equipo de columnistas de la revista La Artillería, revista de arte de la ciudad de Medellín, y escribe para la sección "Palabra y Obra" del periódico El Mundo.