Leandro Katz (Buenos Aires, 1938) es un artista clave en las prácticas conceptuales latinoamericanas. Además de escritor, es un realizador conocido por sus películas y sus instalaciones fotográficas, cuyas obras de largo aliento abordan temas de la historia Latinoamérica y entrecruzan la investigación histórica, la antropología y las artes visuales. El 2018 ha sido un año particularmente fructífero para este pionero del arte conceptual en la región, cuya carrera se desarrolló desde 1965 en Estados Unidos, para volver a establecer su base de operaciones en Buenos Aires desde hace trece años.

En los últimos meses, ha publicado el libro The Catherwood Project: Incidents of Visual Reconstructions and Other Matters, editado por la Universidad de Nueva México, y diez fotografías suyas relacionadas con ese mismo trabajo pertenecientes a la Colección Patricia Phelps de Cisneros fueron donadas al MoMA de Nueva York.

Por estos días, Katz es el protagonista de tres importantes exposiciones: Proyecto para el día que me quieras y la danza de fantasmas, que se presenta hasta el 29 de julio en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC); Entre dos citas, una muestra de trabajos recientes que ha sido elegida para la apertura del nuevo espacio de la galería Henrique Faria Buenos Aires; y una versión de Proyecto para el día que me quieras, que curada por Cuauhtémoc Medina y Cecilia Rabossi inauguran PROA 21, el nuevo espacio de PROA, en el barrio de La Boca de Buenos Aires.

KATZ EN EL MUAC

La exposición Proyecto para el día que me quieras y la danza de fantasmas revisa cuatro proyectos fundamentales en la trayectoria de Katz: El día que me quieras, Paradox, La huella de viernes y El Proyecto Catherwood, los cuales abordan épocas y registros distintos y parten de investigaciones de largo aliento que indagan sobre los fantasmas de la historia latentes en la imagen fotográfica y sus usos.

Mediante instalaciones, fotografías documentales y videos, Leandro Katz despliega un conjunto de obras que abordan tanto la imagen del Che Guevara en su campaña en Bolivia y su muerte, así como el inconsciente material y visual del pasado colonial en América Central que permea las visiones del presente.

En el caso del Proyecto para el día que me quieras, la muestra, curada por Cuauhtémoc Medina (MUAC), Cecilia Rabossi y Amanda de la Garza (MUAC), y realizada en colaboración con Fundación PROA, reúne por primera vez las nueve instalaciones que resumen el trabajo de Katz acerca de la imagen del Che Guevara, atravesada por el registro fotográfico de su trágica campaña en Bolivia, en particular, el modo en que la construcción de su imagen pública contrasta con la clandestinidad de sus distintas apariciones como guerrillero junto con sus compañeros, así como el impacto que la imagen de su cadáver produjo en la imaginación del siglo XX.

Katz explora también la materialidad de la memoria y de la historia por medio del uso de diferentes soportes de exhibición y del desplazamiento de la imagen bidimensional a una que es capaz de ocupar el espacio. Partiendo de una investigación de orden histórico, las imágenes reconstruyen la evidencia visible del evento, la relación entre la opacidad y la clandestinidad de las distintas retóricas de la imagen.

La exhaustiva investigación histórica y periodística realizada lo llevan a conformar una polifónica cronología ¾1963 a 1997¾ sobre la campaña boliviana del Che y sus compañeros que permite una lectura simultánea de hechos provenientes de las más diversas fuentes documentales: medios periodísticos, informes y textos militares, históricos y políticos. Y dado que dichas fuentes de información se refieren a fechas e incidentes específicos registrados por ambos lados de la lucha, y que a menudo son ideológicamente dispares y frecuentemente erróneas o contradictorias, el orden cronológico de los mismos permite desentrañar hechos microhistóricos que merecen ser revelados.

Las instalaciones incluyen dos obras fílmicas: el ensayo documental El día que me quieras (1997), en el cual, a través de la narración y la entrevista, Freddy Alborta, el fotógrafo boliviano que tomó las imágenes finales del cuerpo de Che Guevara luego de su captura y ejecución en 1967, nos conduce a través de una reflexión sobre la fotografía y la muerte, y Exhumación (2007), una entrevista a Alejandro Incháurregui, el antropólogo forense que formó parte de los equipos antropológicos que hallaron la tumba clandestina de Ernesto Che Guevara en 1997.

La serie fotográfica de El Proyecto Catherwood reconstruye las expediciones de los años 1840 de Frederick Catherwood y John L. Stephens en Yucatán y el mundo Maya. Mediante la contrastación de los dibujos de Catherwood y de las ruinas arqueológicas en su estado actual, Leandro Katz adopta el punto de vista del explorador inglés a través de elaboradas técnicas fotográficas. Con ellos, restituye un tiempo pasado al mismo tiempo que establece una mirada crítica sobre él.

En conexión con este último proyecto, se exhibe también Paradox y La huella de Viernes, un conjunto de instalaciones, fotografías y videos que dan cuenta de la genealogía de los asaltos coloniales de las tierras mayas. Nuevamente, Katz hace uso de un relato cronológico para abordar las invasiones coloniales al territorio desde el descubrimiento de América hasta los años 90. A través de este trazo genealógico y arqueológico se hacen patentes los modos de operación de la estructura de despojo en el pasado y en el presente a través de la acuciosa documentación de los procesos políticos y económicos de la explotación del plátano.

Mediante la revisión de un artista clave en las prácticas conceptuales latinoamericanas, el MUAC recuerda los 50 años de la muerte del Che Guevara y del periodo donde la revolución latinoamericana aparecía como una clave del horizonte.

Al mismo tiempo, la exposición avanza sobre aquellos proyectos en el trabajo de Leandro Katz vinculados directamente con la historia de América Central y sus fantasmas.

Leandro Katz, On the solidarity of waiting, 2016, collage, grafito y tinta sobre papel, 77 x 139 cm. Cortesía: Henrique Faria Fine Arts, Buenos Aires, 2018

LEANDRO KATZ: ENTRE DOS CITAS

En tanto, Henrique Faria Buenos Aires presenta hasta el 9 de mayo Entre dos citas, una muestra que reúne más de veinte piezas de Katz realizadas en distintos soportes, y de series emblemáticas como el Alfabeto Lunar. “Entre dos citas reúne un grupo de obras que abordan el acto simultáneo e inevitable de mirar y leer. Incorporan textos de distintos períodos, la mayoría escritos por mí, y otros de autores diversos identificados. Son textos breves, de pocas palabras que me permiten componer trabajos visuales utilizando elementos gráficos y colores que expanden su significado”, explica el artista.

Las obras del Alfabeto Lunar presentes en la muestra -que cuenta con un texto curatorial de Eduardo Grüner– cubren un período que va desde 1980 a 2016. Entre estas piezas destacan Un cielo en llamas (Un Cielo Flamante) (2016); On the separation of time and space (2016); la serie Oración (1980-2015); y The shape of things to come (2016). Otras obras que destacan en esta exposición la versión original de Libro Quemado (1992), instalación de trece páginas individuales, y una selección de diez collages tipografiados (1983-1985).

Acerca de los procedimientos realizados para estas obras, Katz señala: “En el caso de Libro Quemado, por ejemplo, utilizo el estilo literario de la poesía precolombina para recordar los códices quemados durante la conquista. En otra serie de obras como BBB, El libro negro de Beatriz, uso tipografía mecanografiada de gran tamaño para encerrar, a través de un código secreto generado por una Regla de Saint Cyr, las notas de un personaje imaginario. También hay obras que utilizan títulos memorables de otros autores, como H.G. Wells y el poeta Frank O’hara. De este último cito el título traducido de un poema suyo En memoria de mis sentimientos que me emociona”.

Leandro Katz, Oscura conjetura, 2009, esmalte, pastel y papel montado sobre cartón, 36,5 x 38,6 cm. Cortesía: Henrique Faria Fine Arts, Buenos Aires, 2018
Leandro Katz, Libro Quemado, 1992, esmalte, pastel seco y tinta sobre papel montado sobre tela. Instalación de 13 páginas individuales. 26,5 x 14 cm c/u (detalle). Cortesía: Henrique Faria Fine Arts, Buenos Aires, 2018