Por Taiyana Pimentel, curadora

El Narciso de Jesús es la nueva producción monumental que el artista Ray Smith (Brownsville, Estados Unidos, 1959) ha desarrollado siguiendo los rastros de las ciudades donde su producción artística se ha llevado a cabo en las dos últimas décadas: la ciudad de Nueva York, en EEUU, y Cuernavaca, en México.

El espejo se ha convertido en protagonista de esta muestra, entendido como un detonador psicológico de múltiples lecturas y sobredimensiones espaciales; pareciera que Smith sublima la complejidad psicológica del “Narciso” de nuestros tiempos, dotando a la turbulenta circulación de imágenes en las redes con la posibilidad de re-significarse en mensajes visuales y políticos.

Smith forma parte de una generación de artistas que durante la década de los ochenta se enfrentó al canon pictórico modernista de occidente y generó estrategias visuales críticas en pos de una nueva forma de construcción pictórica; muchos de ellos fueron asociados a las conocidas posturas neo-expresionistas en el arte y confluyeron en el Nueva York de esos años. No obstante, Smith traía una marca que personalizó desde muy temprano su producción y fue la herencia del muralismo mexicano; es precisamente ese diálogo con la gran escuela mexicana de pintura el que retoma en esta exposición, pero ahora en diálogo con la poliangularidad que Siqueiros desarrolló desde La Tallera, y en la que Ray Smith encuentra la posibilidad de detonar un acto extremo de derroche pictórico. La explosión de color y las referencias a personajes de la política contemporánea en Estados Unidos, superpuestos sobre los más de cien espejos que conforman esta muestra, construyen un caos, paradójicamente, estructurado, que recuerda los discursos abarcadores, siempre en conflicto, de Siqueiros.

Vista de la exposición "El Narciso de Jesús", de Ray Smith, en La Tallera, Cuernavaca, México, 2017-2018. Foto cortesía de La Tallera
Vista de la exposición "El Narciso de Jesús", de Ray Smith, en La Tallera, Cuernavaca, México, 2017-2018. Foto cortesía de La Tallera

El laberinto que ha creado Smith en La Tallera (Cuernavaca, México) hace referencia a otros dos elementos de su obra histórica. Primero, la relación crítica con el trabajo de artistas de la modernidad, atrayendo hacia este nuevo mundo de espejos algunas notas visuales que rememoran su deconstrucción del Guernica, por ejemplo, la producción que hizo de Ray Smith un artista reconocido internacionalmente entre los años 1989 y 1990. El Guernimex –título que otorgó a aquella producción- ubicó a Ray Smith entre la crítica del arte internacional como un artista de la postmodernidad, mientras que en México comenzó a verse asociado a la generación de creadores que más tarde fue etiquetada como “neo-mexicanos”.

El segundo elemento relativo a la construcción “Smithsiana” es aquel que pondera la frontera entre México y Estados Unidos como un actor trascendental de la narración, así como el testigo y contenedor de visualidades violentadas. Esta exposición incluye la colaboración que Ray Smith realizó, entre los años 2010 y 2012, con Tonatiuh Pellizzi -en aquellos días un protagonista de posturas irreverentes y colectivas de la ciudad de Nueva York-, y que titularon Border Paintings (Pinturas fronterizas). Durante días de reflexión y cruces de gestos, los artistas decidieron colocar telas sobre el suelo fronterizo de Yturria Ranch, South Texas, terreno familiar donde Smith pasa largas temporadas haciéndose testigo de uno de los territorios más conflictivos del mundo, y desde el que conforma la postura política que delinea esta nueva producción artística.

Vista de la exposición "El Narciso de Jesús", de Ray Smith, en La Tallera, Cuernavaca, México, 2017-2018. Foto cortesía de La Tallera