El MMK Museum für Moderne Kunst Frankfurt am Main, en colaboración con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, presentan A Tale of Two Worlds: Experimental Latin American Art in Dialogue with the MMK Collection 1940s-1980s, una ambiciosa muestra que pone en diálogo obras de la colección del Museo de Arte Moderno Frankfurt (MMK) con obras claves de arte latinoamericano.

La exposición, que tiene lugar entre el 25 de noviembre de 2017 y el 2 de abril de 2018, acoge alrededor de 500 obras de colecciones privadas y públicas de 100 artistas y colectivos de América Latina, Estados Unidos y Europa, ocupando la totalidad del museo alemán.

Curada conjuntamente por la directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Victoria Noorthoorn, el curador en jefe de esa institución, Javier Villa, y el curador del MMK, Klaus Görner, A Tale of Two Worlds se propone establecer un diálogo entre dos narrativas del arte contemporáneo occidental entre los años 40 y 80 del siglo XX: el canon europeo-norteamericano, representado en la colección del MMK, y el arte experimental latinoamericano.

La exposición está estructurada como un flujo de conversaciones, donde los temas relevantes en la historia de las prácticas de arte experimental en América Latina se presentan en diálogo con obras de la colección del MMK. El proyecto ha sido conceptualizado y comisariado durante el último año y medio entre los dos museos, entre Buenos Aires y Frankfurt, y tiene una fuerte perspectiva sureña. De hecho, es la primera vez que la colección de un museo europeo es reexaminada por curadores de arte latinoamericano. El proyecto es una respuesta al llamado de la Kulturstiftung des Bundes (Fundación Cultural Federal Alemana) a los principales museos de Alemania para dotar a sus colecciones de una perspectiva más global.

“Desde hace algunos años, el programa de exposiciones y la política de colecciones del MMK se han abierto a perspectivas no europeas sobre el arte contemporáneo internacional y han cuestionado críticamente las condiciones sociopolíticas del arte en un mundo globalizado”, señala el MMK en un comunicado. “La invitación de la Kulturstiftung des Bundes fue oportuna. Las perspectivas interrelacionadas de dos continentes y dos culturas, representadas en A Tale of Two Worlds, presentan al MMK la oportunidad de ver su propia colección desde un ángulo nuevo y sorprendente. Aunque emergen de contextos políticos, económicos e históricos divergentes, las obras expuestas revelan trayectorias paralelas, puntos de cruce y diferentes enfoques”, añade.

Augusto de Campos, Cidade City Cité, 1963 © Augusto de Campos. Foto: Axel Schneider
Franz Erhard Walther, Werksatz, 1963-1969, © VG Bild-Kunst, Bonn 2017 / Timm Rautert, Werkaufnahmen des 1. Werksatzes von F.E. Walther, 1969/1970 © Timm Rautert. Foto: Axel Schneider

Mientras que la colección del MMK de los años 60 y 70 se centra en el arte europeo y norteamericano, el período del arte latinoamericano abordado en esta exposición es algo más amplio: comienza en 1944, año de las primeras expresiones de los nuevos movimientos de Arte Concreto en Argentina, y continúa hasta el final de las dictaduras militares a fines de los años ochenta.

A través de obras referenciales de artistas vanguardistas de América Latina, Estados Unidos y Europa, la exposición intenta ubicar el punto de inflexión preciso en la transición del arte moderno al contemporáneo. Pone en primer plano varias fuerzas de cambio para ilustrar este momento de transición, cuando los modelos modernistas colapsaron. Se centra en momentos de empatía, preocupaciones compartidas y vínculos intelectuales entre artistas de diferentes partes del mundo, así como en momentos que surgen como contrapuntos o desafíos, o como tensiones entre diferentes experiencias históricas.

Durante la década de 1940, el Arte Concreto evolucionó para convertirse en el punto focal del arte experimental en América Latina. Artistas concretos en Buenos Aires y Montevideo intentaron ir más allá de la representación y el formato tradicional de la pintura. Pinturas con un marco irregular (un precursor del “shaped canvas”) que promueven una nueva relación con la arquitectura circundante, o esculturas articuladas que agregan movimiento al objeto a partir de la acción del artista o del espectador, se convirtieron en piedras angulares en el salto al arte contemporáneo. Una ola de pensamiento progresivo surgió en numerosas ciudades de todo el continente, y la escena artística latinoamericana experimentó una gran agitación.

Esta era una forma de pensar vanguardista que no solo implicaba adentrarse en el papel del artista en la sociedad y el potencial del arte para transformarlo, sino que además era una respuesta a contextos reales que la mayoría de las veces estaban plagados de tensión y conflicto. La exposición abre así un debate sobre las reacciones de los artistas a sus diferentes contextos sociopolíticos. El pasado político turbulento de América Latina (décadas de crisis económica, colonialismo, dictaduras, abuso de poder, discriminación racial y censura) proporcionó a sus artistas una plataforma para reaccionar con vehemencia y articular sus visiones del mundo.

A lo largo de esta historia, y específicamente de las cinco décadas abarcadas por la exposición, los términos del diálogo entre las prácticas europeas y latinoamericanas han variado inmensamente. Anteriormente, durante las primeras décadas del siglo XX, el arte experimental en América Latina se desarrolló primero como respuesta a las vanguardias europeas. Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, los artistas dejaron de realizar viajes educacionales a Europa. En su lugar, se centraron en sus propios orígenes y desarrollaron utopías que se basaban en intercambios intelectuales entre las dos regiones, pero principalmente en investigaciones sobre los círculos intelectuales de cada eje cultural. En algunos casos, los artistas que trabajaban en Europa viajaron a América Latina durante los años 40 y 50, donde se inspiraron en las prácticas experimentales desarrolladas allí, o encontraron en el sur un terreno fértil para trabajar la poética cuya razón de ser se había perdido en la devastación de guerra.

Más tarde, en el período de la posguerra, cuando la mentalidad experimental dejó una vez más su huella en muchas de las prácticas del Norte, el diálogo se hizo mucho más rico y complejo a medida que los artistas viajaban por el mundo. Lo hicieron por interés intelectual o por necesidad práctica (como los artistas latinoamericanos que se mudaron temporalmente a Nueva York, París o Londres para mostrar o desarrollar proyectos específicos, o críticos de América del Norte o Europa, como Clement Greenberg, Lucy Lippard, Pierre Restany o Kynaston McShine, que viajaron al sur en busca del semillero de experimentación que se encontraba allí), o debido a las condiciones políticas en sus países de residencia (huyendo de las diversas dictaduras latinoamericanas de los años 60 y 70).

 

Ana Mendieta. Cortesía: Galerie Lelong & Co., © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, Foto: Axel Schneider
Alighiero Boetti, Order and Disorder, 1985-1986 © VG Bild-Kunst, Bonn 2017. Foto: Axel Schneider