BIENALSUR, la primera Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur, es una bienal distinta. O, al menos, esta es la intención con la que se viene preparando desde 2016, para estrenarse en el calendario internacional entre septiembre y diciembre de este año. En tiempos en que el modelo tradicional de bienal se ha agotado, BIENALSUR busca desligarse de ciertos parámetros ya establecidos para plantear una bienal abierta, en constante proceso y sin límites geográficos.

Varios aspectos la distinguen desde ya de otros eventos con igual nomenclatura. Lo primero es que nace en la academia. Organizada por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) en Buenos Aires, BIENALSUR tiene a su rector, Aníbal Jozami, como Director General, y a Diana Wechsler como Directora Artística-Académica. Tras varias reuniones consultivas entre curadores, gestores y artistas de varios países, se llegó a la conclusión que esta bienal debía responder a las preguntas de por qué y para qué otra bienal de arte, cuáles serían sus rasgos distintivos y novedosos, y cuáles serían, entonces, las necesidades y desafíos de un evento de este tipo.

Lo segundo, es que BIENALSUR no es una iniciativa de un gobierno pensada para desplegarse en una ciudad específica: su espacio de exhibición es múltiple, desde Buenos Aires, Santiago y Río de Janeiro hasta París, Berlín y Tokio. “Había que repensar los formatos”, dice Jozami. “Esta bienal no responde a ninguna ciudad en particular”. Una bienal desarrollada desde el “sur global”, ese espacio si se quiere utópico, que hace énfasis en el arte con poca visibilidad y representación en el circuito del arte mundial. Una bienal que apuesta, así, a la creación de redes entre países. Una bienal sin fronteras.

“Si el propósito de BIENALSUR es establecer una presencia real de América del Sur en el atlas del arte del mundo y contribuir en la creación de una ciudadanía cultural, para lograrlo fue necesario definir un formato y funcionamiento por el cual el arte de cada región no se integre como mera cuota de diversidad, sino que funcione con respeto por las singularidades, redefiniendo los posicionamientos tradicionales, complejizando las relaciones, recuperando tradiciones, estableciendo otros lazos entre espacios y tiempos, siendo congruentes”, señalan los organizadores.

UNA CARTOGRAFÍA PROPIA

BIENALSUR se ha trazado así una cartografía propia. Se trata de un territorio y recorrido específico que tiene en la Ciudad de Buenos Aires su Km 0. La bienal conectará en simultáneo a 32 ciudades de 16 países del mundo y reunirá a más de 350 artistas y curadores de los cinco continentes. Las exposiciones se realizarán en 84 sedes (museos, centros culturales, edificios y zonas emblemáticas del espacio público de varias ciudades), generando de este modo una red global de colaboración asociativa institucional que reivindica la singularidad en la diversidad.

Este nuevo universo cartográfico se propone eliminar fronteras temporales y espaciales mediante la simultaneidad que permite la tecnología. “Se podrá participar al mismo tiempo de distintas muestras y eventos relacionados en ciudades que, pese a la distancia espacio-temporal, están interconectadas. ¿Qué quiere decir esto? Que una persona que está en la exposición en Bogotá, a través de pantallas, podrá sentirse parte de todo un entramado cultural porque se proyectarán las muestras de otros países”, explica Jozami.

En Buenos Aires algunos de los espacios que estarán intervenidos por la Bienal serán MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo y sus distintas sedes, el MALBA, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Casa del Bicentenario, Fundación PROA, el Centro Cultural Kirchner y la Usina del Arte, además de fachadas de edificios emblemáticos, plazas y aeropuertos.

Pero Buenos Aires no será el epicentro en la Argentina. El recorrido de BIENALSUR también incluye a Tigre, Caseros, Rosario, Córdoba, San Juan, Tucumán, Salta y Bahía Bustamante (Chubut). De allí el camino continúa, siempre en simultáneo y sin salir del continente, por Uruguay (Montevideo); Paraguay (Asunción); Chile (con sedes en Santiago de Chile y Valparaíso); Brasil (con sedes en San Pablo, Río de Janeiro, Porto Alegre, Sorocaba y Pernambuco); Perú (Lima); Ecuador (Guayaquil); Colombia (Bogotá); México (México DF); y Cuba (La Habana).

Cruzando los océanos Atlántico y Pacífico, prosigue este territorio animado por la consigna de una mirada situada en un “Sur Global”. En el continente africano la parada es Cotonú, capital de Benín. En Europa se suman España (con sedes en Madrid y Palma de Mallorca); Francia (con sedes en París y Marsella); y Alemania (Berlín). Y, finalmente, en Asia, se une Japón y esa antípoda planetaria que es Tokio se vuelve cercana.

UNA CURADURÍA DISTINTA

Un tercer aspecto que define a BIENALSUR es que no es un único curador -o equipo curatorial- el que ha invitado a los artistas: más del 95% de las obras que forman parte de la bienal fueron seleccionadas mediante dos convocatorias internacionales abiertas. La idea de este llamado fue la de invitar a artistas y curadores a pensar proyectos específicos e inéditos. Así, se recibieron más de 2.500 propuestas provenientes de 78 países, quedando seleccionados un total de 87.

Durante esas convocatorias se observó la presencia recurrente de proyectos que dialogan fuertemente tanto dentro como fuera del mundo del arte, mientras que a través de una amplia variedad de encuentros y otras actividades desarrolladas a lo largo de este último año y medio, BIENALSUR ha generado lo que Wechsler llama “un ejercicio procesual en la creación artística e intelectual”.

La navegación sobre este extenso territorio que será BIENALSUR, que vuelve cercano lo lejano, ha sido diseñada por un multinacional Consejo de Curaduría, conformado por Florencia Battiti (Argentina); Lionel Bovier (Suiza); Tadeu Chiarelli (Brasil); Estrella De Diego (España); Albertine de Galbert (Francia); Néstor García Canclini (Argentina/México); Andrés Duprat (Argentina); Ticio Escobar (Paraguay); Fernando Farina (Argentina); Abdellah Karroum (Marruecos/Emiratos Arabes Unidos); Fábio Magalhães (Brasil); Jeanine Meerapfel (Alemania); Hans Ulrich Obrist (Suiza/Reino Unido); Rodrigo Quijano (Perú); Ivonne Pini (Colombia); Liliana Piñeiro (Argentina); y Marie-Cécile Zinsou (Benín).

La curaduría de BIENALSUR posee cinco grandes líneas de trabajo en las que se integran los diferentes proyectos: Acciones e interferencias en el Espacio Público; Curadurías BIENALSUR; Colección de Colecciones; Proyectos Asociados; Arte en las Fronteras.

BIENALSUR también ha organizado unas jornadas de diálogo en las que participan artistas, curadores, coleccionistas, críticos, periodistas y público, bajo el lema Sur Global. Algunos de los artistas que contribuyen en estos intercambios son Cildo Meireles, Óscar Muñoz, Anna Bella Geiger, Tatiana Trouvé, Ana Gallardo, Ernesto Ballesteros, Christian Boltanski, Guillermo Kuitca, Voluspa Jarpa y Graciela Sacco.

También participan los directores y curadores del Museo Reina Sofía de Madrid, del Museo Hirshhorn de Washington, del Museo de Bellas Artes de Chile, del Museo de Arte Contemporáneo de Lima, el Museo de Arte del Banco de la República de Colombia, la Pinacoteca de São Paulo, la Akademie der Künste de Berlín y las fundaciones dedicadas al arte de empresas europeas. Además, invita a pensadores como Gilles Lipovetsky, Estrella de Diego, Néstor García Canclini, Ticio Escobar y Graciela Speranza, entre otros.

Algunas muestras ya confirmadas son la de Christian Boltanski en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires; Pedro Cabrita Reis, Bernardí Roig y Marie Orensanz en el espacio público; Mariana Tellería, Iván Argote y Tatiana Trouvé en el MUNTREF Centro de Arte Contemporáneo; Shirley Páez Leme, Angelika Markul y Charly Nijensohn en el Centro Cultural Kirchner; y Vik Muniz y Guillermo Kuitca en la Embajada de Brasil.

Con un modelo inédito, los rasgos distintivos de la primera edición de BIENALSUR son, de este modo, su forma de trabajo en red de colaboración asociativa institucional posicionada desde un “Sur Global”; la generación de un territorio propio, multisituado y con eventos en simultáneo; y una curaduría dispuesta a salir del molde tradicional.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
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