En noviembre de 1962, la reconocida historiadora y crítica de arte Marta Traba asumió la dirección del Museo de Arte Moderno de Bogotá atendiendo la necesidad de contar con una institución que conservara y difundiera las obras de los artistas más representativos de Colombia y el extranjero. En 1969, la gestora cultural Gloria Zea, ex esposa del artista colombiano Fernando Botero, asumió la dirección, donde permaneció hasta el año 2016. Si algo quería ver Gloria Zea antes de retirarse después de tanto tiempo frente al MAMBO era la ampliación del edificio, un proyecto ambicioso que venía planificando desde hacía años.

El actual MAMBO, diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona, está ubicado en pleno centro cultural e histórico de la ciudad de Bogotá. Su primera etapa fue inaugurada en 1979 y, posteriormente, en 1985, se concluyó la totalidad de la construcción. El museo cuenta con cuatro pisos, seis salas de exposición, sala de fotografía, dos patios de esculturas, auditorio o sala de cine (la cual se encuentra cerrada actualmente por las obras de la calle 26), sala de proyectos, sala múltiple, dos talleres para desarrollar actividades educativas, un depósito para albergar la colección permanente, biblioteca, librería, restaurante y oficinas administrativas en un área aproximada de 5.300 metros cuadrados. Según lo proyectado, se espera que el museo tenga 30.000 metros cuadrados para albergar tanto su colección permanente –que en la actualidad bordea las 4.331 obras de importantes artistas colombianos e internacionales-, así como las otras salas para actividades y exposiciones temporales.

Ahora el MAMBO entra en una nueva etapa, con Claudia Hakim como directora desde principios del año pasado y su ánimo de imprimir a la institución las mismas huellas que dejó a su paso como directora de NC-arte, un espacio privado sin fines de lucro en Bogotá que pone énfasis en instalaciones de gran formato y site-specific, y donde el componente educativo ha sido fundamental para perfirlarse en tan solo seis años como una plataforma indispensable para la experimentación teórica y pedagógica, la mediación y formación de audiencias.

En esta entrevista, Hakim habla sobre sus planes para un museo que necesita fondos para ampliarse y así pueda materializarse -en más metros cuadrados y con las debidas herramientas profesionales- el modelo institucional que allí espera construir. Justamente nuestra conversación se da en vísperas de una primera remodelación, la de su acceso principal y de la sala que lleva el nombre de su primera directora, Marta Traba. La inauguración del próximo 25 de febrero lleva un mensaje claro: presentar al Museo como una infraestructura más abierta y cercana a todos los visitantes. Dando inicio a la programación del 2017, ese mismo día se inaugurará De la línea al espacio, una exposición de Jim Amaral, Olga de Amaral y Ricardo Cárdenas, artistas colombianos que fueron elegidos precisamente por tener propuestas que buscan interactuar con los visitantes, cuestionarlos e implicarlos en sus obras, ideas alineadas con la visión actual de un museo que promueve una relación con el arte más experiencial, sensorial, incluyente y cercana al público.

“Nuestro objetivo es retar al público para que venga al museo a hacer más que observar. Queremos que participen, que cambien su percepción del arte moderno y que se conecten de nuevo con el MAMBO. A través de este nuevo espacio y con las iniciativas y exposiciones que revelaremos a través del año, queremos animar a los aficionados y conocedores del arte a sentirse parte activa de esta institución y a incrementar el sentido de pertenencia de la ciudad con el Museo”.

Claudia Hakim. Foto cortesía del MAMBO, Bogotá

Alejandra Villasmil: Cuéntanos primero sobre tu experiencia profesional. Eras artista hasta hace muy poco, y fundaste un espacio en Bogotá, NC­arte, que es un referente en la escena local y a nivel internacional. ¿Qué cosas aprendiste a lo largo de esos años en NC?

Claudia Hakim: Como experiencia profesional, llevo ya alrededor de 35 años dedicada a la parte artística, primero en el diseño textil, y luego en la escultura con la base de textil. Aún conservo mi taller y sigo trabajando, obviamente en tiempo muy reducido, pero es algo vital que me es imposible de dejar. De igual manera, al estar en el medio del arte, se empieza a observar más, a crear más y a estar en contacto con el medio del arte permanentemente para seguir creando.

Creamos el espacio NC-arte hace 6 años y lo creamos precisamente porque vimos la necesidad de tener un espacio con la libertad de trabajar obras grandes, obras que pudieran intervenir la arquitectura y que fueran pesadas, dado que mi trabajo ha sido siempre, si se puede decir, un poco rechazado por las galerías debido al peso y tamaño. Entonces creamos un espacio donde los artistas pudieran desarrollar proyectos grandes y ambiciosos sin tener tantas limitaciones. Realmente yo nunca lo usé para realizar mis proyectos escultóricos, así que decidimos volverlo fundación, y desde ese momento invitamos a artistas nacionales e internacionales a intervenir el espacio.

De NC aprendí muchísimo-. Lo asumí con un amigo, quien conocía muy bien el manejo de estos espacios, pero a los 8 meses le tocó retirarse ya que no vivía en Colombia, y tomé entonces la dirección. Fue una experiencia de aprendizaje enorme; aprendí de la parte administrativa, la parte expositiva y la parte educativa, teniendo en cuenta que yo siempre había estaba metida en un taller trabajando. La directora nueva es Claudia Segura, que empezó hace unos dos años allí como curadora.

Inauguración de la muestra "Historia de la Fotografía en Colombia", 1983. Foto: Archivo MAMBO

A.V: A casi un año en el MAMBO, ¿qué museo has asumido? ¿A qué cosas te enfrentas ahora como directora de un museo de larga tradición en el país?

C.H: Cumplo un año en el museo en marzo. Asumí un museo que la verdad siento que estaba un poco quedado en la parte contemporánea del arte, un museo que los públicos habían abandonado, la gente no venía y no asistía como uno quisiera que fuera, un museo pasivo. Me enfrento al reto de colocar al MAMBO nuevamente en la mira, con el nuevo equipo con el que estamos trabajando. Queremos convertirlo en un museo del que los colombianos deberían sentirse orgullosos de tener, no solo por su gran colección, sino por sus exposiciones. Así que necesitamos que esto tenga una repercusión en muchos públicos, en diferentes públicos, para tener una gran asistencia.

A.V: Te has propuesto reestructurar internamente el museo, poniendo énfasis en el área educativa. ¿Cuáles son los planes?

C.H: Pues ya lo hicimos. Recién empezamos, lo que primero que hicimos fue trabajar con el área educativa. Yo creo que es muy importante en un museo el trabajo del área educativa y que vaya paralelo a la parte expositiva, donde se generan experiencias en el público. El museo debe ser un contexto de aprendizaje, exploración y experimentación para las diversas poblaciones. Ya tenemos en el museo un equipo trabajando, organizando proyectos internos que buscan acercar a todos los públicos al arte y a la cultura a través de una oferta de programación cultural, actividades y herramientas pedagógicas que hemos llamado MAMBO accesible. De igual manera, el Departamento de Educación está desarrollando varios proyectos para diversos públicos, donde el museo se descentraliza y va a las diferentes zonas de Bogotá y Cundinamarca. Esto lo hemos llamado MAMBO sin muros.

A.V: ¿Cómo funciona presupuestariamente el museo? Tengo entendido que, en este aspecto, son muchos los desafíos, y que recientemente se creó la Asociación Amigos del Museo con el fin de recaudar fondos privados.

C.H: El museo presupuestariamente no funciona. La situación del MAMBO es crítica desde hace muchos años, y la verdad es que no tiene ayudas del sector privado en absoluto; de la parte del Ministerio de Cultura, algo, y del distrito muy poco. Entonces confiemos en que ahora que vamos a poner al museo en la mira de muchos, la empresa privada lo apoye y haya benefactores que realmente les interese y empiecen a colaborar, porque en la situación que está no es viable que exista. La Asociación de Amigos se está creando, pero realmente el programa que está funcionando en este momento se llama Red MAMBO, con la idea de tener muchos miembros interesados en la cultura, que se sientan parte del MAMBO y se beneficien de todo lo que el museo ofrece.

A.V: En cuanto a la colección, ¿qué vacíos has observado? ¿Cómo se puede reactivar?

C.H: La colección es una colección muy grande, tiene poco más de 4.000 piezas. Lógicamente que hay vacíos, pero dentro de esta colección hay 10 colecciones. Hay que revisar y hay que tener un software para mantener el inventario de la colección, que ya se está montando, y lógicamente hay que tener un comité de adquisiciones. Todas las obras del museo han sido donadas y yo sí creo que hay vacíos. Con un comité de adquisición se analizará la colección y se empezará a clasificar por etapas, temáticas, años y artistas. Es un análisis grande que viene más adelante, ya que ahora estamos dedicados a la parte administrativa, educativa y de desarrollo.

A.V: ¿Cómo has proyectado las relaciones del museo con patronos y mecenas del arte, con coleccionistas que puedan tanto prestar como donar obras?

C.H: En cuanto a los coleccionistas, todavía no hemos sentido que se hayan vinculado al museo. Tenemos un proyecto a final de año donde vamos a sacar algunas obras de la colección e incorporar a algunas de las obras de los coleccionistas en una exposición, entablando una conversación entre ambas partes. Ahí es donde empezaremos a vincular a los coleccionistas colombianos al museo, prestando sus obras para ser expuestas acá.

A.V: Respecto a la programación, ¿cuáles son los objetivos? ¿Veremos más arte contemporáneo?

C.H: Claro que sí, somos un museo de arte moderno y contemporáneo. Para la programación de este año empezamos con dos artistas modernos y uno contemporáneo. Durante el año se verán muchas instalaciones en el espacio público con maestros del arte internacional y haremos retrospectivas de colombianos contemporáneos. Estaremos muy actualizados, y de eso se trata. Durante el año completo vamos a tener alrededor de 4 a 5 períodos, donde habrá arte contemporáneo y arte moderno.

A.V: ¿Con qué artistas o temáticas quisieras trabajar e incluir en esta programación?

C.H: Bueno, ese es un deseo muy grande porque hay muchos artistas a los que ya les hemos escrito y con los que ya estamos hablando, pero eso será sorpresa. Este año tendremos varias sorpresas de artistas internacionales.

A.V: El paradigma de museo está cambiando constantemente. Hoy día, se habla del museo vivo, del museo que se relaciona con su público, que es interactivo. ¿Cómo dinamizar el espacio?

C.H: Yo creo que es una pregunta que se hacen todos los museos. ¿Cómo volver a atraer gente al museo? ¿Cómo puede cambiar el museo? ¿Los museos para qué? Pues como tú mencionas, el museo hay que dinamizarlo, hay que volverlo una experiencia. La gente tiene que venir al museo a socializar, a leer, a interactuar con las exposiciones, con artistas, a que el aprendizaje sea una experiencia tanto con la obra como con el mismo espacio, un espacio donde se reflexiona, se hacen conexiones y se genera un pensamiento creativo.

Para la próxima muestra que abre la programación del 2017 tenemos a un artista que se llama Ricardo Cárdenas. Él está realizando una escultura que viene desde el espacio público y se infiltra al museo, donde la gente probablemente va a sentir la necesidad de entrar, de tocar, de oler y de mirar. La  idea es atraer a la gente con estas experiencias; por eso empezamos desde el espacio público, porque esto crea una oportunidad para que la gente que no conoce el museo, o le da pereza o miedo, entre y disfrute de este espacio. El museo tiene que volverse totalmente abierto, un lugar donde la gente sienta la comodidad de llegar, preguntar, pensar y salir con una experiencia diferente.

A.V: En cuanto a la ampliación del museo, que se viene diciendo desde hace años que es necesaria, ¿podría ocurrir con el MAMBO lo que ocurrió con el Museo de Arte Moderno de Medellín? ¿Que se den apuestas importantes tanto del sector público como del sector privado?

C.H: Bueno, eso lógicamente que podría ocurrir, todo puede ocurrir, es la voluntad que tenemos todos. Seguimos luchando por el lote… a veces sentimos que está más cerca, a veces se nos aleja, pero esa es la ilusión que todos tenemos. Gloria Zea estuvo luchando desde hace muchos años atrás, y ahora yo también continúo con esa labor y esperamos que por lo menos podamos tener el lote, y sea una “PP”, público-privada. Estoy segura que la gente nos va a apoyar con esa labor, ¡estoy segura de eso!

A.V: Además de la ampliación del museo y que suba la asistencia de público ¿Qué otros retos se presentan a futuro?

C.H: Reitero que para empezar necesitamos que la afluencia del público sea muy grande, que la fila para entrar de la vuelta a la cuadra y que la gente se sienta orgullosa de su museo. Hay muchos retos a futuro, como que el museo se mantenga a la vanguardia de las prácticas contemporáneas y a la vanguardia de las prácticas museológicas de transformación social.

Fachada del Museo de Arte Moderno, sede Universidad Nacional de Colombia, 1965. Foto: Efraín García
Exposición “Tumbas”, Marta Traba, Juan Antonio Roda, María Teresa Guerrero, Ana Mercedes Hoyos y Belisario Betancur, entre otros, 1963. Foto: Archivo MAMBO
Exposición de Alexander Calder, sede edificio Bavaria, 1970. Foto: Hernán Díaz
Adecuación de salas, sede Planetario Distrital, 1972. Foto: Archivo MAMBO
Exposición "Aire, mar, paisaje, diálogos de Alejandro Obregón", sede Planetario Distrital, 1974. Foto: Archivo MAMBO
Construcción del edificio del Museo de Arte Moderno. En la imagen: Rodrigo Castaño y Gloria Zea, 1979. Foto: Óscar Monsalve
Obras de artistas colombianos en la Colección permanente, sede del Planetario Distrital, 1978. Foto: Óscar Monsalve
Así se veía la Sala Marta Traba del MAMBO en 1984 durante la exposición de la maestra Beatriz González. Foto: Archivo MAMBO
Exposición "Cien años de arte colombiano 1886-1986", 1985. Foto: Óscar Monsalve
Exposición de Oscar Muñoz, MAMBO, 1996. Foto: Óscar Monsalve
Mario Opazo, Estrella Rota. Vista de la exposición "Madre Tierra Amotinada", en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, 2016. Cortesía: MAMBO
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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.