Casapoli Residencias se encuentra ubicada en Coliumo, en la comuna de Tomé (Chile), y desde 2010 es codirigido por la artista visual y académica de la Universidad Concepción Leslie Fernández junto al artista visual y gestor cultural independiente Óscar Concha. Ambos directores, desde una perspectiva territorial, han desarrollado un programa de residencias invitando a artistas de la región del Biobío —pero también de todo el territorio chileno e internacionales— a realizar proyectos donde se establecen procesos vivenciales desde el arte contemporáneo. El ciclo de residencias Territorio Compartido, financiado con apoyo del CNCA y realizado durante 2016, reunió a cinco destacados artistas visuales chilenos en colaboración con investigadores del área de las ciencias, realizando un proceso transdisciplinar de vinculación y producción.

Desde la óptica de lo aparente, Casapoli es un hito geométrico que establece un nexo entre arquitectura y paisaje. Con el afán de conectar los circuitos artísticos internacionales con Concepción y la región del Biobío, los artistas locales Eduardo Meissner y Rosmarie Prim, junto a los arquitectos Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen, planifican y construyen la casa, funcionando activamente como un polo de desarrollo para el encuentro, creación y producción de arte contemporáneo desde 2005 hasta la fecha. Sería el año 2010 cuando, de la mano con el terremoto en el centro sur de Chile, Fernández y Concha comienzan a codirigir proyectos curatoriales que han tenido como residentes a artistas emergentes de la región del Biobío, como Eduardo Cruces y Rosa Valdivia, además de artistas visuales de trayectoria como Juan Castillo (CADA), Rainer Krausse, el Colectivo SE VENDE, Sebastián Jatz y Francisca Sánchez.

Fotografía por Sebastian Jatz

¿Qué es arte y qué es ciencia?

El espacio arquitectónico de Casapoli funcionó como centro metodológico y creativo, situación en que el territorio se transformó en un cuerpo explorable en el proceso de residencias de las duplas que fueron parte del ciclo Territorio Compartido: el artista visual chileno residente en Barcelona Francisco Navarrete Sitja, junto al oceanógrafo e investigador del Instituto Milenio de Oceanografía de la Universidad de Concepción (UdeC) Osvaldo Ulloa, quienes realizaron un trabajo transdisciplinar donde herramientas de la oceanografía fueron utilizadas en base a la exploración del territorio desde la sonoridad; el artista visual lotino Eduardo Cruces, quien trabajó con el geólogo e investigador de la UdeC Andrés Tassara, realizando una cartografía corporal a través del recorrido cercano al paisaje de Casapoli, en búsqueda de nuevas fallas geológicas; la dupla de trabajado de Gonzalo Cueto, artista de Temuco, junto al biólogo marino y músico penquista Álvaro Espinoza, quienes desde una investigación visual se aproximaron a problemáticas sociales y medioambientales de Coliumo; la dupla conformada por el pintor Alejandro Quiroga, de Santiago de Chile, y el historiador del arte Javier Ramírez, quienes abordaron el paisaje de la península y sus alrededores a partir de referentes históricos; y finalmente, la dupla compuesta por la artista visual Natascha de Cortillas quien, junto a la antropóloga Noelia Carrasco, aplicaron estrategias etnometodológicas para trabajar con las algueras de Coliumo desde la acción culinaria.

CASAPOLI , por Francisco Navarrete Sitja

Los primeros residentes del ciclo, el artista visual Francisco Navarrete Sitja y el oceanógrafo Osvaldo Ulloa, desarrollaron su proceso de residencia en una aproximación al paisaje de Coliumo a partir de la exploración de su borde costero; procedimiento que Navarrete Sitja realizó por medio de la fotografía y del arte sonoro, lo cual fue complementado por las herramientas aportadas desde la oceanografía gracias a su compañero. El trabajo de ambos no buscó una representación literal del paisaje, sino que estuvo más bien centrada en abordar elementos y situaciones que no fueran evidentes a simple vista, en una lectura sugerente y abstracta del territorio.

El límite imaginario entre el paisaje y el cuerpo social

La segunda dupla de residencias estuvo constituida por el artista visual Eduardo Cruces y el geólogo y académico de la UdeC, Andrés Tassara. Cruces proviene de un trabajo investigativo que ha desarrollado desde Lota, reconstruyendo la memoria territorial a través de producciones para las cuales utiliza diversos lenguajes, tales como la gráfica y la acción de arte. El eje de este trabajo, específicamente, estuvo centrado en generar una reflexión a partir de las metodologías y herramientas de investigación que se utilizan tanto en las artes visuales como en la geología. La revisión —por ejemplo— de un mapa geológico, en donde se entrega información científica, versus la visualización de un mapa mental construido desde lo simbólico, lo poético y relacional de las artes visuales. La exploración del paisaje realizada por ambos investigadores, más el uso de recursos gráficos en común, fueron llevados a la práctica en la charla cierre de esta residencia desarrollada en la Facultad de Ciencias Químicas de la UdeC, transformándola en un acto de fusión performática y transdisciplinar.

Eduardo Cruces y Andrés Tassara. Fotografía por Francisco Navarrete

La conformación de la dupla entre el artista visual Gonzalo Cueto y el biólogo marino Álvaro Espinoza tuvo una sintonía mucho más política. A partir de intereses compartidos por los residentes, el trabajo se centró en el impacto de la Ley de Pesca chilena en las costas de Coliumo, para lo cual recogieron testimonios de quienes trabajan en el mar, participando de reuniones con sindicatos de pescadores. A partir de entrevistas y del uso del video, Cueto y Espinoza articularon una propuesta que funcionó como una investigación visual territorial, presentando a Coliumo como eje de resultados tangibles que aportan a la visibilización de problemáticas actuales, regionales y nacionales, encausadas en la explotación de recursos naturales.

Entrevista a Álvaro Espinoza

En-clave femenino

La última dupla del ciclo Territorio compartido reunió a la artista visual y performer Natascha de Cortillas con la antropóloga e investigadora Noelia Carrasco, ambas docentes de la Universidad de Concepción. Las investigaciones previas realizadas en sus respectivas áreas, entrecruzan lo comunitario y lo alimenticio, así como también problemáticas donde lo femenino emerge como una categoría trascendental para el abordaje interdisciplinar, en un trabajo de vinculación entre lo artístico y lo etnográfico. A partir de reuniones previas con las algueras de Coliumo, se desarrolla para este ciclo en Casapoli una Sobremesa, acción que De Cortillas realiza desde hace unos años y que en esta oportunidad, integrando la experiencia de Carrasco, buscó establecer una relación cercana y horizontal con sus invitadas: “La artista realizó un vínculo previo, e invitamos al grupo de algueras de Coliumo a una cena en Casapoli, con las cuales establecimos una relación cara a cara bien simétrica, lo que fue muy potente. El resultado nos demostró que era la estrategia correcta, y además, que hubo una complicidad de género. Lo que se tradujo en que al día siguiente nos invitaran a su casa. Ahí entendimos que extrajimos información, pero también establecimos un vínculo más allá de la acción Sobremesa. Profundizamos más temas. Hubo lecturas respecto de la comunidad, de su rol como mujeres algueras. Si bien la alimentación y el tema en sí se asocia a la producción, hay un punto en común entre el trabajo etnográfico y lo desarrollado por Natascha, y es la relación que existe en torno a la comida, lo que al final es una excusa, para meterse en otros temas, para comunicarse con el otro, en una arena metodológica común. La comida es siempre ‘comensalidad’ e interacciones, fue una especie de laboratorio artístico-etnográfico. Sucedió lo que yo denomino un hecho social total”, señala Carrasco.

Cada uno de los procesos de residencia tuvo como cierre un conversatorio, realizados en el lugar de trabajo respectivo de los investigadores en las dependencias de la Universidad de Concepción, utilizando así como plataforma de difusión el Departamento de Antropología, la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, y la Facultad de Química. A partir de este ejercicio de desplazamiento, se buscaba reunir a estudiantes y personas vinculadas a las artes visuales con un público más diverso, proveniente de otras áreas, esperando con ello incentivar la apertura a un diálogo en torno a los límites de las disciplinas artístico-científicas en el marco de la territorialidad.

Entrevista realizada por Carolina Lara a De Cortillas y Carrasco

Mediación en el territorio

El proyecto comprendió también un trabajo de mediación cultural que incorpora los resultados y procesos establecidos por cada una de las duplas, lo que fue trabajado a través de talleres para alumnos de enseñanza básica en la Escuela Vegas de Coliumo —desarrolladas por el Licenciado en Arte y pedagogo Daniel Cartes—, generando un acercamiento del proyecto Territorio Compartido con los estudiantes; una inducción dentro del aula hacia prácticas de arte contemporáneo, específicamente aquellas que fueron desarrolladas en su propia localidad, lo cual permitirá a los estudiantes reconocer a Coliumo como un sitio fértil para el desarrollo de proyectos de investigación desde el arte y la ciencia. Además, el proyecto cuenta con una publicación que reunirá tanto las investigaciones como los procesos de obra y textos elaborados por los investigadores y artistas, que se presentará en abril de 2017, con una circulación local y regional, así como por todo el territorio chileno y diversos lugares del globo, mediante sus centros de documentación y bibliotecas especializadas.

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Gonzalo Medina Parra

Periodista por la Universidad de Concepción, con un Diplomado en Comunicación y Gestión Cultural por la Universidad de Chile. Investigador y encargado de difusión del libro "Artes visuales en Concepción, 1972-1990. Aportes de lo local a la escena artística nacional". Produjo contenidos especializados para la 5° Semana de Arte Contemporáneo (SACO5) y fue periodista del área de Comunicaciones del Centro Cultural Palacio La Moneda. Colabora con la revista Arte al Límite.