Hasta el 12 de enero se está presentando en Galería Gabriela Mistral una síntesis de la exitosa exhibición Nuestra pequeña región de por acá, que la chilena Voluspa Jarpa  acaba de cerrar en el MALBA de Buenos Aires, con la curaduría del director artístico del museo, Agustín Pérez Rubio. En esta entrevista, la artista habla sobre las motivaciones de este proyecto en el que lleva trabajando cerca de 10 años, y que surge a partir de la investigación de los archivos desclasificados por la CIA a finales de los años noventa. La información revela la gravedad y magnitud de las intervenciones que realizó Estados Unidos en Latinoamérica durante la Guerra Fría, con el fin de derrocar gobiernos que pudieran debilitar su influencia en la región. Un trabajo de potente rigor conceptual e impecable resolución formal.

Entre las artistas chilenas de su generación, Voluspa Jarpa (45) se perfila como una de las figuras con mayor proyección internacional. Magíster en Artes Visuales por la Universidad de Chile, desde finales de los noventa ha tenido una presencia activa en el circuito local y global. Sus obras, de fuerte contenido crítico, cuestionan los relatos de la historia escritos por el poder político. A través de instalaciones muy rigurosas en su forma y contenido, ella denuncia el carácter oculto de las informaciones oficiales. “El poder existe básicamente porque es oculto. El poder necesita del secreto como condición para existir”, afirma.

Su obra no sólo es investigativa porque surge de la lectura, análisis y elaboración de archivos, sino también porque, en su puesta en escena, consigue desenmascarar los trucos constructivos de los relatos oficiales.  La artista pone en evidencia los artilugios para decir y para ocultar, asumiendo y elaborando las  estrategias narrativas destinadas a instalar verdades (o mentiras) que se imponen desde lo social y, desde ahí,  se infiltran en la subjetividad síquica, condicionando nuestra vida individual.

Ella resume su investigación acudiendo a la afinidad linguística entre dos palabras:  “historia” e “histeria”. A partir de su experiencia con el psicoanálisis, explica: “El trauma de la histérica se produce, justamente, por la contradicción entre lo que se dice y lo que se oculta. Ese es el punto de cruce con la historia que, como todos sabemos, es el relato por excelencia del poder y, por lo tanto, está basado en la manipulación de la información y en el secreto. Para mí lo más perturbador es el doble discurso: ves algo que crees que es una cosa, que te dijeron que era así, pero es otra cosa. Eso produce una fragilidad síquica feroz”.

Desde hace ya varios años, la artista ha elaborado un trabajo basado en los archivos que desclasificó el servicio de inteligencia norteamericano a finales de los años 90 y que informan sobre las operaciones de Estados Unidos en Chile y Latinoamérica durante la Guerra Fría, con el fin de derrocar gobiernos que pudieran debilitar su control en la región. Son miles y miles de documentos y cartas, muchas de las cuales tienen tachas que borran información estratégica para la seguridad de Estados Unidos. “Cuando tu desclasificas archivos y los borras todos, eso es un acto histérico, más que histórico”, apunta la artista. “Es decir, ‘tomen, aquí tienen su historia’, y no se lee nada. Esa es una operación histérica, porque es negación”.

La primera obra que la artista realizó con este material se titula Biblioteca de la No-Historia. Lo que hizo fue, precisamente, saldar esa perturbadora discrepancia entre lo que se sabe y lo que no. Tras ese gesto inicial, Voluspa Jarpa ha seguido trabajando a partir de estos archivos, realizando muchos proyectos consecutivos que integran y amplían el anterior, incorporando información referida al conjunto de los países latinoamericanos. Estos trabajos se han mostrado en museos y espacios chilenos e internacionales. Además, en cada uno, explora distintas estrategias visuales y de montaje que convierten el archivo en una materialidad cargada de energía. Así, elementos como las tachas y borraduras de los documentos son, para ella, recursos gráficos y pictóricos.

La exhibición que ahora está en Galería Gabriela Mistral es una síntesis de su proyecto más ambicioso: Nuestra pequeña región de por acá, que acaba de cerrar en el MALBA de Buenos Aires. La exhibición tuvo un éxito importante. Aparecieron cientos de notas periodísticas en todo el mundo, incluyendo extensos y elogiosos comentarios en medios como El País de España, que la calificó de “imponente y emotiva”, y The New York Times, que destacó su calidad artística y la importancia de su denuncia política centrada en “el período más oscuro de Latinoamérica”.

Vista de la exposición Nuestra pequeña región de por acá, de Voluspa Jarpa, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2016. Foto: Studio Voluspa Jarpa
Vista de la exposición Nuestra pequeña región de por acá, de Voluspa Jarpa, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2016. Foto: Studio Voluspa Jarpa

Una pieza fundamental de la exhibición articula archivos bajo la lógica formal del Minimalismo de los años 70, aludiendo especialmente a su artista icónico, Donald Judd. En esta obra, la artista cuestiona la austeridad y limpieza estética de ese movimiento que protagoniza el arte norteamericano en el mismo momento en que se están realizando operaciones secretas, negociaciones, intervencionismos y asesinatos. “Ahí hago estallar la historia dentro de esta pequeña historia del arte”, comenta.

Otra pieza que destaca en esta síntesis es un dibujo de gran formato en el que se distinguen los nombres completos de los 47 líderes políticos y judiciales de Latinoamérica muertos durante la Guerra Fría sobre una imagen velada de un “gran funeral colectivo”, formado por las 47 imágenes individuales de sus funerales. La obra está acompañada por un audio con discursos públicos de varios de estos líderes.

Por otra parte, se exhibe una versión del video Translation Lessons, en el que un profesor de inglés (el novelista Nicolás Poblete) le enseña a la artista el idioma a través de la lectura de los archivos de la CIA. El filme cuestiona el hecho de que para entender nuestra historia política reciente debemos conocer el idioma hegemónico.

Vista de la exposición Nuestra pequeña región de por acá, de Voluspa Jarpa, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2016. Foto: Studio Voluspa Jarpa

Un elemento nuevo es la creación de un libro especialmente realizado para la muestra en la Gabriela Mistral, que incluye la transcripción de los discursos de los líderes y autoridades muertas con páginas emblemáticas de la investigación en torno a ellos, referidas tanto a archivos desclasificados como a archivos judiciales. Este libro, que en sí mismo es una nueva obra producida para esta galería, estará disponible al público durante la exhibición, a cambio de una respuesta de cada espectador que interactúe con la obra. “Me interesa relevar el carácter de entrega de esta muestra. Para mí es importante que este trabajo sea recibido por el público chileno, porque este es un problema que nos compete especialmente como país”, afirma la artista.

-Compartir el problema.

-Exacto. Es un problema de todos. Nadie quiere que le vengan a decir que lo que sabe no es lo que sabe y es otra cosa. Es súper desestabilizante y chocante.

-También tú analizas los recursos formales propios del poder…

-Es que es muy sorprendente ver estos textos hechos desde el poder, que desde la legalidad hablan de barbarie y establecen maneras “jurídicas” de producir horror, matanza, desestabilización en grandes regiones. Ese conflicto entre civilización y barbarie es, emocionalmente, abismante.

-Estoy recordando eso de Walter Benjamin que dice “todo documento de civilización es un documento de barbarie”.

-Son documentos de barbarie, claro. Entonces, ¿qué tipo de información revelan? La información de esa barbarie. Benjamin también deja claro que la historia la escriben los vencedores.

-¿Qué te pasó, personalmente, cuando te contactaste con esa información?

-La lectura es muy sorprendente, porque la escala de tu vida no guarda ninguna relación con la macro historia. Por un lado está la información de cómo se planifican y se llevan a cabo los Golpes de Estado y cómo se realizan negociaciones económicas con determinados agentes. Por otro lado, si tú piensas en tu vida hoy, no tienes idea de cuál es el plan de la macro historia para los próximos 50 años. Estás inserto en algo que no tienes idea de qué se trata. O, si eres más despierto y algo sabes, tienes muy pocos indicios. Sabes que hay una guerra allá y otra cuestión acá, pero es difícil ver el tejido de todo esto. Cuando uno comienza a investigarlo surgen otras relaciones, a uno se le arma otro mapa. Y no solo tiene que ver con el pasado, sino también con el presente, con el futuro. Es difícil que este tema se agote, porque si tú me preguntas: ¿Y ahora sucede lo mismo? Sí, sucede lo mismo.

-Pensaba en cómo se cruza el tema de género, el hecho de que tú seas una artista mujer, con tu reflexión sobre la histeria, que Freud señaló como una patología femenina…

-Para mí el tema de género es tan político como cualquier otro tema político. No es un tema neutro ni que me dé lo mismo. Tengo súper claro que ser mujer determina el modo en que me aproximo al tema del poder.

-Claro. Y la historia es escrita por los hombres. Entonces encuentro fundamental el hecho de que esta crítica venga de una mujer, que además es del tercer mundo. Ahí hay una carga suplementaria.

-Cualquier tema de identidad aquí tiene una carga, sin duda. Por ejemplo la relación que tengo yo con la historia, es una relación que tiene más que ver con la emocionalidad, con el trauma.

-¿Qué ha pasado cuando muestras obras de este proyecto en Estados Unidos?

-A algunos les desagrada, otros lo encuentran increíble y a otros les da lo mismo. Yo creo que para ellos es difícil también mirarlo. No solo para nosotros es difícil que los huevones nos muestren la historia que tenemos, sino que para el ciudadano común norteamericano, medianamente progresista, es duro asumir que su país tiene el poder de determinarnos la historia.

-Pero más complicado es ir a Argentina o a Brasil a denunciar lo que ellos tampoco quieren ver.

-Es que yo no soy utópica, ni estoy dando cátedra de nada. Yo muestro una mecánica de operación, me sitúo desde un cierto realismo crítico. Hago ver algo que hay que asumir, que es parte de nuestra historia, que es muy difícil de aceptar, porque es chocante.

-¿Y qué eficacia le asignas tú al arte en la posibilidad de generar cambios sociales y políticos?

-Yo al arte le asigno un poder gigante, por eso lo hago.

-Ahí está la utopía entonces…

-Sí, pero no es la utopía ideológica. Creo que el arte es un espacio de libertad, donde tú puedes hacer cosas que otras disciplinas no pueden hacer. Y tienes la libertad y el poder de construir símbolos que son colectivos.

Vista de la exposición Nuestra pequeña región de por acá, de Voluspa Jarpa, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2016. Foto: Studio Voluspa Jarpa
Vista de la exposición Nuestra pequeña región de por acá, de Voluspa Jarpa, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2016. Foto: Studio Voluspa Jarpa
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Catalina Mena

Es periodista especializada en artes visuales, área en la que participa activamente como curadora y crítica. Desde 1994 hasta la fecha ha realizado diversas curadurías y publicado más de 250 textos de arte en libros, catálogos y revistas especializadas como Art Nexus y Arte al Día. Su ensayo más difundido internacionalmente es "Tocar al otro", publicado en el libro Copiar el Edén, editado por Gerardo Mosquera (Editorial Puro Chile, 2006).