Veinte años han tenido que esperar los miembros de la Corporación Gaudí de Triana para ver la concreción del sueño de Fray Angélico Aranda: la construcción del Centro Cultural Gaudí y de la Capilla Nuestra Señora de los Ángeles en la ciudad de Rancagua, Chile, la única obra del arquitecto catalán Antoni Gaudí fuera de España.

Con la toma de razón de la adjudicación de la licitación del Ministerio de Obras Públicas, la Contraloría General de la República concluyó a fines de diciembre pasado el último trámite requerido para comenzar formalmente las obras: la aprobación de una inversión de 5.300 millones de pesos chilenos (7,54 millones de euros) para la construcción del Centro Cultural. Así, según Gonzalo Díaz Soteras, Presidente de la Corporación, la construcción “es un hecho”.

Se trata de un proyecto espiritual y cultural de gran valor arquitectónico y simbólico. Según la Corporación, es un gran desafío construir una “Porciúncula” -o lugar de Perdón- y contextualizarlo en el siglo XXI.

La Municipalidad de Rancagua entregó en comodato por 99 años unos terrenos del Parque Cataluña, ubicado en la confluencia de la avenida Alameda y el Antiguo Camino Real. Dentro de este Parque, de 16.000 metros cuadrados, se proyectan varios espacios arquitectónicos:

-El Centro Cultural y Espiritual, que incluye la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles y salas de encuentro para reuniones, actividades artísticas, exposiciones, encuentros, estudio y promoción de la obra de Gaudí, o de temas asociados a las actividades del Centro.

-Una Casa de Soledad y Silencio que tendrá la función de dar acogida a todas aquellas personas, sin distinción de credo, ni ninguna otra clase de situación personal, que requieran un lugar de contemplación, estudio, oración, creación, según los casos.

-Librería y tienda de souvenirs, cafetería, oficina de turismo y una escuela de Artes y Oficios.

El diseño del proyecto fue dirigido por el arquitecto Christian Matzner Thomsen en el año 2010 y un equipo profesional conformado por Elena Corbalán, Álvaro Guerra y Eugenia Moreno.

El sentido más profundo de esta construcción está en su propio origen, cuando el fraile franciscano Angélico Aranda solicitó en 1922 una “Porciúncula para Rancagua”, es decir, un lugar para vivir la experiencia del perdón a quienes lo buscan, dedicada, como la original en Asís, a Santa María de los Ángeles.

El estilo de Francisco de Asís, es pues el fundamento de este proyecto. En 1922, el sacerdote franciscano chileno Angélico Aranda escribió una carta a Antonio Gaudí, quien en ese entonces estaba completamente dedicado a construir la Sagrada Familia, solicitándole unos planos “como sólo usted sabe hacer […] para hacer una obra original, bien original «, prometiendo pagar a cambio con oraciones. “Sería una prueba de la confraternidad espiritual entre España y América”, escribió en su carta de respuesta Antoni Gaudí, sellando así un propósito de hermanamiento.

A pesar de quedar enterrado durante años, se logró recuperar los documentos y se constituyó en 1996 la Corporación para actualizar su pertinencia.

Gaudí realizó solo tres proyectos para lugares fuera del territorio español, de los cuales el único que ha sido desarrollado y estudiado, y ahora a punto de materializarse, es el de Chile.