Ivana de Vivanco reinterpreta en su obra los temas que han ocupado a la pintura a lo largo de su historia, pero a través de un lenguaje contemporáneo en el que los cuerpos y escenas representados se sintetizan de una particular manera. Igualmente, la biografía de la artista chileno-peruana (pero nacida en Portugal) ha influido directamente en su obra: luego de estudiar en la Universidad de Chile, se radica en Alemania, globalizando ostensiblemente el carácter de su obra.

De tal suerte, su trabajo reflexiona sobre los antiguos asuntos de la pintura figurativa. Para ello, construye escenas de gran formato y donde lo representado se presenta ante los espectadores como si se tratase de un escenario teatral. Su propuesta invita a la reflexión del espectador, particularmente a pensar en las posibles conexiones entre palabra e imagen, entre literatura y pintura.

De hecho, la artista ha usado como referentes tanto el antiguo escrito denominado Descripciones de cuadros, del filósofo griego Filóstrato, como La Biblia, recursos que ha investigado durante los últimos años. Por tanto y particularmente a propósito de las descripciones de Filóstrato o de los relatos bíblicos, se hace patente que Ivana de Vivanco deposita en su obra el sustrato de un estimulante problema: recrear (sin reconstruir) imágenes perdidas y sólo descritas por las palabras.

La curatoría de la muestra, a cargo de Gonzalo Díaz, corresponde a una serie de xilografías y pinturas realizadas entre Santiago y Leipzig, que se mostrarán en conjunto por primera vez en Chile.

IVANA DE VIVANCO: KAMMGARNSPINNEREI (LA HILANDERÍA DE ESTAMBRE)

D21 Proyectos de Arte, Santiago de Chile.

Hasta el 25 de agosto de 2016.