Se ha dicho que vivimos en la era de la imagen y ya no en la del texto, pero podría puntualizarse que estamos también en la época de la imagen desplazada. «La ubicuidad actual de la imagen ha conducido a su transformación múltiple. Las imágenes se mueven entre distintas técnicas, soportes, contextos y culturas, transformándose. Son apropiadas y resignificadas –reciclándose para nuevos usos-, viajan y se difunden vertiginosamente por todo el planeta, en un tsunami visual que nos envuelve», señalan los curadores de la IV Trienal Poli/Gráfica de San Juan, América Latina y el Caribe, quienes afinan ya los últimos detalles para la apertura del principal evento de Puerto Rico en promover la experimentación en las artes gráficas.

La IV Trienal se celebra entre el 24 de octubre de 2015 y el 28 de febrero de 2016 con un rico programa de exhibiciones, charlas, talleres de arte y pensamiento creativo, un proyecto educativo y un simposio internacional a lo largo y ancho de Puerto Rico, desplazándose del área de la ciudad capital de San Juan para integrar diferentes espacios en la periferia y otros municipios.

Gerardo Mosquera (Cuba), curador en jefe, y Alexia Tala (Chile) y Vanessa Hernández Gracia (Puerto Rico), como curadoras adjuntas, han querido que esta edición de la Trienal examine los desplazamientos e hibridaciones formales, metodológicos y conceptuales de la imagen gráfica a través de diferentes campos, medios, trasfondos, hábitos y sentidos, así como su salida al espacio tridimensional. La Trienal afirmará el carácter expandido, instrumental y descentralizado de la gráfica contemporánea, que puede llevarnos al punto de hablar de una postgráfica, como señala Mosquera en esta entrevista.

Si bien el objetivo de la Trienal es presentar el estallido “poli” de la gráfica actual, incluirá también manifestaciones del grabado tradicional articuladas en un campo expandido. Contará con la participación de artistas de Puerto Rico, América Latina y el Caribe, así como artistas latinos radicados en Estados Unidos, e incluirá muestras personales de Myrna Báez, Fernando Bryce y Carlos Garaicoa. El concepto expandido se aplica no sólo a intervenciones en el espacio público: también a una exposición en línea, #elmemestaenlatrienal, que se enfoca en el fenómeno cultural de los memes.

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Montaje de la obra de Frances Gallardo, joven artista puertorriqueña. Foto: Roberto G. Rivera Sánchez

Alejandra Villasmil: Cada versión de la Trienal propone un concepto curatorial único. El título de esta edición es Imágenes desplazadas/Imágenes en el espacio, lo que alude a la gráfica en el campo expandido, es decir, a un medio que hoy se investiga y expone no como puro, sino atendiendo a sus cruces, relaciones y contaminaciones con otros medios. Cuéntenos un poco cómo han ido desarrollando esta visión curatorial.

Gerardo Mosquera: La Trienal Poli/Gráfica de San Juan es única en el mundo. Ningún otro encuentro artístico internacional de periodicidad fija se concentra en abordar “los medios gráficos no como fines en sí mismos sino como componentes integrales de propuestas expandidas (…) en el campo de la producción artística contemporánea”, redefiniéndolos dentro de la noción de “estrategias poli/gráficas para la imagen múltiple”, según afirmó Mari Carmen Ramírez, creadora de la Trienal y curadora principal de su primera edición en 2004. Esto convierte a la Trienal en el evento de gráfica con sentido más contemporáneo entre todos los que existen, porque recoge el hecho de que la gráfica ha devenido arte contemporáneo.

La cuarta edición lleva esta noción expandida hasta sus últimas consecuencias, al explorar los desplazamientos de las imágenes propios de nuestra época, y su salida al espacio tridimensional. No se hace por radicalidad, sino en respuesta a la transformación múltiple, la hibridación y el dinamismo crecientes de las imágenes en nuestra época. Hoy día las imágenes se mueven vertiginosamente entre distintas técnicas, soportes, contextos y culturas, transformándose. Son apropiadas y resignificadas, reciclándose para nuevos usos. Las imágenes viajan en tiempo real por todo el planeta y más allá. Todos producimos imágenes tecnológicas en forma continua y profusa, y la gráfica no queda fuera de este proceso: estalla. La tecnología digital está en la base de este estallido, al punto de que podríamos hablar de una “postgráfica” de igual modo en que hablamos de una “postfotografía”.

La curaduría se ha planteado así una selección de artistas y obras que se alejan bastante de lo que suele esperarse convencionalmente en un evento de gráfica. Ha buscado el hecho artístico en la huella, la marca, no en el trabajo con la matriz. La muestra agrupará obras que podrían encasillarse como pintura, escultura, performance, video, fotografía y sus combinaciones, pero que se caracterizan todas por contener múltiples desplazamientos de la imagen gráfica y de aquella de reproducción tecnológica. Incluirá además una exposición virtual de memes en el sitio web de la Trienal y en un hashtag.

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Grabadores por grabadores instalando un homenaje a las figuras más importantes del grabado puertorriqueño y latinoamericano en el Antiguo Arsenal de la Marina Española, sede principal de la Trienal. Foto: Roberto G. Rivera Sánchez

A.V: Gerardo, tú has sido repetidas veces curador de PhotoEspaña, donde la definición de lo fotográfico se mantiene, a mi modo de ver, en una línea más bien conservadora. Como bien dices, esta Trienal apuesta más bien a lo contrario: al carácter expansivo del medio gráfico. Lo de «postgráfica» me parece un término muy apropiado. Dices además que es un evento único en su tipo, pero me pregunto, ¿tiene la Trienal Poli/Gráfica el potencial de convertirse en una Trienal a secas? ¿Tendría sentido si directamente se abriera a otros medios y se eliminara de su título lo que precisamente la define, la palabra Poligráfica?

G.M: Me temo no estás bien informada acerca de PHotoEspaña. En mis tres años como director artístico pulsé también al máximo las fronteras del evento, impulsando al máximo el concepto de «lo fotográfico» y no de «la fotografía», que ya había sido introducido por el director artístico anterior, Sérgio Mah. Así, tuve retratos de Fayum de más de 2.500 años de antigüedad, pasquines políticos rajados, mezclados y trenzados por Jarbas Lopes, una obra tridimensional de Luis Camnitzer, sitios de Internet, retratos hechos con webcam, y mucho más.

No me parece que tendría sentido que la Trienal de San Juan dejase de ser poli/gráfica, pues perdería su carácter y su posibilidad de explorar un territorio específico del arte contemporáneo. La gráfica tiene además un peso fuerte en Puerto Rico, y la Trienal se asienta sobre la anterior Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo nada menos que trece ediciones a partir de la muy temprana fecha de 1970. Es decir, se ha construido una tradición de más de 45 años, algo bastante inusual en América Latina. Pienso que los eventos internacionales de este tipo no deben olvidar que se hacen en un lugar particular, y es importante tener en cuenta el contexto.

A.V: ¿Habrá núcleos temáticos o de otra índole dentro del universo de lo poli/gráfico? ¿Cómo se ha estado planteando el montaje y el recorrido?

G.M: No los hay. La Trienal será una exposición única, regida por su tema general, presentada en distintas sedes en San Juan y en otras ciudades. Sí se ha procurado una consistencia visual y conceptual dentro de cada núcleo, con diálogo entre las obras expuestas. La excepción de esto son las tres muestras personales de Myrna Báez (con intervención de Tania Candiani, quien «sonoriza» las obras de la maestra del grabado puertorriqueño), Fernando Bryce y Carlos Garaicoa. Ellas forman parte del discurso temático general de la Trienal, pero, obviamente, tienen sus propios espacios y contenidos.

A.V: ¿A que responde la invitación a estos artistas en particular a hacer muestras individuales?

Alexia Tala: Responde a que son tres artistas que trabajan desde «lo gráfico» de manera destacable. Por un lado, Myrna Báez que es «maestra de maestros» en la isla de Puerto Rico y que a simple vista trabaja el grabado de manera convencional, es decir, traspaso de la imagen desde una matriz al papel, pero tomamos en consideración que cuando comenzó su producción artística ya extremaba en la experimentación, trabajando con colografías, experimentando altamente en la manera de realizar sus matrices utilizando materiales no necesariamente artísticos y no siempre utilizando la plancha metálica y el ácido; podríamos verla como alguien que siempre estuvo abierta a la experimentación e impulsó esta mirada en la isla. Por otro lado, Carlos Garaicoa y Fernando Bryce -como indicaba la diferencia Gerardo entre la fotografía y lo fotográfico-, estos dos artistas llevan «lo gráfico» a su extremo. Así, Bryce lo hace sobre la base de investigación de archivos, buscando imágenes de noticias que han sido impresas en diarios y revistas, y que a través del dibujo en tinta el artista re-produce. En este traspaso desde la imagen del diario, como medio de comunicación masiva, replantea los contenidos creando nuevas redes iconográficas y va re-significando ciertos hechos y eventos noticiosos por medio del dibujo. A su vez, una buena parte de la obra de Garaicoa tiene como base el desplazamiento de la imagen de dos maneras: por un lado, el de la fotografía intervenida por el dibujo y, por otro, la conversión de la ruina fotografiada en una nueva arquitectura mediante el dibujo.

A.V: Alexia, tú has trabajado con grabado por mucho años; tienes mucha experiencia en el campo. ¿Podemos hablar de momentos claves o decisivos del medio, en relación con lo poli/gráfico, en particular en América Latina y El Caribe?

A.T: Si bien el magister que realicé es con especialidad en grabado, creo que con los años de trabajo uno se va especializando en diversas áreas, sin necesariamente tener una calificación formal. Hay muchos museos que tienen curadores encargados de sus departamentos de Grabado y Dibujo (generalmente llamados de Prints and Paper, o Prints and Drawing), lo que no significa que trabajen sólo en esa área. Por ejemplo, tu compatriota Luis Pérez-Oramas, curador del Departamento de Dibujo y Grabado del MoMA, que mientras ejercía el cargo curó hace pocos años la Bienal de Sao Paulo.

Creo que un momento clave en relación a la expansión de la (in)definición del grabado ha sido el cambio de siglo. Efectivamente se ha podido advertir por un lado una preocupación por el museo de estudiar y exhibir los cambios y nuevas definiciones que el grabado contemporáneo ha experimentado, y por el otro lado los artistas ya no tienen la preocupación casi obsesiva por la perfección en la técnica, sino más bien por lo que comunican con su obra, donde la imagen ha cobrado gran importancia y han experimentado a niveles que los grabadores tradicionales nunca habrían imaginado 50 años atrás, a excepción claro de algunos pocos, y digo esto pensando especialmente en iniciativas como el New York Graphic Workshop y el taller the Kenneth Tyler.

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El artista uruguayo Ricardo Lanzarini, durante el montaje. Cortesía: Trienal Poli/Gráfica

A.V: ¿Cómo fue el proceso de selección de los artistas? ¿Cada curador fue aportando sus propios candidatos? ¿Cómo han venido trabajando con ellos desde que se hiciera pública la lista de participantes hace ya un año?

Vanessa Hernández: Sí, cada curador aportó sus propios candidatos. Cada postulación era atendida por todos los curadores y unánimemente elegida. Desde el momento en que cada artista aceptaba participar hemos mantenido una comunicación constante con ellos lo que ha facilitado bastante el proceso.

A.T: Me gustaría aportar un poco a la pregunta anterior y estoy segura de que Vanessa concordará en que cuando trabajas en equipo, y es así como hemos trabajado los tres, en las instancias de reuniones curatoriales más que cada uno tener sus candidatos ha sido una suerte de brainstorming, donde cada uno ha presentado a artistas que conoce y donde está su expertisse, pero nunca  fue la idea de cada uno integrar a «sus artistas» sino que, muy por el contrario, al ir cada uno mostrando los artistas que consideraba serían un aporte para la Trienal, hubo artistas que quedaron fuera pero que al ver sus imágenes y conversar sobre sus poéticas creativas, las conversaciones y asociaciones comenzaron a aflorar y nos llevaron a otros artistas que muchas veces no fueron pensados en primera instancia. Las decisiones, como bien dice Vanessa, fueron absolutamente grupales en pos de un evento de alta calidad y contenido; en ningún caso respondieron a preferencias personales.

A.V: Alexia, ¿podrías contarnos un poco más de la selección de artistas chilenos que has hecho pra esta Trienal? ¿Por qué has decidido trabajar con estos artistas?

A.T: Creo que no es relevante hablar de la selección «chilena» o de ninguna en términos de nacionalidad; hay que leer sus propuestas desde una perspectiva global y no individual. Como te dije, son procedimientos integrales: cada curador realiza sugerencias y la selección fue hecha en forma grupal por el equipo de curadores, sin perder el foco que nos hace integrar artistas, que es mantenernos siempre dentro del marco curatorial de Imágenes Desplazadas / Imágenes en el Espacio. ¡Gracias a Dios las representaciones nacionales ya están casi abolidas en el sistema de las Bienales internacionales!

A.V: Lo planteaba no en el sentido de representaciones por países o regiones, o de cuotas geopolíticas que, sabemos, ya no tienen sentido en las curadurías de Bienales. Lo preguntaba más bien por la relación que se establece entre la obra de esos artistas chilenos y la propuesta curatorial de la Trienal. Y te preguntaba en concreto por los chilenos porque creo que eres la más cercana de los tres curadores a esos artistas. Vanessa, en relación con tu pesquisa en Puerto Rico, ¿cómo realizaste el proceso de selección de los artistas? ¿Qué te intersaba mostrar atendiendo al concepto curatorial?

V.H: Primeramente, debo aclarar que mi pesquisa no fue exclusivamente de artistas puertorriqueños, pues como mencionó Alexia, hablamos de propuestas desde una perspectiva global y no individual. En cuanto a la metodología que utilicé en el proceso de selección de los artistas, realicé visitas a talleres, organicé presentaciones de porfolios y reuniones informales, todas ellas en Puerto Rico. Sin embargo, también viajé a Filadelfia, Chicago y Nueva York con el propósito de conocer a fondo y de primera mano la producción de artistas latinoamericanos en dichas ciudades. Me interesaba mostrar obras que manejaran de maneras diversas e innovadoras el concepto curatorial, el desplazamiento de la imagen, desde una amplia gama de posibilidades.

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Jesús «Bubu» Negrón, Sobrepasquinado (El síndrome de propaganda), 2015, boceto/propuesta de la intervención del artista en un edificio ubicado en la esquina de las calles San Agustín y Tadeo Rivera, Puerta de Tierra, San Juan. Marcadores y lápices de colores sobre cartulina, 27,9 x 20,3 cm. Cortesía del artista

A.V: Respecto a la circulación de las obras a través de las diferentes sedes que tendrá de la Trienal, ¿cómo se está trabajando con los espacios, atendiendo a la idea curatorial de «desplazamiento»? ¿Habrá artistas trabajando proyectos comisionados o site-specific?

A.T: Claro, se trabaja la idea de la imagen desplazada llevándola a la más extrema de sus expresiones. Un excelente ejemplo es la obra de Mariana Rondón (Venezuela), quien literalmente trabaja la proyección de la imagen en el espacio activada por el espectador, o la obra de Waltercio Caldas, quien muy poéticamente lo hace ver sin tener que explicar nada.

No hemos dividido la muestra en núcleos temáticos, sino que es una gran muestra lidiando con este gran tema, como diría Gerardo, » el avance hacia la postgráfica»,  dividida en distintas sedes.

Tenemos obras en préstamo que han venido de los mismos artistas y de diversas colecciones; también hemos comisionado obras que estarán en sala de exhibición y, en lo puntual que preguntas, si, habrá obras site-specific y en el espacio público. Por nombrar algunas, están los letreros camineros de Félix González-Torres, o las intervenciones de graffiti de Claudia Casarino (Paraguay) en las calles de San Juan. Otra obra de este tipo es la de Jesús “Bubu” Negrón (Puerto Rico), quien además de hacer una intervención en un edificio realizará un evento el día 23 como parte del programa de apertura con la comunidad de Puerto de Tierra. Al mismo tiempo, Grabadores por Grabadores, que son un colectivo de artistas locales que han retratado a los padres del grabado americano, han inundado el viejo San Juan con sus retratos en xilografía y linóleo empastados en las paredes del lugar. Estamos a nueve días de la inauguración, y como imaginarás todo el equipo está trabajando duro para esta fecha.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.