Dr. Lakra (México, 1972) se caracteriza por crear imágenes irreverentes y provocadoras, que transgreden las normas establecidas y llevan al espectador a la frontera entre la atracción y la repulsión. Su práctica abarca el dibujo y la pintura, pero también se extiende al tatuaje, la pintura mural, el collage y la escultura. Un cadáver exquisito de referencias históricas e imágenes contemporáneas, sus composiciones incorporan citas de la cultura popular entremezcladas con la iconografía de diferentes religiones y civilizaciones. La yuxtaposición de estos elementos revela un profundo conocimiento de la historia del arte, así como un desconcertante sentido del humor. Sus estudios de las malformaciones del cuerpo humano se encuentran cara a cara con el erotismo y la sensualidad en piezas que combinan la vida, la muerte y el deseo.

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

Si bien Dr. Lakra es mejor conocido por sus intervenciones directamente sobre posters, revistas eróticas y tarjetas postales, esta exposición en kurimanzutto, Ciudad de México, presenta su incursión a gran escala dentro de la escultura. Resultado de un estudio antropológico y etnográfico que inició con su fascinación por el tatuaje, sus proyectos escultóricos exploran su interés por los tabúes, fetiches, mitologías y rituales de diferentes culturas.

Ferviente coleccionista de todo tipo de objetos, Lakra concibe la búsqueda de materiales y superficies de trabajo casi como una extensión de su obra. En su caso, coleccionar es también una forma de construir un lenguaje en forma de libros, revistas, muñecos de plástico e insectos disecados que han llegado poco a poco a poblar su estudio, instalándose por todas partes. Mercados de pulgas y ventas de garaje han sido escenario del encuentro inesperado con los juguetes, estatuillas y artefactos que ahora se exhiben en kurimanzutto, apilados en forma de tótems. Esculpidos en cera y traducidos en bronce, estas esculturas funcionan como amuletos contemporáneos, como evidencia de la mitología moderna que se transmite a través de películas, comics, libros y la televisión.

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

Con esta exposición, Dr. Lakra pone en evidencia la composición ideológica de los objetos cotidianos: incluso el juguete más sencillo es producto de una cultura; encierra la expresión sintetizada y estilizada de los mitos, la historia y las creencias que la componen. A través de sus esculturas y collages en las que recombina las cabezas y cuerpos de diferentes deidades, Lakra encuentra otra forma de desmenuzar y cuestionar las ideologías dominantes. Imaginar amalgamas entre distintas religiones y filosofías se presenta en estas piezas como un acto potencialmente subversivo. De la misma forma, Lakra interviene los bustos de renombrados músicos, políticos y escritores para deformar sus facciones con protuberancias y malformaciones que atenten contra la autoridad que proyectan las esculturas clásicas. En ambos casos, el artista se apropia de imágenes consagradas para cuestionar lo que se considera civilizado o barbárico, correcto o incorrecto, arte o folklore.

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición de Dr. Lakra en kurimanzutto, Ciudad de México, 2015. Cortesía de la galería