Entre el 13 y 20 de diciembre pasados se llevó a cabo la Semana Internacional del Arte del Performance de Venecia (Venice International Performance Art Week) bajo el enfoque curatorial Cuerpo Ritual – Cuerpo Político. En esta segunda edición, celebrada en el Palazzo Mora de Venecia, se presentaron obras de más de 50 artistas internacionales del performance, tanto consagrados como emergentes, algunos en cooperación con instituciones culturales y fundaciones.

La bienal, cuya primera versión tuvo como tema central el Cuerpo Híbrido – Cuerpo Poético, consistió en un programa de performances en vivo, instalaciones, documentación fotográfica y videográfica, conferencias, mesas redondas, una Sala de Estudio, una Sala de Cine y encuentros entre los participantes artistas, investigadores y comisarios.

Las líneas de investigación de la bienal plantearon al arte como un espacio para la negociación civil, donde los valores éticos humanos son el núcleo, y enfatizaron asuntos como la interconectividad, la confrontación política, la utopía, cuestiones ecológicas, conflictos y responsabilidades sociales e individuales, cómo el yo se relaciona con ellos y cómo la presencia de humana en este mundo es siempre más que una condición temporal.

Uno de los curadores invitados fue el artista chileno Prem Sarjo, quien presentó el trabajo de las artistas Tania Bruguera (Cuba, 1968) y Regina José Galindo (Guatemala, 1975). Con él tuvo oportunidad de conversar Antonio Arévalo, crítico de arte, curador independiente y agregado cultural de Chile en Italia, sobre los asuntos pertinentes a la performance como medio y su propuesta curatorial para esta edición de la bienal.

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Tania Bruguera, lectura del Manifiesto del Inmigrante, Segunda Semana Internacional del Arte del Perfomance de Venecia, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

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Tania Bruguera, lectura del Manifiesto del Inmigrante, Segunda Semana Internacional del Arte del Perfomance de Venecia, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

Antonio Arévalo: Recientemente han sucedido dos hechos que han removido algunas maneras de ver, reaccionar y pensar con respecto a lo que le está pasando en el mundo. Uno, el anuncio de acabar con el embargo en Cuba y la reacción personal de una artista como Tania Bruguera, “Yo exijo”, luego convertida en una serie de reacciones públicas, como aquellas de las instituciones -gobierno, policía e instituciones culturales, que armaron su propia performance. La segunda tiene que ver con el ataque terrorista a la redacción de la revista Charlie Hebdo y la respuesta masiva “Todos somos Charlie”. Una es la respuesta a un acto artístico, la otra un acto civil. Las dos, de alguna manera, son performáticas; ambas son una reacción a un episodio. Cuéntanos cómo te pones tu delante de esto. ¿Hay un antes y un después? 

Prem Sarjo: Siempre hay un antes y un después en todo. El punto es de que «antes» y de que «después» estamos hablando. En los medios todos los hechos son homogeneizados para desviar la atención de la masa y fortalecer su ignorancia con mecanismos de control. Yo me preguntaría por qué son éstos y no otros acontecimientos los que se difunden en la prensa internacional y quién está detrás haciendo de filtro. Poco o nada se sabe de Africa, donde hace poco quemaron vivas a dos mil personas. Poco o nada se sabe de muchos países … qué me dices de Palestina, de Siria, de Guatemala, de México, de Cuba, de Senegal, de Etiopía… ¿A quién le conviene lo que se debe saber y lo que no? ¿Cómo se presentan estos hechos al público y en qué matices se insiste y por qué? Lo que está pasando en el mundo casi no lo sabemos. A pesar de estar conectados de manera instantánea, la realidad termina siendo la que uno vive en carne propia o la relacionada con nuestros intereses o motivaciones.

Volviendo a tu pregunta, el caso de Tania Bruguera es muy importante ya que acá la reacción performática mediática deja un asunto muy claro: el tema del acceso y la manipulación de la información, y el de la ética. La respuesta performática de los medios del ataque terrorista se desvanece rápidamente con otras noticias que sepultan la anterior. El tema ya no es lo que sucede sino lo que se consigue a través de la manipulación de la información. La respuesta performática de los medios sobre la censura de la obra y el confinamiento de Tania se mantiene y se fortalece tanto en los medios como también por miles de personas alrededor del mundo que creen en la libertad, en los derechos humanos, en los derechos de expresión y los derechos de los artistas, entre otras cosas fundamentales.

Acá tenemos dos hechos relevantes con características diferentes. Uno amparado en la violencia fanático-religioso-terrorista y el otro en motivaciones humanas de consciencia que desde el arte hacen reaccionar al sistema institucional, quedando éste inmediatamente cuestionado.

Cuando reacciona la masa, vuelve a ser atontada con otra noticia. Cuando reacciona el sistema institucional, todo depende de con qué se esté topando. Acá la trampa o la mentira no pueden ser herramientas para vencer una verdad que se niega a morir. A mi modo de ver, el gobierno cubano está expuesto al mundo y jugar sucio no le será saludable. Tania tiene el apoyo de la comunidad internacional y del mundo artístico e intelectual, y mientras más tiempo la tengan reprimida más grande se hace ella y más grande nos hacemos nosotros.

Recuerdo que hace poco en Venecia, al otro día después de la noticia del levantamiento del embargo de Estados Unidos a Cuba, me encontré a la artista temprano en la mañana y le dije: «Tienes que regresar a Cuba», y ella me miró a los ojos y sonrió. Era obvio.

Acá se trata de una de la más grandes pensadoras en el arte contemporáneo con un compromiso social y político a toda prueba. Una artista y ser humano incuestionable. Basta ver sus proyectos como el Movimiento Inmigrante Internacional, el Manifiesto por los Derechos de los Artistas, el Manifiesto de los Inmigrantes, etc … su entrega es completa en todo sentido.

Un poco antes de eso, había partido en tren a Roma en la noche a ver al Papa y regresar al día siguiente. Quería entregarle una carta con casi 15 mil firmas del proyecto Dignity has no Nationality, que busca pedir ciudadanía de la Ciudad del Vaticano para los inmigrantes. Pasó la noche en la Plaza acompañada de un artista joven, lograron entregar la carta al Papa (no directamente) y regresó a Venecia al día siguiente.

Me refiero a estas anécdotas para profundizar en el tema del compromiso y de la coherencia entre lo que se piensa, se dice y sobre todo en lo que se hace. Llevar los ideales hasta las últimas consecuencias. Acá el después está creciendo, está uniendo a las personas más allá de una catarsis colectiva. No digo con esto que los hechos acontecidos en Francia sean menores. Solo insisto en el tema de cómo una tragedia se constituye como producto de consumo y en la diferencia performática mediática. Cuando ésta apunta al hombre se usa como una herramienta contra el mismo hombre, y cuando apunta al sistema éste enseña su mugre, su descaro, su abuso y, por qué no al mismo tiempo, su carta de renuncia.

Creo que hace rato el sistema colapsó, ahora es cosa de tiempo. Hechos como que Tania Bruguera esté en Cuba en las condiciones que ya sabemos nos fortalece, nos une y nos mantiene luchando contra un poder que cae por su propio peso. El después huele a cambio. El cambio es inminente.

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Regina José Galindo, lectura de la poesía “Voz Humana”, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

A.A: En América Latina, en la última década, la performance ha sido el lenguaje protagónico. Nos ha enseñado a hacer una lectura de lo que está pasando allí. La performance se consolida internacionalmente al romper las barreras geográficas. Pienso en Regina José Galindo y su León de Oro en la Bienal de Venecia, o en la performance del grupo mexicano La Pocha Nostra, que mostraba crudamente lo que está sucediendo hoy en México. ¿Qué te hace pensar esto desde la performance?

P.S: Que el performance es una herramienta que bien utilizada resulta muy eficaz. Prueba de ello hay muchas, como lo que hablamos anteriormente sobre Tania Bruguera, quien pone a su país en jaque (aunque la reacción institucional quiera demostrar lo contrario). O como Regina José Galindo en la Bienal de Venecia (2005), que más que ganar un premio gana un espacio de visibilidad para la realidad política de un contexto ignorado. Un espacio de visibilidad sobre una realidad vivida en su Guatemala que la vio nacer y que ve morir a sus amigos todo el tiempo. Regina sigue delatando desde su propio cuerpo un sistema que mata, viola y calla lo que no se puede callar.

Pensando en lo que vimos en Venecia en diciembre, La Pocha Nostra o Melissa García Aguirre -entre otros- siguen en el mismo tono detonador usando esta herramienta como un ente transformador de consciencias. Acá radica una de las características del arte del performance: su capacidad de denuncia. Yo creo que aún no se reconoce del todo la importancia del performance porque es una forma de expresión demasiado compleja y poderosa. En parte porque no genera utilidades al mercado (salvo raras excepciones). Es curioso también cómo la mayoría de los artistas contemporáneos e incluso muchos especialistas desconocen, saben muy poco o casi nada de performance. Como si siguieran pegados a una imagen prejuiciosa clavada en un concepto romántico e histórico de los sesenta. Paradójicamente también porque requiere de tu cuerpo como instrumento, cualquiera cree que es llegar y hacerlo porque tiene cuerpo y porque es gratis. Eso ha causado un daño a la imagen del performance pero no le ha quitado su fuerza. Si bien en performance también se reconocen una serie de arquetipos, su juventud le da suficiente espacio para seguir creciendo. Esto se ve claramente reflejado en obras y proyectos concretos, cosas que existen, que ya se hicieron y que se están haciendo ahora. Hay un aval contundente.

Por otro lado, el performance tiene muchas formas de ser abordado como lenguaje. La Venice International Performance Art Week es una instancia donde se puede comprobar que es un medio absolutamente vigente y en pleno desarrollo a nivel mundial. En este contexto, la experiencia de ver tantos performances te permite tener una visión bastante clara de cómo este medio toma diversos matices según su contexto geográfico y también cómo se lidia formalmente con este lenguaje desde las diversas latitudes, además de las relaciones con otras disciplinas como el teatro, la danza, la música, el circo y otras manifestaciones humanas ancestrales. Es realmente impresionante ver toda esa energía humana como un espejo infinito de lo que somos. En general ¨las otras herramientas¨ no tienen la misma eficacia; nada iguala a la experiencia directa frente a algo que sucede, a un hecho. Un buen performance es una experiencia transformadora.

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La Pocha Nostra, Corpo Insurrecto, performance, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de los artistas y Venice International Performance Art Week

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Melissa García Aguirre, Desapareciendo, performance de larga duración, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Enrique Jezik, Círculos Concéntricos, performance presented por Foundation Alumnos47, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

A.A: ¿Crees que a esto hoy se pueda sumar la experiencia chilena? ¿Cómo? ¿Para contar qué?

P.S: La experiencia chilena va sumando visiones particulares al acervo internacional. Casos como el grupo CADA, Carlos Leppe, Juan Downey, Las Yeguas del Apocalipsis, entre otros, son grandes aportes a esta historia en proceso. Desde acá aún hay mucho que decir.

A.A: ¿Cómo?

P.S: Invirtiendo en nuestro desarrollo. En educación especializada. Es necesaria una plataforma que genere esta posibilidad de perfeccionamiento. Los artistas de performance tienen mucho que decir desde ese lenguaje ultra flexible y consistente. Deben contar con la posibilidad de viajar a festivales y bienales de performance y también formarse a través de workshops dirigidos por profesionales internacionales de calidad incuestionable, dentro y fuera del país.

A.A: ¿Y a  contar de qué…?

P.S: Primero a contar de que en Chile hay muchos artistas investigando desde el cuerpo, y un enorme interés de artistas más  jóvenes que buscan formas de expresión más libres y directas. Formas donde uno deba realmente involucrarse de una manera más profunda y compleja en términos físicos y humanos en todo sentido. A contar de un apoyo integral por parte del Estado a través de su Ministerio de Cultura y un mecanismo especializado en el desarrollo de los artistas involucrados en esta forma de investigación y experimentación dentro del arte contemporáneo, considerando su aporte en la construcción de nuevas formas de pensarnos, de vernos o de preguntarnos cosas primordiales. Es indispensable la experiencia de nuestros performers en el contexto internacional, para lo cual ese apoyo del Estado es fundamental. Una política cultural que apoya el performance es síntoma de un país que no tiene nada que esconder, que no tiene miedo y que confía en su camino.

Si uno piensa desde el interior de la praxis del arte contemporáneo, al performance se le tiene una especie de temor. Si uno piensa desde afuera, la lectura desde el mismo temor generalmente queda en la superficie de las cosas y no traspasa la mirada. La unión de pensamiento y forma cobra acá una belleza aún incalificable, muchas veces más cerca del hombre que el mismo de su propio espacio cotidiano.

Por ejemplo en Asia hay una relación con el manejo del tiempo y del espacio muy diferente. En Europa otras características y otras relaciones formales y conceptuales. La geografía es bastante determinante porque la cultura se manifiesta de manera directa en este oficio que no se aplana por el peso del mercado como en el caso de las artes visuales, saturado de recetas y patrones de representación.

Latinoamérica en performance tiene una relación muy fuerte con lo político; es inevitable dada nuestra historia. Pero lo mismo sucede en otros países en conflicto de latitudes muy diferentes.

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Enrique Jezik, Círculos Concéntricos, performance presented por Foundation Alumnos47, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

A.A: Desde tu punto de vista, ¿piensas que la performance en Chile es todavía argumentación actual de discusión y polémica, que tiene sentido hablar hoy del tema país, vinculando esto a un lenguaje que tiene que ver con la identidad del cuerpo?

P.S: En un ambiente reducido el espacio mayor lo ocupa lo que tiene posibilidades de venta y el performance no es negocio, es arte puro. Ha habido muchos performance polémicos en Chile y siempre la discusión ha rayado en la envidia o en la ignorancia. Por nuestra propia precariedad, tendemos a descalificarnos rápidamente para proteger nuestros pedazos de pan. El problema es que si hay polémica pero no discusión, no se le da el espacio necesario y por ello no nos permitimos un crecimiento apropiado. Estamos encerrados en patrones internacionales de artes visuales, y presos de modelos de representación. Intentamos internacionalizar el arte chileno pero aún no sabemos bien qué es lo chileno.

También el mercado está dominado por un grupo muy pequeño que dice lo que vale y lo que no, como si solo existieran los artistas que el mismo mercado representa. Esa es la imagen que se vende adentro y hacia afuera. Casi nadie apuesta ni por la investigación ni por los medios que puedan generar discusión porque entendemos discusión como conflicto y eso nos aterra.

Vivimos en un cuerpo contenido por una moral victoriana, con una sexualidad en proceso y una extraña presión religiosa relacionada con la política. En cuerpos disasociados en una sociedad que no logra superar sus divisiones, desde nuestra identidad que no terminamos de reconocer, somos un país con un cuerpo castigado que tiene mucho que decir.

Sin duda el performance nos hará un bien al permitir la posibilidad de mirarnos y quizás a vivir en paz como sociedad.

A.A: Hay una historia trasversal en las artes visuales que tiene que ver con la performance. Pienso en Juan Downey, Francesco Copello, Cecilia Vicuña y Carlos Leppe. ¿Tienes con ellos alguna afinidad? ¿Con quién de ellos te sientes más cercano?

P.S: Agregaría al grupo CADA y a las Yeguas del Apocalipsis. También a Alexander del Re y a Gonzalo Rabanal. Cada uno de los protagonistas de la historia del performance en Chile ha aportado de manera diversa. Al ser un lenguaje tan amplio la relación con éste por parte de los artistas también es muy amplia. Personalmente me siento más cercano a corrientes más conceptuales.

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Pedro Reyes, “Imagine”, concierto de la instalación presentada por Foundation Alumnos47, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

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Pedro Reyes, “Imagine”, concierto de la instalación presentada por Foundation Alumnos47, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

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Pedro Reyes, “Imagine”, concierto de la instalación presentada por Foundation Alumnos47, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

A.A: Hace poco participaste activamente en la organización del Venice International Performance Art Week, en el cual ya habías sido invitado como artista en su primera versión. En esta segunda edición, se propuso como tema de investigación el tópico Ritual Body – Political Body (Cuerpo Ritual – Cuerpo Político). La participación de más de cincuenta artistas de todo el mundo, con obras de los pioneros y maestros de esta práctica artística, en paralelo a la de otros artistas emergentes ya establecidos en el ámbito internacional, sirvió para estimular nuevas ideas sobre algunas de las principales experiencias pasadas, como las últimas tendencias de este sector específico del arte contemporáneo. Fue como reponer sobre la mesa a la performance como verdadera protagonista de este nuevo momento histórico. ¿Qué conclusión sacas, tú que tuviste la suerte de participar esta vez como curador, hoy donde todo lo que sucede es más cruel que otros años, donde todo parece más dramático?

P.S: La experiencia de participar desde la curaduría te sitúa desde otra óptica. Si bien mi trabajo como artista tiene una relación estrecha con la investigación, desde esta posición la energía está focalizada en la totalidad y no en el desarrollo de un proyecto personal. Me interesan mucho las curadurías de artistas; me parece que a diferencia de las de los curadores de carrera acá aparece una visión desde dentro del lenguaje, desde la experiencia con el performance desde el propio cuerpo y no sólo desde las ideas o el conocimiento. Venice International Performance Art Week es probablemente el proyecto de performance autogestionado más poderoso en el mundo. Si bien hay muchas bienales y festivales de performance de trayectoria y calidad, lo que acá se genera es inédito, tanto desde lo artístico en cuanto a contenido como desde el lado humano en términos de relaciones y comunicación.

La labor de VestAndPage (Andrea Pagnes y Verena Stanke) y todo el equipo de trabajo es invaluable; han logrado crear una posibilidad única tanto para los artistas participantes como para la audiencia que llega de todas partes del mundo. Es muy difícil ponerle palabras a una emoción tan profunda.

Acá hay una visión consciente que viene de la experiencia propia a través del cuerpo y posteriores reflexiones interminables. Esta visión ha tomado forma y esta forma ha ido creciendo. En este proceso en el tiempo el entusiasmo se ha ido contagiando y la familia aumenta. No hay intereses personales sino un interés común que posee un espíritu de total entrega con un fin sin más propósito que brindar un espacio de reflexión a través de la experiencia. Generar una plataforma que permita el conocimiento del performance a través de la posibilidad de ver en vivo, de entender el desarrollo de su historia, de comprobar su potencia como herramienta para la comunicación de ideas y pensamientos desde los artistas, de comprobar su contemporaneidad, etc. es una gran oportunidad para todos. Venice International Performance Art Week es una experiencia transformadora. Todos los que han participado desde cualquier perspectiva comparten este pensamiento. Es una especie de terremoto al interior de cada persona, donde nacen nuevas preguntas para seguir investigando y cuestionándonos a nosotros mismos sobre el sentido de lo que hacemos dentro de un contexto que privilegia el resultado como producto comercializable.

Veo que el performance está cada día más vivo, que el interés de los artistas y del público en general crece, que es un área de conflicto dentro del contexto del circuito artístico internacional dadas todas las características anteriormente señaladas y que nos brinda la posibilidad de entender y enfrentar cosas humanas trascendentales en una época de grandes conflictos. Al final, el cuerpo es el instrumento de la experiencia.

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Alastair MacLennan & Sandra Johnston, Let Liminal Loose, performance de larga duración, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de los artistas y Venice International Performance Art Week

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Arti Grabowski, Wrong way, right direction, performance, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

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Barbara Campbell, Galatea, performance, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

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Marilyn Arsem, Marking Time, performance de larga duración, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

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Martín Rentería, Erosion – Entropic Action, performance, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

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Vela Phelan, En ti confío, acción en altar de larga duración, video, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía de la artista y Venice International Performance Art Week

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Zai Kuning, Loosing oneself to be with it and taken away by it, performance, Venice International Performance Art Week, Palazzo Mora, 2014. Foto: Monika Sobczak. Cortesía del artista y Venice International Performance Art Week

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Antonio Arevalo

Nace en Santiago de Chile. Es poeta, gestor cultural, crítico y curador de arte contemporáneo. Vive en Italia desde 1975. Del 2003 al 2009 es colaborador permanente del Instituto Italo-Latinoamericano de Roma. Ha organizado y curado exposiciones, festivales y eventos culturales en importantes instituciones, fundaciones, museos y galerías de arte, en Italia, Europa y América Latina. A partir del 2001 ha sido Comisario del Pabellón de Chile en la Bienal de Venecia (2001, 2009, 2011, 2013 y 2015). En el 2014 es nombrado Agregado Cultural de Chile en Italia