«…mi interés por las construcciones frágiles y por trabajar desde lo que está disponible va de la mano con una despreocupación por la forma. De hecho, se trata, en definitiva, de un mecanismo para esquivar el problema de la forma, que permite cuestionarse si una obsesión es realmente importante…» 

Una Conversación con Smiljan Radic, Enrique Walker. Revista Croquis, pág 22.

A fines de 2013, la exposición Ilustraciones que se realizó en Galería AFA exhibió 12 maquetas realizadas por Smiljan Radic en conjunto con el arquitecto Alejandro Lüer, las cuales fueron construidas en acrílico, papel, cedro, cuero y vidrio, entre otros materiales. La exposición permitía ingresar al complejo espectro de investigaciones, reflexiones y puestas en obra que el arquitecto Smiljan Radic elabora, así como también posibilitaba observar ciertos elementos que son constitutivos de su producción, como la vinculación entre arquitectura y literatura, junto al interés acerca del proceso de construcción de cada proyecto. El mismo catálogo de la exposición destacaba: “Las maquetas que se presentan en esta exposición son la etapa más importante de la construcción”.

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

Entre los proyectos presentados en dicha muestra, El Castillo del Gigante Egoísta (2010) constituía no sólo una evidencia del vínculo entre Radic y la literatura, sino una idea previa al decimocuarto Pabellón de Serpentine Gallery, en Londres. Así, el pabellón derivó de la posibilidad de imaginar cómo podría ser el refugio del gigante del cuento de Oscar Wilde, manteniendo cierta similitud en la apariencia de los materiales que utilizó en 2010, específicamente en el traspaso del papier-maché a la fibra de vidrio, sin  abandonar la sensación de “hecho a mano”. Otro trabajo que reconoce como referente para el proceso de diseño del Pabellón es el Restaurante Mestizo de Vitacura, en Santiago, proyecto que ganó el año 2005 una licitación pública y que fue finalmente construido en 2007. En ambos proyectos, el uso de las piedras juega un rol similar; en ambos casos, son soportes y elementos que construyen la historia de la construcción emplazada en un espacio que parece contener restos de otro tiempo, provocado por la estética de las piedras, su disposición y la curiosidad que genera pensar cómo y cuándo fueron dispuestas. La intención de utilizar las piedras se justifica en la estructura del edificio y también como “soporte no sólo de sus cargas propias sino también de su imaginario, de su organización interna, y de la memoria que se tiene de él”, de acuerdo al mismo Radic en entrevista realizada por José Castillo para la revista BOMB 106.

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

La invitación a Radic para diseñar el pabellón 2014 significa sin duda un hito para su carrera y para la arquitectura chilena. No sólo por la virtud del proyecto sino por la visibilidad e interés que desata, por la concurrencia y la expectación anual que existe en torno al programa. Invitado por la directora de la Serpentine Gallery, Julia Peyton Jones, la elección del arquitecto chileno nació a partir del interés que hubo de parte de la directora y del codirector Hans Ulrich Obrist por trabajar junto al chileno. Radic ya había llamado su atención el 2010 con la obra que realizó para la Bienal de Arquitectura de Venecia junto a Marcela Correa, colaboradora e influencia tanto en el uso y experimentación de la piedra como en su aproximación a la arquitectura desde reflexiones escultóricas. Sobre los proyectos que ha realizado Radic, podemos destacar que en ellos se observa una clara borradura de límites, un tránsito reflexivo y sensible entre distintas áreas, quehaceres, conocimientos, entre actividades tanto intelectuales como cotidianas. Por ello Fabrizio Gallanti, en su texto Disquiet Rooms. The Uncertain Architecture of Smiljan Radic, publicado en Smiljan Radic, Serpentine Gallery Pavilion 2014, ha recalcado la condición que tienen como “refinados experimentos conceptuales”, cuestión que nos permite considerar algunos trabajos de Radic tanto obras de arquitectura como obras de arte contemporáneo y que probablemente incitó el interés de la Serpentine Gallery por su trabajo, una producción en la cual “las fronteras entre arquitectura y construcción, referencias literarias y diálogo con las artes visuales, son negociadas y exploradas en cada proyecto”, en opinión de Gallanti.

Procedente de lo que había realizado en el Castillo del Gigante Egoísta y el Restaurant Mestizo, con los gigantes bloques de granito y la forma abierta tipo terraza, el Pabellón consta de una estructura condicionada por la luz que obliga al visitante a un recorrido circular que abre un espectro lleno de posibles trayectos desencadenados por la complejidad de la forma, por la mezcla de los materiales y por la sensación que provoca a partir de una dualidad en cuanto a ser un volumen que remite a pasado y futuro. A pesar de percibirse desde el exterior como un gran volumen pesado y opaco, esta pesadez varía si la luz es cálida, volviéndose frágil a la vista durante la noche producto del uso de luz artificial. Distinta es la sensación que se produce al estar en su interior ya que la construcción provoca una relación con el paisaje exterior que nos sitúa en una situación donde el peso se deja de sentir. La decisión sobre los materiales activa un juego de luces en una contienda en que la información visual no es azarosa y donde aparecen intenciones recurrentes en su obra como su interés por el diálogo con la naturaleza que prioriza su coexistencia a partir del uso de la luz.

Como señala Alejandro G. Crispiani en El Juego de los Contrarios, en la Revista Croquis, “la obra de Smiljan Radic se mueve entre estos pares con libertad, sin tomar partido de manera definitiva por ninguno de los extremos pero sin el menor asombro, tampoco de eclecticismo. No se si sitúa más allá de estos pares de opuestos, sino que trabaja en el interior de la relación, que hemos dado en llamar oposición, que los mismos construyen, buscando algo muy distinto al simple equilibrio entre ellos y sin pretender una conciliación que en una última instancia resultaría esterilizante. No hay una cuestión de principios que guíe a priori la elección, solo existe una especie de compromiso inamovible con un lenguaje formal depurado, manejado con inusual seguridad y economía de recursos, y una particular fidelidad a sus propios intereses y obsesiones ya sea como artista o profesional”.

Basada en la idea de los folies y distante a lo que fueron los diseños anteriores de Sou Fujimoto (2013) y Herzog & DeMeuron + Ai Weiwei (2012),  la obra de Radic vuelve a la forma hueca y esférica que ya ha sido referente en otros trabajos y que nace de su interés por las ilustraciones de aguafuerte, como Niño Escondido en un Pez (1969) y Niño Escondido en un Huevo (1969) que realizó David Hockney para seis cuentos de los Hermanos Grimm. Abierto hasta el 19 de octubre y en paralelo a 512 Horas, de Marina Abramovic, el Pabellón 2014 de la Serpentine Gallery es para el arquitecto chileno “parte de la historia de pequeñas y románticas construcciones vistas en parques o grande jardines, los llamados folies, los cuales fueron muy populares desde fines del siglo XVI hasta el inicio del siglo XIX”. De acuerdo a Radic, la experiencia del visitante será la de ver “una frágil cáscara suspendida en piedras. Esta cáscara – blanca, translúcida y hecha de fibra de vidrio- albergará un interior organizado alrededor de un patio vacío, desde donde el entorno natural aparecerá más bajo, dando la sensación que el volumen entero está flotando. De noche, gracias a la semi-transparencia de la cáscara, la luz atraerá la atención de los transeúntes, como lámparas atrayendo polillas”.

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

El próximo proyecto de Radic será la futura Antena Santiago, proyecto ganador de la convocatoria realizada por el Ministerio de Vivienda de Chile como parte del Legado Bicentenario y que contempla una nueva estructura de acero galvanizado de 140 metros de altura, que será instalada a 600 metros de la cumbre del Cerro San Cristobal. Compuesta por 11 anillos técnicos de transmisión, en ella se agruparán las 10 señales de canales de televisión y las 33 señales de radioemisoras que por estos días se encuentran en antenas emplazadas en tres torres y cinco mástiles. El proyecto incluye también una serie de instalaciones, como una terraza, una cafetería, baños, boletería y un estanque de agua, más la incorporación de una iluminación especial que cambiará durante la noche.

Una de las ideas centrales presentes en este proyecto adjudicado a Radic es la de su carácter no invasivo, cuestión que se encuentra en el origen de la propuesta y que subvierte la idea original del ministerio chileno de construir una torre en el lugar. Sobre la torre, Radic ha señalado a la revista Qué Pasa que “trata de ser algo corpóreo, pero también una especie de objeto funcional que tenga ese carácter transparente, como lo tienen las antenas”. Allí también enfatiza la intención de no hacer daño y que precisamente por este motivo seleccionaron el “tamaño más pequeño de torre que se podía hacer”, una que ya construida conjugase características de transparencia y virtualidad.

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

Pabellón de la Serpentine Gallery, por Smiljan Radic. Foto: © Cristóbal Palma / Estudio Palma

 

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Joselyne Contreras y Ximena Moreno

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