Alejandro Olivares se perfila como una de las figuras más destacadas de los últimos años en la fotografía periodística y documental en Chile. De formación autodidacta, desde niño se interesó por esta disciplina que siempre estuvo muy presente en su familia. “Había un interés por documentar el devenir familiar full time”, comenta.

Olivares creció en un Puente Alto distinto al de hoy día. “El Puente de mi infancia era más tranquilo, con mucha naturaleza, mucho potrero, nos la pasábamos metidos en la cordillera y en el río Maipo”. Regresó años después a su barrio natal con una cámara en mano, para dar forma a uno de sus proyectos que más ha llamado la atención en la escena fotográfica local, Living Periferia, donde se inserta en poblaciones de Santiago y retrata el devenir de niños y jóvenes que conviven a diario con la violencia, el narcotráfico y el manejo de armas.

“El barrio donde vivía era muy piola, de casas con patios grandes, estaba cerca de la cordillera y a un par de cuadras del bosque en el río Maipo. Ahora está lleno de casas y, por supuesto, pasta base”.

El fotógrafo muestra en su trabajo una realidad desconocida para muchos, silenciada por los medios de comunicación. Comenzó este trabajo hace tres años, visitando periódicamente distintas poblaciones de la periferia santiaguina. Se ha cuestionado en varias ocasiones el por qué se mete en estos lugares, cuando la cosa se ha puesto difícil, una reflexión que se ha traducido en un consistente trabajo, de alto reconocimiento dentro de la fotografía periodística y documental. Ha obtenido varios premios en el Salón Nacional de Fotoperiodismo, el salón más importante de fotografía periodística en Chile, donde este año ganó la mención Mejor Fotografía del Año, así como en otras categorías.

Alejandro Olivares. Violencia precoz, De la serie Living Periferia

¿Cómo nació el proyecto Living Periferia?

Bueno, como yo crecí en Puente Alto, si bien no vivía en los barrios más peligrosos, era bien callejero, era seleccionado de básquetbol y trabajé con niños en riesgo social, donde conocí gente e hice amigos que más tarde cayeron presos. Siempre tuve un rollo con los niños que viven en las poblaciones y se relacionan con la violencia desde chicos, muy chicos, donde tienen que aprender a defenderse, porque es la única manera de sobrevivir. Así que empecé a hacer redes, a recorrer toda la periferia y en Puente Alto retomé contactos de gente que conocía cuando chico.

Alejandro Olivares. "Javiera", De la serie Living Periferia

¿Cómo fue el proceso de realización de este proyecto?

Comencé a ir a las poblaciones sin cámara primero, para conversar. Luego, lo más difícil fue hacerme invisible entre la gente. La idea es que se olviden de ti y no estén todo el rato alrededor tuyo. Tuve que tomarlo con calma, porque era super asfixiante estar trabajando y no llegar con fotos. También tuve que conseguirme un auto con chofer, porque si la cosa se ponía fea había que arrancar. Fue todo un proceso entrar en confianza con la gente y que entendieran mi trabajo. Me preguntaban todas las semanas que por qué estaba ahí… fue bien difícil. Después les comencé a regalar fotos, pero era bien desgastante… nunca faltó el weón loco que aparecía… fue estar en un estrés constante.

¿Alguna vez has recibido alguna amenaza?

Sí, en realidad la única amenaza grande que he recibido fue en un funeral en La Legua de los cabros que murieron en la cárcel (de San Miguel), y fui a fotografiar para una revista. Estaba autorizado por la familia para hacerlo, pero cuando llegué un tipo con una pistola gigante me dice: “Oye rucio, ¿andai sapeando?”. Después supe que habían llegado amenazas al diario donde trabajo por la publicación de esas fotos. Me dijeron: “quédate en la casa, un rato”. Fue la única vez que me urgí. No he vuelto a entrar a esa población.

¿Qué te pasó al ver esta realidad donde niños conviven con armas muy naturalmente?

 Para mí no fue algo nuevo, porque lo había visto de chico, pero me preocupa el abandono. El abandono de la juventud. Hay niños con mucho odio y rabia, son como el fenómeno de la película Ciudad de Dios, pero la versión soft. Yo creo que esto es la punta del iceberg. En veinte años más vamos a tener unos guetos impresionantes.

Un grupo de jóvenes enseñan orgullosos alguna de sus armas.puente alto , santiago de chile,15-10-2008

¿Qué te parece el tratamiento que le dan los medios de comunicación a esta realidad?

Es que no existe en los medios. Yo creo que los pacos y los tiras hacen un show, botan algunos peces grandes y listo. Me llama la atención, por ejemplo, lo que pasó ahora con esos locos de la tele que venden marihuana elaborada: hacen un show gigante con los pitos, cuando en realidad ese no es el problema. Hay poblaciones enteras llenas de pasta base y nadie hace nada. Yo conozco barrios donde en casi todas las cuadras viven traficantes, y ahí no entran ni los pacos, ni la ambulancia, no hay teléfono, la gente vive encerrada. Son barrios sitiados.

Cuéntame de la imagen premiada recientemente como Mejor Fotografía del Año en el 34º Salón Nacional de Fotoperiodismo 2011…

Es una foto que hice cuando quise conocer a las personas que están alrededor de los traficantes, y conocí a la niña que sale en la foto. Su papá, que tenía como veinte años, me quería mostrar una foto que le había tomado a ella cuando guagua portando un arma. Así que fuimos a su casa y comenzó a caer la tarde, bajó la luz y se empezaron a colar los rayos de sol por la ventana… se transformó el escenario. Luego, la tuve sin editar como dos meses, hasta que la mostré en un taller que hice con Miguel Ángel Larrea y ahí llamó la atención. Fue elegida, por lo que me dijeron, porque resume la historia de violencia en Chile, pero también hay algo de esperanza en la mirada de la niña.

3. Alejandro Olivares. De la serie Living Periferia
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Denise Madrid

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