Los dibujos son realizaciones reflexivas, y lo son al menos en dos sentidos. Por una parte, todo dibujo tiene una condición abstracta, ideal, y por ello, más que funcionar como una representación se muestra –se expone- como la presentación de los modos subjetivos de figuración, la manifestación del hacerse formal y racional de la mirada. Las imágenes dibujadas inscriben en el mundo y en la percepción, el entramado de relaciones, la trama inaugural de líneas, apuntes y señas, desde las que los cuerpos se delinean y se destacan, las cosas nos informan de sus contornos, de sus texturas, de sus estructuras.

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Registros Intuitivos, vista de instalación en la Galería Fernando Zubillaga, Caracas. Cortesía Fernando Zubillaga

Por la otra, un dibujo es propiamente, una imagen-lenguaje, es decir, una imagen hecha de sentidos, de significaciones, de orientaciones. Una imagen-lenguaje, un gesto del pensamiento, gracias a la que es posible lograr la articulación lingüística de una realidad primigenia, y es posible convertir en expresión y significado aquello que dicen, de modo silencioso, el mundo y el cuerpo propio. En tanto que realización reflexiva, el dibujo es un lugar limítrofe para las artes visuales, ya que en él se conjuga, y se entrelaza, lo que acontece con la mirada que lo encuentra y lo descubre, lo que aparece en el mundo con las significaciones con las que el sujeto lo recubre.

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Carola Bravo. Cortesía de la artista

Carola Bravo ha investigado el dibujo y sus espacios limítrofes de diversas formas. Inicialmente elaborando unas cartografías imaginarias –hechas de la sucesión de líneas sinuosas e insinuantes- que transforman los sitios en los que se emplazan, convirtiéndolos en territorios espirituales: lugares de la memoria y del pensamiento, lugares abiertos a los anhelos. Este trabajo sobre la cartografía, sobre el delineado de los tránsitos y su reconstrucción, lo ha diversificado en el trabajo mismo, elaborando distintos tipos de “mapas” que inscriben entre palabras –líneas ya figuradas- territorios hipotéticos e ideales, o que recuperan el deambular azaroso de los elementos naturales, tanto en su fuerza imprevisible como en su acogida irrefutable. En esta labor cartográfica, esa de la línea que construye localizaciones y dimensiones, Carola Bravo se encuentra constantemente en la necesidad de esbozar –o bocetar- el mundo, ideando trazados y rumbos, para donarle concreción y presencia a sus propios recorridos, a sus experiencias, y a las figuraciones con las que fragua su habitabilidad de los espacios.

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Registros Intuitivos, vista de instalación en la Galería Fernando Zubillaga, Caracas. Cortesía Fernando Zubillaga

Este accionar el “mapa” de las experiencias se instala ahora, en estas obras, de manera paradójica, señalando en las vetas del mármol, en su diseño esencial, una cartografía que pareciera haber abandonado las determinaciones de lo territorial, del espacio como protagonista, para hacerse texto, escritura rítmica, despliegue fraseado de una geometría elemental. Son trozos de mármol en los que un énfasis –la veta construida como línea por el gesto de Carola- exterioriza una reapropiación creativa de ese decir ajeno, el decir propio de la piedra, que se constituye en momento de una suerte de pentagrama tectónico que absorbe el espacio y la mirada, guiándolos en un itinerario que se impone, simultáneamente, como imagen que reviste los límites del espacio y como anotaciones e indicaciones del canto silente de los trazos con los que nos acoge la materialidad misma del mundo. Este pentagrama tectónico que surge del entrelazamiento de una serie de fragmentos se muestra como un decir prereflexivo, un decir transido de cuerpo (del cuerpo del mármol, del cuerpo propio, de la mirada que los une a ambos) que incorpora en sus frases, en su desarrollo textual, esas divergencias, cadencias, ritmos y fragilidades, gracias a las que los lugares son constelaciones, se hacen de conexiones, ilusiones e interacciones.

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Registros Intuitivos, vista de instalación en la Galería Fernando Zubillaga, Caracas. Cortesía Fernando Zubillaga 

La piedra se manifiesta, entonces, como índice, registro, marca, y en los trazos que la definen, da lugar a un juego geométrico que la excede y la convierte en rastro de un sonido inaudible pero imaginable. Una geometría corporal que surge de la propia piedra, que crece entre los fragmentos, en sus cantos, y que devenida imagen y espacio, se convierte en señal de nuestra propia tradición plástica, que se enlaza con Otero y con Perna, anunciando una condición ineludible de nuestra cultura: su territorialidad irrecusable, su sensualidad incuestionable.

Registros Intuitivos, vista de instalación en la Galería Fernando Zubillaga, Caracas. Cortesía Fernando Zubillaga

 

Carola Bravo nace en Caracas, Venezuela, en 1961. Estudia Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela y en el Philadelphia Colleges of the Arts, Pennsylvania, EEUU, donde recibe su licenciatura con honores. Es Magíster en Historia y Teoría del Arte de la Universidad Central de Venezuela, donde actualmente es Candidata a Doctor en el Doctorado en Arquitectura. Se desempeña como profesora Asociada y Jefe de la Sección de Artes Plásticas del Departamento de Arquitectura en la Universidad Simón Bolívar, en Caracas, Venezuela.

Sus trabajos han sido expuestos en exhibiciones y Salones Nacionales e Internacionales entre los que sobresalen sus muestras individuales: «Caracas 428″(1995) en el Palacio de Gobierno de Caracas y “Cartografías Imprecisas» (2001) en el Celarg, Caracas, Venezuela; así como su participación en los siguientes salones y exposiciones: II y III Salón Pirelli de jóvenes artistas en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber; 53, 54, 56, 57 y 60 Salón Nacional de Artes Visuales Arturo Michelena en el Ateneo de Valencia; I y II Bienal Nacional del Paisaje en el Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu; V Bienal de Artes Visuales Christian Dior en el Centro Cultural Consolidado de Caracas; V Bienal de Guayana en el Museo de Arte Moderno Jesús Soto de Ciudad Bolívar; IV Bienal Barro de América en el Museo Alejandro Otero de Caracas; II Salón Exxon Mobil de Venezuela en la Galería de Arte Nacional, Caracas, y la IX Bienal Nacional de Escultura en Porlamar, Venezuela.

Ha representado a Venezuela en la II Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia, Italia y II Bienal de arte de Suecia, Estocolmo. Participa en el Braziers International Artists Workshop, Londres, Inglaterra. Muestra sus obras en la Feria Iberoamericana de Arte de Caracas, Fia desde el año 2000 al 2010; Feria de Arte de Miami 2003; Arteaméricas-Miami 2007 y 2008, Shanghai Art Fair-China 2008, ArtBo 2008-Bogotá, Miami International Art Fair 2011, y en las galerías: «Grapa Studio of Art», Miami; “Studio Soto”, Boston y “Alonso Arte”, Bogotá.

Carola Bravo

Registros Intuitivos

Galería Fernando Zubillaga, Caracas, Venezuela

Hasta el 31 de julio de 2011

Curaduría: Sandra Pinardi

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Sandra Pinardi

Doctora en Filosofía de la Universidad Simón Bolívar (2000), es Directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Simón Bolívar y profesora de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, Venezuela. Participó en la creación del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, del cual también fue Directora. Ha escrito varios libros y capítulos de libros, entre éstos, “Reconstructed Identities in Latin America; Spectacle and Fiction", en “New World Colors” (2014); y "Disposiciones políticas de las artes visuales contemporáneas: Archivos de la violencia”, en “El tránsito vacilante. Miradas sobre la cultura contemporánea venezolana” (2013).

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