muestra individual
ALEJANDRO QUIROGA: LA BOCA LLENA DE SILENCIO
[…] La experiencia estética en territorios banales y sin interés es ciertamente un acto de imaginación, de disociación, algo alucinatorio. No es lo mismo descubrir paisajes en parajes espectaculares en el paréntesis de unas vacaciones, que percibirlos en una carretera o en nuestro vecindario. Decía, hay algo de personalidad múltiple en esa forma de ver el mundo, como una suma de películas o más bien, de palimpsestos […]
