Ministra de Cultura
Y AHORA ¿QUIÉN PODRÁ REPRESENTARNOS?
Sin duda, estos tiempos necesitan de la generosidad más grande a la que el campo del arte se haya visto enfrentada en el último tiempo, una que logre conciliar intereses tan dispares como los de AGAC y ACA, que consiga establecer diálogos entre agentes cuya disposición se centran en la cultura más allá de las adjetivaciones siempre un poco flojas y ramplonas. En quien o quienes recaiga esta tarea tienen la noble misión de empujar un cambio estructural que amortigüe la situación actual a largo plazo; el tiempo apremia y la amenaza de que la responsabilidad recaiga en un curator cota mil se avecina.
