Marco Pimentel

MIENTRAS MIS SUEÑOS SANGRAN

Cruzar la puerta de esta exhibición y adentrarse en este umbral cuasi mágico es un ticket gratuito a viajar en un tren fantasma sin conductor que nos pasea por un mundo de algodones y de lágrimas perladas, de cuerpos que regurgitan y se multiplican sin parar, de olores escupidos, de ojos que no dejan de sangrar agua salada, de manos que te tocan sin tocarte, de palabras vomitadas, de ingenierías domésticas fallidas, de alimentos en descomposición permanente y de cyborgs humanoides hechos de fósiles de plantas de las que ya no brotan hojas verdes.