La carnicería

,

ZOE GUILLÉN Y DANIEL TREMOLADA: ORAL

El papel de la persona dominante, que desliza el cuerpo inmóvil de quien comerá, adquiere dimensiones perversas, al tiempo que afectivas y de cuidado. Por otro lado, la persona inmovilizada se sitúa en una posición de completa vulnerabilidad, donde su incapacidad de moverse y de mirar se compensan con la única actividad que le permite realizar el traje: comer.