Club Social y Deportivo Porvenir
Por Matías Allende Contador
Club Social y Deportivo Porvenir es el más nuevo de los clubes de fútbol amateur de Santiago, pero el único que se consagra a la identidad de nuestra ciudad, y a esas cosas que nos conectan unos con otros. El artista argentino Roberto Jacoby acuñó uno de los conceptos que podrían definir esta muestra de Diego Santa María: “tecnologías de la amistad”; esto quiere decir que los procedimientos contemporáneos de elaboración de las obras son mirando, escuchando, discutiendo, pero fundamentalmente compartiendo la dinámica de hacer una obra de arte, es decir, el compartir como la cuestión constitutiva. En esta exposición en particular, asistir, aparecer, pertenecer y gritar, fue y será fundamental.
Club Social y Deportivo Porvenir está en tres salas de exposición del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santiago de Chile. En la principal, se preparó durante el período de montaje una serie de pichangas realizadas por estudiantes de escuelas del barrio Quinta Normal y Yungay, además de la participación de amigos artistas o escritores. Las manchas de la pelota y la reverberación por parlantes de las voces jugando o alentando a sus equipos son los elementos que configuran el espacio.
El camarín recibe a los equipos participantes con un gran cartel cordillerano que da nombre al Club, nos transporta a la cancha, a las expectativas. Finalmente, en la más pequeña de las salas, hay un invitado muy particular que interpela y completa la experiencia, apelando a uno de nuestros fundadores como cultura y como club. Porque este Club, es un club de amigos que confiaron en afiliarse a algo inédito, sin precedentes, lleno de suspicacias, temores o confianzas laxas, pero con el deseo de compartir algo que nos vincula con un desconocido.
El carnet entregado mano a mano, durante semanas previas a los partidos, constituye el lazo, las expectativas y la cofradía. La idea del paisaje de al lado, el terreno baldío, la tristeza del abandono. Ese paisaje que también viene con el recuerdo, o con eso que nunca hicimos y que siempre quisimos hacer. Como jugar a la pelota y pertenecer a algo. Un paisaje construido desde lo geográfico, pero también desde lo político, lo histórico, lo cultural pero, sobre todo, desde la amistad.
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