LETRAS Y FILETES: MEMORIA AFECTIVA Y LATINIDADES
Antes de consolidarse como disciplina, el diseño gráfico se sostuvo en prácticas empíricas de escritura y rotulación. La letra, antes de ser tipografía, fue trazo aprendido por observación, repetido en el cuerpo y transmitido de manera informal. Pintadas sobre cartulina, madera, metal o vidrio, las letras populares han servido para marcar precios, señalar rutas, anunciar servicios, emitir advertencias o construir cercanía. Han organizado la vida cotidiana y el espacio urbano mucho antes de ser reconocidas como parte de una historia visual legitimada.
En ese marco se inscribe Letras y Filetes: Memoria afectiva y latinidades, exposición presentada en el Sesc Ipiranga que propone una lectura situada de estas prácticas gráficas a partir de su dimensión cultural, social y territorial, más que desde los parámetros normativos del diseño académico. Concebida por el artista y curador Filipe Grimaldi, en colaboración con el artista e investigador Thiago Nevs y la productora Carolina Herszenhut, la muestra reúne obras de cerca de 60 artistas y propone una inmersión en el universo de la letra hecha a mano, entendida como un lenguaje visual vivo, colectivo y en permanente transformación.


Desde mercados y ferias hasta camiones, embarcaciones y fachadas comerciales, estas escrituras han dado forma a una cultura gráfica profundamente vinculada a la oralidad, al trabajo y a economías populares. Sus colores intensos, la acumulación de información y su distancia respecto de la norma tipográfica no responden a una lógica ornamental, sino a estrategias de visibilidad y eficacia comunicacional en contextos urbanos densos y competitivos, donde hacerse ver es una condición de subsistencia.
A partir de carteles de mercado, rotulación comercial, escritura decorativa amazónica y fileteado en carrocerías de camiones y embarcaciones, la exposición pone en valor saberes transmitidos de generación en generación por cartelistas, rotulistas y maestros rotulistas, muchas veces desde el anonimato. Más allá de su función comercial, estas prácticas revelan narrativas de identidad, pertenencia y memoria colectiva, articuladas a través del gesto manual, el color vibrante y una ornamentación exuberante.


Uno de los núcleos centrales de la exposición está dedicado a los carteles de mercado brasileños, piezas fundamentales del comercio popular y de la memoria visual urbana. Pintados sobre cartulina, papel bond o estucado —casi siempre amarillo—, estos carteles combinan información directa y creatividad gráfica. El precio aparece grande y dominante; el nombre del producto, acompañado de indicaciones como “kg”, “unidad” o “caja”, se completa a veces con dibujos improvisados de peces, frutas o carnes.
La rotulación es la verdadera protagonista: letras mayúsculas, gruesas, inclinadas o puntiagudas, pensadas para ser leídas a distancia. Contornos, sombras y relieves refuerzan la legibilidad, mientras el color —rojo, negro o azul sobre fondos contrastantes— compite por la atención en un entorno saturado de estímulos visuales. Detrás de cada cartel hay un cartelista, ya sea integrado a grandes cadenas comerciales o trabajando de forma independiente, desplazándose de mercado en mercado. Aun frente al avance de la impresión digital, estos carteles siguen comunicando, vendiendo y resistiendo, sosteniendo una estética directa, accesible y profundamente ligada a la vida cotidiana.


La tipografía decorativa amazónica ocupa un lugar singular dentro del recorrido. Inspirada en la tipografía victoriana del siglo XIX, esta escritura adopta un carácter propio: letras mayúsculas, anchas, divididas cromáticamente y acompañadas de sombras degradadas —el llamado sombreado— que otorgan volumen y dinamismo. La división central de la letra da lugar a explosiones de color altamente contrastantes, mientras que el caqueado —una ornamentación libre de líneas, formas y texturas— añade complejidad visual.
Estas técnicas se desarrollaron principalmente en la decoración de embarcaciones que navegan el río Amazonas, pintadas por artesanos locales conocidos como abrecartas. Este lenguaje gráfico ha recorrido ríos, territorios y soportes, expandiéndose desde el ámbito fluvial hacia calles, redes sociales, moda, publicidad e incluso el carnaval, sin perder su anclaje en la cultura ribereña.


Otro eje fundamental es el fileteado en carrocerías de camiones, una práctica extendida en Brasil desde mediados del siglo XX. Ejecutados sobre madera, estos filetes —líneas finas, simétricas y entrelazadas— forman arabescos, flores estilizadas, marcos y composiciones abstractas, a veces acompañadas de símbolos religiosos o frases pintadas en los parachoques.
El proceso combina herramientas específicas: plantillas metálicas (troqueles), pinceles de cerdas largas, ruedas de pintura que permiten trazar líneas continuas y, en ocasiones, el propio dedo del pintor. No suele haber boceto previo: el trazo se realiza “a ojo”, guiado por la experiencia, la memoria y el espacio disponible. Aunque la sustitución de la madera por carrocerías metálicas y el uso de calcomanías han reducido la demanda de este oficio, su lenguaje visual persiste y se reinventa en nuevos contextos culturales y artísticos.

La sección Latinidades amplía el recorrido más allá de Brasil, estableciendo diálogos con otras tradiciones gráficas del continente. En Colombia, las chivas —autobuses rurales de carrocería de madera— despliegan complejas composiciones geométricas, bandas de color, mandalas y escenas figurativas pintadas con aerógrafo. En Argentina, el fileteado porteño, surgido a fines del siglo XIX, combina tipografía esgróstica, arabescos vegetales y una fuerte herencia inmigrante.
En Perú, los carteles chicha, serigrafiados a mano, emergieron junto a la música del mismo nombre en los años 80, con colores fluorescentes y letras psicodélicas que funcionan tanto como anuncio como afirmación cultural. En Chile, los antiguos letreros pintados en parabrisas de buses urbanos —con números de línea, destinos y mensajes humorísticos— dejaron una huella gráfica que continúa viva en el trabajo de rotulistas contemporáneos. En México, la rotulación popular se distingue por su exuberancia verbal y visual: letras góticas reinterpretadas, degradados, relieves y escenas figurativas cargadas de humor, en una gráfica que resiste los intentos de blanqueamiento urbano y reivindica la riqueza visual de los barrios populares.


Al reconocer estos lenguajes producidos fuera de los marcos normativos del arte y el diseño académico, Letras y Filetes invita a reflexionar sobre el valor del trabajo manual y la experimentación como patrimonio cultural. Desplazando la idea de “mal gusto” o “contaminación visual”, la exposición reivindica el barroco popular latinoamericano, su horror vacui y su potencia expresiva, como un lenguaje que describe, conecta y afirma identidades. Como la lengua hablada, estas escrituras están hechas de acentos: visuales, territoriales y afectivos.
Sin museificar estas prácticas, Letras y Filetes busca restituir la densidad cultural y política de lenguajes gráficos históricamente producidos fuera de los circuitos de legitimación del arte y el diseño. En ese sentido, la muestra propone mirar de nuevo aquello que siempre estuvo ahí: las letras que organizan la vida cotidiana, que anuncian, decoran, venden y narran. Letras que, lejos de ser meros soportes de información, continúan escribiendo —a mano, con color y con cuerpo— una historia visual de América Latina desde sus márgenes.

LETRAS & FILETES: MEMÓRIA AFETIVA E LATINIDADES
Sesc Ipiranga, São Paulo, Brasil
Del 10 de octubre de 2025 al 5 de abril de 2026
Artistas
Ainelén Blanes, Alejandro Serna, Alessandro Bala, Alexandro Marques, Alina Kiliwa, Alice Brill, Ana Vitoria, Apolo Torres, Artur Hermisdorf, Atelier Sinlogo, Audrei Joelson, Beto Serna, Bob Wolfenson, Bruna Serifa, Caio Ferreira, Carina Oliveira, Carga Máxima, Carrocerias Ribeiro, Chama no Giz, Clara Izabela, Cláudio Cartazista, Cristiano Kiki, Daniel Oliveira, Daniela Brandão, Duda Hermisdorf, Fernando Art’s, Filipe Grimaldi, Gabriel Free Hands, Gabrielle Paiva, Guaru Artes, Guezo Rocha, Hanna dos Santos, Idaias Freitas, Ivanno José Brabo, José Anchieta, José Moacir, Josy Antunes, Junior Maia, Karina Kosugue, Lagarto, Lili Pintor, Luis Junior, Luis Sousa, Neto Pintor, Odir Abreu, Patrick Letrista, Paulinho Mazuco, Pedro Dropinho, Pedro Lameiros, Pedro Vizioli, Priscila Richter, Reynaldo Kpricho, Roi Nascimento, Rudy Dutra, Simão Sandes, Stefania Bril, Stronzo, Thiago Nevs, Uriel Santos, Van Designer, Vicenzo Pastore, Wilton Carvalho, Yara Forte, Zeck Letrista, Zenén Vargas.
La exposición se complementa con material fotográfico del Instituto Moreira Salles, obras históricas de Stefania Bril, producciones contemporáneas realizadas especialmente para la muestra y la proyección del documental As Cartazistas, de Clara Izabela, que visibiliza la presencia femenina en este campo. Asimismo, incluye una publicación con ensayos históricos, un glosario de términos técnicos y una guía práctica de lettering escrita por Filipe Grimaldi.
También te puede interesar
Lo sentimos, no pudimos encontrar ningún post. Por favor ensaye una búsqueda diferente