EL DESACUERDO: UN TEATRO DE DECLARACIONES
Por Bernardo de Souza | Curador
The disagreement: A theatre of statements reúne a once artistas brasileños contemporáneos cuyas prácticas provienen de una amplia variedad de orígenes culturales y, por lo tanto, apuntan a un dilatado espectro de preocupaciones estéticas y políticas. Así, el conjunto de obras de esta exposición aborda no solo la sociedad estratificada y sincrética de Brasil, sino también las contradicciones ideológicas inherentes a las prácticas artísticas contemporáneas desde una perspectiva transcultural.
Compuesta por obras creadas en diferentes medios -escultura, instalación, collage, video, pintura y performance-, esta colectiva confronta narrativas que reflexionan sobre la imposibilidad de encontrar un léxico común con el que debatir cuestiones de actualidad ineludibles y apremiantes, como la lucha de clases, el cambio climático, las políticas de identidad, los sistemas de creencias heterogéneos o el legado de la cultura simbólica y material.
Debido a que vivimos en un mundo donde las narrativas hegemónicas de Occidente han sido históricamente forjadas para mantener el status quo de desigualdad -tanto étnica, cultural como socioeconómica-, las tierras hoy conocidas como Brasil son aquí entendidas como un escenario político donde las fuerzas capitalistas fraguaron zonas de extrema agitación social y disparidades.




Brasil, excolonia portuguesa, se transformó en un imperio monárquico independiente cuyas enormes ambiciones provocaron más tarde un impulso de modernización para construir una economía global imbuida de nociones positivistas de progreso tecnológico, a pesar de las infraestructuras sociales precarias y el empobrecimiento masivo de la población.
Aunque no es una exposición que examina la historia o la producción artística brasileña, El Desacuerdo parte de las contradicciones inherentes a dicho país -y, en realidad, a cualquier otro país anteriormente colonizado- para exacerbar los conflictos culturales y políticos que conforman indiscriminadamente las manifestaciones políticas contemporáneas, artísticas o de otro tipo.
En medio de un paisaje social con profundos contrastes culturales y dicotomías políticas, las obras de esta exposición señalan diferentes formas de abordar aspectos culturales y políticos sensibles de nuestro tiempo.
Mientras Cinthia Marcelle y Tiago Mata Machado escenifican una coreografía bastante abstracta de precariedad, violencia y destrucción en el vídeo O Século (El siglo), Ventura Profana Ventura Profana se sumerge en las profundidades del mar para evocar tanto la vida ancestral como su inminente desaparición a raíz de los modos de producción extractivistas del capitalismo: un enorme collage fotográfico que desconcierta al espectador con un paisaje fragmentado en el que se enfrentan realidades múltiples.



Por otro lado, Maurício Ianês interpreta la acción de un conserje que limpia el piso del gran hall del Kunstverein, para resaltar el abismo social entre las labores degradadas, aunque esenciales, de los trabajadores públicos -a menudo realizadas por inmigrantes- y la indiferencia de la burguesía ante las brutales realidades socioeconómicas.
Si el autorretrato de Daniel Lannes en una piscina destila una sensación de hedonismo decadente, Allan Weber se apropiará de las carpas de vinilo desgastadas que se utilizan para los bailes funk en la favela donde vive en Río de Janeiro para transformarlas en esculturas voladoras sobre los terrenos conflagrados de la exposición.


Asimismo, Luiz Roque se aparta de las coreografías de danza para iluminar las culturas marginadas y de disconformidad de género, así como su lenguaje corporal codificado y performativo.
Si la instalación sonora de Vivian Caccuri coquetea con la noción de un santuario o una práctica ritual inespecífica, Tadáskía dibuja figuras abstractas en diálogo con huevos zurcidos con puntadas de oro, en una posible alusión a los huevos de la serpiente o, a la inversa, como referencia a la fuente de proteínas más básica para vencer la pobreza y el hambre.
La instalación de Ana Mazzei también aborda el sentido de la semántica performativa y la construcción de una dramaturgia de fuerzas desequilibradas: un conjunto de piezas que a la vez ocultan y revelan oscuros propósitos discursivos. Y, por último, Andressa Cantergiani presenta una videoperformance en la que ella misma se desliza por un precario museo saqueando lienzos, objetos bidimensionales que conforman las narrativas occidentales sobre el arte y su intrínseco valor de mercado.




EL DESACUERDO: UN TEATRO DE DECLARACIONES
Vivian Caccuri, Andressa Cantergiani, Maurício Ianês, Daniel Lannes, Cinthia Marcelle/Tiago Mata Machado, Ana Mazzei, Ventura Profana, Luiz Roque, Tadáskía, Allan Weber
Neue Kunstverein Wien (NKW), Rennweg 110-116, Viena, Austria
Del 5 de abril al 31 de julio de 2024
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