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EL LEGADO DE CARLOS ASHIDA (1955–2015)

A lo largo de las décadas de 1980, 1990 y los primeros años del siglo XXI, Carlos Ashida fue una de las figuras que contribuyó de manera decisiva a redefinir los márgenes del arte contemporáneo en México. Curador, museógrafo y promotor cultural, su trabajo anticipó la consolidación del curador como agente activo, capaz de proponer diálogos entre artistas emergentes y consolidados, entre escenas locales y circuitos nacionales. Desde Guadalajara y la Ciudad de México, Ashida supo leer tempranamente los desplazamientos y nuevas narrativas que comenzaban a configurar el campo artístico, estableciendo una sinergia entre ambos contextos, cuya influencia se mantiene hasta hoy.

Esa capacidad de articulación se expresó en proyectos expositivos arriesgados y, en ocasiones, controvertidos, que desafiaron convenciones estéticas e institucionales. Ashida impulsó propuestas que ampliaron el reconocimiento de prácticas y saberes tradicionalmente relegados, integrando a artistas emergentes y artesanos como creadores visuales en exposiciones emblemáticas como Las Buenas Intenciones.

Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.
Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.

Sobre esta herencia cultural se inscribe Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), una exposición clave para comprender la transformación del arte contemporáneo en México -particularmente en el Bajío- a partir de los años ochenta. El título, tomado del Libro del Chilam Balam de Chumayel, convoca una noción de muerte y pérdida, que aquí se desplaza hacia otros sentidos: la sangre como vínculo afectivo y como continuidad.

Presentada en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG) hasta el 25 de enero, la muestra reconoce la agudeza crítica, la intuición curatorial y la energía creativa de Ashida, cuya labor fue decisiva para articular escenas, generar plataformas y ensayar nuevas formas de mediación cultural. Más que un homenaje retrospectivo, la exposición propone una lectura situada de su trayectoria, atendiendo a los procesos, redes y tensiones que marcaron su práctica.

Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.
Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.

Nacido en la Ciudad de México en 1955 y formado como arquitecto en el ITESO, Carlos Ashida centró su trayectoria en el impulso del arte contemporáneo, particularmente en Guadalajara. Fundó y dirigió espacios fundamentales como la Galería Arena México Arte Contemporáneo y la Galería Clave, y ocupó cargos relevantes en instituciones como el Departamento de Bellas Artes de Jalisco, el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y el Museo de Arte Carrillo Gil, entre otros.

Como curador, colaboró con organismos públicos y privados en la realización de exposiciones hoy consideradas emblemáticas, como Germán Venegas. Polvo de imágenes, Lesa natura. Reflexiones sobre ecología y Acné o el nuevo contrato social ilustrado.

Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.
Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.

Dentro de su quehacer, el Taller Mexicano de Gobelinos ocupa un lugar singular. Ashida asumió la dirección del taller tras la partida de su fundador, Fritz Riedel, y contribuyó a su consolidación como un espacio activo hasta hoy, reconocido internacionalmente por su labor pedagógica y de producción, donde artistas de distintas latitudes aprenden la técnica del gobelino para desarrollar obra destinada a galerías y museos.

La relación de Ashida con Guanajuato fue especialmente estrecha. Durante más de una década colaboró con la Universidad de Guanajuato, el Instituto Cultural de León y el Festival Internacional Cervantino, participando en la realización de cerca de treinta exposiciones. En paralelo, fue conformando una colección guiada por una mirada sensible y personal, integrada por obras que consideraba fundamentales dentro de los recorridos de artistas y colegas cercanos. La colección reúne piezas de figuras como Gilberto Aceves Navarro, Abraham Cruzvillegas, Francis Alÿs, Mathias Goeritz, Thomas Glassford, Gonzalo Lebrija y Daniel Guzmán, entre muchos otros.

Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.
Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.

La exposición tuvo un primer momento en el Museo Cabañas y posteriormente en el Museo de Arte Moderno, donde se enfatizó la colaboración entre Guadalajara y la Ciudad de México. En su presentación en el MAHG, la muestra —integrada por 112 obras provenientes principalmente de la Colección Ashida Cueto, así como de instituciones y colecciones privadas— se organiza en cinco núcleos cronológicos que dialogan con las distintas iniciativas impulsadas por Ashida a lo largo de su trayectoria.

El recorrido abarca desde la conformación de su colección en los años ochenta hasta su labor como director de museos y curador independiente, a través de obra artística, documentos y materiales de archivo que permiten reconstruir su legado. Los núcleos revisan, entre otros aspectos, su ingreso a la escena artística, sus primeras curadurías basadas en la noción de generación, su papel en la creación de plataformas como ExpoArte Guadalajara y el Foro Internacional de Teoría de Arte Contemporáneo, así como proyectos clave como Travesías, nuevos escenarios: los 90 y Talleres, donde convergieron el arte contemporáneo y la tradición artesanal e industrial. El último núcleo se centra en las sinergias que estableció entre Guadalajara y la Ciudad de México, contribuyendo a descentralizar ambos circuitos de producción.

Vista de la exposición Toda sangre llega al lugar de su quietud. Revisiones del legado de Carlos Ashida (1955–2015), Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG), México, 2025-2026. Foto cortesía de la Colección Ashida Cueto.

El público podrá encontrar obras de artistas como Manuel Álvarez Bravo, Francisco Toledo, Juan Soriano, Julio Galán, Germán Venegas, Carla Rippey, Rubén Ortiz Torres, Abraham Cruzvillegas, Gabriel Kuri, Francis Alÿs, Jorge Méndez Blake, Cynthia Gutiérrez, Gonzalo Lebrija y Tercerunquinto, entre muchos otros.

La exposición es curada por Mónica Ashida, curadora e investigadora con una amplia trayectoria en la gestión, coordinación y asesoría de proyectos culturales. Ha ocupado cargos como jefa de Artes Plásticas en Casa del Lago, curadora del Museo Colección Blaisten y editora e investigadora en el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México, además de haber sido Coordinadora de Artes Plásticas de la Secretaría de Cultura de Jalisco en 2013.

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