TIZNANDO EL PAÍS: VISUALIDADES AFRODESCENDIENTES Y JUSTICIA SIMBÓLICA EN PUERTO RICO
Desde 2023, Tiznando el País: Visualidades y Representaciones, impulsado por la Alianza de Museos de Puerto Rico (AMPR) y la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Río Piedras, se ha consolidado como una plataforma transdisciplinaria que reimagina las relaciones entre arte, educación, comunidad y memoria afrodescendiente. Su propósito es construir un modelo de gestión cultural antirracista que amplíe las visualidades del país y repare las ausencias históricas en la narrativa del arte puertorriqueño.
Codirigido por Marianne Ramírez Aponte, directora ejecutiva y curadora en jefe del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y presidenta de la AMPR, y María Elba Torres Muñoz, catedrática auxiliar de la Facultad de Estudios Generales de la UPR, el proyecto articula cuatro programas que combinan investigación, pedagogía, creación y acción pública. El Programa Antirracista busca transformar prácticas museísticas desde un enfoque ético y decolonial; Saberes Afrocentrados promueve lecturas críticas de las herencias africanas en la cultura visual y popular; los Encuentros Comunitarios activan redes horizontales entre artistas, líderes comunitarios y académicos; y el Seminario Intensivo de Curadorxs Emergentes forma nuevas voces críticas en la curaduría antirracista del Caribe.
En su dimensión expositiva, Tiznando el País ha explorado cómo el arte contemporáneo puertorriqueño se cruza con memorias negras, identidades cuir y prácticas de re-existencia. Muestras como El arte como Re-existencia: lo afropuertorriqueño, Puerto Rico Negrx y Resistencia y Libertá abrieron espacios para narrar otras genealogías visuales, mientras TRAZOS: Homenaje en movimiento vivo a Awilda Sterling Duprey celebró la obra de esta artista multidisciplinaria y su influencia en el arte contemporáneo del Caribe.
En 2025, el proyecto se expandió con GRIOT 2124, una producción audiovisual transmitida por Telemundo Puerto Rico, producida por la Alianza de Museos de Puerto Rico. Inspirada en la figura del griot, guardián de la palabra en África Occidental. La serie traslada la práctica curatorial a la televisión, proponiendo la pantalla como herramienta de justicia simbólica y ampliando el alcance del proyecto a nuevas audiencias.
Tiznando el País funciona como un ecosistema cultural: una red que combina arte, educación y comunidad para pensar los futuros afrocaribeños desde Puerto Rico. Sea a través de la acción pedagógica o la intervención mediática, su apuesta es la misma: tiznar —marcar, dejar huella— en la superficie de un rico territorio desde las voces que durante siglos fueron invisibilizadas.
Conversamos con Marianne Ramírez Aponte y María Elba Torres Muñoz sobre los desafíos de construir una curaduría antirracista en Puerto Rico, los aprendizajes de esta experiencia y las formas en que Tiznando el País proyecta el arte afrocaribeño hacia el futuro.

María Elba Torres Muñoz: Estoy en España.
Alejandra Villasmil: ¿Y qué haces por España?
María Elba Torres Muñoz: Pues mira, la verdad es que Tiznando el País ha estado recorriendo el mundo. Me invitaron a dar una conferencia para un grupo de latinoamericanos que se llama Conciencia Afro, que acaba de realizar un festival bellísimo.
Participamos personas de Brasil, República Dominicana, Puerto Rico y otros lugares; fue una serie de encuentros con música, danza, artesanía y conversaciones. Me sorprendió descubrir aquí una comunidad latinoamericana tan unida, tan activa, que se apoya mutuamente en medio de todos los líos y desafíos que compartimos.
Llevamos ya casi cinco días y nos ha ido de maravilla. Hoy estuvimos en la sede de Conciencia Afro, que reúne a colombianos, venezolanos y cubanos, entre otros. Están deseosos de seguir creciendo, y me quedé pensando en cómo podría ayudarlos, buscando conexiones o apoyos internacionales.
Me impresiona la mezcla que hay aquí: el racismo persiste, pero también la diversidad, la amplitud, la multiculturalidad. He pasado por casi todos los museos de Madrid, y siempre busco un cuadro en particular: Los Negros de Esmeralda, del pintor ecuatoriano Andrés Sánchez Gallique, del siglo XVI. Esta vez no estaba en el Prado, pero finalmente lo encontré en el Museo de las Américas.
Eso sí, ya no se llama Los Negros de Esmeralda, sino Retrato de los señores de la familia Francisco de Arobe y sus hijos, Pedro y Domingo, siendo Esmeralda un pueblo de Ecuador. También vi una máscara de Ponce, escondida entre las vitrinas. No sé si es por falta de información o intencional, pero uno percibe ciertas cosas. Al final, pienso: este fue un imperio, y de un imperio no puedo esperar menos.

Alejandra Villasmil: Justamente de esos “descuidos” vamos a conversar. ¿Cómo nace Tiznando el País y de qué modo busca intervenir en la historia del arte desde una perspectiva antirracista, articulando la academia y el campo museal en Puerto Rico?
María Elba Torres Muñoz: ¿Cómo comienza Tiznando? Pues de una manera muy sencilla.
Primero debo decir que yo nací tiznada. Así que esto empieza desde ahí, desde que nací y crecí en una sociedad completamente racista. A lo largo de los años he aprendido mucho, sobre todo gracias a la Universidad de Puerto Rico, donde estudié y adquirí una conciencia más precisa de mi negritud. Tuve grandes profesores que me ayudaron a entender el tema y a construir mi identidad dentro de un entorno racista.
Con el tiempo, ya como profesora universitaria, la Fundación Mellon se acercó con la idea de apoyar una propuesta sobre visualidades afros. Yo había estudiado en México y no tenía mucha experiencia con los famosos grants, así que busqué orientación. Cuando tuve la información y lo que quería hacer que era trabajar sobre visualidades y representaciones afrodescendientes— me acerqué a mi hermana, Marianne Ramírez Aponte, presidenta de la Alianza de Museos de Puerto Rico.
Marianne, que es una mujer muy solidaria, me dijo: “Vamos a postularlo desde la Alianza, y si nos aprueban, seguimos adelante”. Y así fue. Ambas postulamos y obtuvimos apoyo de la Fundación Andrew Mellon, además del Fondo Flamboyán para las Artes.
Gracias a esas alianzas nació Tiznando el País: Visualidades y Representaciones, un proyecto que busca impulsar las artes visuales, la investigación y la memoria afropuertorriqueña desde el archipiélago y la diáspora boricua en los Estados Unidos. Pensamos en proponer unas nuevas contranarrativas históricas con el fin de hilvanar el presente a todo ese quehacer artístico.
Cuando era pequeña y tocaba a mis compañeros de escuela, me decían “me estás tiznando”. Así comenzó mi conciencia del racismo
María Elba Torres Muñoz
Alejandra Villasmil: Ahora que dices que naciste tiznada, justamente quería preguntarte: ¿qué significa la frase Tiznando el País en relación con sus objetivos de justicia racial y visibilización de la afrodescendencia?
María Elba Torres Muñoz: El término tiznar tiene mucho que ver con la cocina afro. En Puerto Rico, esa cocina tradicional se prepara en fogones donde las ollas se tiznan por debajo y quedan marcadas por el humo y el fuego. Si las tocas, te tiznas también.
Desde niña entendí lo que significaba: cuando era pequeña y tocaba a mis compañeros de escuela, me decían “me estás tiznando”. Así comenzó mi conciencia del racismo, aunque solo más tarde, en la Universidad de Puerto Rico, pude asociarlo y comprenderlo a fondo.
Tiznar también tiene un sentido histórico. A finales del siglo XIX, cuando Puerto Rico fue invadido por Estados Unidos, hubo un movimiento de resistencia campesina: los puertorriqueños se tiznaban el rostro con hollín para no ser reconocidos mientras incendiaban las haciendas de los colonizadores. Se les conoció como los tiznaos. Esa historia aparece en nuestros libros, pero pocas veces se analiza desde su fuerza simbólica.
Marianne Ramírez Aponte: Desde el inicio del proyecto quisimos que Tiznando el País reflejara justamente esa idea de alianza y multiplicidad. Por eso articulamos una colaboración entre la Universidad de Puerto Rico, la Alianza de Museos y diversas organizaciones comunitarias y artísticas.
Al comienzo diseñamos la estructura del proyecto y lanzamos una convocatoria abierta, incluso antes de tener asegurados los fondos. Queríamos que cualquier persona o colectivo pudiera participar, no solo los museos. Para nosotras era fundamental que Tiznando fuera también un ejercicio de transparencia, de reconocimiento al trabajo de base comunitaria y de apertura a artistas que desde hace años desarrollan proyectos de activismo y memoria.



Alejandra Villasmil: Después de todo, la intención de estas iniciativas es justamente llegar a las comunidades, que no se queden encerradas en el ámbito académico o museístico, sino que puedan aportar y participar activamente.
Marianne Ramírez Aponte: Exacto. Hasta ahora se han concretado cerca de 30 proyectos expositivos. Otro aspecto fundamental fue abrir el proyecto a la diáspora puertorriqueña: entendimos que Tiznando el País debía actuar en muchos frentes. Crear una narrativa decolonial también implica poder, así que quisimos incluir a nuestra diáspora.
Hicimos una convocatoria abierta, pero en el camino nos dimos cuenta de que aún faltaban comunidades y regiones geográficas del archipiélago por representar. Entonces realizamos acercamientos puntuales, logrando, por ejemplo, proyectos con la comunidad LGBTQ+. Así, el proyecto se mantiene plural y diverso, reflejando la riqueza de las experiencias afrodescendientes en Puerto Rico.
María Elba Torres Muñoz: Exacto. Y esto también nos llevó a revisar la historia del arte puertorriqueño. En algún momento pensamos que la cultura estaba resguardada en museos y galerías, pero la pregunta era: ¿quiénes eran los actores negros que realmente creaban esa producción artística? Al revisar, vemos que la producción afro ha existido siempre.
No es algo de hoy. Desde que los esclavizados llegaron al Caribe y a Puerto Rico, forjaron sus propios imaginarios y espiritualidades, generación tras generación. Entonces, ¿por qué la historia del arte en Puerto Rico parece tan estática? Esta se construyó en gran parte alrededor de los años 50, con un enfoque criollo y eurocéntrico, buscando anclarse en un pasado español distante de la realidad de la isla.
El título Tiznando el País refleja esto: Puerto Rico ya nació tiznado. No estamos inventando nada; reconocemos lo que siempre ha estado allí. Mucho del arte en Puerto Rico surge de las clases populares, de abajo hacia arriba, pero al llegar a los espacios oficiales, a veces se deja de ver.

Desde la Alianza de Museos creamos el Seminario Intensivo para Curadores Emergentes. En tres años, alrededor de 25 jóvenes han participado, interactuando con especialistas locales y del Caribe.
Marianne Ramírez Aponte
Alejandra Villasmil: En ese sentido, ¿cómo conciben las exposiciones dentro de Tiznando el País y qué metodologías curatoriales emplean para articular narrativas reparativas y anticoloniales?
Marianne Ramírez Aponte: Desde la convocatoria inicial, establecimos que las muestras debían ser curadas por especialistas en el tema o por personas provenientes de la propia comunidad. Fue un gran reto, porque no abundan curadores negros o afrodescendientes trabajando activamente en instituciones, y eso ya lo sabíamos.
Por eso, desde la Alianza de Museos creamos el Seminario Intensivo para Curadores Emergentes. En tres años, alrededor de 25 jóvenes han participado, interactuando con especialistas locales y del Caribe, gracias a una colaboración con Contemporary &. Este diálogo sostenido busca formar curadores capaces de abordar estos temas desde la perspectiva del autorreconocimiento, es decir, desde adentro, con conciencia y sensibilidad hacia las comunidades que representan.
Alejandra Villasmil: Esto es super importante, Marianne, porque muchas veces nos preguntamos cómo lograr que las voces de la comunidad negra o LGBTQ+ se representen desde su propia perspectiva. Que sean personas que ya vienen de esas comunidades, con una historia y sensibilidad propias, y no curadores que llegan “desde afuera”, reproduciendo formas de colonialismo.
Marianne Ramírez Aponte: Exactamente. Por eso planteamos todo desde la experiencia vivida. Sabíamos que era fundamental partir de ahí. Además, aunque el proyecto reflexiona sobre la historia, es importante hacerlo desde la vida actual de las personas negras.
Los participantes del seminario no solo aprenden sobre temas como racialidad, género, teoría decolonial y desarrollan propuestas curatoriales, sino que aprenden a solicitar fondos, visitan talleres de artistas y exploran espacios de investigación cultural. Buscamos desarrollar destrezas críticas que permitan cambios sostenibles a largo plazo en la práctica profesional de la curaduría.
Un resultado maravilloso fue que desde el museo pudimos incorporar a dos participantes del seminario al equipo de trabajo, creando oportunidades concretas y demostrando que el cambio se logra, en buena medida, con las personas que formamos e incluimos.

Alejandra Villasmil: ¿Cuál era el perfil de los participantes del seminario?
Marianne Ramírez Aponte: La convocatoria estaba dirigida a estudiantes de teoría e historia del arte, artes plásticas y visuales, estudios culturales, gestión cultural, y también a personas que trabajan en programas de educación y mediación de museos. Pero el éxito del proyecto no está solo en la formación inicial, sino en la continuidad.
Por eso, además del seminario, desarrollamos talleres de sensibilización para profesionales de museos, docentes y gestores culturales. Tiznando el País ha generado tensiones en distintos momentos, y era fundamental que existiera un acompañamiento prolongado, un intercambio sostenido con las comunidades y con las personas que trabajan en estos campos.
Ese diálogo continuo ha hecho que el proyecto se perciba cada vez más como un movimiento: espacios formales y dinámicas informales, como excursiones para visitar proyectos, permiten avanzar mucho y eliminar barreras. Esto hace que el aprendizaje sea transversal y participativo.
María Elba Torres Muñoz: Creo que lo que realmente hace que Tiznando el País funcione es el encuentro, el junte. En Puerto Rico tenemos una educación colonizante que nos hace perder muchos elementos históricos importantes. Para avanzar hacia lo contemporáneo, debemos mirar hacia atrás, como dice la figura de Sankofa.
Muchos jóvenes que estudian arte, en Puerto Rico o en Estados Unidos, desconocen cómo la historia del arte se repite o cómo ciertos episodios han sido ocultados. Por ejemplo, a principios del siglo XX, Francisco Oller se erigió como un líder que rompió, desde la visualidad, los prejuicios raciales de su época.
Desde la Universidad de Puerto Rico, becamos estudiantes de Humanidades que estudian artes visuales y los conectamos con artistas afrodescendientes fuera del sistema universitario. Así los estudiantes reciben formación práctica como asistentes y, al mismo tiempo, aprenden directamente de quienes han llevado la negritud al arte con todas sus dificultades.
Esto permite continuidad: artistas que alguna vez pintaron la negritud y fueron rechazados por el público de galerías y museos, ahora pueden formar a nuevas generaciones. Y, finalmente, se ha creado algo que parecía inimaginable: el Museo Afro Casa Silvana.
Alejandra Villasmil: Sí, conozco el museo afro puertorriqueño, fundado por Edwin Velázquez, de Casa Silvana.
María Elba Torres Muñoz: Exacto. Todo esto se ha ido moviendo como un juego de ajedrez. A partir de ese sueño y esfuerzo, nos hemos juntado un grupo que entiende que hay que mirar atrás, como el Sankofa, para poder avanzar. Investigamos cómo se forjó el racismo visualmente en Puerto Rico, qué imaginarios se promovieron en el siglo XX y XXI, para explicar a nuestros estudiantes: “aquí está el hoyo, aquí hay que saltarlo, aquí hay que poner un tope”.

Alejandra Villasmil: Justamente, desde tu posición como historiadora del arte, esta mirada histórica es fundamental para Tiznando el País. Para avanzar o interpretar el presente con otros ojos, hay que considerar el pasado. Y, especulando un poco, ¿cómo imaginan el futuro de los programas de Tiznando, especialmente la formación curatorial, teniendo en cuenta los obstáculos y la necesidad de insistir en la continuidad?
María Elba Torres Muñoz: Tiznando el País ha tejido una gran red que nos ha unido más allá de Puerto Rico y las diásporas. Hoy nos damos cuenta de que el proyecto ha crecido internacionalmente: no solo tiznando, sino sumándose al coro contra las desigualdades y discriminaciones que sufren distintas naciones. Puerto Rico está, así, cantando junto a otros países. Y eso no es fácil desde una colonia.
El futuro de Tiznando también pasa por la formación de jóvenes curadores, quienes ya han desarrollado proyectos para el programa. Queremos ampliar investigaciones mediante el repositorio digital y la página web, así como identificar artistas no documentados en la historia del arte puertorriqueño.
Marianne Ramírez Aponte
Alejandra Villasmil: Tejer redes es fundamental en estas luchas. ¿Cómo se inserta Tiznando el País en los movimientos de justicia racial y cultural del Caribe y la diáspora? ¿Cómo visualizan su expansión o colaboración con otros proyectos afrolatinoamericanos y caribeños?
Marianne Ramírez Aponte: Hemos iniciado conversaciones con la Asociación de Museos del Caribe. La esencia del Caribe es también África, así que buscamos generar conexiones y aprendizajes mutuos. Sin embargo, las condiciones actuales de Puerto Rico como territorio de Estados Unidos complica que la Asociación pueda visitar la isla. Estamos evaluando la posibilidad de viajar nosotres para que estos encuentros puedan darse, compartir nuestras experiencias y aprender de otros proyectos.
El futuro de Tiznando también pasa por la formación de jóvenes curadores, quienes ya han desarrollado proyectos para el programa. Queremos ampliar investigaciones mediante el repositorio digital y la página web, así como identificar artistas no documentados en la historia del arte puertorriqueño.
A nivel institucional, se han generado cambios concretos: procesos de reflexión crítica sobre colecciones, alianzas con especialistas y nuevos diseños museográficos, como en el Museo de las Américas. Además, el apoyo financiero a los proyectos busca trascender las exhibiciones temporales, permitiendo la adquisición de obras para colecciones y la incorporación de personal capacitado en las instituciones.
Finalmente, la colaboración con organizaciones comunitarias, la edición de publicaciones y catálogos, y el efecto dominó que genera el proyecto muestran que Tiznando el País no es temporal: su impacto está pensado para perdurar.

Alejandra Villasmil: El programa de televisión GRIOT 2124 amplía muchísimo el horizonte del proyecto, posicionándolo como un caso paradigmático de curaduría expandida y de cómo el museo puede actuar como agente mediático y de justicia simbólica. ¿Qué significa llevar las visualidades afrodescendientes al espacio masivo de la televisión y cómo se transforma allí la idea de exposición?
María Elba Torres Muñoz: Es un acto heroico: una empresa privada nos permite llegar a un público amplio. Además, estamos explorando cómo “tiznar” la tecnología, formando un grupo de jóvenes que trabajan con inteligencia artificial, porque en muchas investigaciones históricas los tiznados simplemente no aparecen. Es parte de nuestro compromiso de descolonizar la enseñanza y seguir educando sobre la afrodescendencia.
Marianne Ramírez Aponte: Nos hemos planteado una agenda transmediática. En la página web de Tiznando hay una cronología que va más allá del proyecto, incluyendo legislación, otros proyectos culturales y documentación fílmica de exposiciones, conferencias y entrevistas. Es un recurso muy valioso que trascenderá la temporalidad de las exhibiciones: aunque no podamos organizar 30 exposiciones cada año, seguimos nutriendo este archivo digital como herramienta duradera y de acceso público.
Alejandra Villasmil: Claro, porque queda ahí como un archivo orgánico, que seguirá creciendo y alimentándose. Me parece fantástico.
Marianne Ramírez Aponte: Sí. Próximamente vamos a subir a la web un documental sobre el proyecto, de media hora de duración.
María Elba Torres Muñoz: Además, dentro de la gestión de Tiznando el País, se acaba de crear en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe —donde formó parte del equipo docente— el primer doctorado en historia del arte del Caribe. Es un junte virtual de historiadoras del arte de toda la región: Cuba, República Dominicana, Puerto Rico e incluso México. Creo que es un gran logro.
Alejandra Villasmil: Y, entre otros proyectos, está GRIOT 2124, que amplía muchísimo el horizonte de lectura del proyecto. Es un caso paradigmático de curaduría expandida y muestra cómo el museo puede actuar como agente mediático y de justicia simbólica. ¿Qué significa llevar las visualidades afrodescendientes al espacio masivo de la televisión y cómo se transforma allí la idea de exposición?
Marianne Ramírez Aponte: GRIOT 2124 es una serie de siete episodios. Nuestra idea es luego hacer una gira de presentaciones para distintas comunidades en Puerto Rico y, si todo va según lo planificado, también fuera de las islas. Todos los programas estarán disponibles en la web y en el canal de YouTube de Tiznando.
El concepto está inspirado en la tradición del griot, guardianes de la palabra en África Occidental. Aquí, el GRIOT viene del futuro, del año 2124, para investigar qué fue Tiznando el País. Cada episodio termina con una pregunta a los artistas, siempre vinculada al racismo y a la definición política de Puerto Rico.
La guionista y directora es Gisela Rosario Ramos conocida también como Macha Colón, y el artista de spoken word Welmo Romero Joseph interpreta al Griot. Aunque es un programa de entrevistas, va mucho más allá: es un producto artístico por sí mismo, con un enfoque narrativo y visual muy potente.
Alejandra Villasmil: Suena bastante lúdico y futurista. Se presenta bajo una óptica afrofuturista, ¿no?
Marianne Ramírez Aponte: Así es. No deja de ser un documento histórico, porque registra algunas de las exposiciones de Tiznando el País y otros aspectos de manera hermosa y provocativa. Además, funciona como una plataforma educativa: la comunidad se narra a sí misma, escuchamos a los artistas y curadores directamente. Es impresionante cómo trasciende el espacio expositivo, llegando a personas que quizá no pudieron ver las exhibiciones, pero que ahora acceden a través de la televisión. Potencia la idea del museo y la conciencia pública sobre estos espacios.
Alejandra Villasmil: Y esa salida por televisión, en tiempos donde todo lo consumimos a través de redes sociales, es un statement en sí mismo.
Marianne Ramírez Aponte: Exactamente.
Alejandra Villasmil: ¿Alguna reflexión o comentario para cerrar esta conversación? Al escuchar desde su propia voz lo que es Tiznando el País, estoy convencida de que es un proyecto muy necesario. Ojalá pueda seguir sosteniéndose financieramente, algo que sabemos es todo un reto.
Marianne Ramírez Aponte: Con el financiamiento que haya, no importa: vamos a hacerlo. Siempre lo recalco: para lograr cualquier cosa hace falta unir voluntades. Uno de los logros principales de este proyecto es haber creado un modelo de colaboración sostenible. Llevamos tres años en esta agencia, contamos con la plataforma, hemos desarrollado el conocimiento para que esto tenga continuidad y estamos organizadas para abordar cualquier desafío que venga.
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