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SANTIAGO YAHUARCANI Y NEREYDA LÓPEZ EXPONEN EN EUROPA

Somos raíces, en el Círculo de Bellas Artes – Casa Europa, es la primera exposición dedicada exclusivamente a Santiago Yahuarcani y Nereyda López fuera del Perú. Reúne casi setenta obras, que van desde los primeros trabajos de comienzos de los años 2000 hasta piezas recientes creadas expresamente para esta muestra. Comisariada por Isabella Lenzi y Rember Yahuarcani, la exposición propone un viaje por las cosmogonías indígenas amazónicas, donde la oralidad, el canto, la visión y la resistencia comunitaria se manifiestan como formas de conocimiento y modos de vida.

En paralelo, el Whitworth de Manchester presenta El origen del conocimiento, la primera gran muestra individual internacional de Santiago Yahuarcani, subrayando el momento de amplia visibilidad que atraviesa la obra del artista.


Rember Yahuarcani, Santiago Yahuarcani y Nereyda López con máscaras en Pebas, 2020. Fotografía: Nicolás Landa [fotograma del documental El canto de las mariposas, dirigido por Núria Frigola Torrent].

Dos artistas, una raíz común

Santiago Yahuarcani, pintor y escultor del clan Aimenɨ (Garza Blanca) de la nación uitoto, y su compañera Nereyda López, escultora de ascendencia tikuna y cocama, viven en el distrito de Pebas, a orillas del río Ampiyacú, en la Amazonía peruana. Ambos autodidactas, han cultivado desde su casa-taller una forma de vida en la que el arte se entrelaza con la agricultura, el cuidado cotidiano y la transmisión de saberes ancestrales.

«En nuestra familia, la creación no responde a una lógica individual, sino colectiva —afirman—. Hasta hace muy poco no implicaba reivindicar una autoría. Surge del trabajo compartido, del respeto por los conocimientos heredados y del compromiso de hacerlos llegar a quienes vienen detrás» (2025).

Su práctica participa en debates urgentes sobre memoria, ecología y decolonialidad y ha alcanzado creciente proyección internacional: Santiago formó parte de la Bienal de Venecia de 2024 y, junto a Nereyda, estuvo presente en la Bienal de Toronto (2024) y la Bienal del Mercosur (2025).

Vista de la exposición Somos Raíces, de Santiago Yahuarcani y Nereyda López, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2025. Foto Roberto Ruiz.
Santiago Yahuarcani, Tigre rig, 2023. Tintes naturales sobre llanchama, 110 x 180 cm. Cortesía del artista. Foto: Juan Pablo Murrugarra

El hilo de la memoria

La biografía de Santiago está marcada por la historia de violencia que afectó a los pueblos amazónicos. Nacido en 1960 en Pucaurquillo, escuchó de su madre, Martha López Pinedo, los mitos uitoto, y de su abuelo, Gregorio López, los relatos del genocidio cauchero en el Putumayo. Entre 1895 y 1913, la Peruvian Amazon Company —empresa anglo-peruana dirigida por Julio César Arana— esclavizó, torturó y asesinó a decenas de miles de personas de los pueblos uitoto, bora, ocaina y andoque. Gregorio López fue el único de su clan trasladado de La Chorrera (hoy Colombia) al lado peruano de los ríos Ampiyacú y Yaguasyacu; este desplazamiento forzado salvó su vida y dio origen a una nueva línea familiar, que Santiago recupera en su obra.

«Cuando tenía ocho años, empecé a pintar —recuerda Santiago—. Primero, animales, como aves, guacamayos. Luego, la municipalidad de Pebas organizaba concursos de dibujo y pintura; concursaba y generalmente ganaba el primer puesto. Pintaba sobre llanchama para vender a los turistas. Más adelante, hacia el año 2000, empecé a pintar escenas de nuestras costumbres, danzas y comidas. A partir de 2010, hice pinturas sobre la cosmovisión huitoto. Conversaba con mi madre sobre qué es el mundo: ¿cómo apareció el cielo?, ¿de dónde ha salido el hombre? Nos pasábamos semanas hablando de estas historias, y yo pintaba a partir de eso. Antes, esas historias no se contaban a personas de fuera de la comunidad». (MoMA Magazine, 2024).

Obras de Santiago Yahuarcani en la exposición Somos Raíces. Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2025. Foto Roberto Ruiz.
Vista de la exposición Somos Raíces, de Santiago Yahuarcani y Nereyda López, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2025. Foto Roberto Ruiz.

Pintura como visión, escultura como presencia

Santiago trabaja principalmente con tintes naturales sobre llanchama, un tejido vegetal obtenido de la corteza del renaco, planta endémica de la región. Muchas de sus imágenes surgen de sueños, visiones y experiencias con plantas sagradas y hongos como el yagé o el ampiri. Antes de iniciar una obra, invoca a los abuelos con humo de tabaco: una ofrenda a los espíritus que guían su trabajo.

En esas visiones se han aparecido insectos gigantes descendiendo del cielo, ha escuchado voces que repiten nombres secretos o soñado con incendios en la selva. «Mientras que el Amazonas se reduce, el mensaje se hace más fuerte», afirma.

Cada figura, trazo y color transmite estas experiencias; su pintura no busca ser interpretada, sino sentida, funcionando como un canal de sanación, comunicación y transformación. Los mitos, en su obra, no son pasado: son fuerza vital y guía. Según le contó su madre, el primer pintor uitoto fue Fídoma, un niño desobediente que se internó en la selva para crear pigmentos naturales. Desde ese gesto primigenio, el arte se volvió práctica de cuidado y transmisión.

Obras de Nereyda López en la exposición Somos Raíces. Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2025. Foto Roberto Ruiz.
Obras de Nereyda López en la exposición Somos Raíces. Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2025. Foto Roberto Ruiz.

Nereyda, por su parte, da cuerpo a los espíritus: sus esculturas y máscaras, hechas con semillas, raíces y fibras recolectadas con paciencia y respeto, nacen de un diálogo con la materia y los dueños invisibles del monte.

«Cuando tú caminas en la selva, en el bosque, ves muchas formas y escuchas muchos sonidos, y eso despierta tu imaginación; entonces sientes que tomas contacto con los espíritus de las plantas, de los animales, de las aves, de los insectos. Según las historias, todos estos espíritus tienen vida y nos ayudan a convivir en la selva […]. Santiago se ha dedicado a pintar estos seres sobre la llanchama y yo me he dedicado a materializar estos personajes, a darles vida en el espacio a través de figuras, esculturas y máscaras» (Las formas de los espíritus, 2025).

Para Nereyda, cada figura es invocación y ofrenda, una presencia viva que protege y recuerda que la selva es un mundo habitado por seres invisibles. Su taller, compartido con hijas, hijos, sobrinos y nietos, es un espacio donde lo doméstico y lo ritual conviven; la creación es parte de la vida, y la vida misma, una forma de lucha.

Obras de Santiago Yahuarcani en la exposición Somos Raíces. Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2025. Foto Roberto Ruiz.
Santiago Yahuarcani, Buinaiño, dueña del mijano, 2025. Tintes naturales sobre llanchama, 118 x 475 cm. Cortesía del artista
Santiago Yahuarcani, El hombre corazón de piedra, el boom del caucho en la Amazonía en el siglo XX, 2017. Tintes naturales y acrílico sobre llanchama, 144 x 236 cm. Cortesía del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Foto: Juan Pablo Murrugarra

Frente al extractivismo

En un contexto de crisis ecológica, social y política, las obras de Santiago y Nereyda reafirman el arte como acto de vínculo, resistencia y reimaginación del mundo. Somos raíces reivindica la armonía entre humanos, no humanos y naturaleza a través de obras que reinterpretan los mitos y el mundo espiritual de los antepasados de ambos artistas, llevándolos al presente. Al mismo tiempo, relatan siglos de extractivismo y violencia que siguen afectando profundamente a los pueblos originarios de la Amazonía, marcada por el genocidio cauchero.

En los últimos años, su obra se ha consolidado como una referencia clave del arte indígena anticolonial. Forma parte de un movimiento amplio que desafía las estructuras coloniales del arte y la cultura, revalorizando saberes ancestrales frente a miradas paternalistas, lecturas exotizantes y lógicas extractivistas que aún operan tanto en los territorios indígenas como en el circuito artístico.

«Convivimos con nuestros dioses, dueños de las plantas, en la casa y en la chacra. Nuestra mirada no solo es el arte, los museos, sino también son nuestros hijos y nietos. Los educamos a través del sembrío, la pesca, la caza, la elaboración de nuestros alimentos para transmitirles la fuerza, el valor, el orgullo de sus ancestros, presentes en cada fruto, en cada planta y en los senderos que nos llevan al rescate de nuestra cultura, y les transmitimos la tarea de preservarla para las futuras generaciones», afirman ambos artistas (2025).

Somos raíces invita a reflexionar sobre otras formas de conocimiento y vida en sociedad, sobre la desobediencia y la irreverencia de la creación frente a la violencia y el silenciamiento. Una muestra que reivindica el mito y la memoria como fuerzas vivas que nos ayudan a enfrentar los desafíos del presente.

Vista de la exposición Santiago Yahuarcani: The Beginning of Knowledge, Whitworth, Manchester, Reino Unido, 2025. Foto: Michael Pollard.
Vista de la exposición Santiago Yahuarcani: The Beginning of Knowledge, Whitworth, Manchester, Reino Unido, 2025. Foto: Michael Pollard.
Vista de la exposición Santiago Yahuarcani: The Beginning of Knowledge, Whitworth, Manchester, Reino Unido, 2025. Foto: Michael Pollard.

El origen del conocimiento

La proyección de Santiago Yahuarcani se extiende más allá de Somos raíces. Desde el 4 de julio, el Whitworth de Manchester presenta El origen del conocimiento, su primera exposición individual internacional. La muestra reúne cerca de treinta obras creadas entre 2010 y la actualidad, organizadas temáticamente para recorrer desde los relatos de origen hasta los sonidos de la selva y la memoria del genocidio del Putumayo (1879-1912). Sus pinturas realizadas con tintes naturales sobre llanchama se convierten en actos de transmisión de saberes y preservación de la historia del pueblo uitoto.

La exposición, curada por Sook-Kyung Lee junto a Darren Pih, Hannah Vollam, Amanda Carneiro y Miguel A. López, forma parte del Festival Internacional de Mánchester 2025 y viajará posteriormente al Museo de Arte de São Paulo (MASP) y al Museo Universitario del Chopo (UNAM).

Incluye secuencias de la película El canto de las mariposas (2020), de Núria Frigola Torrent, y está acompañada por la primera monografía dedicada al artista, con ensayos de Amanda Carneiro, Miguel A. López, Darren Pih y Pablo José Ramírez, así como una conversación intergeneracional entre Santiago y su hijo, el artista Rember Yahuarcani.

Somos raíces, en tanto, se inscribe en el programa que el Círculo de Bellas Artes dedica esta temporada a la emergencia climática, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Embajada del Perú en España, la Fundación Obra Pía de los Pizarro, el Clan de la Garza Blanca Aimenɨ y Crisis Galería.

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