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LATINOAMERICANO. EL MALBA EN QATAR

Marcando un nuevo hito en su historia, Malba –en asociación con Qatar Museums– inauguró el pasado 20 de abril la exposición LATINOAMERICANO | Arte Moderno y Contemporáneo de las Colecciones Malba y Eduardo F. Costantini en el Museo Nacional de Qatar (NMoQ), convirtiéndose en la primera gran muestra en la región de Asia Occidental y el norte de África dedicada al arte moderno y contemporáneo de América Latina.

Abierta al público hasta el 19 de julio de 2025, la exposición destaca el dinámico intercambio cultural entre Qatar y América Latina, y se presenta como uno de los ejes principales del Año de la Cultura Qatar–Argentina y Chile 2025. Esta iniciativa internacional promueve asociaciones culturales de largo plazo basadas en el respeto y el entendimiento mutuos.

La muestra busca tender puentes entre geografías y culturas distantes, favoreciendo un diálogo profundo entre América Latina y el mundo árabe, en particular Qatar, país que, según Sheikha Reem Al Thani –directora ejecutiva adjunta de Exposiciones, Arte Público y Rubayia en Qatar Museums– “se ha consolidado como un destino global para quienes buscan experiencias extraordinarias en arte, cultura y patrimonio».

Vista de la exposición LATINOAMERICANO | Arte moderno y contemporáneo de las colecciones Malba y Eduardo F. Costantini. Museo Nacional de Catar, Doha, Catar, 2025. Cortesía de Malba.

Co-curada por María Amalia García, curadora en jefe del Malba, e Issa Al Shirawi, jefe de Exposiciones Internacionales de Qatar Museums, LATINOAMERICANO parte de una pregunta clave: ¿cómo representar la diversidad de todo un continente a través de un conjunto de imágenes? La respuesta curatorial se plasma en un recorrido por aproximadamente 170 obras de más de 100 artistas pioneros y contemporáneos provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

La exposición ofrece una amplia exploración de la cultura visual latinoamericana desde principios del siglo XX hasta la actualidad, evidenciando cómo sus artistas han reflejado, desafiado y reformulado las realidades sociales, políticas y culturales a través del arte. Al mismo tiempo, revaloriza el arte latinoamericano dentro de marcos críticos y narrativas históricas propias, mostrando obras emblemáticas que forman parte del núcleo identitario de Malba.

Según María Amalia García, “LATINOAMERICANO propone un recorrido basado en vínculos temáticos, materiales y conceptuales en torno a la transformación del objeto de arte. Dado que es una oportunidad única para dar a conocer el arte latinoamericano en Qatar y en los países árabes, se buscó generar claves de lectura accesibles para una mayor comprensión y apreciación de nuestra producción artística».

Vista de la exposición LATINOAMERICANO | Arte moderno y contemporáneo de las colecciones Malba y Eduardo F. Costantini. Museo Nacional de Catar, Doha, Catar, 2025. Cortesía de Malba.

Organizada en seis secciones temáticas, la muestra aborda respuestas artísticas a la urbanización, la identidad, la memoria y la resistencia, ofreciendo una mirada matizada sobre las experiencias diversas –pero también compartidas– que conforman el lenguaje visual de la región. Los núcleos temáticos exploran la geografía, la pluralidad de identidades, los procesos urbanos, las tensiones sociales y las prácticas emancipadoras del arte en América Latina.

Entre las piezas destacadas se encuentran Autorretrato con chango y loro (1942) de Frida Kahlo, Baile en Tehuantepec (1928) de Diego Rivera, El viudo (1968) de Fernando Botero, Juanito dormido (1978) y El pájaro amenazador (1965) de Antonio Berni, Armonía (1956) de Remedios Varo, Escena callejera o Calle de París o Constructivo (1930) de Joaquín Torres-García, Composición con tonos verdes (1939) de Roberto Matta, Quipu desaparecido (2025) de Cecilia Vicuña y Omi Obini (1943) de Wifredo Lam, entre otras obras maestras.

Estas conviven con joyas poco vistas y voces contemporáneas, como obras de la artista paraguaya Lotte Schulz y del argentino Alberto Greco, recientemente adquiridas por Malba y presentadas aquí por primera vez. El recorrido se complementa con piezas significativas provenientes del Mathaf: Museo Árabe de Arte Moderno, y del futuro Art Mill Museum de Doha, entre ellas trabajos de Alice Rahon y Mathias Goeritz.

Marta Minujín, Escultura de los sueños (2023). Vista de la instalación en LATINOAMERICANO | Arte moderno y contemporáneo de las colecciones Malba y Eduardo F. Costantini. Museo Nacional de Catar, Doha, Catar, 2025. Cortesía de Malba.

Fuera del edificio, La escultura de los sueños (2023) de Marta Minujín –una instalación compuesta por 16 estructuras inflables amorfas, previamente exhibida en Times Square, Nueva York– ofrece a los visitantes una experiencia sensorial que evoca la alegría y la imaginación presentes en todo el arte latinoamericano.

“Es una gran oportunidad colaborar con Malba para traer el arte y la cultura de América Latina al Golfo Árabe a través de una exposición de esta magnitud, especialmente durante el Año de Cultura Qatar–Argentina y Chile. Desde los modernistas pioneros hasta los visionarios contemporáneos, la exposición muestra cómo los artistas latinoamericanos han desafiado narrativas, redefinido tradiciones e influenciado movimientos artísticos en todo el mundo”, señala Issa Al Shirawi. “Para Qatar Museums es clave seguir presentando distintas narrativas del arte global que aporten nuevas perspectivas a nuestro público internacional».

Hidrocromía intercontinental (1970) de Nicolás García Uriburu. Tiza pastel sobre fotografías. Colección Malba, donación de Eduardo F. Costantini, 2001. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025
El pájaro amenazador, de la serie «Monstruos cósmicos» (1965) de Antonio Berni. Madera, bronce, hierro, acero, mimbre, paja, esponja, plástico, esmalte y ramitas. Colección Malba. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025

Todo está interconectado: un organismo vivo

Este núcleo propone una visión ecosistémica del arte latinoamericano, donde naturaleza, espiritualidad y memoria indígena dialogan con la crisis ecológica contemporánea. Desde el siglo XVI, la mirada colonial ha condicionado las representaciones científicas y artísticas de América. En contraposición, los artistas modernos latinoamericanos reinterpretaron sus hábitats desde una perspectiva interna y vanguardista, capturando la exuberancia y diversidad de los paisajes del continente. Wifredo Lam, por ejemplo, fusiona elementos botánicos, animales y humanos en paisajes antropomorfos inspirados en su herencia afrocubana.

Artistas como Sheroanawe Hakihiiwe y Mogaje Guihu (Abel Rodríguez) plasman una cosmovisión ancestral en la que todo está interrelacionado: seres humanos, plantas, animales y espíritus conviven como un solo organismo. Sus obras son registros afectivos y ecológicos de sus territorios. Otros, como Nicolás García Uriburu y Mónica Girón, alertan sobre la degradación ambiental, revelando la vulnerabilidad del planeta y su vínculo íntimo con lo humano.

Obras de Dalton Paula y José Bedia. Colección Malba, donación de Eduardo F. Costantini, 2001. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025

Vida Americana

A lo largo del siglo XX, artistas latinoamericanos buscaron representar una identidad moderna auténtica. La revista Vida Americana (1921), fundada por David Alfaro Siqueiros, fue clave para difundir un ideario artístico que reivindicaba lo popular, lo indígena y lo afrodescendiente. Desde las fiestas populares de Rivera y Portinari hasta los retratos identitarios de Frida Kahlo, el arte se convirtió en un espacio de afirmación cultural. A su vez, artistas exiliadas como Alice Rahon y Remedios Varo incorporaron lenguajes híbridos en sus obras desde su residencia en México.

Más recientemente, artistas como Belkis Ayón y Rosana Paulino revisitan críticamente las representaciones modernistas de las identidades afrodescendientes, desafiando los discursos coloniales y racistas mediante archivos, textiles y poesía. En resumen, esta sección de LATINOAMERICANO explora cómo el arte contribuyó a construir, cuestionar y resignificar las identidades latinoamericanas a lo largo del siglo XX y XXI, desde lo popular hasta la afrodescendencia y el exilio.

Obras de Mathias Goeritz, Gonzalo Fonseca y Helen Escobedo. Colección Malba. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025

Cidade City Cité

Este núcleo aborda la ciudad como escenario de modernidad, experimentación y utopía, mediante el cruce de arte, arquitectura y poesía.

Las transformaciones urbanas del siglo XX reconfiguraron las prácticas artísticas en América Latina. Las ciudades se convirtieron en laboratorios visuales, donde artistas como Rafael Barradas y Joaquín Torres-García exploraron la fragmentación y la superposición. Fotógrafos como Horacio Coppola o Geraldo de Barros captaron la modernidad urbana desde el lente experimental.

Algunos imaginaron utopías urbanas a través de la abstracción geométrica, como Lidy Prati o Hélio Oiticica. Otros, como Juan O’Gorman y Xul Solar, mezclaron referencias arquitectónicas y oníricas para proyectar ciudades visionarias. Incluso la poesía concreta, como en Cidade City Cité (1962) de Augusto de Campos, propuso nuevas formas de representar la ciudad, fusionando texto, diseño y estructura.

Objeto en el centro: Ajedrez proletario (1983-1987), de Edgardo Antonio Vigo. Madera tallada y azulejos. Derecha: Cildo Meireles, Inserciones en circuitos ideológicos: Proyecto Coca-Cola (1970). Colección Malba. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025

La independencia del arte — Por la revolución

Este apartado reúne obras donde el arte se vuelve lenguaje de protesta, memoria y resistencia, desde la revolución mexicana hasta las dictaduras del Cono Sur.

Los grandes cambios políticos del siglo XX activaron nuevas formas de arte comprometido. Desde los murales revolucionarios de Siqueiros y Rivera, hasta los manifiestos redactados junto a Trotsky y Breton, se afirmó la autonomía del arte como herramienta de transformación social.

El muralismo mexicano inspiró movimientos como el indigenismo andino, representado por Mario Yllanes y Jesús Ruiz Durand. Durante las dictaduras sudamericanas de los 60 y 70, el arte respondió con estrategias de resistencia: Cildo Meireles intervino botellas de Coca-Cola con mensajes críticos, mientras Eugenio Dittborn usó el correo para denunciar desapariciones desde Chile al mundo.

Quipu desaparecido (2018) de Cecilia Vicuña. Lana y proyección de video con sonido. Colección Eduardo F. Costantini. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025

Un poema en el espacio

Los quipus —sistemas de cuerdas anudadas usados por los pueblos andinos prehispánicos— son el punto de partida para reflexionar sobre otras formas de registrar memoria, historia y poesía. Inspirada por esta tecnología ancestral, la artista y poeta chilena Cecilia Vicuña creó Quipu desaparecido (2018), una instalación audiovisual multisensorial que rinde homenaje a los pueblos originarios y denuncia su exterminio tras la colonización. Para Vicuña, el quipu es “un poema en el espacio”, una forma de recordar con el cuerpo y el cosmos al mismo tiempo.

Izquierda: Constelaciones (ca. 1972) de Gyula Kosice. Acrílico pintado, madera, fotografías y bombillas. Colección Malba, adquirida gracias a la contribución del Comité de Adquisiciones, 2024. Foto: Wadha Al-Mesalam. Cortesía de Qatar Museums ©2025
De izq a der: Obras de Edgar Negret, Carmelo Arden Quin, Martín Blaszko (dos), Juan Melé y Diyi Laañ. Colección Malba. Museo Nacional de Catar, Doha, Catar, 2025. Cortesía de Malba.

Entre líneas y luz

A partir de los años 50, artistas latinoamericanos comenzaron a cuestionar las disciplinas tradicionales, explorando nuevas materialidades, estructuras y modos de interacción. Martín Blaszko, Juan Melé y Diyi Laañ rompieron con el marco rectangular; Gego suspendió sus obras en el espacio; Lygia Clark diseñó esculturas manipulables que requerían la acción del espectador. El arte cinético de Gregorio Vardanega, Julio Le Parc, Martha Boto y Alejandro Otero incorporó luz y movimiento, expandiendo la experiencia perceptiva del público y transformando el arte en un proceso participativo.

Además de la exhibición, LATINOAMERICANO incluye una serie de programas públicos destinados a continuar el diálogo cultural y profundizar en las prácticas y narrativas exploradas en la muestra.

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