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INFANCIA, GÉNERO Y COLONIALISMO EN LA OBRA DE CATALINA SCHLIEBENER MUÑOZ

Las exposiciones Buenos Vecinos y Deep, Deep Woods de Catalina Schliebener Muñoz trazan una narrativa que entrelaza historias personales, archivos culturales y crítica social. Desde su reinterpretación de las películas animadas de Disney como herramientas de propaganda en Buenos Vecinos, hasta su conversación visual con la obra de Greer Lankton en Deep, Deep Woods, Schliebener Muñoz despliega una práctica artística que desafía las normas de género, sexualidad y poder.

A través de esculturas, murales, collages e instalaciones inmersivas, la artista chilena y queer revisita imaginarios de la infancia para subvertir los estereotipos y las narrativas coloniales. Ambas exposiciones invitan al espectador a cuestionar cómo las imágenes moldean nuestra percepción del mundo y cómo la imaginación puede abrir puertas hacia futuros más inclusivos.


Catalina Schliebener Muñoz, Buenos Vecinos, 2023-24. Vista de la exposición en el Queens Museum, Nueva York, EEUU. Cortesía: Queens Museum

BUENOS VECINOS

En Buenos Vecinos, le artista chilene Catalina Schliebener Muñoz explora el impacto de dos películas animadas de Walt Disney: Saludos Amigos (1942) y Los Tres Caballeros (1944). Ambas producciones surgieron de los viajes de investigación patrocinados por el gobierno de Estados Unidos a naciones de América del Sur y Central como parte de la Política del Buen Vecino.

Esta estrategia buscaba contrarrestar la influencia nazi y mejorar la percepción pública de Estados Unidos en América Latina, tras sus numerosas intervenciones militares a principios del siglo XX. Durante estas expediciones, Disney y su equipo de artistas recorrieron países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Perú y México, donde recolectaron motivos visuales y narrativos para dar vida a personajes como el Pato Donald y Goofy, además de crear nuevos personajes, canciones y bailes inspirados en las costumbres y arquetipos locales.

Schliebener Muñoz examina cómo estas películas actuaron como herramientas de poder blando, orientando la influencia mediática sobre la infancia hacia los intereses económicos y geopolíticos de Estados Unidos. A través de instalaciones, collages, esculturas y murales de gran formato, le artista subvierte las representaciones reductivas y exotizadas de las culturas latinoamericanas en las películas, centrando su atención en personajes secundarios y figuras rebeldes o desvalidas.

Asimismo, confronta las representaciones de Disney en torno al género, la sexualidad, la raza y la indigenidad, apropiándose y fragmentando su imaginería para crear narrativas críticas de resistencia. Reconociendo el poder de las historias para moldear valores y sistemas de pensamiento, Schliebener Muñoz emplea estrategias como el reflejo, la codificación queer, la ambigüedad y el humor para desafiar las fronteras entre lo real y lo ficticio, lo natural y lo artificial, lo espectacular y lo grotesco.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, Estados Unidos abandonó la retórica de unidad panamericana para apoyar golpes de estado y dictaduras en muchos de los países representados en estas películas. Schliebener Muñoz incorpora materiales de archivo que abordan las secuelas de la Política del Buen Vecino, el intervencionismo estadounidense y la ideología imperialista, vinculándolos a la historia del Queens Museum.

Este edificio, que alguna vez fue sede de las Naciones Unidas, fue el escenario de decisiones trascendentales como la partición de Palestina en 1947 y la creación de UNICEF. Además, está ubicado en los terrenos de la Feria Mundial de Nueva York de 1964/65, donde Disney estrenó la atracción It’s A Small World. Para Schliebener Muñoz, este contexto es clave para entender cómo las películas de Disney, en conjunto con políticas exteriores hostiles, transformaron el imaginario infantil en un vehículo de proyección del excepcionalismo e inocencia estadounidenses en el escenario global.

Catalina Schliebener Muñoz, Buenos Vecinos, 2023-24. Vista de la exposición en el Queens Museum, Nueva York, EEUU. Cortesía: Queens Museum
Catalina Schliebener Muñoz, Buenos Vecinos, 2023-24. Vista de la exposición en el Queens Museum, Nueva York, EEUU. Cortesía: Queens Museum
Catalina Schliebener Muñoz, Buenos Vecinos, 2023-24. Vista de la exposición en el Queens Museum, Nueva York, EEUU. Cortesía: Queens Museum

En la cara frontal de la instalación Buenos Vecinos (2023-24), Schliebener Muñoz presenta un mural que reinterpreta la escena introductoria de la película Los Tres Caballeros de Disney (1944). La imagen recrea la gigantesca y enigmática caja de regalo que el Pato Donald recibe por su cumpleaños, enviada por sus amigos de Latinoamérica. Este obsequio contiene una película que lo lleva en un recorrido por Uruguay, México y Brasil, acompañado de música e historias narradas por Panchito Pistolas y José Carioca, dos pájaros antropomórficos. El regalo simboliza, en apariencia, un gesto diplomático y amistoso entre Estados Unidos y Latinoamérica en el marco de la Política del Buen Vecino.

Sin embargo, el reverso de la instalación revela una narrativa mucho más crítica y compleja. Schliebener Muñoz ensombrece y reconfigura imágenes extraídas de Saludos Amigos (1942) y Los Tres Caballeros (1944), junto con material gráfico de los pabellones latinoamericanos de la Feria Mundial de Nueva York de 1939/40 y merchandising de la Feria Mundial de 1964/65. Estos elementos se expanden por el panel como si fueran un virus, exponiendo las fuerzas ocultas del colonialismo, el capitalismo y el imperialismo que sustentan estas producciones de propaganda bélica.

En medio de esta composición críptica surge un instante de resistencia: un videoclip en bucle de Saludos Amigos, donde el Pato Donald interactúa con una madre indígena y su hijo en el lago Titicaca, entre Bolivia y Perú. Ataviado con un casco que evoca al colonizador, Donald intenta torpemente fotografiar al niño, pero este lo sorprende tomando una foto de él primero. Schliebener Muñoz centra su atención en estos niños traviesos, que devuelven o desvían la mirada estadounidense, transformando a Donald —un personaje frecuentemente asociado al enfado y a la frustración, y que encarna el espíritu del ejército estadounidense— en el blanco de sus propias bromas.

Catalina Schliebener Muñoz, Buenos Vecinos, 2023-24. Vista de la exposición en el Queens Museum, Nueva York, EEUU. Cortesía: Queens Museum

Las esculturas de la exposición reimaginan a Pedro el Avioncito —el pequeño avión chileno de Saludos Amigos— y a El Gauchito Volador junto a su burro alado de Los Tres Caballeros. En esta reinterpretación, los personajes se multiplican y evolucionan en criaturas multicéfalas, sensibles y de espíritu libre. Presentados en toda su complejidad, están despojados de los estereotipos simplistas, marginadores o hipermasculinos que definían sus representaciones en las películas originales.

El aspecto juguetón de cada escultura difumina los límites entre lo humano y lo animal, lo animado y lo inanimado. Su brillante color rosa, que a primera vista parece artificial, proviene de un tinte natural derivado de la cochinilla, un diminuto insecto originario del altiplano mexicano y de las montañas andinas. Este pigmento fue un producto de exportación altamente rentable para los colonizadores españoles, quienes explotaron los conocimientos de las comunidades indígenas de regiones como Puebla, Tlaxcala y Oaxaca.

Al emplear este pigmento, le artista reivindica una de las múltiples formas de conexión indígena con las tierras mexicanas y sudamericanas, marcadas por el borrado colonial y la intervención extranjera. Imbunche, una escultura que entrelaza versiones híbridas del gauchito y su burro alado, lleva el nombre de un monstruo humanoide de la mitología mapuche chilota, tradicionalmente invocado como instrumento de venganza.

Catalina Schliebener Muñoz, Buenos Vecinos, 2023-24. Vista de la exposición en el Queens Museum, Nueva York, EEUU. Cortesía: Queens Museum

Aves Raras se compone de un par de murales de gran formato que ocupan las paredes interior y exterior de la sala. Inspirados en una secuencia de Los Tres Caballeros, estos murales reimaginan las representaciones de aves exóticas y fantasiosas provenientes de diferentes países sudamericanos, descritos en la película como «paraísos» o tierras exóticas desde la mirada estadounidense.

Schliebener Muñoz cuestiona cómo estas narrativas, centradas en aves antropomórficas, perpetúan formas de alterización y caricaturización de las culturas latinoamericanas. Sin embargo, lo fantástico no solo sirve para subvertir estas representaciones; también funciona como una metáfora que desafía las construcciones binarias de género y sexualidad. En este contexto, el término «raras» adquiere múltiples significados: extraño, excéntrico o queer, resignificando lo marginal para celebrar lo diverso.

Catalina Schliebener Muñoz, Deep, Deep Woods, 2024. Vista de la exposición en Mattress Factory, Pittsburgh, EEUU. Cortesía: Mattress Factory

DEEP, DEEP WOODS

Por Monique Long

Basada en la investigación de la artista sobre la vida y obra de Greer Lankton —una artista transfemenina cuyo archivo se conserva en Mattress Factory—, la exposición Deep, Deep Woods de Catalina Schliebener Muñoz invita al público a reflexionar sobre las complejas historias y realidades actuales de los artistas y comunidades LGBTIQA+.

Difuminando los límites entre realidad y ficción, lo serio y lo lúdico, Schliebener Muñoz entrelaza su historia personal con los archivos de Lankton y personajes icónicos de la cultura estadounidense. Su instalación a gran escala incluye figuras como Raggedy Ann y Andy, al tiempo que evoca sutilmente referencias a Alicia a través del espejo y El mago de Oz.

El espacio, concebido como una fantasía, incorpora collages, partes de muñecas de gran tamaño, murales, piezas del archivo de Lankton y dibujos que Schliebener realizó durante su adolescencia. Más que un homenaje, Deep, Deep Woods establece un diálogo entre dos artistas a través del tiempo y el espacio, explorando experiencias compartidas del cuerpo trans, cuestiones de identidad y el poder de la imaginación para construir nuevos mundos.

Catalina Schliebener Muñoz, Deep, Deep Woods, 2024. Vista de la exposición en Mattress Factory, Pittsburgh, EEUU. Cortesía: Mattress Factory
Catalina Schliebener Muñoz, Deep, Deep Woods, 2024. Vista de la exposición en Mattress Factory, Pittsburgh, EEUU. Cortesía: Mattress Factory

La idea de la exposición Deep, Deep Woods surgió durante una visita a Mattress Factory en 2022, cuando Schliebener Muñoz se encontró por primera vez con el archivo de Lankton. Une artista y educadore queer, Schliebener quedó impactade por las extrañas similitudes entre los motivos artísticos de Lankton y los suyos propios.

Greer Lankton (1958-1996) fue una figura destacada en la escena artística de vanguardia en el Nueva York de los años ochenta y principios de los noventa. Como mujer transexual, su obra exploró la homosexualidad y el cuerpo a través de retratos en diversos medios, incluidas las muñecas hechas a mano que se convirtieron en su sello distintivo. Lankton obtuvo reconocimiento crítico y participó en la Bienal de Whitney y la Bienal de Venecia de 1995.

En 1996, Mattress Factory organizó una exposición individual titulada It’s All About ME, Not You, una instalación autobiográfica que incluía pinturas, dibujos, muñecas y objetos efímeros, montados en una estructura que reproducía su hogar y estudio. Poco después de la inauguración, Lankton falleció, y su archivo, junto con la instalación, fue adquirido por el museo, donde permanece en exhibición.

Catalina Schliebener Muñoz, Deep, Deep Woods, 2024. Vista de la exposición en Mattress Factory, Pittsburgh, EEUU. Cortesía: Mattress Factory
Catalina Schliebener Muñoz, Deep, Deep Woods, 2024. Vista de la exposición en Mattress Factory, Pittsburgh, EEUU. Cortesía: Mattress Factory

Aunque Schliebener Muñoz ya trabajaba con materiales similares antes de descubrir el archivo de Lankton, las conexiones resonaron profundamente en elle, inspirando una exposición que se concibe como un diálogo visual entre ambes artistas. Mientras que Lankton se centraba en la corporeidad, Schliebener Muñoz cuestiona cómo los materiales educativos —como libros y juguetes— adoctrinan a les niñes para percibir el género, la clase y la raza dentro de construcciones sociales rígidas.

Al apropiarse de personajes reconocibles de cuentos y películas infantiles, y descomponerlos en murales, collages e instalaciones, Schliebener genera una disonancia entre los objetos y la relación del espectador con las narrativas originales. A pesar de compartir un enfoque maximalista, Schliebener juega con la escala para amplificar la imaginería icónica de los cuentos de hadas que influyeron en ambes artistas. Además, seleccionó dibujos de su archivo personal, realizados durante su adolescencia, y los colocó junto a los de Lankton, destacando un parentesco artístico e histórico entre sus prácticas.


Buenos Vecinos, curada por Lindsey Berfond, se presenta del 19 de mayo de 2024 al 19 de enero de 2025 en el Queens Museum, Nueva York.

Deep, Deep Woods está abierta al público del 9 de marzo de 2024 al 30 de marzo de 2025 en Matress Factory, Pittsburgh.

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