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NICHOLAS JACKSON: ULTRAMAREAL

La exposición Ultramareal del artista Nicholas Jackson (Quilpué, 1983) es una expansión del intermareal, esa franja de tierra que se encuentra entre la alta y la baja marea, donde proliferan complejas redes de relaciones ecológicas que subyacen en las costas del litoral central. En este espacio convergen distintos accidentes involucrados que articulan un profuso ecosistema, como el golpe de la ola sobre la roca que propicia el crecimiento del cochayuyo. Ultramareal es intermareal acelerado y expandido a un futuro especulativo y simbiótico en la Galería Gabriela Mistral.


Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista

El Intermareal y la Simbiosis

Donna Haraway dice que todo componente puede interconectarse con otro a partir de la construcción de algún código capaz de procesar un lenguaje común. Se refiere a la simbiosis (del griego syn, ‘con’, y bio, ‘vida’) que significa literalmente ‘convivencia’ y a la simpoiesis (del griego ‘hacer con’) con otras especies, las llamadas especies compañeras, destacando que ninguna es capaz de sobrevivir por sí sola.

La autora profundiza en el desarrollo en común de los organismos que comparten un mismo hábitat y de la evolución conjunta a partir de los vínculos que establecen, como los lazos que crean las algas, primero con el mar y luego con las formaciones minerales a las que se arriman y cuya reproducción facilitan; o como los que unen a los seres humanos con ciertos vegetales y animales cruciales en la historia de la civilización. Jackson propone ahondar en alianzas colaborativas tanto con otros humanos como también no humanos.

En esta experiencia material contradictoria, el artista reflexiona sobre los cruces imposibles que solo esta era antropogénica hace posible, a través de una serie de esculturas de algas vaciadas en aluminio sobre un piso de caucho negro contorneado. El aluminio, metal industrial símbolo de la era moderna por sus propiedades únicas y alta reciclabilidad, aquí es el recurso para inmortalizar las formas orgánicas de las algas, que crecen cerca de la zona de sacrificio, intoxicada por los desechos de una fundición, pero que coexisten y evolucionan junto a los minerales.

El caucho, por su parte, fue reciclado en un proceso que combina fuerza y calor, generando un soporte para el aluminio, que cristaliza un instante fijo imposible del movimiento continuo de las algas en el mar, así como su presencia dispersa a lo largo de la playa.

Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista
Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista

Las bacterias y las algas fueron las primeras agrupaciones moleculares como seres vivos que crecieron a partir de la fotosíntesis hace más de tres mil millones de años. Son capaces de hacer biosorción o absorber moléculas de metales y fijarlas a su tejido, sin que formen parte de su metabolismo, y por lo tanto sin salir dañadas. Son un monitor biológico en el sentido de que acumulan los metales sin morir, registrando al mismo tiempo que conviven con los desechos antropogénicos vertidos al océano. La lechuga marina y su excesiva propagación, por ejemplo, indica la presencia de heces humanas en el agua.

Un marco de aluminio contiene el video de un huiro de largos brazos que avanzan y se retraen con el vaivén de las olas de la playa de Quintay, en el litoral de la quinta región. El alga parece bailar alimentada por los circuitos expuestos de la pantalla Raspberry Pi, la síntesis de un circuito que cabe en la palma de la mano, que a su vez es alimentada por los cables azules que transmiten la energía eléctrica. Una hiperbolización del cyborg, lo que Haraway define como un híbrido de máquina y organismo, “una criatura de la realidad social, así como una criatura de la ciencia ficción”.

Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista
Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista

Inteligencia Vegetal e Imágenes Generativas

La investigación de Jackson en el arrecife del luche, en Quintay, está relacionada al propicio crecimiento de diversas algas como el cochayuyo y el luche. Estas algas, atravesadas por las marejadas del suroeste y la topología específica del lugar, se convierten en protagonistas de historias comunitarias que el artista incorpora en su obra. Si bien estos saberes culturales y narrativas «lucheras» de la comunidad están abordadas en su video Chistorra de Mar (2023) –presentado este mes en la sala Aldo Francia del Palacio Rioja en Viña del Mar–, Ultramareal entreteje un vínculo material y digital en torno al símbolo alguino que el artista va deconstruyendo y reensamblando.

Una serie de fotografías generadas por inteligencia artificial muestran imágenes de una mano con guante sosteniendo algas. Jackson hace simbiosis de la inteligencia vegetal y la artificial; cada imagen generada es distinta, respetando la unicidad de la identidad en cada alguero artificial y la complejidad de sus interacciones con el entorno.

Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista
Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista
Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista

La disposición única de cada imagen en relación con una grilla común persiste en la singularidad de cada ser y de las experiencias de cada ecosistema. Las imágenes realistas y simples son generadas a partir de una instrucción que se va perfeccionando en la medida que el artista va repitiendo el ejercicio junto a la IA, en una plataforma en línea de aprendizaje colectivo que expande la naturaleza abierta de los foros web.

Complementando al silogismo, archivos de imágenes de referencia y detalles técnicos de la cámara que captura esta realidad post digital crean una imagen del paisaje de la playa que se inscribe en una estética donde los límites entre lo biológico y lo artificial, lo físico y lo virtual, se difuminan. Una conjunción recíproca entre artista e IA, creadores de una realidad comunicada donde, en palabras de Humberto Maturana, “todo lo dicho es dicho por un observador a otro observador”.

A lo largo del recorrido, aparecen también dibujos con plumones y tiralíneas de siluetas de algas de diferentes sistemas gráficos digitales como emoticon –la secuencia de caracteres ASCII que representa expresiones faciales, acciones y símbolos– o bancos de imágenes. Junto a las siluetas, dibujos de tipografías que evocan bandas de música «metal» insisten en la coexistencia de distintas tecnologías ancestrales, contemporáneas y potenciales.

Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista
Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista
Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista

Organismos Sonoros

Una serie de artefactos ensamblan esponjas y sintetizadores. Estas generan sonidos provenientes del litoral pacífico y evocan la interacción de los organismos marinos con su entorno a través de pulsaciones que se modifican con los circuitos electrónicos. El sonido es una forma de energía que se transmite a través de un medio. Esa energía se desplaza de una antena a un receptor, de un amplificador a un oído, de la ligereza del aire al espesor del agua.

En esos cruces, el sonido se transduce. La palabra proviene del latín transducere, ‘transferir’, de trans, ‘a través de’ y ducere, ‘conducir’. Al sonorizar las esponjas mojadas, el artista hace tangibles estas relaciones y releva a estos seres marinos como indicadores y participantes en el ecosistema costero, en una praxis de colaboración con otros creadores.

Al mismo tiempo, propone otras relaciones transespecie, como la de los cochayuyos y la luz de un tubo fluorescente, para encarnar la simbiosis entre diferentes formas de vida. Este enfoque colaborativo conecta campos científicos, cosmologías y perspectivas no humanas, reflejando la complejidad de las relaciones del ecosistema del litoral.

Las obras activan procesos de transducción y transposición, epitomizando las relaciones interespacie de un hábitat interconectado que evoca un litoral abstracto y acelerado, un intermareal ultra. Ultramareal, entonces, se refiere también a la acelerada transformación de las zonas costeras y la intervención forzada de sus ecosistemas, en donde Jackson integra elementos de la ficción especulativa para abrir nuevas posibilidades en la interpretación del ecosistema costero. La exploración de nuevas ontologías permite imaginar futuros que emergen de la propia matriz moderna, como las redes neuronales artificiales, y la promesa de la ciencia de desentrañar los mecanismos de la naturaleza.

Vista de “Ultramareal”, de Nicholas Jackson. Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2024. Foto cortesía del artista

Ultramareal, de Nicholas Jackson, se presenta del 3 julio al 16 agosto de 2024 en la Galería Gabriela Mistral, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 1381, Santiago, Región Metropolitana, Chile.

Carolina Arévalo

Santiago de Chile, 1985. Es curadora, investigadora y diseñadora. Obtuvo su maestría en Historia del Diseño y Estudios Curatoriales en el Cooper Hewitt Smithsonian Design Museum y Parsons The New School for Design, en Nueva York (2016). Diplomada en Estudios de Género y Sexualidad (The New School, 2016) y diseñadora por la Pontificia Universidad Católica de Chile (Suma Cum Laude, 2009). Recientemente realizó la curaduría de la exposición “Sheila Hicks: Reencuentro”, en el Museo Chileno de Arte Precolombino (Santiago, 2019) y “Soft Territories”, en Knockdown Center (Nueva York, 2019). Ha contribuido en la publicación de dicha exposición y en "Hilos Libres: Sheila Hicks" (Puebla, México, 2018), "Jaume Xifra" (Gerona, España, 2018), y en el artículo "Anni Albers. Influjos Precolombinos y Legado" (Goethe Institute, Colombia, 2019). Su investigación actual se enmarca en el proyecto FONDART de Investigación en Diseño “Juntando Hilos: Investigación de la obra y formación del archivo textil de Paulina Brugnoli”.

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