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YIMARA RAYEN PRAIHUÁN: CONTENEDORES DE MEMORIA ANCESTRAL

Desde una profunda labor revitalizadora del Wizün (alfarería mapuche), la ceramista contemporánea Yimara Praihuán ha creado una serie de piezas inspirada en el Mecheñ, una vasija de gran tamaño utilizada por los mapuche para guardar las semillas destinadas a la alimentación de cada familia, y en el Meñkuwe, un recipiente para elaborar y contener el Muday, bebida ancestral de esta comunidad indígena. Hoy, estos grandes contenedores son reinterpretados bajo la mirada de la autora a través de cerámicos de gran y mediano formato.


Casa Varas, en Temuco, presenta Contenedores de Memoria Ancestral, una exposición que recoge diez años de investigación de la ceramista Yimara Praihuán sobre los contenedores primordiales de la cultura mapuche. Basándose en documentos históricos y arqueológicos, así como en los relatos de sus congéneres y parientes, la artista reinterpreta estas cerámicas tradicionales de uso cotidiano y ceremonial. Entre las piezas, se encuentran los Metawe (cántaros), los Futa Metawe (grandes cántaros), el Meñkuwe (contenedor para el Muday), las Challa (ollas) y el Mecheñ, una vasija usada en el período hispánico para el almacenamiento de semillas.

“La gente, a pesar de no tener una continuidad en el Wizün Kuzao, el oficio de la alfarería mapuche, ha conservado los testimonios de sus mayores y se han sostenido las tradiciones gracias al Kelluwun, el apoyo de otros pueblos alfareros. Se valoriza el aporte de la arqueología, pero es importante contrastarlo con una práctica cultural viva”, señala la autora.

Yimara Praihuán, Meñkuwe I, 2024. Raku obvara, 45 cm x 43 cm x 43 cm. Foto: Katherine Jara

Yimara Praihuán descubre nuevos significados de la alfarería ancestral en su esfuerzo por reintegrar piezas antiguas y llevarlas a diversos centros culturales y colegios, así como a través de las actividades culturales del Taller y Galería de Arte Rag Mapu (Tierra Arcillosa) ubicado en Pucura, al extremo sur de Chile, el cual cofundó en 2016.

Por ejemplo, relata que las Challa eran usadas como ollas que también contenían el líquido de la placenta de la madre, y que los Mecheñ tienen una estética similar a las botijas donde se guardaba el aceite y el vino traído por los españoles. Hay una influencia hispana en este artefacto, como se menciona en el libro Vida cotidiana en el Castillo de Niebla a través de las colecciones cerámicas y cartografías históricas de Simón Urbina.

“El proceso de creación es un intercambio de tecnologías también, en el que se conserva un instinto creador permanente, de la misma manera que lo hicieron nuestras alfareras del pasado al incorporar nuevas formas y usos a sus creaciones”, relata la artista. Estos contenedores se constituyen como piezas únicas, distantes de la serialización técnica y tradicional de la alfarería mapuche.

Contenedores de entre 30 y 50 litros, y de pequeñas y medianas dimensiones, se exponen acompañados por fotografías de Katherine Jara y un video arte de Francisco Ríos (cámara), Djuna Lund (música) y Sergio Puebla (montaje). Esta pieza audiovisual muestra el proceso creativo contemporáneo de confección de las piezas, en el que la artista combina técnicas del Wizün Mapuche y el Raku de Japón.

Yimara Rayen Praihuán. Estudio de arcillas, rocas y minerales del entorno. Foto: Katherine Jara
Yimara Rayen Praihuán. Estudio de arcillas, rocas y minerales del entorno. Foto: Katherine Jara

Bisnieta de una campesina y alfarera mapuche, Yimara Praihuán vive y trabaja en la tierra de sus ancestros, a los pies del Volcán Villarrica, entre el lago Calafquén y el río Ñilfe, en Pucura (Panguipulli, Región de los Ríos). Como cofundadora y profesora de cerámica del Taller y Galería de Arte Rag Mapu, se ha convertido en un referente en la revitalización de la alfarería mapuche, transmitiendo este saber a las nuevas generaciones y recopilando la historia de sus antepasados en torno a los artefactos cerámicos. Es su abuelo quien le cuenta sobre uso el Mecheñ para preservar las preciadas semillas de una variedad de alimentos.

Para Praihuán, la enseñanza de la alfarería mapuche contemporánea es un puente hacia el despertar de la memoria y hacer tangibles piezas que antes solo existían en registros bibliográficos o se exhibían como piezas arqueológicas «encerradas en los museos». En ese sentido, la artista elabora cuadernos pedagógicos de descarga pública, organiza residencias de intercambio y ofrece clases de modelado en arcilla.

«Cuando doy clases, llevo imágenes y las piezas, y siempre vuelvo con nuevos aportes. Lo mismo pasa cuando estoy con mis colegas, parientes y miembros del Lof (comunidad): todos rememoran y sienten la nostalgia de volver a contar con ellos», dice la alfarera, que durante una década se ha dedicado a reconstruir la historia de cántaros basales de su cultura

«Si bien la colonización quebró un uso y un modo, provocando un estancamiento en el desarrollo cerámico, actualmente se están revalorizando estas prácticas que nutren y revitalizan a la comunidad», agrega.

Yimara Praihuán, Metawe III, 2021. Raku Obvara, 18 cm x 12 cm x 16 cm. Foto: Katherine Jara
Yimara Praihuán, Meñkuwe II, 2024. Barro perdido, 43 cm x 33 cm x 33 cm. Foto: Katherine Jara
Yimara Praihuán, Metawe IV, 2024. Barro perdido, 16 cm x 11 cm x 12 cm. Foto: Katherine Jara

La ceramista utiliza las técnicas tradicionales del Wizün, que implican un modelado a mano con la técnica de piwlo, y el cocimiento de las piezas se realiza en hornos alimentados con leña y gas como combustibles. Además, combina esta tradición con el método milenario del Raku japonés, conocido por su uso en la elaboración de recipientes ceremoniales para el té por monjes budistas.

La característica distintiva del Raku es su proceso de cocción, que implica sacar la pieza al rojo vivo del horno (a unos 950°C) y depositarla en materiales combustibles como hojas secas. Este proceso genera un craquelado típico y fisuras en la superficie debido a los cambios bruscos de temperatura, además de un cambio de color entre las áreas quemadas y no quemadas.

«Trabajo con temperaturas que van desde los 950°C hasta los 1260°C, cada una de las cuales genera estéticas muy distintas. Utilizo arcillas del Wallmapu, traídas desde Nacimiento, región del Bío-Bío, y aplico tratamientos en las superficies como incrustaciones de piedra volcánica y esmaltes artesanales», explica. Aunque en la alfarería tradicional mapuche no se evidencia el uso de esmaltes, la artista se ha dedicado a investigar y utilizarlos, desarrollando sus propias fórmulas.

Yimara Praihuán, Metawe II, 2022. Reserva de barbotina, 15 cm x 11 cm x 14 cm. Foto: Katherine Jara
Yimara Praihuán, Metawe VI, 2024. Carbonización con plumas, 17 cm x 11 cm x 14 cm. Foto: Katherine Jara
Yimara Praihuán, Metawe I, 2023. Raku desnudo, 14 cm x 9 cm x 10 cm. Foto: Katherine Jara

Praihuán recolecta y se conecta con las materialidades que le proporciona su entorno natural. De este modo, piedras volcánicas, arcilla del Mallolafken (lago Villarrica), plumas, hojas, crin y lana se entrelazan en sus creaciones, las cuales recrean y revitalizan los contenedores cotidianos y sagrados desde una expresión contemporánea del Wizün, o alfarería mapuche.

La representación de lo humano, el reino vegetal y animal están intrínsecamente presentes en estas obras, al igual que en la cerámica original, dotando a sus artefactos de cualidades únicas y ‘animadas’, lo que les confiere un lugar destacado en el ámbito cultural y establece una estrecha conexión con la naturaleza.

«En el relato historiográfico, las ancestrales wizüfes/alfareras mapuches desarrollaron su propio imaginario artístico, experimentando con elementos de su entorno inmediato e incorporando técnicas del trawümen/espacios-fronteras de encuentro e intercambio con pueblos distantes, tal como ahora se recrea en la obra de Praihuán», explican Inés Cheuquelaf y Demecio Imio, curadores de Contenedores de Memoria Ancestral.

«Son estos elementos territoriales, los ngen mapu/seres de la tierra, los que dictan las pautas e impregnan el espíritu y el quehacer de la creadora: la energía volcánica del Ruka Pillán, la fuerza del río Ñilfe, los pasos cordilleranos por donde transita el nampülkafe/viajero y el viento Puelche. Es el magma circular que se hace presente en la obra de Yimara Praihuán, en las superficies únicas de los metawe/cántaros. Aquí, la wizüfe ofrece al newen/la fuerza del Minche Mapu/la tierra de abajo, asegurando la continuidad del kuzao/trabajo ancestral desde el hacer alfarero contemporáneo y fortaleciendo la identidad territorial”, puntualizan los curadores.

Contenedores de Memoria Ancestral, de Yimara Praihuán, se exhibirá hasta el 18 de junio en Casa Varas, Temuco. Posteriormente, la exposición se presentará en el Espacio Arte Lanco de la Región de Los Ríos, desde el 24 junio hasta fines de julio del 2024.

Este proyecto, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural de las Artes, Línea Creación Artística Artesanía (FONDART, 2023), cuenta con el apoyo de la Unión Nacional de Artesanos (UNAR).

B. Hermann. Archivo Museo Mapuche de Cañete. “Mapuche: fotografías siglos XIX y XX. Construcción y Montaje de un imaginario”. Margarita Alvarado, Pedro Mege y Christian Baez (editores). Editorial Pehuen, 2021

B. Hermann. Archivo Museo Mapuche de Cañete. “Mapuche: fotografías siglos XIX y XX. Construcción y Montaje de un imaginario”. Margarita Alvarado, Pedro Mege y Christian Baez (editores). Editorial Pehuen,2021

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