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ARTES VISUALES EN EL CARIBE, 1984-2003

La primera Bienal de La Habana (1984) y la quinta Bienal del Caribe (2003) establecen un marco temporal significativo para analizar la producción artística contemporánea surgida del Caribe y sus diásporas, dentro de las complejidades de su contexto. Estos eventos actúan como hitos cronológicos y culturales que proporcionan un contexto y significado al desarrollo de esta producción. A su vez, tanto artistas como instituciones y otros actores del sistema han contribuido a dar forma a este espacio cultural a través de sus propuestas, lo que ha resultado en un territorio cultural rico y diverso.

El Tiempo de todavía presenta la producción artística originada en el Caribe durante el período de 1984 a 2003, enfatizando la variedad de formas de expresión utilizadas por los artistas para abordar sus contextos, así como la manera en que ellos, junto con las instituciones culturales y eventos esporádicos en la región caribeña, han abordado la necesidad de unidad, solidaridad y cohesión en el ámbito cultural.

Más que resaltar la singularidad de cada actor cultural, la exposición se concentra en la noción de colectividad y comunidad. Aunque no busca ofrecer un panorama homogéneo, sí destaca puntos de convergencia y espacios de conexión comunes en la producción cultural del Caribe.

Belkis Ramírez, “De mar en peor”, 2001. 12 piezas de madera tallada y policromada. Dimensiones variables.
Belkis Ramírez, “De la misma madera”, 1994. Instalación de madera y piedras. Dimensiones variables.
Antonio Martorell, “Gestuario I”, 2002. 15 xilografías impresas sobre papel, 208 x 96.5 cm c/u. Colección del artista.

Desde una perspectiva hegemónica, se tiende a retratar al Caribe como un espacio cultural intrínsecamente diverso, sin posibilidad de definición debido a su heterogeneidad, y se lo caracteriza como una sociedad o comunidad fragmentada, desconectada y desarraigada.

Si bien la exposición no pretende ni puede resolver estas cuestiones históricamente arraigadas que enfatizan la fragmentación y la estructura centrípeta del Caribe, sí subraya, a través de obras y otras narrativas, la posibilidad de una lectura diferente que, aun reconociendo la crisis continua y latente, propone enfoques alternativos desde la producción cultural.

El Tiempo de todavía. Apuntes desde las artes visuales en el Caribe, 1984-2003 toma su título de las reflexiones sobre la percepción y el transcurso del tiempo en la región del Caribe insular, tal como describe el autor dominicano Marcio Veloz Maggiolo en su novela La mosca soldado (Madrid, Siruela, 2004).

Vista de la exposición “El Tiempo de todavía. Apuntes desde las artes visuales en el Caribe, 1984-2003” en el Centro Cultural Eduardo León Jimenes, Santiago de Los Caballeros, República Dominicana, 2023-2024. Cortesía del Centro León.
Raquel Paiewonsky, de la serie “Vestial”, 1998-2001. Instalación textil. Dimensiones variables.
Elvis López, Playing with the Gods, 1994. Instalación de base fotográfica (siete grandes portarretratos plateados, de 170 x 210 cm cada uno).

La exposición, curada por Sara Hermann Morera, Laura Bisonó Smith y Joel Butler Fernández, busca explorar los temas, técnicas y narrativas sociopolíticas en evolución que surgieron desde la primera Bienal de La Habana en 1984 hasta la quinta Bienal del Caribe en Santo Domingo en 2003.

La muestra propone un acercamiento a los artistas y sus obras, lo que permite explorar las diversas influencias, inspiraciones y diálogos interculturales que dieron forma al arte de la región en ese período, preparando el terreno para la producción artística del siglo XXI.

El Tiempo de todavía está organizada en cuatro ámbitos, que incluyen fotografías, pinturas, esculturas, instalaciones, grabados y videos. Además, se han seleccionado 37 obras del proyecto colaborativo La Huella Múltiple, que se llevó a cabo de 1996 a 2010 y reunió a 100 artistas cubanos de diversas generaciones y manifestaciones relacionadas con las artes plásticas. Este proyecto forma parte integral de la Colección Eduardo León Jimenes de Artes Visuales y se presenta al público por primera vez.

Las 106 obras, creadas por 85 artistas procedentes de 13 países del Caribe que hablan español, inglés, francés y holandés, abordan una amplia gama de temas que incluyen género, raza, identidad, cuerpo, arraigo, viajes, espiritualidad, medio ambiente y memoria. Estas obras ofrecen un contexto significativo para comprender la producción artística contemporánea del Caribe, permitiendo una reflexión profunda sobre las realidades y las experiencias que moldean la región en la actualidad.

Vista de la exposición “El Tiempo de todavía. Apuntes desde las artes visuales en el Caribe, 1984-2003” en el Centro Cultural Eduardo León Jimenes, Santiago de Los Caballeros, República Dominicana, 2023-2024. Cortesía del Centro León.
Tony Capellán, Mar Caribe, 1996. Chanclas y alambre de púas. Foto cortesía de Centro León

La instalación Mar Caribe, creada por Tony Capellán (RRDD), se compone de una colección de chanclas de color azul y verde recolectadas por el artista en las playas de Santo Domingo. Estas chanclas tienen sus bandas sujetadoras reemplazadas por alambre de púas, una modificación significativa que evoca varias interpretaciones simbólicas.

En primer lugar, esta intervención en las chanclas sugiere la noción del mar como una frontera peligrosa y el sufrimiento asociado con la migración forzada. Al transformar un objeto comúnmente asociado con la comodidad y el ocio en un símbolo de peligro y dolor, Capellán nos invita a reflexionar sobre las realidades de aquellos que se ven obligados a cruzar fronteras marítimas en condiciones precarias.

Además, las chanclas, usadas por cientos de personas y marcadas por la suciedad y el desgaste, simbolizan la historia colectiva de pobreza y desplazamiento. Capellán cuestiona la noción de desecho en tanto contaminación como vidas descartadas, destacando la ironía de cómo aquellos considerados «desechables» en sus países de origen son tratados de manera similar en las sociedades receptoras.

La obra también expone una contradicción inherente al turismo en los países caribeños empobrecidos, donde las chanclas son utilizadas tanto por los habitantes locales como por los turistas adinerados. Esta dualidad refleja la dependencia económica de estas naciones en una industria turística que a menudo no reinvierte en la población necesitada.

Polibio Díaz, “Pasiones interiores”, 2002. Fotografía sobre papel y bastidor, 104.2 x 465 cm. Colección del Museo de Arte Moderno (MAM).
Quisqueya Henríquez, “Ropa Congelada”, 2001. De la serie Burlas. Fotografía digital, impresión fotográfica, 142.24 x 238.76 cm

La instalación Playing with the Gods, de Elvis López (Aruba), parte de fotografías de su primera comunión y se presenta en forma de siete grandes portarretratos plateados, cada uno con dimensiones de 170 x 210 centímetros. En estas imágenes, López se retrata a sí mismo travestido como diferentes figuras, como una bailarina, una monja, Miss Universo, vaquero, príncipe, soldado, entre otros. Lo notable es que cada una de estas representaciones está acompañada por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús bendiciéndolo desde detrás.

La obra juega con la idea de la identidad y la religión, así como con los roles de género y las expectativas sociales. Al travestirse como diferentes figuras y presentarse ante la imagen del Sagrado Corazón, López cuestiona y desafía las normas establecidas tanto en la sociedad como en la religión, mientras explora su propia identidad y la relación entre lo divino y lo terrenal.

A mis adorables hijas, de Pepón Osorio (Puerto Rico/EEUU), explora la desesperación de una madre ficticia puertorriqueña, abrumada por circunstancias difíciles. La nota de suicidio de esta madre está cosida a un lujoso sofá púrpura, junto con símbolos que representan su sueño americano no realizado.

Osorio es conocido por abordar temas como la identidad, la diáspora, el racismo y el machismo, entre otros problemas sociopolíticos que afectan a las comunidades hispanas marginadas tanto en Puerto Rico como en Nueva York. La abundancia de elementos presentes en sus obras ha llevado a algunos críticos a etiquetar su estilo como «barroco criollo», aunque las referencias que utiliza a menudo tienen un carácter universal.

Pepón Osorio, “A mis adorables hijas”, 1990. Instalación, medios mixtos, 116 x 190 x 86 cm. Colección privada.
Renee Cox, de la serie “Raje: The Liberation of Aunt Jemima and Uncle Ben”, 1998. Fotografía, 122 x 154 cm. Colección de la artista.

Renee Cox (Jamaica) trasciende constantemente los límites de la fotografía, empleando tanto imágenes de archivo como nuevas para generar una nueva conciencia en torno al cuerpo negro. A lo largo de sus más de 30 años de carrera, ha explorado la historia, la raza y la sexualidad a través de la fotografía, el collage y el vídeo. Con frecuencia, ha utilizado su propio cuerpo para cuestionar los estándares de belleza convencionales y las estructuras de poder.

The Liberation of Aunt Jemima and Uncle Ben es una de las series más reconocidas en la extensa carrera artística de Renee Cox y su compromiso activista con deconstruir estereotipos y recontextualizar la imagen corporal de la mujer afroamericana. En esta obra, Cox se presenta como el personaje central, vestida como la superheroína negra Raje, con la misión de liberar a las figuras publicitarias estereotipadas de Tío Ben y Tía Jemima de las etiquetas de sus productos. A través de este esfuerzo constante por desmantelar los estereotipos, Cox ofrece una poderosa confrontación al consumismo estadounidense y a la prevalencia del racismo sistémico subyacente.

Myrna Báez, “La terraza”, 1994. Acrílico y óleo sobre lienzo, 122.5 x 133 cm. Colección del Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico.
Tony Monsanto, “Botes de los refugiados”, 1994. Óleo sobre tela, 150 x 130 cm. Colección del Museo de Arte Moderno (MAM).

EL TIEMPO DE TODAVÍA. APUNTES DESDE LAS ARTES VISUALES EN EL CARIBE, 1984-2003

La muestra es parte por primera vez del evento internacional Bienalsur, que desde Buenos Aires conecta simultáneamente espacios de arte, creadores, públicos y comunidades en todos los continentes.

Centro Cultural Eduardo León Jimenes, Av. 27 de Febrero 146, Santiago de Los Caballeros, República Dominicana

Hasta el 26 de mayo de 2024

José Bedia (CUB), Myrna Báez (PRI), Tony Capellán (DOM), Antonio Martorell (PRI), Belkis Ramírez (DOM), Laura Bisonó-Smith (DOM), Joel Butler (DOM), Sara Hermann (DOM), Carlos René Aguilera (CUB), Elvis Avilés (DOM), Luis Cruz Azaceta (CUB), Juan Basanta (DOM), John Beadle (BHS), Ernest Breleur (MTQ), Stanley (Stan) Burnside (BHS), Ras Ishi Butcher (BRB), Renee Cox (JAM), María de Mater O’Neill (PRI), Polibio Díaz (DOM), Edouard Duval-Carrié (HTI), Scherezade García (DOM), José García Cordero (DOM), Myrna Guerrero (DOM), Consuelo Gotay (PRI), Quisqueya Henríquez (DOM), Rosa Irigoyen (CUB), Alette Simmons Jiménez (USA), Roy Lawaetz (USA), Marie-José Limouza (GLP), Elvis López (ABW), Marcos Lora Read (DOM), Pascal Meccariello (DOM), Radhamés Mejía (DOM), Chiqui Mendoza (DOM), Tony Monsanto (CUW), Leo Núñez Genao (DOM), Pepón Osorio (PRI), Raquel Paiewonsky (DOM), José Perdomo (DOM), Jorge Pineda (DOM), “PR Puerto Rico”: MM Proyectos, Carolina Caycedo, Chemi Rosado Seijo, Jesús (Bubu) Negrón (PRI), Nick Quijano (PRI), Raúl Recio (DOM), Genaro Reyes (Cayuco) (DOM), Miguelina Rivera (DOM), Antonious Roberts (BHS), Arnaldo Roche Rabell (PRI), Roseman Robinot (MTQ), Freddy Rodríguez (DOM), Carlos Sangiovanni (DOM), Colectivo Shampoo (DOM), Thierry Tian-Sio-Po (GUY), Inés Tolentino (DOM).

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