ANDRÉS PEREIRA PAZ: ESTE LUGAR
Por Daniel Garza Usabiaga
Para Este lugar, Andrés Pereira Paz (Bolivia, 1986) convoca una serie de piezas recientes, sin discriminar medios ni temas en particular, con el fin de constelar situaciones en las salas de la galería y, en cada una de estas, tejer inquietudes constantes en su trabajo de los últimos años: la construcción y deconstrucción de la identidad, la historia del arte y el entorno natural.
En Este lugar los cuerpos celestes provienen de los dibujos del Guamán Poma de Ayala, y también los animales en situaciones de regocijo, seres «ancestraloides» que vuelan con objetos de platería moderna mexicana para así «conectarse y cargarse de la energía del sol». Nos recibe el sonido de un arpa de viento con grabaciones que el artista realizó en Berlín, precisamente, en el aeropuerto de Tempelhofer Feld antes y durante la crisis sanitaria de Covid 19.




Para las piezas relacionadas con Guamán Poma de Ayala, el artista continúa su investigación sobre el legado del artista indígena, centrándose esta vez en la relación de Poma de Ayala con su entorno. Para ello, se fija en la presencia de estrellas y animales a lo largo de Nueva Crónica y buen Gobierno. Poma de Ayala estuvo acompañado de perros a lo largo de su caminata de Huánuco a Lima. En las piezas, los canes descansan y juegan con los cuerpos celestes, resaltando el humor que también caracteriza a los dibujos del documento colonial.
Las estrellas, también animadas, sonríen, se enfadan y entristecen casi como emoticonos contemporáneos. Poma de Ayala también animaba el Sol y la Luna en sus dibujos, por lo que el artista los selecciona y los reúne para destacar los estados de ánimo de los astros a lo largo de estos escritos.



En exhibiciones recientes, el trabajo de Andrés Pereira Paz ha girado en torno a «procesos inciertos/internos de cocina y cocción» detrás de la construcción de identidad. Muchas piezas trabajan a partir de obras de artistas bolivianos/andinos del siglo XX. Sin embargo, la escultura Buda de Marina Núñez del Prado se divierte entre nenúfares amazónicos junto a objetos de diseño posmoderno vistos desde una ventana neo-tihuanacota.
Los días, por ejemplo, es una serie de piezas que no responde a ningúna narrativa otemática en específico, sino que se funda en el simple ejercicio de resumir un día en un dibujo casi sin planearlo, entendiendo el uso del pastel como un masaje al papel en un protocolo puntual y energético de donde emergen figuras desde la misma frotación.
Este lugar es un escenario de prácticas disímiles entre sí, pero en diálogo a partir del humor, el juego y la subjetividad detrás de las piezas. Estos aspectos conforman el lente a través del cual el artista pretende que el público lea las piezas, un descanso de los grandes enunciados de nuestra contemporaneidad.



Este lugar, de Andrés Pereira Paz, se presenta hasta el 24 de noviembre en galería Livia Benavides, Malecón Souza 252, Barranco, Lima
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