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ROSARIO ANINAT: PROXY

Proxy, de la artista Rosario Aninat (Santiago, 1993 – Vive en Frankfurt, Alemania) es una instalación site-specific en la que el espacio expositivo de 550 es completamente ocupado por un contenedor de aluminio. Los visitantes pueden caminar por una tarima y observar el aparentemente insondable espejo de agua y petróleo, el cual se encuentra en interacción con distintos volúmenes ubicados a ras de la superficie, perforándola e interrumpiéndola.


Vista de instalación "Proxy", de Rosario Aninat, en 550, Santiago, 2023. Foto: Rafael Guendelman
Vista de instalación «Proxy», de Rosario Aninat, en 550, Santiago, 2023. Foto: Rafael Guendelman

INMUNE A LA SECUENCIA

el corazón, órgano del miedo, funciona bien bajo las balas del éter
Enrique Lihn

Según Blake, del agua estancada no puedes esperar más que veneno
Osvaldo Baigorria

No es fácil acomodarse al presente cuando los materiales enseñan la expectativa del cambio. Una necesidad es impostergable solo cuando es única. Ocurre hasta que simplemente se agota y su fin es la extinción de una perspectiva. Bajo estos términos, el instinto de contradicción es significativo. Ausente de sí, recupera la velocidad de un instante postergado. A la vez, trae consigo como señal una verdad fronteriza. Y lo mejor: desdibuja intocable las leyes de lo común. Excesivo por definición, no genera respuestas. Es multiplicidad en potencia en los límites de la materia. Lo imposible que seguiremos observando desde un lugar diferente.

Pero hay una parte prescrita para cada episodio en el tiempo inmediato, que resuena desde una lejanía interior. Un mensaje como designio en nombre del destino. La puerta giratoria infinita, ahí donde las cosas terminan sin encontrar una causa. Solo detalles peligrosos: el lugar donde se acomodan las nubes y los desfiladeros, la forma de las manos junto a la piel, todo eso. Es preciso confiar en la nada, que es también la luz de los días y las noches. Es la razón que gobierna las apariciones en la mirada. Las hojas del metal son terminales del vacío, expuestas como vestigio anticipatorio de las lenguas sustitutas. Un enjambre delira el ocaso invocando su origen. Mientras tanto, nuestras vidas se confunden.

Si hay una razón para sospechar, hay una oportunidad. Lo mismo pasa con el sonido que renueva un manantial. La metáfora del universo y su existencia no debe disipar las rutas accidentales. De bajada y subida, nada sabe más real que la metamorfosis. Es comprensible que la unidad y el todo conformen una correspondencia frenética. En el ejercicio habitual de la libertad definitiva, lo que se concibe como aislamiento es en realidad disolución de las partes. Ocurre del mismo modo con las palabras pronunciadas por una voz exterior. De pronto se vuelve propia. Las cuerdas vocales, el peso, la textura, el tacto son objetos sin memoria. Pero escucha, de ellas queda un contorno incorruptible que prevalecerá.

Vista de instalación "Proxy", de Rosario Aninat, en 550, Santiago, 2023. Foto: Rafael Guendelman
Vista de instalación «Proxy», de Rosario Aninat, en 550, Santiago, 2023. Foto: Rafael Guendelman
Vista de instalación «Proxy», de Rosario Aninat, en 550, Santiago, 2023. Foto: Rafael Guendelman
Vista de instalación «Proxy», de Rosario Aninat, en 550, Santiago, 2023. Foto: Rafael Guendelman

Proxy de Rosario Aninat estará abierta hasta el sábado 14 de octubre. Durante el cierre, la artista hará un recorrido comentado. Horarios y otras informaciones vía Instagram: @550_ep. 550 se ubica en Marchant Pereira 550, Providencia, Santiago de Chile.

Diego Maureira

Santiago de Chile, 1989. Licenciado y Magíster en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Es docente en el Instituto de Arte de la Universidad Católica de Valparaíso. Ha publicado ensayos e investigaciones ligadas al arte chileno de las últimas décadas en editoriales como Metales Pesados, LOM y la Facultad de Artes de la U. de Chile. Es curador y forma parte del equipo del Departamento de Estudio de los Medios (www.dem.cl).

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