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INTERVENCIONES ANTI-COLONIALES

El octavo proyecto de la serie de exposiciones HERE AND NOW [AQUÍ Y AHORA] en el Museo Ludwig se embarca en un viaje anticolonial a través de la reexaminación de su colección permanente por parte de los artistas Daniela Ortiz (Perú, 1985), Paula Baeza Pailamilla (Chile, 1988), Pavel Aguilar (Honduras, 1989) y Paloma Ayala (México, 1980).

La muestra, curada por Joanne Rodríguez, ofrece una mirada crítica y curiosa a las actuales posiciones artísticas de América Latina frente a preguntas complejas como ¿qué artistas latinoamericanos hay en la colección? ¿Cómo los artistas modernistas, la mayoría de los cuales son europeos, reproducen la visión exótica del Sur global? ¿Qué obras deberían ser cuestionadas críticamente y cuáles ofrecen contramodelos?

The unfair death of Jesus and the three ministers as witnesses (2022), de Daniela Ortiz, en la exposición Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto cortesía del museo

En su trabajo, Daniela Ortiz apuesta por un discurso antirracista y anticolonial. En una de las pinturas que presenta en esta exposición ofrece su propia perspectiva sobre la obra La Virgen castigando al Niño Jesús ante tres testigos: André Breton, Paul Éluard y el Pintor (1926) de Max Ernst.

Paula Baeza Pailamilla, artista mapuche, aborda las prácticas culturales de sus ancestros indígenas, entre otros temas. Le interesan las acciones colectivas que ubican su propio cuerpo política, social e históricamente. Para la exposición, Baeza Pailamilla realizó un performance y una videoinstalación sobre la producción de chocolate, tomando como punto de partida el hecho de que el Museo Ludwig se fundó en 1976 gracias a una donación de Peter e Irene Ludwig, cuya fortuna provenía principalmente de la producción y venta multinacional de chocolate.

Pavel Aguilar interviene la colección permanente del museo con esculturas e instalaciones sonoras. La artista Paloma Ayala creó figuras de barro que los visitantes pueden tocar, y que se irán ampliando y modificando a lo largo de la exposición.

En conjunto, estas obras hacen visibles las relaciones de poder hoy existentes. Por ejemplo, Pavel Aguilar se involucra con la visión exótica de los artistas expresionistas y le da la vuelta. Un glosario y códigos QR colocados en varias obras brindan información sobre la larga historia de discriminación de la misma institución museística, abriendo preguntas de cómo podemos actuar de manera anticolonial cuando operamos dentro de estructuras coloniales: ¿Puede un museo con un personal predominantemente blanco ser anticolonial? Abrirse a otras perspectivas también puede significar dar espacio a diferentes formas de conocimiento, por ejemplo, para descubrir formas sostenibles de vivir y hacer negocios en armonía con la naturaleza, según la curadora.

En Acordeones Anticoloniales (2022), de Pavel Aguilar, nueve fuelles de acordeón coloridos colgados en la pared llevan inscripciones de palabras y expresiones que son centrales en las intervenciones anticoloniales de la exposición. La historia y popularidad del acordeón en Latinoamérica es producto de la migración y la interacción cultural. Desarrollado en Alemania y extendido por toda Europa en el siglo XIX, este instrumento fue llevado por migrantes a América Latina, donde ha sido utilizado en la mezcla e invención de numerosos ritmos musicales desde entonces.

En el video de Pavel Aguilar, el instrumento se utiliza para resaltar de forma lúdica la importancia de la acción anticolonial, y plantear la pregunta de cómo el significado del instrumento cambia cuando su historia y música característica se yuxtaponen.

En otro video, The Rooster (2022), Aguilar muestra a un gallo que ataca su propia imagen frente a un espejo, en un intento fallido por defender su territorio contra un supuesto adversario. El proceso de conquistar y salvaguardar territorios geográfica, cultural y simbólicamente es fundamental en el colonialismo y sus secuelas. El video de Aguilar muestra el absurdo de la violencia territorial y patriarcal, enfatizando que los esfuerzos para crear una sociedad más justa deberían centrarse en cómo las reglas del poder colonial pueden ser desaprendidas.

Una güira es un instrumento musical que amplifica los ritmos. Es un elemento característico de las danzas folclóricas e indígenas y de estilos musicales en América Latina y el Caribe. Un total de nueve güiras de Pavel Aguilar se han repartido como intervenciones anticoloniales en el segundo y tercer piso de colecciones del museo.

Pavel Aguilar, Güira para… 2022, en la exposición Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster
Pavel Aguilar tocando las caracolas [Ocean Echoes, 2022] en la exposición Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster

En este trabajo, titulado Güira para… (2022), cada instrumento lleva inscrito el nombre de una persona -artista, coleccionista o mecenas- de importancia histórica para el Museo Ludwig. Pavel Aguilar propone estas intervenciones como un recurso para bajar a estas personas de sus pedestales, y así perturbar la naturaleza «sagrada» del espacio museístico. Las güiras, además, pueden ser tocadas por los visitantes en momentos específicos.

Las quijadas de burro tienen diferentes significados en diversas culturas. En algunas regiones de América Latina y el Caribe, por ejemplo, se utilizan como instrumentos musicales: se crean sonidos moviendo un palo de madera o un tubo de plástico hacia arriba y hacia abajo, o a través de la fila de dientes. Como instrumentos, también se tocaron en África y se arraigaron fuertemente en la cultura afroamericana a través de la trata de esclavos en la época colonial. Por el contrario, en la tradición cristiana la quijada se asocia con Sansón, quien la utilizó como herramienta para matar a 1.000 filisteos y liberar a Israel.

La instalación de Cai Guo-Qiang The Age of Not Believing in God (1999), que se exhibe junto a tres quijadas de burro con sus dientes bañados en oro de Pavel Aguilar (The golden rhythm, 2022), cuenta con diez esculturas de madera que representan seres venerados en el cristianismo y el taoísmo, aquí atravesados por 1.500 flechas. Mientras que Cai se refiere a la creciente inestabilidad de la religión en la sociedad actual, Aguilar lidia con la apropiación indebida de artefactos culturales que, cuando se exhiben en un museo, no se permite que sean tocados.

Otra conexión con la iconografía cristiana y el colonialismo es proporcionada por el dorado de los dientes. Uno de los objetivos de las potencias coloniales era explotar tierra y pueblos con el fin de acumular riquezas, especialmente oro, que también se usaba para decorar y amueblar las iglesias católicas. Esta explotación continúa hasta el día de hoy.

Formado como músico clásico y artista visual, Pavel Aguilar explora la interconexión de la música y el arte en su práctica. De niño aprendió a tocar la caracola, un instrumento de viento prehispánico que proviene de la concha de los moluscos marinos. Introducido en Honduras por los afro-indígenas del pueblo garífuna, este instrumento produce tonos que recuerdan a la conexión entre la tierra y el mar. Si bien la difusión de la caracola está estrechamente ligada a la historia colonial de Honduras, también se tocan instrumentos similares en otras partes del mundo.

Durante la inauguración de la exposición se tocaron cinco caracolas que forman parte de la obra Ocean Echoes (2022), de Pavel Aguilar, entendiendo la escucha como un acto que reconoce la historia colonial del instrumento, y al hecho de tocarlas colectivamente como una afirmación de las comunidades y las conexiones globales que el instrumento representa ahora.

Pavel Aguilar, The golden rhythm, 2022, en la exposición Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster

En The unfair death of Jesus and the three ministers as witnesses (2022), Daniela Ortiz crea paralelismos visuales y nominativos entre la pintura de Max Ernst La Virgen castigando al Niño Jesús ante tres testigos: André Breton, Paul Éluard y el Pintor (1926) y la muerte del refugiado de nueve años Jesús Ánder en 2020 en un albergue estatal en Pamplona, España. La muerte de Jesús Ánder fue calificada oficialmente como suicidio, y sus órganos fueron donados sin la autorización de sus padres, que habían sido deportados a Colombia.

Ortiz presenta la pintura y documentos para recordarnos este caso. Además, su trabajo hace referencia a otras dos instancias en las que menores refugiados murieron bajo la supervisión de autoridades estatales, al tiempo que aborda el tema de los mecanismos de exclusión basados en la racialización de las madres.

En otras cinco pinturas ubicadas en el tercer piso, la artista examina elementos de la iconografía cristiana y continúa indagando en la narrativa de la pintura de Max Ernst. Ortiz critica el feminismo blanco, en específico, a las empleadas blancas de una oficina de bienestar juvenil que operan en connivencia con el patriarcado, y que deben rendir cuentas como testigos de un cargo de revocación de custodia basada en la discriminación.

Paloma Ayala, I will grow ears on my hands, arms on my eyes, fingers on my fingers, to glean every nutritious molecule off life, 2022. Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster
Paloma Ayala, I will grow ears on my hands, arms on my eyes, fingers on my fingers, to glean every nutritious molecule off life, 2022. Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster
Paloma Ayala, I will grow ears on my hands, arms on my eyes, fingers on my fingers, to glean every nutritious molecule off life, 2022. Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster
Paloma Ayala, I will grow ears on my hands, arms on my eyes, fingers on my fingers, to glean every nutritious molecule off life, 2022. Anti-colonial Interventions, Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 2022. Foto: Rheinisches Bildarchiv, Colonia/Benita Ruster
Parte de la guía de mediación de «I will grow ears on my hands, arms on my eyes, fingers on my fingers, to glean every nutritious molecule off life», 2022, de Paloma Ayala. Cortesía de la artista

En su sala-taller, Paloma Ayala desafía a los visitantes a interactuar, intervenir e incluso cambiar la colección del museo. Sus figuras de arcilla representan detalles de obras incluidas en la colección o en exposiciones anteriores en el Museo Ludwig, así como obras mencionadas por otros artistas en Anti-colonial Interventions. Con la ayuda de muchas manos, las figuras originales se transforman, lo que hace que esta instalación interactiva, titulada I will grow ears on my hands, arms on my eyes, fingers on my fingers, to glean every nutritious molecule off life (2022), cambie constantemente durante la exposición.

Tanto a través de la presentación de las figuras de barro como de la invitación a participar, la artista plantea como temas de discusión la colección, el canon del arte y las convenciones tradicionales del saber. Por la sala se distribuyen herramientas y manuales de instrucciones sobre cómo se pueden trabajar las figuras de arcilla.

Paula Baeza Pailamilla, Fundición (still), 2022 (Suiza-Alemania). Video, montaje y asistencia artística: Aldir Polymeris; asistente coreográfico: Kevin Magne.
Paula Baeza Pailamilla, Fundición (still), 2022 (Suiza-Alemania). Video, montaje y asistencia artística: Aldir Polymeris; asistente coreográfico: Kevin Magne.

La producción de chocolate está muy relacionada con el colonialismo, debido al origen de las materias primas –cacao y azúcar– con las que se elabora. Hoy en día, la producción de chocolate perpetúa la explotación sistemática de la tierra y los pueblos de América Latina y África por parte de las antiguas potencias coloniales europeas mediante, por ejemplo, el trabajo infantil empleado para cosechar los granos de cacao.

El Museo Ludwig tiene una conexión especial con el chocolate: después de casarse con Irene Monheim, Peter Ludwig se convirtió en el director de la empresa con sede en Aquisgrán que lleva el nombre de su familia, Monheim AG. Se presume que esta empresa empleó trabajadores forzados durante la era nazi y más tarde se vinculó -mediante un acuerdo de licencia- a Lindt & Sprüngli, que opera museos del chocolate en Colonia y Zúrich.

En su videoinstalación en tres partes, Fundición (2022), Paula Baeza Pailamilla repite una coreografía en varios lugares, basada en el lenguaje visual de los anuncios de chocolate. Hasta el día de hoy, la publicidad continúa proyectando una mirada exotizante sobre los pueblos de los países donde se produce el chocolate. En reacción a esto, Baeza Pailamilla performa una serie de gestos y poses que remiten a imágenes que retratan a personas racializadas sosteniendo las bandejas que servirán la llamada “bebida de los dioses”. Manos que hoy trabajan para sostener su producción global, que se expande por todos los territorios y que así sustenta la demanda de los países en donde más se consume este alimento: el llamado primer mundo.

El título Fundición se refiere a la reivindicación de Lindt & Sprüngli de haber inventado el “conchado”, un método para hacer que el chocolate sea especialmente cremoso. Fundición se amplió con un performance realizado por Baeza Pailamilla el pasado 12 de octubre frente al relieve de gran formato La empresa (2021), de la artista mexicana Minerva Cuevas, que se exhibe en una de las escaleras del Museo Ludwig como parte de su colección. ¿Cuál es la referencia al chocolate aquí?

Mientras realizaba su performance frente al árbol de cacao representado en el relieve de Cuevas, Baeza Pailamilla llamaba la atención sobre exposiciones pasadas en el Museo Ludwig que son problemáticas desde una perspectiva poscolonial, como las que examinaron el “arte latinoamericano”, el “chocolate” o los «descubrimientos» europeos. Si bien la figura central del relieve, la cual vemos de espaldas, parece mirar hacia el pasado, el performance de la artista, que ocurre en el presente, nos abre la mirada a un futuro posible.

Paula Baeza Pailamilla, Fundición, performance en el Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 12 oct, 2022. Foto cortesía de la artista
Paula Baeza Pailamilla, Fundición, performance en el Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 12 oct, 2022. Foto cortesía de la artista
Paula Baeza Pailamilla, Fundición, performance en el Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 12 oct, 2022. Foto cortesía de la artista
Paula Baeza Pailamilla, Fundición, performance en el Museo Ludwig, Colonia, Alemania, 12 oct, 2022. Foto cortesía de la artista

HERE AND NOW [AQUÍ Y AHORA]. INTERVENCIONES ANTI-COLONIALES

Museo Ludwig, Colonia, Alemania

Del 8 de octubre de 2022 al 5 de febrero de 2023

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