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HAL WILDSON Y LA UTOPÍA BRASILEÑA

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

Por Divino Sobral | Artista visual y curador independiente

Hasta la década de 1940 y la llegada de la Marcha para o Oeste, instrumento de penetración del Estado Novo (1937-1945) decretado por el presidente Getúlio Vargas, la ribera del río Araguaia en Goiás era considerada la frontera de la civilización, y desde allí el pueblo Xavante resistió duramente, impidiendo el avance de la moderna invasión blanca de la selva de Mato Grosso, entendida como un vacío demográfico a ser ocupado por el Estado.

Hal Wildson nació en Aragarças, una ciudad de Goiás que limita con Araguaia, donde las narrativas de un pueblo empobrecido y abandonado describen memorias de violencia, provocadas principalmente por la minería ilegal y los conflictos con los indígenas, en el interior del sertão del Centro-Oeste. En cierto modo, sus obras están enraizadas en las historias de este lugar. ​Hal Wildson es parte de la generación de jóvenes artistas brasileños que realizan obras politizadas, sea operando en confrontación con los poderes fácticos, dando voz a los silenciados y rostro a los invisibilizados, o insertando mensajes contrarios al colonialismo o al oscurantismo. A pesar de las diferencias de contexto, lenguaje y técnicas, es como si se reavivara la llama del arte político producido en Brasil a fines de la década de 1960 y toda la década de 1970 del siglo XX, en oposición a la Dictadura Militar (1964-1985). Sin embargo, este reavivar acompaña los discursos, debates y demandas del presente.

Preocupado por crear obras que se basen en la estética y la ética, el artista entiende que existe la necesidad de reinventar alternativas para la crisis que afecta a todas las esferas de la vida pública nacional, con el objetivo de contribuir a la minimización o contención del creciente proceso de ruina de la sociedad brasileña. Así, trabaja con el lenguaje del arte para establecer una reflexión política que permita vislumbrar un lugar utópico.

La reinvención del artista se da mirando al pasado, buscando referentes en los saberes ancestrales negro e indígena, en formas de pensar la sociedad que sean capaces de conducir a la reparación de los errores y desaciertos de la civilización. Es así como pretende basar su obra en una utopía, en un sueño de una sociedad igualitaria y justa.

Hal Wildson, Monumento a la Independencia II, 2021-2022, bordado en raso, 87 x 130 cm. Edición de 5. Cortesía del artista y Galeria Movimento
Hal Wildson, Monumento a la Independencia I, 2021-2022, bordado en raso, 87 x 130 cm. Edición de 5. Cortesía del artista y Galeria Movimento
Hal Wildson, Monumento a la Independencia III, 2021-2022, bordado en raso, 87 x 130 cm. Edición de 5. Cortesía del artista y Galeria Movimento

Hal Wildson cita la filosofía Teko Porã desarrollada por el pueblo guaraní, que postula una relación de equilibrio, armonía y respeto entre todos los seres y los ambientes que constituyen los sistemas interconectados de vida en la tierra. También menciona la filosofía Ubuntu, cuyo origen está asociado a los pueblos sudafricanos Zulu y Xhosa, cuyos principios son la convivencia con el Otro, la solidaridad, el compartir armónico en comunidad, operando con la idea de humanidad común.

Ambas matrices filosóficas no occidentales van en contracorriente del individualismo y la propiedad privada, tan valorados por la lógica capitalista, y se basan en sociedades en las que las diferencias y brechas entre sus miembros están ausentes. Las filosofías Teko Porã y Ubuntu son formas de pensar que, a pesar de las distancias culturales y temporales, están en sintonía con la clásica utopía renacentista descrita por el inglés Tomás Moro (1478-1535) como un lugar donde los bienes y el trabajo se comparten por igual entre todos los miembros de la sociedad, sin distinción entre ricos y pobres. En común, las tres filosofías postulan el humanismo a través del principio de igualdad y se comprometen con el bienestar de la comunidad.

En la obra titulada Estandarte de Teko Porã y Ubuntu (2022), Hal Wildson se apropia de la estructura visual de un estandarte representado en un cartel conmemorativo de la abolición de la esclavitud, fechado en 1888. El estandarte tiene situado en el centro el Escudo Imperial de Armas, subtitulado con la referencia a la Ley Áurea, e integra la ilustración de un pacto social que nunca fue implementado en Brasil. Al recrear el estandarte con la técnica del bordado, el artista enfatiza el carácter fantasioso de la narrativa construida para minimizar los efectos de la esclavitud, en un intento de ocultar la gravedad de sus marcas y, además, simula un estandarte oficial, de estética nacionalista, que lleva los nombres de las filosofías ancestrales Teko Porã y Ubuntu escritos bajo la bandera Re-Utopya.

Hal Wildson, Estandarte de Teko Porã y Ubuntu, 2022, bordado en raso. Edición de 5. Cortesía del artista y Galeria Movimento

Algunas obras de Hal Wildson integran la disputa de narrativas en torno a los símbolos patrios, que actualmente moviliza debates políticos. La bandera republicana se editó con la misma estructura que la bandera imperial diseñada por Jean-Baptiste Debret (1768–1848). En el centro del rombo amarillo se insertó la esfera azul constelada de estrellas blancas, y sobre ella se extendió la banda blanca con el lema positivista bordado con hilo verde que dice “orden y progreso”.

Cabe señalar que, en el gobierno republicano, desde sus inicios hasta el presente, se maniobra el orden para mantener bajo control al pueblo y evitar la convulsión social, y el progreso, buque insignia de la modernización, se orienta a sostener la riqueza de las élites económicas.

Para Hal Wildson, frente a la constatación de la ruina de la sociedad se impone la necesidad de reinventar una utopía para Brasil, que abre una perspectiva para la futura superación de los conflictos estructurales, provenientes de su herencia colonial y determinantes de la condición de subdesarrollo que afecta a gran parte de la población del país. Una utopía que primeramente permita resistir a las fuerzas dominantes, que aseguran el orden sobre los pequeños para garantizar el dominio de los grandes. Hal Wildson inserta su pensamiento crítico al cambiar el elemento verbal de la Bandera Nacional, reemplazando el lema positivista por la palabra “Re-Utopía”, que lleva en sí el humanismo de las filosofías Teko Porã y Ubuntu. Así, nombra la voluntad transformadora de la justicia social que se halla en lo ancestral y en el sentido igualitario del conjunto social.

Hal Wildson, Re-Florestar Utopya, 2022, acrílico y tinta sobre impresión fotográfica en pigmento mineral. Edición de 5, 150 x 100 cm (políptico). Cortesía del artista y Galeria Movimento

En este año en que se celebra el bicentenario de la Independencia de Brasil, la bandera Re-Utopya fue izada en el tronco de un pequeño árbol –plantado en Ipiranga, lugar de permanente celebración de la narrativa oficial de la independencia, en São Paulo. El evento derivó en la obra Re-Florestar Utopya (2022), un políptico de nueve fotografías que registran la bandera flameando en un espacio vacío. La idea de reforestación responde críticamente a la deforestación provocada desde el inicio de la colonización en el ciclo del pau-Brasil*, y ahora agravada por la noción equivocada de desarrollo resultante de la expansión de la agroindustria y la minería, ligada al irrespeto a las leyes de protección ambiental.

Impresas en papel, las imágenes son intervenidas manualmente con tintas negras y rojas, resaltando la extensión de las raíces de los árboles que simbolizan la ascendencia indígena y africana, al mismo tiempo que metaforizan la profundidad del sentimiento de pertenencia, alimento de la voluntad de resistencia contra la destrucción del patrimonio natural brasileño.

El izamiento de la bandera Re-Utopya en el Parque Ipiranga también da como resultado el experimento en video titulado Re-florestar nossa gente [Reforestando a nuestra gente] (2022). En él, la imagen se enfoca en la bandera ondeando al viento contra el paisaje borroso de fondo, mientras voces de algunas personas cercanas al artista, captadas en un ambiente doméstico, hablan de sueños y planes utópicos, destacando la cuestión indígena en Brasil. La utopía del artista reflejada en la del otro es una forma de revivir la utopía colectiva, ancestralmente vivida y hoy día necesaria.

Hal Wildson, Río Bacaxá [Serie “Afluentes”], 2021-2022, acrílico sobre papel. Edición de 5, 110 x 110 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento
Hal Wildson, Río Bacaxá [Serie “Afluentes”] (detalle), 2021-2022, acrílico sobre papel. Edición de 5, 110 x 110 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento

La asociación de técnicas digitales para la producción, edición e impresión de imágenes con técnicas manuales tradicionales, como la pintura o el dibujo, también se aplica en la ejecución de las obras de la serie Afluentes (2022), cuyos títulos están tomados de los nombres de ríos y arroyos cercanos a las áreas de asentamientos quilombolas o indígenas: Açucena, Araguaia, Bacaxá y Juruena. Los colores negro y rojo también son protagonistas y la cartografía informa el territorio por donde discurren venas. Líneas que tienen su origen en el mapa hidrográfico de Brasil están pintadas sobre las imágenes fotográficas de los rostros de negros e indígenas, o mestizos cafuzas.

La palabra afluente puede ser un sustantivo, que significa una corriente de agua que alimenta a otra aún más grande, y puede ser un adjetivo, que significa lo que fluye en abundancia. En Afluentes las dos acepciones se encuentran en el retrato de la Patria realizado junto al retrato de su gente más abandonada, y el artista nos recuerda que él también es hijo de ese pueblo nacido a orillas de los ríos, en los interiores distantes.

A modo de cuadro de papiloscopía, Singularidades (2022) reúne sobre el soporte 441 huellas dactilares. Las huellas dactilares son diseños particulares que se encuentran en las papilas de los dedos de las manos y singularizan e identifican a cada ser humano. En el caso de la obra de Hal Wildson, se trata de su propia huella dactilar –fijada durante el proceso de construcción de imágenes mediante el mecanografiado– mezclada con imágenes fotográficas documentales pertenecientes a archivos públicos.

De hecho, cada huella dactilar de la obra es un retrato que fusiona información oriunda del cuerpo del artista con la imagen de otra persona, es un encuentro, una conversación ficticia entre el artista y los retratados, aquellos que forman los cimientos del pueblo brasileño, que están en la base de la pirámide social, el estrato más bajo de trabajadores, afrodescendientes e indígenas, mestizos de todas clases, los que fueron llamados parias, vagabundos, zaparrastrosos, don nadies, miserables, sujetos a la explotación de la fuerza de trabajo, relegados a las periferias, condenados a la exclusión y la opresión.

Hal Wildson, Singularidades, 2020-2022, técnica mixta sobre papel de algodón. Edición de 10, 108 x 81 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento
Hal Wildson, Singularidades, 2020-2022, técnica mixta sobre papel de algodón. Edición de 10, 108 x 81 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento

Utopía original (2021) es una obra realizada con una mezcla de mecanografía, xerografía y sellos sobre 384 hojas de papel. Como en Singularidades, el número de elementos es más que una cuestión formal de producción técnica de la imagen, integra el lenguaje de la obra, que, como una alegoría, sólo puede configurarse mediante la unión de los fragmentos. La idea de unir fragmentos es intrínseca al proceso de creación de Utopía original, que surge de la composición de varias fotografías de manifestaciones políticas populares ocurridas en Brasil.

La combinación de las distintas fotografías crea una gran manifestación ficticia, que reúne a una compacta masa humana de trabajadores que se expresan en protesta política. Hay un uso poético de la palabra original en el título que remite tanto al concepto de origen como a la singularidad de la obra de arte, destacando el hecho de que la obra Utopía Original está hecha de copias que, en cierta medida, niegan la condición de original. Las imágenes se reproducen sobre fotocopias de páginas del libro O povo brasileiro: a formação e o sentido do Brasil [El pueblo brasileño: la formación y el sentido de Brasil], de Darcy Ribeiro (1922–1997), un clásico de la antropología nacional, publicado en 1995, que reflexiona sobre la existencia de los brasis** caboclo, sertanejo, caipira, criollo y sulino dentro del gran Brasil, sobre formación étnica y cuestiones de raza, color y mestizaje, sobre el nacimiento de los brasileños entre indígenas y negros, sobre el complejo proceso civilizatorio de formación del pueblo.

Finalmente, las imágenes del panel Utopía original se reproducen en el sello postal oficial dentro de una campaña titulada Movimientos Populares, realizada en conmemoración del Bicentenario de la Independencia, y en dos tarjetas de arte postal, editadas como múltiplos para el lanzamiento del sello realizado durante la exposición. A través del sello, la Utopía original de Hal Wildson penetra en la sociedad y difunde su mensaje utópico, cerrando un ciclo en su trayectoria que desencadena la reflexión sobre la función social del artista y del arte.


​Notas de traducción

* El autor se refiere a la explotación del palo Brasil, la primera actividad económica de Brasil.

** Brasis: en portugués, plural de Brasil; Brasil en diferentes períodos de la historia; Brasil tal y como lo experimentan diferentes grupos sociales.

Hal Wildson, Emisión Postal Conmemorativa: Bicentenario de la Independencia – Movimientos Populares, 2022, impresión, mecanografía y estampación en postal. Edición de 60, 15 x 15 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento

HAL WILDSON E A UTOPIA BRASILEIRA

Divino Sobral| Artista visual e curador independente

Até os anos 1940 e a chegada da Marcha para o Oeste, instrumento de penetração do Estado Novo (1937–1945) decretado pelo Presidente Getúlio Vargas, a margem goiana do rio Araguaia era considerada fronteira da civilização, e a partir dali o povo Xavante resistia duramente, impedindo o avanço da moderna invasão branca sobre a selva do Mato Grosso, compreendida como vazio demográfico a ser ocupado pelo Estado. Hal Wildson nasceu em Aragarças, cidade goiana que margeia o Araguaia, onde as narrativas do povo empobrecido e abandonado descrevem as memórias de violências, provocadas principalmente por garimpo ilegal e por conflitos com indígenas, no interior do sertão do sertão do Centro-Oeste. De certa maneira, seus trabalhos estão enraizados nas histórias desse lugar.

Hal Wildson faz parte da geração de jovens artistas brasileiros que realiza trabalhos politizados, operando ora em confronto com os poderes constituídos, ora dando voz aos silenciados e rosto aos invisibilizados, ora inserindo mensagens avessas ao colonialismo ou ao obscurantismo.  Guardadas as diferenças de contexto, linguagem e técnicas, é como se novamente se reacendesse a chama da arte política produzida no Brasil durante o final da década de 60 e toda a década de 70 do século 20, em objeção à Ditadura Militar (1964–1985). Porém, esse reacender acompanha os discursos, os debates e as demandas do presente.

Preocupado em criar trabalhos que se fundam na estética e na ética, o artista entende que há necessidade de reinventar alternativas para a crise que toma todas as esferas da vida pública nacional, visando contribuir com a minimização ou a contenção do crescente processo de arruinamento da sociedade brasileira. Assim, ele trabalha a linguagem da arte para instaurar uma reflexão política que permita vislumbrar um lugar utópico.

A reinvenção do artista se dá olhando para o passado, buscando referências nos saberes da ancestralidade negra e indígena, nas formas de pensar a sociedade que sejam capazes de conduzir à reparação dos erros e dos equívocos cometidos pela civilização. É assim que tenciona fundar sua obra em uma utopia, um sonho de sociedade igualitária e justa. Hal Wildson cita a filosofia Teko Porã desenvolvida pelo povo Guarani, que postula uma relação de equilíbrio, harmonia e respeito entre todos os seres e os ambientes que constituem os sistemas interligados da vida sobre a terra. Cita também a filosofia Ubuntu, cuja origem é associada aos povos sul-africanos Zulu e Xhosa, que tem como princípios o viver com o Outro, a solidariedade, a partilha harmoniosa em comunidade, operando com a ideia de humanidade comum.

Ambas as matrizes filosóficas não ocidentais caminham na contramão do individualismo e da propriedade privada, tão estimadas pela lógica capitalista, e fundam sociedades em que estão ausentes as diferenças e os desníveis entre seus membros. As filosofias Teko Porã e Ubuntu são formas de pensar que, apesar das distâncias culturais e temporais, se afinam com a clássica utopia renascentista descrita pelo inglês Thomas More (1478–1535) como um lugar onde os bens e o trabalho são repartidos igualmente entre todos os membros da sociedade, inexistindo a distinção entre pobres e ricos. Em comum, as três filosofias postulam o humanismo pelo princípio da igualdade, compromissadas com o bem-estar da comunidade.

Hal Wildson, Serie “República de la Desigualdad – Alabada sea la Meritocracia”, 2018-2020, técnica mixta sobre papel de algodón. Edición de 30, 11 x 24 cm c/u. Cortesía del artista y Galeria Movimento

Na obra intitulada Re-Utopya para Pindorama (2022), Hal Wildson se apropria da estrutura visual de um estandarte representado em um cartaz comemorativo à abolição da escravatura, datado de 1888. Posicionado no centro do cartaz, o estandarte ostenta o Brasão Imperial legendado pela referência à Lei Áurea e integra a ilustração de um pacto social nunca efetivado no Brasil. Ao recriar o estandarte usando a técnica do bordado, ele enfatiza a qualidade fantasiosa da narrativa construída para minimizar os efeitos da escravidão, na tentativa de esconder a gravidade de suas marcas, e também simula um estandarte oficial, com estética nacionalista, que ostenta os nomes das filosofias ancestrais Teko Porã e Ubuntu escritos abaixo da bandeira Re-Utopya.

Alguns trabalhos de Hal Wildson integram a disputa de narrativas em torno dos símbolos nacionais, que atualmente mobiliza os debates políticos. A bandeira republicana fora editada sobre a mesma estrutura da bandeira imperial projetada por Jean-Baptiste Debret (1768–1848). No centro do losango amarelo foi inserida a esfera azul constelada de estrelas brancas, e sobre ela se estendeu a faixa branca com o lema positivista bordado com linha de cor verde, no qual se lê “ordem e progresso”. É preciso destacar que no governo republicano, desde o início até o presente, a ordem é manobrada para manter o povo sob controle e impedir a convulsão social, e o progresso, carro-chefe da modernização, é destinado a sustentar a riqueza das elites econômicas.

Para Hal Wildson, diante da constatação da ruína da sociedade se impõe a necessidade de reinvenção de uma utopia para o Brasil, que abra perspectiva de futura superação dos conflitos estruturais, vindos de sua herança colonial e determinantes da condição de subdesenvolvimento que afeta grande parte da população. Uma utopia que primeiramente permita resistir às forças dominadoras, que asseguram a ordem sobre os pequenos para garantir o domínio dos grandes. Hal Wildson insere seu pensamento crítico alterando o elemento verbal da Bandeira Nacional, substituindo o lema positivista pela palavra “Re-Utopya”, que carrega em si o humanismo das filosofias Teko Porã e Ubuntu, assim ele nomeia a vontade transformadora de justiça social buscada na ancestralidade e no sentido igualitário do conjunto social.

Neste ano em que se comemora o bicentenário da Independência do Brasil, a bandeira Re-Utopya foi hasteada no tronco de uma pequena árvore – plantada no Ipiranga, local de celebração permanente da narrativa oficial da independência, em São Paulo. Do acontecimento resulta o trabalho chamado Re-Florestar Utopya (2022), políptico de nove fotografias que registram a bandeira flamulando em um espaço vazio. A ideia de reflorestamento responde criticamente ao desmatamento provocado já desde o início da colonização no ciclo do pau-Brasil, e agravado agora pela noção equivocada de desenvolvimento decorrente da expansão do agronegócio e da mineração, atrelada ao desrespeito às leis de proteção ambiental.

Impressas sobre papel, as imagens recebem intervenções manuais com tintas de cores preto e vermelho, ressaltando a extensão das raízes das árvores que simbolizam as ancestralidades indígena e africana, ao mesmo tempo que metaforizam a profundidade do sentimento de pertencimento, alimento da vontade de resistência contra a destruição do patrimônio natural brasileiro.

Do hasteamento da bandeira Re-Utopya no Parque Ipiranga resulta ainda o experimento em vídeo intitulado Re-florestar nossa gente (2022). Nele a imagem foca a bandeira flamulando ao vento contra a paisagem desfocada ao fundo, enquanto vozes de algumas pessoas próximas ao artista, captadas em ambiente doméstico, falam de sonhos e de planos utópicos, tendo destaque a questão indígena no Brasil. A utopia do artista refletida na do outro é um modo de reviver a utopia coletiva, ancestralmente vivenciada e hodiernamente necessária.

A associação de técnicas digitais de produção, edição e impressão de imagens com técnicas manuais tradicionais, como pintura ou desenho, é aplicada também na execução das obras da série Afluentes (2022), cujos títulos são tomados dos nomes de rios e riachos próximos às áreas de povoamento quilombola ou de aldeamentos indígenas: Açucena, Araguaia, Bacaxá e Juruena. As cores preto e vermelho também são protagonistas e a cartografia informa o território onde os veios correm. Sobre as imagens fotográficas dos rostos de pessoas negras e indígenas, ou mestiças cafuzas, são pintadas linhas que têm origem no mapa hidrográfico do Brasil. A palavra afluente pode ser um substantivo, significando um curso de água que alimenta outro ainda maior, e pode ser um adjetivo, significando o que flui em abundância. Em Afluentes os dois significados encontram-se no retrato do País feito junto ao retrato de seu povo mais abandonado, e o artista nos lembra que ele também é filho daquele povo nascido nas beiras dos rios, nos interiores distantes.

Hal Wildson, Utopía original: reinventando el futuro, 2021, mecanografía, xerografía, estampación y plastificación sobre 384 fotocopias de las páginas del libro «O Povo Brasileiro» de Darcy Ribeiro, 180 x 336 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento
Hal Wildson, Utopía original: reinventando el futuro (detalle), 2021, mecanografía, xerografía, estampación y plastificación sobre 384 fotocopias de las páginas del libro «O Povo Brasileiro» de Darcy Ribeiro, 180 x 336 cm. Cortesía del artista y Galeria Movimento

Como um quadro de papiloscopia, Singularidades (2022) reúne sobre o suporte 441 impressões digitais. As digitais são desenhos particulares encontrados nas papilas dos dedos das mãos e singularizam e identificam cada um dos seres humanos. No caso do trabalho de Hal Wildson, trata-se de sua própria digital – fixada durante o processo de construir imagens por meio da datilografia – misturada com imagens fotográficas documentais pertencentes a arquivos públicos. Na verdade, cada impressão digital da obra é um retrato que funde uma informação oriunda do corpo do artista com a imagem de outra pessoa, é um encontro, uma conversa ficcional do artista com os retratados, aqueles que formam o alicerce do povo brasileiro, que estão na base da pirâmide social, o extrato mais rebaixado dos trabalhadores, afrodescendentes e indígenas, mestiços de toda sorte, os que foram chamados de párias, vadios, pés-rapados, Zé-ninguém, sem-eira-nem-beira, sujeitos à exploração da força de trabalho, relegados às periferias, condenados à exclusão e à opressão.

Utopia original (2021) é um trabalho realizado com a mistura de datilografia, xerografia e carimbos sobre 384 folhas de papel. Assim como em Singularidades a quantidade de elementos é mais que uma questão formal de produção técnica da imagem, integra a linguagem da obra, que, como uma alegoria, somente pela junção dos fragmentos pode se configurar. A ideia de unir fragmentos é intrínseca ao processo de criação de Utopia original, que surge da composição de diversas fotografias de manifestações políticas populares ocorridas no Brasil. A junção das diferentes fotografias cria uma grande manifestação fictícia, que reúne compacta massa humana de trabalhadores que se expressam em protesto político.

Há um uso poético da palavra original no título que remete tanto ao conceito de origem, quanto ao de unicidade da obra de arte, tensionando o fato de que a obra Utopia Original é feita de cópias que, até certo ponto, negam a condição de original. As imagens são reproduzidas sobre fotocópias de páginas do livro O povo brasileiro: a formação e o sentido do Brasil, de Darcy Ribeiro (1922–1997), clássico da antropologia nacional, publicado em 1995, e que reflete sobre existência dos brasis caboclo, sertanejo, caipira, crioulo e sulino, dentro do grande Brasil, sobre a formação étnica e as questões de raça, cor e mestiçagem, sobre o nascimento de brasileiros entre os indígenas e os negros, sobre o complexo processo civilizatório de formação do povo.

Por fim, imagens do painel Utopia original são reproduzidas no selo oficial dos Correios – dentro de uma campanha intitulada Movimentos Populares, feita em comemoração ao Bicentenário da Independência – e em dois cartões de arte postal, editados como múltiplos para o lançamento do selo realizado durante a exposição. Por meio do selo, a Utopia original de Hal Wildson penetra na sociedade e difunde sua mensagem utópica, fechando um ciclo na sua trajetória que aciona a reflexão sobre a função social do artista e da arte.


HAL WILDSON: RE-UTOPYA

Galeria Movimento, Rua dos Oitis, 15, Gávea, Rio de Janeiro, Brasil

Hasta/Até el 30 de julio de 2022

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