AUGUSTO BALLARDO: EL ÚLTIMO HANGAR
Por Manuel Munive | Curador
El Último Hangar es la metáfora que nomina la reciente muestra personal de Augusto Ballardo (Lima, 1986), la cual configura simbólicamente la colisión silente de dos civilizaciones o culturas en ese inmenso espacio verde –y atemporal– que desde aquí llamamos “Amazonía”. Para esto, recurre a la contrastación museográfica de dos estructuras de materialidades distintas que subrayan también sus orígenes antagónicos: de un lado, una maloka, aquella prístina arquitectura sostenible panamazónica que es, hasta hoy, la síntesis de una tecnología para habitar el tiempo real y el tiempo mítico de los ancestros, y, del otro lado, suspendidos, los fragmentos y los “escombros” de aeronaves militares y civiles, particularmente aquellas que sobrevuelan, desde hace décadas, esa inmensa geografía que parecía inexpugnable. En primer lugar, el símbolo de una cultura ancestral, singular y vigente, como pocas en el mundo, y en segundo término, los restos de una tecnología moderna, sofisticada y paradójicamente condenada a lucir siempre vetusta.
El choque de ambos bandos se ha acelerado en tiempos recientes tanto por las siempre mudables circunstancias geopolíticas como por las industrias extractivas –legales o ilegales–, cuya maquinaria arrasa los territorios comunes, desatando, además de una catástrofe ecológica, un colapso teológico sin precedentes: los nativos, intérpretes expertos de las señales del cielo, que habían asignado ya un significado a aquellas “aves plateadas” y ensordecedoras cuyos fragmentos de fuselaje multicolor utilizaban como elementos constructivos “sagrados”, se han visto obligados a precipitarlas a tierra a flechazos cuando se aproximan demasiado, revelando sus intenciones y violando la distancia que sí respetan las auténticas deidades.




Ballardo presenta también piezas textiles plumarias y alfareras elaboradas por sociedades amazónicas y andinas –precoloniales y modernas– elegidas por aludir materialmente a las aves o por constituir su representación plástica, destacando la concepción mítica de estas criaturas del aire desde tiempos inmemoriales en nuestro suelo. Es así que bajo la forma de un gabinete arqueológico –situado al ingreso de la galería– el artista incorpora también a su propuesta contemporánea la impronta de sus pares, tejedores y ceramistas anónimos y lejanos –en la distancia y el tiempo–, demarcando una contigüidad cultural entre el objeto arqueológico y la pieza de arte.
Este conjunto –en verdad, una curaduría dentro de la curaduría– revela, además, parte del proceso de síntesis de las tradiciones plásticas del Perú antiguo –formas, diseños, motivos– que lo condujo a la concepción y elaboración de los patrones cromáticos y geométricos que apreciamos en su trabajo instalativo y pictórico, el cual, dentro de esta perspectiva museística, arqueológica y antropológica, apreciamos como su contribución personal.




El último hangar, de Augusto Ballardo, se presenta hasta el 27 de noviembre de 2021 en Galería Impakto, Av. Santa Cruz 857, Miraflores, Lima.
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