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MARÍA ALCALDE, DIRECTORA DE FUNDACIÓN AMA, Y CÓMO GENERAR UN LEGADO DEL ARTE CHILENO

La pandemia puso en pausa algunos de los programas que desarrolla la Fundación AMA (FAMA), institución creada por el coleccionista y filántropo Juan Yarur para promover el arte chileno en el exterior y aportar con el fortalecimiento del ecosistema del arte local a través de adquisiciones de obras para su colección y la donación a instituciones extranjeras, como la Tate de Londres. A propósito de la reactivación de sus iniciativas este año, entrevistamos a la nueva directora de FAMA, María Alcalde, quien nos adelantó sobre algunos proyectos a futuro y los alcances de estos 13 años de actividad de FAMA, que por cierto vienen con un cambio de imagen.

Francisco Copello, Il Gioco dell’Ambiguita, 1977, fotografía, 38.2 x 29 cm. Cortesía: Fundación AMA

Alejandra Villasmil: María, acabas de asumir la dirección de la Fundación AMA, donde ya venías trabajando en el área de Dirección de Proyectos, desde 2020. Cuéntame, ¿cómo ha sido esta transición y, a grandes rasgos, qué nuevas tareas quedan a tu cargo?

María Alcalde: Ha sido una transición bastante orgánica la verdad. En el 2018 comencé como Asistente de Dirección en la Fundación, y eso significó aprender mucho y rápidamente la historia y gestión que la Fundación venía haciendo hace ya 10 años.

A fines de 2019, asumí como Directora de Proyectos, lo que significó tomar las riendas de aquellos proyectos que ya estaban en funcionamiento durante el último período de gestión de Bernardita Mandiola. Los revisé para que en medio de la pandemia pudieran seguir vigentes y poder ejecutarlos de la manera más eficiente posible. Al mismo tiempo, comencé una serie de gestiones con instituciones y agentes culturales para proponer nuevos proyectos que nos permitieran seguir creciendo como Fundación.

Hoy, como Directora, el rol se intensifica, ya que el desafío, además de completar los proyectos que ya teníamos, significa continuar presentando propuestas y ampliarlas para producir más instancias de promoción de nuestras y nuestros artistas, sus obras, la investigación, la colección, etc. También significa una responsabilidad con el acervo mismo de la colección, resguardar correctamente las obras y comprender cuáles otras deberíamos incluir en el mediano y largo plazo.

La responsabilidad que tenemos con los artistas y obras de la colección es una tarea enorme que tenemos por delante, ya que estamos hablando de más de 450 piezas que debemos resguardar y promover. Comprendimos entonces que nuestro deber es continuar compartiendo este legado con la mayor cantidad de audiencias posibles, dentro y fuera de Chile. Los préstamos, claramente, son una parte importante de esta tarea, pero quisimos ir más allá y trabajar en conjunto con otras instituciones para crear curadurías en base a nuestra colección, y mostrarla como un todo. Ese trabajo se verá por primera vez el año que viene con Rochdale, Touchstones.

Sumado a estas iniciativas de compartir la colección, iniciamos a comienzos de este año (2021) la titánica tarea de construir un espacio que la albergue y proteja. Ahora estamos trabajando junto a un estudio de arquitectos y especialistas en temas de seguridad y conservación en una bodega específicamente diseñada para la colección. Este es un hito importantísimo, ya que hasta hoy hemos tercerizado este tema, lo que se traducía en un manejo, quizás, más distante con las piezas. La nueva bodega nos permitirá comenzar un proceso de nueva catalogación y conservación de las piezas y también desarrollar una logística interna muchísimo más fluida y organizada de acuerdo a los nuevos proyectos que involucran nuestra colección.

AV: Junto con tu nombramiento como nueva directora, la Fundación está por estrenar una nueva imagen. ¿Cuáles son las ideas, o palabras claves, que se quieren comunicar de ahora en adelante, o refrendar a partir de la experiencia pasada, y cómo se refleja eso en una nueva identidad gráfica?

MA: Sin duda es una nueva etapa para la Fundación, es decir, luego de 13 años hay un crecimiento, un decantar respecto a los proyectos en los que hemos estado involucrados, y más de claridad hacia dónde queremos llegar. Como te contaba, el 2020 fue un año de mucho trabajo con Juan en definir los propósitos de la Fundación; generar legado y contenido, resguardarlo y compartirlo. Y esta nueva imagen, más clara, más enfocada, refleja todo el trabajo que hemos venido haciendo para redefinir nuestras metas y así albergar bajo esta nueva imagen la diversidad de nuestros proyectos: difundir y potenciar nuestra colección, apoyar a los artistas mediante becas y residencias, continuar la investigación y generar publicaciones.

Esto se traduce en el continuo compromiso para dejar una huella en el ámbito del arte y la cultura y para ello creemos importante contar con una imagen que nos acompañe desde hoy hacia el futuro; que muestre este crecimiento que hemos tenido y nos ayude a dejar una marca. La nueva imagen representa una  síntesis de nuestra misión, de lo que queremos proyectar. Propuestas enfocadas, claras y simples.

Cecilia Vicuña, Quipu Womb (The Story of the Red Thread, Athens), 2017, lana teñida. Vista de la instalación en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMST), Atenas, Documenta 14. Foto: Mathias Völzke
Cecilia Vicuña, Quipu Womb (The Story of the Red Thread, Athens), 2017, lana teñida. Vista de la instalación en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo (EMST), Atenas, Documenta 14. Foto: Mathias Völzke

AV: Me gustaría que nos contaras de los proyectos que ya están en marcha, y de los que se proyectan a futuro, pero primero quiero saber cómo influyó la pandemia en eso, o si hay algo más bien positivo que haya surgido a raíz de la crisis sanitaria…

MA: La pandemia fue un desafío importantísimo, pero al mismo tiempo una tremenda oportunidad para comprobar la resistencia de las gestiones que habían comenzado en 2019, descifrar cómo mantenerlas vivas y al mismo tiempo crear oportunidades para armar nuevas propuestas y proyectos.

Durante la pandemia trabajamos intensamente con Juan para definir realmente dónde queríamos llegar, y cómo lo haríamos. La conclusión fue que nuestro compromiso con el arte y la cultura es generar y compartir legado. Organizamos una estrategia de cómo se plantearían los proyectos, las adquisiciones y las investigaciones en pos de fortalecer siempre este legado.

La pandemia, con su “virtualidad”, me permitió poder estrechar relaciones con aquellas instituciones y agentes culturales con las que ya estábamos trabajando, como por ejemplo International Center for the Arts of the Americas (ICAA) – Museum of Fine Arts Houston (MFAH), con quienes tuvimos reuniones semanales y logramos de todas formas hacer el primer y segundo lanzamiento de documentos, lo que en medio de la pandemia fue todo un desafío debido a la dificultad de acceder físicamente a los acervos.

Algo similar sucedió respecto a la investigación que estamos haciendo sobre el artista Francisco Copello. De hecho, en 2020 pudimos “virtualmente” compartir parte de esa investigación por medio de un video que hicimos con el curador Agustín Pérez Rubio –gracias a la colaboración con Marca Chile– sobre las obras de Copello presentadas en la 11º Bienal de Berlín, que por motivo de la pandemia fue imposible visitar. También hicimos un conversatorio virtual sobre el artista y su obra, en alianza con el Museo Nacional de Bellas Artes. Esto nos ayudó no solo a mantener vigente el proyecto, sino a ampliar audiencias para el proyecto, al mismo tiempo de generar nuevo material audiovisual abierto y gratuito sobre Copello.

También me permitió crear nuevas redes de contacto y alianzas como Marca Chile, o con instituciones internacionales con las cuales no habíamos colaborado, como es el caso Rochdale Touchstones en Manchester, y también retomar contacto y plantear nuevas colaboraciones con otras, como Americas Society en Nueva York, que actualmente está mostrando obras Copello y Juan Downey de nuestra colección.

Claudia Gutiérrez, Gato, 2021, bordado, 46 x 57 cm. Cortesía: Fundación AMA

AV: Uno de los proyectos afectados por la pandemia fue el de la Beca UCLA, que ofrece residencias académicas a artistas chilenos en esa universidad, a través del Programa de Artistas Profesores Visitantes. Se habían seleccionado a Voluspa Jarpa y Pilar Quinteros como las dos artistas que inaugurarían este programa. Esto, tengo entendido, se pospuso para 2022…

MA: Si, claro. El Programa de artistas visitantes de UCLA es un proyecto que se planteó en 2019 y consiste en una residencia académica de dos semanas para artistas chilena/os de mediana y larga trayectoria, que apunta a construir un intercambio entre ambos países y comunidades artísticas. Lo interesante de esta residencia es que se apunta a generar diálogo no solo mediante la práctica artística, si no a través del traspaso e intercambio de conocimientos, potenciando la colaboración por medio del arte y sus prácticas.

A fines de 2019 el comité de UCLA definió que Pilar Quinteros y Voluspa Jarpa serían las Visiting Professors invitadas. Su residencia estaba pensada para ser ejecutada en 2020, pero claro, la pandemia retrasó los planes. Durante 2020 estuve en constantes conversaciones para re-calendarizar esta actividad y asegurar la seguridad de las artistas y el éxito del programa para que tanto estudiantes como artistas pudiesen desarrollar a cabalidad el programa. Hoy la residencia tiene estipulado ocurrir en mayo 2022; las fechas exactas aún están por concretarse, ya que tienen que adaptarse a los nuevos calendarios de las artistas.

La residencia contempla la participación de las artistas durante dos semanas cada una, integrándose directamente al Departamento de Arte de la Universidad. Las artistas tendrán acceso a los recursos de la Escuela de Artes y Arquitectura de UCLA, entidad que supervisa dos museos de renombre: Fowler Museum y Hammer Museum, así también de un centro dinámico de artes escénicas, The Center of the Arts Performance.

AV: Otro programa que se puso en pausa por dos años, debido a la pandemia, fue la Beca AMA – Gasworks. ¿La reanudarán el próximo año?

MA: El posponerlo fue una decisión muy difícil, por lo que hoy estamos infinitamente agradecidos de poder retomarla y volver a abrir el Juan Yarur Studio en la institución en Londres el próximo año.

Gasworks, históricamente, ha sido una residencia ícono para Fundación AMA. De hecho, fue el punto de partida en este proyecto de Juan Yarur que es Fundación AMA. El origen de esta iniciativa de Juan fue poder dar a conocer artistas y obras de Chile que merecían ser vistos y expuestos internacionalmente, al mismo tiempo que proporcionar la oportunidad de generar redes y contactos.

Por ende, retomar esta beca no solo permitirá que nuevos artistas salgan afuera, sino que también nos ayudará a dar cuenta de las obras y prácticas artísticas que están sucediendo hoy. El open call será lanzado en diciembre y estará abierto hasta enero de 2022. En marzo anunciaremos quién será el/la nuevo/a becada/o, luego de que el comité de Gasworks evalúe las propuestas de lo/as postulantes. La residencia se llevará a cabo desde octubre a diciembre 2022.

Vista de la exposición «This Must Be the Place: Latin American Artists in New York, 1965–1975», en Americas Society, Nueva York, 2021, con obras de la Colección AMA. Foto: Arturo Sánchez. Cortesía: FAMA
Juan Downey, Meditation, 1978, pintura, 125.09 x 176.53 cm. Cortesía: Fundación AMA

AV: En 2018, Fundación AMA estableció una alianza con el ICAA y el Museum of Fine Arts Houston –de lo que venías ya conversando- para generar y digitalizar documentos de arte chileno. Esto es parte del Archivo de Arte Latinoamericano y Latino del Siglo XX del ICAA. El primer lote de archivos y artistas chilenos se publicó en agosto de 2020 en el sitio web de ICAA, y un segundo en mayo de 2021. El último lote y la finalización de este proyecto se producirá en marzo 2022, junto a una actividad con la Directora de ICAA, Mari Carmen Ramírez. ¿Cómo ha sido este proceso de investigación? ¿A qué tipo de materiales podría acceder investigadores, académicos o cualquier persona interesada en el arte chileno?

MA: El proceso ha sido un desafío importante, ya que originalmente el proyecto en Chile se instala alrededor del 2005, con un equipo de investigadores que operaron en el marco de un convenio entre la Universidad de Playa Ancha y el ICAA-MFAH, creado y dirigido por Mari Carmen Ramírez desde 2002.

Por distintos motivos, el proyecto se puso en pausa hasta que en diciembre de 2018 Fundación AMA retoma la continuación de la investigación, selección y procesamiento de documentos chilenos del siglo XX, bajo la coordinación de la curadora e investigadora Luz Muñoz del ICAA. En esta nueva etapa, se le sumó un valor agregado al trabajo al aportar sinopsis y anotaciones críticas en cada uno de los textos,  dando acceso a los contenidos en forma bilingüe (ingles y español). Por otro lado, cabe mencionar que el proyecto no solo requiere la investigación de determinados documentos de artistas, críticos, curadores y académicos, si no también el proceso de digitalizazción de estos textos, que ha implicado la gestión de imágenes de alta calidad, además de la gestión del copyright para que puedan subirse a la plataforma web.

Considerando la pandemia y el cierre temporal de varias instituciones contenedoras de dichos documentos y materiales de estudio, la investigación fue un gran desafío, donde la perseverancia y la absoluta fe en el proyecto fueron los ingredientes fundamentales. El trabajo en equipo con ICAA hoy resulta en que más de 300 fuentes primarias, documentos y textos críticos sobre el arte chileno del s. XX estarán en línea, serán de acceso libre y gratuito para investigadores, académicos, artistas o cualquier persona. Aportamos con esta iniciativa a la generación de conocimiento y convocando a los especialistas a escribir nuevas historias sobre el arte chileno.

Ha sido una experiencia alucinante ver finalmente los primeros lanzamientos de agosto de 2020 y mayo de 2021, y saber que estamos concretando la misión esencial del proyecto, que es construir y compartir legado cultural con la mayor cantidad de personas posible. Es maravilloso poder contribuir a este recurso cultural digital gratuito, que cada día anima a más visitantes a sumergirse en el arte, la historia y la cultura.

Hoy continuamos trabajando para que esta última tanda, a liberarse en marzo 2022, sea el cierre de un ciclo significativo y ojalá el inicio de nuevas investigaciones y difusión del arte y la cultura chilena. Estamos en conversaciones hoy con Mari Carmen y el ICAA para generar una instancia que nos permita compartir con mayores audiencias todo este trabajo. La idea es poder reunir al equipo de ICAA e investigadores de arte latinoamericano para poder generar diálogo y plantear abiertamente los desafíos y responsabilidades hacia el futuro en cuanto a investigación, archivo y legado.

Anne Cecile Surga, Untitled (Sin título), 2021, escultura, 38.5 x 23.5 x 22 cm. Cortesía: Fundación AMA

AV: Has ido asomando que el próximo año realizarán una exhibición en la que se presenta parte de la Colección AMA, junto con las colecciones de Touchstones, en la Rochdale Gallery (Manchester, Reino Unido). En la muestra también se incluirá la obra de la artista estadounidense Liz Collins, todo esto bajo la curaduría de Julia Bryan-Wilson. ¿Nos puedes adelantar en qué consistirá esta exposición?

MA: Las conversaciones con Touchstones, Rochdale comenzaron a fines de 2019 y se concretaron en 2020. La idea fue siempre proponer la colección Juan Yarur Torres – Fundación AMA como el eje central del proyecto, y comprender los puntos en común que podíamos tener con Rochdale Touchstones Gallery para generar una narrativa coherente y con significado. Fue en estas conversaciones que comprendimos que la historia de la ciudad de Touchstones radica en el hecho de haber sido un importantísimo lugar para el desarrollo de la industria textil, y ese fue un punto de partida muy simbólico y relevante, ya que la familia de Juan viene también de la tradición textil. Había ahí un punto de convergencia histórica y simbólica muy potente. Luego, al estudiar con ellos las piezas y narrativa de la colección, se sumó al proyecto la artista estadounidense Liz Collins, que a su vez desarrolla en su gran mayoría piezas textiles. Entonces, la organicidad del proyecto comenzó a tomar forma concreta. Sumado a este cruce histórico, se unió al equipo Julia Bryan Wilson, quien sabe bien de la práctica artística relevante a estos temas: oficio, obra y reivindicación de contenido en nuevos contextos. Pensamos también importante en este proyecto recalcar un punto central de la colección de Juan que tiene un enfoque en rescatar y destacar aquellos artistas y piezas que han pasado desapercibidos, que no han sido debidamente apreciados en su momento.

Francisco Copello, Keep Going, Honey, 1990, técnica mixta, 52.5 x 65 x 3 cm. Cortesía: Fundación AMA

AV: Retomando su trabajo en una publicación exhaustiva sobre la obra del artista chileno Francisco Copello, ¿cómo avanza este proyecto dirigido por el curador español Agustín Pérez Rubio? ¿Tienen una fecha de lanzamiento estimada?

MA: Si, la investigación de Copello surgió en 2013 a raíz del interés de Juan sobre la obra y vida del artista. Bernardita Mandiola, entonces Directora de la Fundación, se lo presentó a Juan y él adquirió una parte importantísima de su obra. Poco se sabía de Copello cuando Juan incorporó su obra a la colección, y algo muy relevante para él fue el hecho de que la historia y obra de este artista hubiesen sido dejadas de lado por el canon histórico del arte chileno. Esto fue un motor fundamental a la hora de comprometernos con el proyecto, el reivindicar la obra y vida del artista y ubicarlo en la narración histórica del arte chileno.

El inicio de la investigación fue lenta, ya que Copello fue un personaje con un bagaje enorme, por decirlo de alguna forma. Por tanto, no podíamos dirigir la investigación bajo los modelos convencionales de investigación recurriendo a archivos o catálogos específicos. Descubrir a Copello requería una amplia investigación en terreno. Copello vivió y trabajó en Italia, Estados Unidos y Chile en épocas alternadas, lo que nos significó ir buscando trazos de su vida en todos estos lugares, intentando contactar viejos amigos y colaboradores, muchos de ellos ya muy mayores y otros que murieron.

Ha sido casi detectivesco poder armar la narración de lo que fue la vida y obra de Francisco Copello. Sumado a los múltiples destinos en su carrera, su obra es tremendamente diversa. El comienza su carrera artística estudiando dibujo y grabado en Italia a fines de los 60, para luego irse a EEUU a perfeccionarse. Pero estando ahí, la escena artística y underground de Nueva York lo lleva a involucrarse en la danza y el teatro, derivando luego en el performance. Regresa a Chile por un año, en 1973, cuando le plantea al entonces Director del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, Nemesio Antúnez, un performance llamado Pieza para Locos, que nunca pudo ser ejecutado. De regreso a Italia estrecha relación con variados fotógrafos, con quienes elabora performances como El Mimo y la Bandera o Il Gioco dell’ Ambiguita. Luego de pasar otra temporada en los 80 y comienzos de los 90 por EEUU, regresa finalmente a Chile en los años 90, donde continúa con el grabado pero comienza a experimentar con los collages, retornando de alguna forma a sus obras pasadas y, al mismo tiempo, generando nuevas piezas.

Entonces, poder recopilar toda esta información, darle una narrativa coherente y rescatar así el lugar de Copello en la historia del arte, ha sido un trabajo enorme que ha sido posible gracias al equipo que hoy conformamos con Agustín Pérez Rubio, como Editor General del proyecto e investigación, y Montserrat Rojas Corradi, como Editora del proyecto. A lo largo de la investigación hemos logrado convocar académicos nacionales e internacionales muy interesados en estudiar y analizar la vida y obra de Copello, como Catherine Wood –curadora jefe de Performance de TATE Modern-, Mauricio Barría, académico de Universidad de Chile, entre otros.

Respecto a fechas de lanzamiento, estamos trabajando para que la publicación salga el segundo semestre del 2022.

Nicolás Franco, Ayer y Hoy, 2013, instalación. Cortesía: Fundación AMA

AV: ¿Cuáles han sido las donaciones y adquisiciones más recientes realizadas por la Colección AMA? ¿Qué vacíos llenan dentro de los grandes relatos curatoriales de los acervos de AMA y de los museos internacionales?

MA: Sobre donaciones, este último año colaboramos con la inclusión de Quipu Womb, de Cecilia Vicuña, y una obra de Nicolás Franco, ambas a TATE; también donamos en completo la obra de Jill Magid, Barragan Archives, al Pompidou. No podemos dejar de lado la donación en promesa a TATE de la obra de Copello una vez termine nuestra investigación, y estamos en conversaciones con otras instituciones internacionales por futuras donaciones.

En cuanto a adquisiciones, en el último año tiempo hemos incorporado piezas de artistas chilenas y otras piezas internacionales. Por nombrar algunas, se sumaron obras de Claudia Gutiérrez, Anne Cecile Surga y Kevin Francis Grey, y recientemente una obra de Pilar Quinteros.

La selección de obras responde a un ejercicio muy orgánico que nace de Juan, y que trabajamos e investigamos en conjunto para definir qué piezas se incluirán finalmente. Sin embargo, lo importante no es si el artista o la obra ya se encuentran en museos o colecciones de renombre, o si responden a una época o un estilo. Tiene que ver directamente con una visión de Juan en particular, en como él se relaciona con los artistas, sus historias y obras, y eso es un valor agregado a la colección, ya que permite que las obras hablen por sí mismas, que existan por sí mismas y no porque la colección lo “requería”. Esto, a su vez, nos posibilita como Fundación tener un amplio espectro de proyectos e instituciones con los que trabajar.

Entonces, esos “vacíos” que se podría pensar que hay que llenar en la colección, no lo son en verdad. Esos vacíos son una posibilidad abierta para continuar conociendo y promoviendo artistas, y nuestro rol es facilitar ese proceso a través de las donaciones, préstamos y adquisiciones.

Esto es algo que se repite mucho en los proyectos de la Fundación como en la colección y el interés en general de Juan por el arte y los y las artistas. Tiene que ver con generar legado, con ayudar a posicionar artistas en la esfera cultural internacional. 

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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