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MASP PRESENTA PRIMERA INDIVIDUAL DE ERIKA VERZUTTI EN BRASIL

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

El Museo de Arte de São Paulo (MASP) presenta la primera individual de Erika Verzutti (1971) en un museo brasileño, bajo la curaduría de su director artístico, Adriano Pedrosa, y el curador de la institución, André Mesquita.

La muestra forma parte de Historias Brasileñas, temática que guiará la programación del museo en 2021 y 2022. Este año, todas las exposiciones del museo están dedicadas a artistas mujeres: Conceição dos Bugres, Maria Martins, Gertrudes Altschul, Ione Saldanha, Ana Pi, grupo Teto Preto, Regina Vater, Zahy Guajajara y Dominique Gonzalez-Foerster, además de Verzutti.

“Dentro del ciclo curatorial de Historias Brasileñas, el trabajo de Verzutti destaca por su pensamiento y el lugar que da la escultura en el campo de la producción brasileña actual”, dice Mesquita. “A través de esta exposición, queremos abrir nuevas lecturas sobre la producción de la artista, que ofrece insólitas asociaciones de referencias que se apartan de nuestro cotidiano y de la cultura en general, desde su diálogo con obras de artistas como Tarsila do Amaral hasta su interés en dar a sus esculturas las formas de elementos que se encuentran en la naturaleza (como verduras y frutas), tan elementales para el contexto brasileño. En obras más recientes, especialmente en sus relieves murales, Verzutti apunta poéticamente -a través de los títulos de sus obras- a las condiciones sociales y políticas que atraviesa el país, como en el caso de las obras realizadas en 2020, A Guerra do Brasil, La era de la inocencia ha terminado y Esperança equilibrista”, añade el curador.

Vista de la exposición “Erika Verzutti: la indisciplina de la escultura”, en el MASP, São Paulo, 2021. Foto: Isabella Matheus

Erika Verzutti: a indisciplina da escultura [Erika Verzutti: la indisciplina de la escultura] reúne 79 obras, entre esculturas y relieves murales, producidas entre 2003 y 2021, incluida Torre de Cacao, un trabajo inédito realizado este año.

La obra escultórica de Verzutti crea asociaciones entre elementos reales y objetos adorados como símbolos ancestrales y de valor ritualista, coqueteando con la arqueología, la monumentalidad de las esculturas totémicas y las formas orgánicas de la naturaleza y de los cuerpos. Para producir sus esculturas, la artista utiliza diferentes materiales, como papel maché, bronce, plástico, yeso, cemento y poliestireno.

“Llevar a cabo esta exhibición en el MASP en este momento me llena de emociones fuertes y complejas: el MASP fue el primer museo de arte que visité y donde nunca soñé con tener una exhibición. Es una sensación de reconocimiento a mi trabajo y, al mismo tiempo, está presente la inquietud del momento que vivimos en Brasil. Este museo es un punto de encuentro de manifestaciones populares por causas muy urgentes”, dice la artista.

Vista de la exposición “Erika Verzutti: la indisciplina de la escultura”, en el MASP, São Paulo, 2021. Foto: Isabella Matheus

Las obras de Verzutti se sitúan en la delgada línea entre realidad y ficción. Por un lado, hacen referencia directa a otros artistas, a través de sus títulos, formas o conceptos y, simultáneamente, dialogan con la cotidianidad de las telenovelas, tutoriales en internet y videos en redes sociales. De ahí la indisciplina, según Mesquita, que inspiró el nombre de la exposición. Todo lo que la rodea se convierte en un referente, pero sin ningún tipo de jerarquía.

Además, “aunque dialoga con preceptos fundamentales de la escultura, como la sensorialidad y la forma, logra actualizar esta práctica, presentando, por ejemplo, la abstracción presente en elementos de la naturaleza, provocando extrañeza en el espectador. Verzutti nos invita a mirar más de cerca sus esculturas, que no se pueden descifrar de inmediato, y también nos convida a una meditación interna en búsqueda de respuestas”, dice Mesquita.

Para dar cuenta de esta variedad de referencias, la exposición en el MASP se divide en siete núcleos. Devenir Animal reúne sus esculturas con formas de animales, como Cisne con pincel (2003-2012), en la que un cisne balancea su cabeza sobre un pincel que se dobla bajo la presión ejercida por su cuello, y Cisne con martillo (2013), donde un martillo, en lugar del pincel anterior, muestra la frase “el arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo para forjarlo”, del poeta ruso Vladímir Mayakovski (1893-1930).

En la sección Vereda Tropical se presentan esculturas basadas en elementos que se encuentran en la naturaleza, como plantas, frutos, piedras y minerales, enfatizando la unión u organización de estos elementos en términos ritualísticos o como objetos cargados de memoria. Algunos ejemplos son Tortuga moderna (2007), una piña de bronce con patas de plastilina que recuerdan al reptil, y Cementerio con franja (2014), que acumula restos de otras esculturas de pepinos, huevos, calabazas y yaca encontradas en su estudio, y dispuestas sobre adoquines. La forma en que están ordenadas, da la impresión de artefactos descubiertos en un sitio arqueológico.

Vista de la exposición “Erika Verzutti: la indisciplina de la escultura”, en el MASP, São Paulo, 2021. Foto: Isabella Matheus

El núcleo Metáfora del Mundo traza relaciones de afinidad con los otros dos núcleos de la exposición ya mencionados. El elemento principal de este grupo de esculturas es la presencia del huevo como objeto reinterpretado en varias obras de Verzutti y como metáfora del mundo, como por ejemplo Egg tower [Torre de huevo] (2013), que hace referencia a las estructuras modulares de la columna infinita de Brancusi (1876-1957).

Totemizar el tabú, en cambio, conecta grupos de esculturas que impactan a través de la fuerza de lo femenino, la sexualidad y el erotismo. La escultura Venus #Freethenipple (2017), que se exhibió anteriormente en el MASP en la exposición colectiva Historias de la sexualidad y pertenece a la colección del museo, forma parte de este núcleo. Esta obra trata sobre la reivindicación del discurso activista por la igualdad de género y el pezón femenino como símbolo de poder más que un tabú, una imagen comúnmente atacada como escandalosa y frecuentemente censurada en las redes sociales y en las calles.

El apartado Modernismo salvaje está compuesto por una famosa familia de esculturas realizadas en bronce en forma de yaca. Bajo el título de Brasilia, esta serie propone un registro intuitivo de las líneas y planos asociados a la arquitectura de los edificios de Oscar Niemeyer (1907-2012) y Lúcio Costa (1902-1998). “Cuando hice el primer corte”, dice el artista, “sentí que estaba atacando algo salvaje. ¡Pensé que era una muy buena imagen de la arquitectura brasileña, ese corte exacto y moderno!».

Vista de la exposición “Erika Verzutti: la indisciplina de la escultura”, en el MASP, São Paulo, 2021. Foto: Isabella Matheus

Bajo el sol de Tarsila (y otras historias) se basa en las tramas y conexiones entre la obra de Verzutti y referencias a obras de artistas canonizados por la historia del arte. Aquí revisita a estos artistas a través de gestos que consisten en desplazar, recombinar o transmutar los colores y elementos visuales de sus obras. Estas esculturas remiten a las formas de Tarsila do Amaral (1886-1973) y Maria Martins (1894-1973), los colores de René Magritte (1898-1967), o los relieves de Sérgio Camargo (1930-1990), entre otros.

Extraño-familiar es el núcleo que organiza la producción más reciente de la artista -híbridos entre pintura y escultura-, realizada entre 2011 y 2020, y denominada “relieves murales”. Es el caso de Esperança equilibrista (2020), realizada durante la pandemia y cuyo título evoca un fragmento de la letra de O bêbado eo equilibrista (1979), música compuesta por João Bosco y Aldir Blanc (1946-2020) e interpretada de Elis Regina (1945-1982).

La exposición va acompañada de un catálogo con textos de André Mesquita, curador de la muestra, Fernanda Brenner, Dorota Biczel, Paulo Herkenhoff y Ruba Katrib, que brindan lecturas inéditas del trabajo de la artista.

Erika Verzutti, Brasilia, 2010, bronce y acrílico, 30 x 18 x 18 cm. Colección privada. Foto: Eduardo Ortega

Erika Verzutti: a indisciplina da escultura

O MASP apresenta a exposição Erika Verzutti: a indisciplina da escultura, com curadoria de Adriano Pedrosa, diretor artístico do MASP, e André Mesquita, curador no MASP. A mostra faz parte do biênio das Histórias brasileiras, que irá guiar a programação do museu em 2021 e 2022. Neste ano, todas as exposições do museu serão de artistas mulheres: Conceição dos Bugres, Maria Martins, Gertrudes Altschul, Ione Saldanha, Ana Pi, grupo Teto Preto, Regina Vater, Zahy Guajajara e Dominique Gonzalez-Foerster, além de Verzutti.

“Dentro do ciclo curatorial das Histórias brasileiras, o trabalho de Verzutti vem para aprimorar o pensamento e o lugar da escultura no campo da produção brasileira atual. Por meio dessa exposição, queremos produzir novas leituras sobre a produção da artista”, afirma Mesquita.

“Mais do que dar respostas definitivas sobre os efeitos dessas histórias brasileiras, o trabalho de Verzutti traz associações inusitadas de referências que partem do nosso cotidiano e da cultura em geral, desde o seu diálogo com obras de artistas como Tarsila do Amaral até seu interesse em trazer nas esculturas as formas de elementos encontrados na natureza (como vegetais e frutas) tão elementares ao contexto brasileiro. Em trabalhos mais recentes, especialmente seus relevos de parede, Verzutti aponta poeticamente por meio dos títulos de seus trabalhos para condições sociais e políticas atravessadas nos país, como no caso de trabalhos feitos em 2020, A Guerra do Brasil, A Era da Inocência acabou e Esperança equilibrista”, completa o curador.

No MASP, a exposição de Verzutti irá reunir 79 trabalhos, entre esculturas e relevos de parede, produzidos entre 2003 e 2021 – a obra Torre de cacau é inédita, desenvolvida por ela em 2021. O trabalho escultórico de Verzutti cria associações entre elementos reais e objetos cultuados como símbolos ancestrais e de valor ritualístico, flertando com a arqueologia, a monumentalidade das esculturas totêmicas e as formas orgânicas da natureza e dos corpos. Para produzir suas esculturas, a artista utiliza materiais diversos como papel machê, bronze, plástico, gesso, cimento e isopor.

“Realizar esta exposição no MASP neste momento traz emoções fortes e complexas: o MASP foi o primeiro museu de arte que visitei e onde nunca sonhei ter uma mostra. É uma sensação de reconhecimento do meu trabalho e, ao mesmo tempo, está presente a inquietude do momento em que vivemos no Brasil. A percepção de que metros acima das esculturas, o museu é ponto de encontro para as manifestações do povo por causas muito urgentes”, declarou a artista.

Erika Verzutti, Homeopatia Mondrian, 2020, acrílico sobre aluminio reciclado, 98 x 81 x 8 cm. Colección privada, São Paulo. Foto: Eduardo Ortega

Os trabalhos de Verzutti apresentam-se em uma linha tênue entre a realidade e a ficção. Suas obras fazem referência direta a outros artistas, por meio de títulos, forma ou conceito, e, simultaneamente, dialogam com o cotidiano das novelas, tutoriais na internet e vídeos nas redes sociais. Daí vêm a indisciplina, segundo Mesquita, que inspirou o nome da exposição. Tudo que está ao redor dela torna-se referência, mas sem nenhum tipo de hierarquia.

Além disso, “embora ela dialogue com preceitos fundamentais da escultura, como a sensorialidade e a forma, ela consegue reatualizar tal prática, apresentando, por exemplo, a abstração em elementos da natureza, causando no espectador uma estranheza. Verzutti convida para um olhar mais atento para suas esculturas, que não podem ser decifradas de cara, e convida também para um mergulho interno na busca por respostas”, diz Mesquita.

Para dar conta de tantas referências, a exposição no MASP estará dividida em sete núcleos. Devir-animal reunirá as esculturas dos animais de Verzutti. Nele, estarão obras como Cisne com pincel (2003-12), na qual um cisne equilibra sua cabeça em um pincel que se dobra pela pressão aplicada pelo pescoço, e Cisne com martelo (2013). Nela, há um martelo no lugar do pincel anterior, que exibe a frase: “a arte não é um espelho para refletir o mundo, mas um martelo para forjá-lo”, do poeta russo Vladímir Maiakóvski (1893-1930).

Em Vereda tropical serão apresentadas as esculturas articuladas com base em elementos encontrados na natureza, como plantas, frutas, pedras e minerais, enfatizando a união ou organização desses elementos em termos ritualísticos ou como objetos carregados de memória. Alguns exemplos são Tartaruga moderna (2007), um abacaxi de bronze com patas de massa de modelar que remete ao réptil, e Cemitério com franja (2014), que acumula sobras de trabalhos não usados de esculturas de pepinos, ovos, abóboras e jacas encontradas em seu ateliê e unidos por paralelepípedos. Do modo como são ordenados, passam a impressão de artefatos descobertos em um sítio arqueológico.

Erika Verzutti, Cisne com Pincel, 2003-12, bronce, yeso y pincel, 56 x 56 x 39 cm. Colección Andrea y José Olympio Pereira, São Paulo. Foto: Everton Ballardin

O núcleo Metáfora do mundo traça relações de afinidade com os outros dois núcleos da mostra já citados aqui. O elemento principal das esculturas expostas é a presença do ovo como um objeto renovado em diversas obras e como metáfora do mundo. Nele, estará, por exemplo, Egg tower [Torre de ovo] (2013), que faz referência às estruturas modulares da coluna infinita do romeno Constantin Brancusi (1876-1957). 

Totemizar o tabu conecta grupos de esculturas que impactam pela força do feminino, da sexualidade e do erotismo. Fará parte deste núcleo a escultura Venus #Freethenipple (2017), que esteve na exposição coletiva Histórias da sexualidade (MASP) e pertence à coleção do museu. Ela contempla a reivindicação do discurso ativista de igualdade de gênero e da imagem do mamilo feminino como potência, e não como tabu, comumente atacado como algo escandaloso e quase sempre censurado pela onda sexista nas redes sociais e nas ruas.

Modernismo selvagem será composto por uma famosa família de esculturas feitas em bronze de Verzutti e em forma de jaca. Elas receberam o nome de Brasilia e propõem uma captura intuitiva das linhas e dos planos associados à arquitetura dos edifícios de Oscar Niemeyer (1907-2012) e Lúcio Costa (1902-1998). “Quando fiz o primeiro corte”, conta a artista, “senti como se estivesse atacando algo selvagem. Pensei que essa era uma imagem bem da arquitetura brasileira, aquele corte exato, moderno!”

Sob o sol de Tarsila (e outras histórias) baseia-se nas tramas e conexões entre o trabalho de Verzutti e referências a obras de artistas canonizados pela história da arte. Ela revisita esses artistas fazendo um movimento que consiste em deslocar, recombinar ou transmutar as cores e elementos visuais dessas obras, emaranhando e profanando os fios entre histórias da arte, natureza e fenômenos contemporâneos. Por meio de Verzutti, estarão lá as formas de Tarsila do Amaral (1886-1973) e Maria Martins (1894-1973), as cores de René Magritte (1898-1967), os relevos de Sérgio Camargo (1930-1990), e outros.

Erika Verzutti, Cisne com Martelo, 2013, bronce y martillo, 65 x 70 x 70 cm. Colección privada, São Paulo. Foto: Eduardo Ortega

Estranho-familiaré o núcleo que organiza a produção mais recente da artista com seus híbridos entre pintura e escultura, criados entre 2011 e 2020, e denominados “relevos de parede”. É o caso de Esperança equilibrista (2020), feita durante a pandemia, cujo título evoca o trecho da letra de “O bêbado e o equilibrista” (1979), música composta por João Bosco e Aldir Blanc (1946-2020) e interpretada por Elis Regina (1945-1982).

A publicação com versões em português e inglês terá 256 páginas e estará disponível para venda na inauguração da mostra, na loja física do MASP e pelo site do museu. O catálogo incluirá textos de André Mesquita, curador da mostra, Fernanda Brenner, Dorota Biczel, Paulo Herkenhoff e Ruba Katrib, que trazem leituras inéditas do trabalho da artista.


ERIKA VERZUTTI: A INDISCIPLINA DA ESCULTURA

MASP, Avenida Paulista, 1578, São Paulo, SP, Brasil

Del 2 de julio al 31 de octubre de 2021

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