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PRIMERA RETROSPECTIVA EN EUROPA DEL ARTISTA BRASILEÑO LEONILSON

El KW Institute for Contemporary Art, en Berlín, presentó hasta el 24 de mayo Leonilson: Drawn 1975-1993, la primera retrospectiva en Europa del artista brasileño Leonilson (1957-1993), para la que se han seleccionado más de 250 obras en una amplia variedad de técnicas y estilos, desde sus primeras pinturas hasta sus últimos bordados de carácter más introspectivo.

Leonilson fue uno de los mayores exponentes de la generación de artistas brasileños conocida como Geração 80 (Generación de los 80), a la que pertenecieron Leda Catunda, Beatriz Milhazes y Luiz Zerbini, entre otros. Después del derrocamiento de la dictadura militar en Brasil a mediados de la década de 1980, estos artistas celebraron su recién obtenida libertad con un estilo de pintura gestual, colorido y expresivo. Mientras que el arte pop estadounidense se apropió de los símbolos de una sociedad altamente industrializada en la década de 1980, el arte de la Geração 80 fue firmemente crítico con la sociedad.

Leonilson era hijo de un renombrado comerciante textil del noreste de Brasil. Desde 1978 a 1981 estudió artes visuales en São Paulo, pero abandonó la universidad antes de graduarse para dedicarse plenamente a su producción artística. Sus primeras obras, creadas incluso antes de iniciar estudios, demuestran los fundamentos mismos de una práctica que luego se caracterizaría por una refinada transformación de materiales cotidianos en sensibles objetos poéticos.

Vista de la exposición Leonilson Drawn 1975–1993, en el KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Izq: Leonilson, Leo não consegue mudar o mundo, 1989; der: O porta fortuna, 1989. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Vista de la exposición Leonilson Drawn 1975–1993, en el KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Leonilson, Por você não ter uma situação estável, 1985. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling

Presentadas al comienzo de la exhibición, las obras tituladas Óculos (ca. 1974/75), Untitled (ca. 1975) y Espejo (ca. 1975) revelan, sin embargo, una impronta más tosca, con materiales que Leonilson habría tomado de su entorno inmediato: un par de gafas con un cable telefónico enrollado alrededor, una pieza de madera reelaborada y un ensamblaje que incluye un par de jeans y un bordado. El joven Leonilson, que en ese entonces tenía menos de veinte años, empezó a buscar un lenguaje y materiales propios para expresarse artísticamente.

Vogue Ideal (Fanzine) (1976), la versión de Leonilson de la revista Vogue, atestigua su fascinación por la moda, aunque al mismo tiempo transmite una postura claramente crítica sobre la construcción tradicional de género y la brecha entre pobres y ricos. En el zine se incluyen dibujos y fotos de personas de comunidades marginadas con quienes Leonilson podría identificarse, dado que, al ser proveniente del noreste de Brasil, siempre luchó con un sentido de pertenencia y fue víctima de la homofobia generalizada del momento.

Aunque era muy consciente de que «Leo no puede cambiar el mundo» (varias obras llevan este título), sí exigió insistentemente que se prestara atención a los menos privilegiados. No obstante, a pesar de esta crítica, la ropa de alta costura y bien elaborada nunca dejó de inspirar al artista, quien solía realizar minuciosos estudios de tejidos finos y de técnicas de alta costura pensando en su propio trabajo.

Vista de la exposición Leonilson Drawn 1975–1993, en el KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Izq: Leonilson, Bandeira verde c/ nºs, 1991; centro: Veludo roxo, 1991; der O ilha, 1991. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Vista de la exposición Leonilson Drawn 1975–1993, en el KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Izq: Leonilson, Amarelo com Nºs, 1987; der: Sem título, ca. 1988. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling

Viajar es un motivo vital en la obra de Leonilson. A partir de 1981 comenzó a visitar Europa -ciudades como Milán, Madrid, Bolonia, París y Ámsterdam, entre otros lugares, así como muchas ciudades alemanas. Estos viajes resultaron fructíferos de múltiples maneras, ya que su trabajo logró ser presentado en varias colectivas  y exposiciones en galerías. Además, se hizo amigo cercano de su colega artista Albert Hien, como lo atestigua tangiblemente la correspondencia personal e íntima presente en la exhibición.

Aparte del influjo en su obra de artistas como Eva Hesse y Blinky Palermo –a quienes conoció en Europa-, una primera gran influencia para el artista fue el movimiento italiano de la transvanguardia, quese formó a fines de la década de 1970 y recurrió a la figuración, la mitología antigua y la coloración expresiva. Asimismo, las pinturas y dibujos de Leonilson de la década de 1980 muestran un subjetivismo ecléctico y un lenguaje visual emblemático.

Una visita a una exposición de textiles producidos por los Shakers en Nueva York en 1986 se convertiría en un momento clave en los inicios de la carrera de Leonilson. Esta secta cristiana estadounidense, centrada en el trabajo y la artesanía, bordaba mapas de sus propiedades, que además decoraron con símbolos referentes a la naturaleza, la vida en la tierra y el reino espiritual.

Este enfoque influyó profundamente en el artista de dos maneras simultáneas: por un lado, lo convenció de adoptar la tela como su principal medio y el bordado como técnica. Por otro lado, lo inspiró a considerar el cuerpo adornado con imágenes bordadas como un mapa de un territorio vulnerable, que a sus ojos representaría el yo.

Sus aventuras creativas y de vida en el extranjero pueden haber surgido no solo de la curiosidad, sino posiblemente también de sus experiencias de desplazamiento, discriminación y soledad a raíz de relaciones románticas fallidas. Las referencias cartográficas en Norte (ca. 1988) y A ruas da cidade (Las calles de la ciudad; ca. 1988) no solo se refieren al tiempo vivido en otros lugares, sino que también simbolizan formas auto-reflexivas de cartografía.

Su interés en cartografiar su propio universo a través del bordado no hizo sino crecer después de un encuentro con la obra de Arthur Bispo do Rosário (Brasil, 1909-1989) un par de años más tarde. Como paciente psiquiátrico, Bispo do Rosário vivió en una institución de salud mental durante 50 años, donde hizo textiles con abundantes texturas que articulan meticulosamente sus observaciones de la vida cotidiana de un mundo aislado de la cultura dominante, que oscila entre la realidad y el delirio.

Izq: Leonilson, Empty man, 1991; Der: Dedicate, ca. 1991. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Izq: Leonilson, Adam, ca. 1988; der: Norte, ca. 1988. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Vista de la exposición Leonilson Drawn 1975–1993, en el KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling
Izq: Leonilson, Dobradura de seda com pedras, 1988; centro: Sem título, ca. 1988; der: Theodorino e Carmem, ca. 1988. KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía: Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling

Cuando a Leonilson se le diagnosticó SIDA en 1991, su lenguaje visual cambió significativamente. Sus últimos años estuvieron marcados por el deterioro de su salud y la preocupación por la muerte. En la obra O apaixonado, o zig zag, 5 minutos (1991) se hacen evidentes su lucha por la vida y el carácter efímero del amor. Las obras de esta época transmiten una sensación de melancolía, como es el caso de Puros e duros (Puro y Duro, 1991), donde el material duro de las piedras se convierte en una antítesis del cuerpo humano en deterioro.

Los siete dibujos de la serie O perigoso (El peligroso, 1992), en donde el primero Leonilson derrama una gota de su sangre seropositiva, fueron una declaración pública subversiva de su orientación sexual y su lucha personal, una emancipación conceptual que fue considerada excepcional dentro del arte brasileño en ese momento. Con el tiempo, Leonilson era físicamente capaz de trabajar únicamente con tela, aguja e hilo. Los bordados de esta fase son menos autobiográficos en comparación con sus pinturas y dibujos anteriores, pero pueden entenderse como autorretratos, donde la tela liviana que usaba predominantemente encarna una vida que se desvanece.

En ese mismo año, Leonilson comenzó a hacer dibujos que ilustran una columna semanal en el periódico Folha de São Paulo. Estos dibujos son reflexiones satíricas y conmovedoras sobre la gran agitación política, social y cultural provocada en un período de la historia reciente de Brasil por los movimientos estudiantiles, la crisis del VIH/SIDA, el sistema democrático recién reinstalado y la expansión de la globalización. Desde la perspectiva actual, estos dibujos sirven como parámetro de reflexión sobre las similitudes y diferencias entre las realidades sociopolíticas de entonces y de ahora. A pesar de que los dibujos están estrechamente relacionados con el contenido discutido en las columnas semanales, estos representan la imaginación desenfrenada de Leonilson, plagada de símbolos de globos, volcanes, torres, fuegos y formas geométricas.

La iconografía cristiana se repite a lo largo de la práctica de Leonilson, en parte debido a que fue educado en una escuela religiosa. Esto queda finalmente claro en su obra Instalação sobre duas figuras (Instalación sobre dos figuras, 1993), la cual fue concebida para su última exposición en la Capilla Morumbi de São Paulo. La obra se compone de sus propias camisas y sábanas, las cuales puso encima de sillas o colgadas de un perchero como figuras antropomórficas. También, en los bordados de las piezas se fusionan ideas de sincera devoción, la hipocresía de la iglesia, el deseo y Lázaro (la figura bíblica que simboliza la resurrección).

Leonilson, Instalação sobre duas figuras, 1993, KW Institute for Contemporary Art, Berlín, 2020-2021. Cortesía Projeto Leonilson. Foto: Frank Sperling

Junto con la exposición Leonilson: Drawn 1975-1993 se lanza el extenso catálogo homónimo, que reúne nuevas reflexiones sobre su vida y obra. Incluye escritos de Leda Catunda, Albert Hien, Yuji Kawasima, Lisette Lagnado, Ivo Mesquita y Adriano Pedrosa, así como ‘una carta a Leonilson’ escrita por la curadora de la muestra, Krist Gruijthuijsen, y una serie de conversaciones que sostuvo con los amigos más cercanos del artista, Jan Fjeld y Eduardo Brandão. En conjunto, los escritos ofrecen nuevas perspectivas sobre una práctica artística convincente y la posicionan en el contexto actual.

El catálogo del KW Institute for Contemporary Art, publicado por Hatje Cantz Verlag, se produce en colaboración con Moderna Museet (Estocolmo, Suecia), Malmö Konsthall (Suecia) y Museu de Arte Contemporânea de Serralves (Oporto, Portugal), instituciones a donde viajará la muestra entre 2021 y 2022.


Traducción por Valentina Durán, pasante de Traducción de la Universidad Católica de Valparaíso, Chile

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