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AHORA O NUNCA. LOS DILEMAS DE LA EDUCACIÓN EN LAS INSTITUCIONES CULTURALES

El pasado 29 de octubre, el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) invitó a un grupo de expertos en pedagogías del arte provenientes de España, Colombia, Chile y México a formar parte del panel virtual Ahora o nunca. Los dilemas de la educación en las instituciones culturales, con el fin de generar reflexiones críticas ante las encrucijadas a las que se han enfrentado los departamentos de Educación de la institución-museo a raíz de la pandemia.

El confinamiento ha llevado a las instituciones culturales, y a quienes velan por sus programas educativos y de mediación, a tomar rápidas decisiones, pero también acciones estructurales de forma progresiva frente al reto que suponen las “nuevas presencialidades”, o el dilema de la interacción virtual/física, con sus reacomodos aun en curso. La afectación de las dinámicas museísticas por la ausencia o baja de público -una situación límite que implica la revisión no solo programática, sino también laboral y administrativa- ha invitado a reformularlo todo.

El detonante de este interesante debate ha sido la publicación del artículo Educar para cuidar. Reflexiones sobre la educación en los museos tras la crisis de la COVID-19, escrito por la productora cultural española María Acaso, donde desde su posición como jefa del Área de Educación del Museo Reina Sofía, señala: “En este museo no turistizado, las prácticas educativas dejarán de ser entendidas como servicio y podrán concebirse, tal y como propone Carmen Mörsch, como producciones culturales”.

María Acaso conformó el panel de discusión junto a Ricardo Rubiales, museólogo que ha venido trabajando en el proyecto de modernización del Centro de Ciencias de Sinaloa, México; Pablo Rojas Durán, jefe del Departamento de Educación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile; Lyda Vásquez, directora del departamento de Educación del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO); y Laura Flórez, directora de Educación del MAMM.

El Museo Invisible

Las problemáticas que fueron tejiendo los discursos de esta conferencia son ya harto conocidas, sin embargo, aún se hallan en constante (re)evaluación: replantear la posición de los departamentos de Educación de los museos y entidades culturales; cómo hacer frente a la reducción del aforo, a la nueva situación presencial y a la virtualidad; y cuáles son las condiciones materiales que sustentan todo lo anterior.

Se inició la discusión con los aportes de María Acaso sobre la necesidad de repensar, tomar posición y generar acciones ante el drama que convoca a los museos de cara a la pérdida de públicos. Inserta aquí su idea/provocación de “colapso”, entendida como el caos en el planeta antes y después del Covid-19 pero, a su vez, como la cruda continuidad de las realidades hegemónicas del patriarcado, la anti-ecología o los colonialismos. Frente a ello, presenta otra idea-fuerza y es que se nos posibilita, como alternativa, una nueva forma de presencia ante el colapso, una donde los departamentos de Educación de los museos puedan actuar como espacios de acción social.

En este sentido, como museo público sostenido por el Estado español, el Reina Sofía se volcó a repensar su departamento de Educación como espacio de igualación social e intelectual en cuanto a acceso a la cultura. Se asumió un cambio paradigmático que involucrara un acercamiento diferente hacia los públicos, como por ejemplo, migrar de las tradicionales visitas guiadas por exposiciones hacia un modelo de proyectos que implicara reconocer y profundizar en las identidades de los visitantes.

“La ‘presencialidad antigua o masiva’ no permitía hacer mayores trabajos con una intensa profundidad hacia pocas personas, o con mayor cuidado y mayor creatividad”, explica Acaso. “Debemos entender lo educativo no como trasmisión, sino como producción y creación autónoma y crítica. Debemos huir de las repeticiones y masificaciones a veces superficiales, o en otros momentos dejar la mediación, de solo tratar de entender lo que quiere decir el artista o comisario, para pasar a otra mayor acción-creación-producción. El cambio de lo físico a lo virtual generó una nueva acción que se denominó Museo Invisible, porque se nos planteó la necesidad de hacer interactuar al público con el personal de la institución, con esas personas que aparentemente ‘son como invisibles’”.

El Museo Invisible es un recorrido virtual por lo que sucede “tras bambalinas” en el Museo Reina Sofía, guiado por su propio personal: Tamara Castillo, que trabaja desde hace catorce años en los Servicios de Mantenimiento y Limpieza; Jorge García Gómez-Tejedor, jefe del Departamento de Conservación-Restauración; y María José García Robles, voluntaria en Educación y Mediación.

“Al conocer a los trabajadores de nuestro espacio museístico se abre otra manera de interrelación. Ya no solo con el espacio físico, sino con nuestra propia humanidad. El Museo es un espacio creado por seres humanos. El Museo debe ser también una escuela”, dice María Acaso. 

En el Reina Sofía también están trabajando con el colectivo de mediación cultural cyborg Des-Musea en el desarrollo de #Cápsula2050, un proyecto de larga duración que se despliega entre lo digital y lo presencial, en las mismas salas del museo donde antes no habría sido posible por el alto número de visitantes.

Actividad al aire libre durante la pandemia. Cortesía: Centro de Ciencias de Sinaloa, México
Actividad al aire libre durante la pandemia. Cortesía: Centro de Ciencias de Sinaloa, México

De la agencia científica-cultura al servicio social

Ricardo Rubiales cuenta que ante la realidad de confinarse para el auto-cuidado, el Centro de Ciencias de Sinaloa, una institución también pública, se transformó radicalmente de museo basado en ciencia y tecnología a una especie de espacio-fábrica para la elaboración de caretas y tapabocas. Pasando de la agencia científica-cultural al servicio social, se abocó a ofrecer apoyo a otras instituciones y utilizó sus estructuras externas y su jardín como nuevo lugar de conexión con la naturaleza y para la práctica de la meditación. Se invitó a ver cine proyectado en sus paredes en horas de la noche, a hacer picnic, a otras formas de convivir con la cotidianidad pandémica.

En paralelo, varios Centros de Ciencias en México crearon su propio encuentro virtual para “pensar de nuevo las cosas”, y hacia dentro, hacia su propio personal. “Nos sentamos museógrafos, mediadores, directores, educadores, y otros. Fue inédito esto. A veces los Museos de Ciencias en general pueden ser algo aburridos por su gran cantidad de información histórica, densa e inmanejable en algunos casos. La premisa fue usar la virtualidad para vernos de nuevo, pero más hacia adentro, como si fuésemos visitantes nosotros mismos”, relató Rubiales.

Desde el pasado 20 de octubre y hasta el 25 de marzo de 2021, el Centro de Ciencias de Sinaloa es parte del seminario virtual Futuro Posible, donde museos y centros de ciencias de Latinoamérica discuten los desafíos de la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Nuestro museo se asume en un entrecruce entre ciencias y arte contemporáneo, junto a otros conocimientos, y todo ello confluye en aprendizaje. En este momento, para nosotros, es muy importante que la pandemia no nos inmovilice o nos impida lograr conectar a las personas con la calidez humana. No perder esa gran posibilidad es vital. Más que hablar de la ciencia, es hablar de esta transición humana, y crecer a pesar de los dramas actuales”.

#Cecreaencasa

Pablo Rojas, del MINCAP de Chile, coincide en que, ante el confinamiento decretado por la emergencia sanitaria, el reto ha sido no perder el vínculo humano y, por tanto, seguir activando la participación en cultura. La realidad del encierro exigió que espacios no convencionales -comunitarios y familiares- se convirtieran en laboratorios para la creación. Fue así como surgió el proyecto #Cecreaencasa como parte de Cecrea, un programa del MINCAP dirigido a niños y jóvenes de 7 a 19 años en el que convergen las artes, las ciencias, las tecnologías y la sustentabilidad.

“Había que ir a las casas de las personas, en lo posible, a manera de ‘delivery cultural’. Necesitamos pensamiento en el cuerpo, expandir la creación, renovar los públicos, pasar del ‘vengan a mí’ al ‘ir a ti’, ir a las casas y reinventar los proyectos posibles”, señaló Rojas.

Uno de los proyectos generados durante la pandemia fue Noticreas, un noticiero creado íntegramente por los/as niños, niñas y jóvenes de la Región de Magallanes que, con el apoyo del equipo de Cecrea Punta Arenas, buscan transmitir la actualidad vinculando las comunicaciones y el arte en un ambiente de libre expresión, respeto y organización.

Contribución del artista colombiano Antonio Caro al proyecto "Voz a Voz", del MAMBO/El Tiempo. Bogotá, 2020. Cortesía: MAMBO
Contribución del artista colombiano Antonio Caro al proyecto «Voz a Voz», del MAMBO/El Tiempo. Bogotá, 2020. Cortesía: MAMBO
Vista de la exposición "Voz a Voz", en el MAMBO, Bogotá, 2020-2021. Cortesía: MAMBO
Vista de la exposición «Voz a Voz», en el MAMBO, Bogotá, 2020-2021. Cortesía: MAMBO
"Voz a Voz", proyecto del MAMBO, en las calles de Bogotá, 2020-2021. Cortesía: MAMBO
«Voz a Voz», proyecto del MAMBO, en las calles de Bogotá, 2020-2021. Cortesía: MAMBO

#ElMAMBOdeVozAVoz

Algunos museos recurrieron a la activación –o presencialidad física- del arte en las calles como herramienta mediadora entre institución y público. El Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), por ejemplo, generó diversas fórmulas de participación ciudadana, como la publicación de obras inéditas de unos 100 artistas colombianos a manera de insertos coleccionables en el periódico El Tiempo y, en una segunda fase, a través de su “presencialidad expandida”, instalándolas a manera de posters en los muros de las ciudades colombianas.

El proyecto se llama Voz a Voz y hasta el 10 de enero de 2021 se presenta en el MAMBO a modo de exposición en progreso —como el proyecto mismo—, creciendo semana tras semana, yuxtaponiendo dos registros visuales diferentes -la obra del artista (si existe físicamente) y los ejemplares tal como se publicaron en el periódico-, expuestos en orden cronológico, como capítulos sucesivos que conforman una historia.

En paralelo, el museo elaboró materiales pedagógicos digitales que fueron enviados a 11 colegios públicos para trabajar con estudiantes que carecían de estos recursos. El programa es parte de MAMBO Viajero, que también incluye residencias artísticas virtuales enmarcadas en la exposición Cuerpos Desobedientes, y que están estructuradas a partir de tres componentes: teórico, práctico y obra del/la artista por medio de una programación mensual.

“En la virtualidad hemos avanzado pensando las plataformas no como un lugar para colgar información tipo escaparate, sino para crear nuevas pedagogías con acción social y educativa, como museo itinerante”, explica Lyda Vásquez, directora de Educación del MAMBO.

Parte de la actividad «Viajes Botánicos al Arte», organizada por el departamento de Educación del MAMM

Falta de acceso a las tecnologías. Una virtualidad incumplida

Laura Flórez, directora de Educación del MAMM, concuerda en que, en el proceso de readecuación hacia lo virtual, hay que pasar de la ‘web escaparate’ a la ‘web más interactiva’, o ‘de red social’. “Debemos entendernos mediante lo híbrido, ese espacio donde se puedan potenciar los espacios físicos con los virtuales. Hemos tenido visitas comentadas donde en vez de 50 o 60 personas, hay dos o siete personas. La intimidad y una mayor atención afloran”.

Por otro lado, Flórez resaltó cómo la crisis sanitaria y el aislamiento revelaron las desigualdades sociales en cuanto acceso a la tecnología. “La virtualidad en Colombia se convirtió en una ‘virtualidad incumplida’. Por ejemplo, con la actividad Viajes Botánicos al Arte, fundamentalmente hubo que trabajar también con llamadas telefónicas. Es decir, el equipo de mediadores se vio finalmente haciendo llamadas niño por niño para hacer experiencias sonoras en torno a las plantas. Atendimos con PDFs a los chicos que tienen conectividad, y con material impreso en papel bond con plantas reales y apoyo de mediadores para quienes no tienen conectividad o acceso a un computador. Fue difícil y ha sido un gran reto en el que nos preguntamos por el papel de los departamentos de Educación de nuestros museos frente a la concepción de educación de un país”.

Imagen promocional del panel virtual «Ahora o nunca. Los dilemas de la educación en las instituciones culturales». Cortesía: MAMM

El piso financiero

La urgencia que arropa a los museos de reinventar su propia misión y programas pedagógicos acorde a los tiempos que corren va inevitablemente unida al otro gran tema que emergió de este foro: el impacto de la crisis económica en el financiamiento de estos mismos proyectos, en el bienestar de sus recursos humanos, en las condiciones laborales de sus trabajadores.

A lo largo de las conversaciones quedó en evidencia la brecha que existe entre la sustentabilidad financiera de museos públicos y privados. Los primeros tienen una mayor posibilidad de continuar y lograr mantenerse relativamente estables gracias a sus presupuestos ya aprobados estatalmente. Pero también es cierto que, de cara a la pandemia mundial, e incluso mucho antes de que esta emergiera, los recursos destinados a la cultura en general tienden a ser vistos como no prioritarios. De este modo, para muchos de los museos el asunto no es si van a ser aumentados estos presupuestos, sino cuánto de la partida para cultura se va a recortar por causa de la crisis.

Por otro lado, las instituciones museísticas privadas sin fines de lucro han tenido que buscar alianzas, intentar acceder a otros apoyos o donaciones, o que el Estado subsidie parte de su actividad. En los museos participantes en este foro, pese a lo problemático que se ha hecho seguir adelante, no se ha despedido personal, aunque sí se han cerrado algunos programas o proyectos.

“Al perder públicos, perdimos entradas económicas. Sin embargo, luchamos y asumimos nuevas formulaciones”, dijo Laura Flórez, mientras María Acaso recordaba el caso del MoMA, que frente al indetenible ritmo de la pandemia lo primero que hizo fue despedir a su equipo de educación.

Y es que en los museos persiste una situación generalizada de precariedad en las condiciones contractuales y salariales de sus departamentos de Educación, lo que sumado a su falta de visibilidad hace que sea aún más injusta esta realidad. El personal de estos departamentos pasa por contratos algunas veces inestables, también por problemas de inseguridad social y limitaciones que otra parte del personal de un museo no sufre.

María Acaso precisa que el equipo de Educación del Museo Reina Sofía es realmente grande: lo conforman 20 mediadoras y 40 voluntarios de apoyo. Sin embargo, como ella misma escribe en el artículo que dio pie al panel de discusión que acá resumimos, “es necesaria una experimentación digna que termine con la precariedad de las condiciones contractuales y salariales de los departamentos de educación y con su falta de visibilidad”.

“Estamos buscando que los puestos de las mediadoras sean puestos estructurales, tan iguales como los puestos de otros profesionales y funcionarios del museo con sus beneficios laborales”, dijo Acaso en la conferencia. “Se habla mucho de la crisis física y sanitaria pero no de la crisis en la salud mental; ante eso hay que desarrollar urgentes respuestas, ver el asunto global del cuidado integral. Hablamos de ‘híper-vínculos virtuales’, pero necesitamos crear más ‘híper-vínculos afectivos’, más humanos”.

El futuro de los departamentos de Educación al interior de los museos implica el seguir avanzando con mayor flexibilidad, enfrentando los cambios estratégica y estructuralmente. Significa asumir la crisis pandémica para replantearse y apuntalar la educación como una experiencia de vida realmente transformadora y humanizante. El cyber espacio y el espacio físico deben reconectarse como un cuerpo integrado y también lleno de desafíos. El COVID-19 nos deja como “ideación” el re-pensarlo todo, re-hacer las cosas, las instituciones y nuestra propia realidad como seres humanos activados y en reflexión. Debemos re-programarnos y re-inventarnos humanamente para la asunción del futuro.

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Ender Rodríguez

Nace en San Cristóbal, Venezuela, en 1972. “Creactivador”, escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral (UNA, 2006). Ha publicado, entre otros libros, “Cantos del origen” (2001, CONAC); “Creactivo I. Apuntes sobre arte y creatividad” (Bariquía, 2007); “Rabo de Pez. Nuevos idiomas en la creación” (formato e-book, FEUNET, 2014), “Entrecruzamientos” (EAE - Editorial Académica Española, 2015); y “Creactivo II. Guía Visual” (Amazon, 2017). Publica además de forma independiente en plataformas como Scribd, Academia.edu, ISSUU y en la página web de la Universidad de Los Andes (Venezuela), SABERULA, sobre temas entre arte, pedagogía y sociedad. Sus obras visuales las ha expuesto en países entre América y Europa, y en Singapur.

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