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NARANJA PUBLICACIONES Y LA REEDICIÓN DE GRRR, DE GUILLERMO DEISLER

Reeditar, como traducir, se puede convertir en un ejercicio creativo. Así ocurrió con GRRR del poeta y artista visual chileno Guillermo Deisler  (Santiago, Chile, 1940 – Halle, Alemania, 1995), que volvió a salir a la luz hace pocos meses gracias al impecable trabajo de Sebastián Arancibia y Sebastián Barrante de Naranja Publicaciones, una de las pocas editoriales –y la única librería– dedicada a libros de artista en Chile. Producido originalmente en el marco de la mítica Ediciones Mimbre, la reedición de GRRR viene a sumarse a otros proyectos editoriales que, en los últimos años, han puesto en valor la producción de este fascinante artista.

En el 2016 salió a circulación la edición facsimilar de Xeno/Fremd y Stamp Book(Grafito), libros que Deisler realizó en Alemania a partir de materiales cotidianos como cartones, fotocopias y timbres, y el año pasado vio la luz Berchenko + Deisler: poemas visivos (LOM), una carpeta-libro que el artista dejó en Chile tras su exilio a Europa a causa del golpe militar. Al igual que estas publicaciones, la reedición de GRRR no hubiera sido posible sin la labor que Laura Coll ha llevado a cabo en el Archivo Deisler; con la generosidad que la caracteriza, fue ella la que invitó a Naranja Publicaciones a hacerse cargo de un proyecto cuyas dificultades se transformaron en desafíos, en una especie de laberinto del cual los editores se las arreglaron para salir adelante.



Megumi Andrade: ¿Cómo surgió la idea de re-editar GRRR? ¿Por qué ese y no otro libro de Deisler?

Naranja Publicaciones: Desde que nos encontramos con la obra de Guillermo Deisler existieron las ganas de reeditar alguna de sus obras. Un día, mientras tomábamos un café con galletas en el living del Archivo Deisler, Laura Coll nos mostró GRRR (1969) y, de inmediato, la invitación a re-editarlo. Ya que somos una de las pocas editoriales –y la única librería– dedicada a libros de artista en Chile, sentimos que darle circulación a una obra pionera como esta era una tarea obligatoria, en particular debido a que en los últimos años la figura de Deisler ha sido revalorada y a que existe un importante circuito de personas interesadas en este tipo de publicaciones. Además, casualmente habíamos pasado el año anterior estudiando sobre Ulises Carrión y Deisler, así que la invitación no pudo llegar en un mejor momento.

Siempre está la disyuntiva acerca de qué es un libro de artista y cuáles deben o no ser sus cualidades materiales. Creemos que la obra de Deisler, especialmente del período de Ediciones Mimbre (1963-1973), desmitifica la tradición europea del Libro de Artista, en la que muchas veces trabajar con materiales precarios y simples no es una opción. Nos interesa la manera en que Deisler pone en valor el hecho de crear a partir de lo que se tiene, un rasgo que está bastante presente en el modo en que, en Chile, se realizan libros de artista. En particular, GRRR logra resignificar exitosamente materiales muchas veces descartables pero que contienen, a un nivel multi-sensorial, una gran elocuencia. El libro contiene elementos que logran descolocar y trasladar al lector hacia distintos mundos y, a la vez, lo instan a activar distintas prácticas de lectura. También conjuga literatura, poesía, performance y arte correo en una sola obra.

M.A.: Me parece interesante el carácter creativo que tuvo la re-edición de GRRR. En especial, la manera en que el ingenio, el azar y el trabajo colaborativo jugaron un rol importante en el proceso, tres aspectos fundamentales de la poética de Guillermo Deisler y del espíritu de Ediciones Mimbre. ¿Cuáles fueron los principales desafíos a los que se enfrentaron?

N.P.: Han pasado cincuenta años desde la primera edición de GRRR y eso implica que muchos de los papeles y elementos originales ya no existen. Por ejemplo, Deisler utilizó un papel distinto al que solía ocupar en otras publicaciones de Mimbre, el cual essimilar al kraft pero aparentemente reciclado.Ya que actualmente no se produce, tuvimos que buscar opciones y terminamos usando dos papeles bastante parecidos (en la portada y en el interior) que encontramos gracias a Daniela Poch, quien participó en parte del proceso de impresión. Es curiosa la manera en que algo tan cotidiano y barato pasó a ser, de repente, un material valorado, al punto que tuvimos una especie de muestrario en el que podíamos notar sus distintas tonalidades. En este sentido, la reedición de GRRR fue un trabajo complejo en relación a la elección de materiales que, a través de sus pequeños matices, debían ser coherentes con el sentido de la obra.

GRRR contiene, además, un telegrama y la hoja de un libro de contabilidad encontrado por Deisler en la época. En el caso del telegrama, Laura nos ayudó en la búsqueda pero, ya que dejaron de utilizarse hace mucho tiempo, no tuvimos éxito. La decisión que tomamos fue hacer una réplica, agregar algunos timbres y, además de la fecha de publicación que aparece en los originales (18 de junio de 1969), sumamos una fecha simbólica que alude a su re-edición: el 18 de octubre de 2019. Para la hoja de contabilidad, decidimos realizar la misma acción hecha por Deisler de retirar una hoja de un cuaderno original e insertarlo en el libro. En esto, la ayuda de Laura fue fundamental ya que encontró personas que quisieron donar libros de contabilidad antiguos. Otra decisión importante fue elegir las técnicas de reproducción de las páginas. Luego de pensar en qué hubiese hecho Deisler en nuestro lugar, decidimos incluir distintas técnicas como serigrafía, risografía, timbres e impresión tipográfica.

GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial
GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial
GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial
GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial

M.A.: ¿Ven alguna relación entre los procedimientos creativos que están presentes en la obra de Deisler, en particular en GRRR, y otros proyectos que han llevado a cabo enNaranja Publicaciones?

N.P.: Absolutamente. Creemos que, en muchos aspectos, en el Chile de los sesenta y el de hoy las condiciones para hacer libros de estas características son muy similares. La poca variedad de materiales y sus altos costos crean desafíos editoriales que te enfrentan a la siguiente disyuntiva: el proyecto se desecha o se hace «con lo que hay». Ahora bien, para nosotros, esta segunda opción no implica una reformulación conceptual de la idea inicial, sino que buscamos que exista un cruce entre lo que el material nos dice y lo que el proyecto nos dice. Por otro lado, el trabajo colaborativo fue fundamental para llegar a buen puerto; ya que nuestra formación en el campo de la edición y el diseño ha sido totalmente intuitiva y autodidacta, fue importante prestar atención y respetar las opiniones y criterios de las personas con quienes conversamos.

N.P.: ¿En qué medida este proyecto se vincula con la manera en que ustedes, como editores pero también artistas, comprenden los libros de artista?

N.P.: Llevamos un tiempo explorando la obra de Guillermo Deisler y creemos que su obra es transversal, en cuanto tipología, a todas las manifestaciones del libro de artista en Chile.  Como es sabido, mezcla gráfica, poesía experimental, escultura e incluso performance. La reedición de GRRR nos enfrentó a una nueva manera de comprender y profundizar en su obra, pero también a explorar distintos procedimientos creativos.  Eso sí, no se trató de replicar lo existente, sino que nos propusimos un ejercicio de empatía editorial; como te mencionamos recién, muchas veces nos preguntamos qué es lo que habría hecho Guillermo con las herramientas que tenemos hoy.

Además, creemos que GRRR es coherente en su contenido y continente, algo que se puede ver en toda la obra de Deisler. Esta consistencia, que envuelve la vida de un artista y que se refleja tan bien en el cuerpo de obra, son fundamentales para nosotros y nuestro trabajo, y constituyen el eje central de todo lo que hacemos. Lo nuestro es un compromiso de vida con los libros de artista y, por extraño que pueda sonar, es mucho más tangible de lo que parece: Naranja se ubica en nuestra casa y todo nuestro trabajo como editores y artistas acontece en nuestro espacio cotidiano. 

GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial
GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial
GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial
GRRR, de Guillermo Deisler, reeditado por Naranja Publicaciones, Chile, 2019. Cortesía de la editorial

M.A.: Supe que editarán un libro inédito de Deisler… ¿Cómo se gestó este proyecto? ¿En qué consiste?

N.P.: Es cierto. Hace mucho tiempo, Laura nos entregó un pequeño poemario inédito, fechado en Antofagasta en 1970, y que está constituido por ocho poemas visuales. Ya que visualmente se relaciona con GRRR, nos animamos a editar una obra que permaneció por cincuenta años en estado de maqueta. Por su condición inédita, esta vez tenemos una mayor posibilidad de exploración a nivel material y gráfico. De todas maneras, nos parece importante ser cuidadosos y no destruir el espíritu de su tiempo y, al mismo tiempo, que no sea una simple imitación.

M.A.: ¿Cuál creen que es la importancia de re-editar, hoy, a un autor como Guillermo Deisler?

N.P.: La obra de Deisler, y en especial GRRR, constituye para nosotros la idea de lo político de la edición. Por un lado, de volver público lo privado y hacerlo circular, y por otro, de hacernos cargo de una creación marginal y ponerla en valor. Por otro lado, el trabajo de Deisler es una lección de disciplina, de una continua reflexión en torno al carácter material e inmaterial del libro. En este sentido, bajo las condiciones actuales de circulación de la edición experimental en Chile, reeditar a Deisler es visibilizar a uno de los pioneros en América Latina en la comprensión del libro como objeto de arte.

Por otra parte, el lanzamiento de GRRR lo realizamos en la ciudad de Valdivia, en un contexto todavía marcado por las protestas que comenzaron en octubre. El hecho de volver activar un libro tan visceral como GRRR es, a nuestro parecer, una instancia de pensar la manifestación social desde otra vereda. Por lo mismo, quisimos inscribir el 18 de octubre de 2019 en el telegrama, con el fin de que quede una huella del tiempo en el que esta obra volvió a salir a la luz. Simbólicamente, además, es significativo que su primer lanzamiento haya sido en un contexto regional, teniendo en cuenta que originalmente fue realizado en la ciudad de Antofagasta.

Estábamos armando los primeros ejemplares del libro cuando, junto con las manifestaciones sociales, emergió la represión criminal de las fuerzas policiales. Durante esos meses nos cambiamos de casa y taller, y pasamos de habitar un lugar aislado y cerrado, a uno con vista directa al centro de Santiago. Algunos días, las protestas llegaban muy cerca del nuevo lugar y podíamos escuchar el rugido de las personas protestando; fue inevitable hacer la relación con GRRR, especialmente porque, al parecer, en cincuenta años la situación de Chile no ha cambiado mucho. Además, en este contexto, la onomatopeya del título, que corresponde al perro furioso de la portada, puede leerse en un sentido tremendamente actual y crítico. Siempre sentimos, durante el proceso de edición y construcción del libro, que estábamos lidiando con un mensaje fresco y vigente, pero también con estrategias artísticas coherentes que surgen de problemas no muy diferentes a los que nos vemos enfrentados hoy en la edición experimental. Sin duda, todavía queda mucho por ver, y sobre todo por aprender, de la obra de Deisler.

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Megumi Andrade Kobayashi

Nace en 1985. Doctora © en Estudios Americanos IDEA-USACH. Licenciada y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile, y Magíster en Estudios de la Imagen de la Universidad Alberto Hurtado. Profesora de la Escuela de Literatura de la Universidad Finis Terrae. Investiga en el ámbito de las relaciones entre escritura e imagen en el arte y la literatura contemporánea, en fotografía, y en poesía y literatura experimental. Fundó, junto a Felipe Cussen y Marcela Labraña, La Oficina de la Nada.

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