JULIA TORO: EL ESTADO FOTOGRÁFICO
Julia Toro (Talca, Chile, 1933) es una de las fotógrafas más relevantes de Chile, autora de los retratos más destacados del movimiento artístico de los ochenta, en plena dictadura militar, con capturas memorables de rostros y performances en las que participaron autores como Diamela Eltit, Pedro Lemebel, Jorge Teillier y Raúl Zurita, entre otros.
Fue un ojo testigo de la bohemia y la resistencia cultural de esos años, así como de una ciudad de Santiago con profundas transformaciones en el tiempo. También ha sido una avezada retratista de la intimidad, con escenas cotidianas de la dinámica familiar que destacan por su naturalidad.
Mención aparte merece su trabajo alrededor del erotismo. En cada una de las fotografías se logra tal desinhibición que se sospecha que la imagen fue disparada automáticamente o que la artista fue una espía clandestina de la escena. La audacia de Julia Toro es, además, la de ser una de las pocas fotógrafas que han trabajado el desnudo masculino.
Desde el pasado 14 de marzo, el Museo de la Universidad Nacional Tres de Febrero (MUNTREF), sede Centro de Arte Contemporáneo (CAC), presenta El estado fotográfico, una muestra que traza un recorrido por buena parte de la trayectoria de la fotógrafa chilena, quien ha centrado su trabajo en imágenes relacionadas con el paso del tiempo, la vida cotidiana, la memoria y los afectos.
Compartimos un breve texto de Benedetta Casini, co-curadora de la exposición junto a Diana Wechsler, directora artística del MUNTREF y Directora del Departamento de Arte y Cultura.



La aproximación de Julia Toro a la fotografía es todo menos programática; recién en 1973, su cámara empieza a restituirnos lo que sus ojos miraban insistentemente. Quizás es por ese acercamiento autodidacta y espontáneo que sus fotografías son tan disimiles entre sí y a la vez revelan unos intereses recurrentes, cuyas derivaciones constituyen los tres grupos que conforman esta exposición: las fotografías eróticas, las difuminadas, y las que retratan la comunidad artística e intelectual chilena en los años ochenta.
A pesar de las particularidades de cada “género”, la sensibilidad visual que atraviesa el estilo fotográfico de Julia Toro vuelve a aparecer transversalmente, una y otra vez. Los detalles expresivos de instantes cotidianos cobran relevancia (los tacones de Lemebel capturados en su ondulación caprichosa, una pierna desnuda a medio entrar en una bañera, una pipa a punto de largar su humo) en detrimento de las representaciones de conjunto y la nitidez de las formas.
La proximidad del objetivo fotográfico delata el vínculo emocional con el sujeto de la representación, la borrosidad de la imagen manifiesta la urgencia del gesto. Julia Toro logra desaparecer tras la naturalidad de sus tomas, su presencia no parece perturbar los acontecimientos que terminan cristalizados en sus fotografías: es precisamente gracias a esa mirada circunspecta y furtiva que su universo de imágenes nos termina resultando tan íntimo y familiar.


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