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VERNACULAR MODERNISM. CHILE EN LA EXPOSICIÓN “THE WHOLE WORLD IS A BAUHAUS”

En 1968, el Instituto de Relaciones Exteriores Culturales de Alemania (Institut für Auslandsbeziehungen) – IFA inauguraba una exposición dedicada a los cincuenta años de fundación de la mítica Escuela de Arte, Arquitectura y Diseño Bauhaus. Cincuenta años después, organiza una nueva muestra donde la mayor coincidencia se remite a reproducir las mismas medidas del catálogo original. Aparte de esto, la curaduría se aleja con mucho de la visión uniforme de la Bauhaus, autorizada por Walter Gropius desde Estados Unidos.

La exposición curada por Boris Friedewald, y dirigida por Valerie Hammerbacher, se inició con un núcleo de objetos que dan cuenta de la diversidad de la Bauhaus Estatal de Weimar, y de la HfG Bauhaus Dessau, en su corta vida. Entre ellos, por ejemplo, se puede destacar una carta enviada por Walter Gropius en 1922 a los consulados de Perú, Chile y México, con el objetivo de establecer relaciones de intercambio.

El emplazamiento de esta propuesta en si misma era una propuesta basada en una estructura adaptable, del estudio británico Hit, la cual entre el 2018 e inicios del 2019 recorrió las arquitecturas del Museo de Artes Decorativas (MNAD) de Buenos Aires, el Museo Universitario de Ciencia y Arte (MUCA) de Ciudad de México, el Hermust Museum en Chicago, y el Museo Blanes de Montevideo.

El núcleo de esta curaduría estaba dividida en ocho capítulos: Flotante, Experimento, Obra de arte total, Comunidad, Hombre nuevo, Arte, artesanía, tecnología, Pedagogía radical y Encuentros.

Además de este núcleo, se convocó a un equipo de curadores regionales, con los cuales se trabajó por tres años en ejemplos de modernidades paralelas y coincidentes: Enrique X. de Anda Alanís (Ciudad de México); Silvia Fernández -inicialmente Joaquín Medina Warmburg- (Buenos Aires); Margret Kentgens-Craig (Bauhaus Reception in the USA, 1919–1939); Alexander Klee (Stuttgart, Alemania); Salma Lahlou (Casablanca, Marruecos); Christiane Post (Moscú); y quien escribe (Santiago de Chile).

El 25 de octubre del 2019 se realizó la inauguración de la muestra completa en el Centro de Arte y Tecnologías Mediales (ZKM), en Karlsruhe, Alemania, contando además con una contribución del director de dicha institución, el investigador Peter Weibel.

Después de un par de años de discusión, se decidió que Chile fuera representado por el “primer año de prueba” de la nueva escuela de arte, generado por la reforma educativa del movimiento de la “escuela activa” durante 1928, bajo el paradigma de síntesis entre vernacularidad y funcionalismo.

Study at the Bauhaus!, Bauhaus. Journal for Design, 2/3, de Hannes Meyer (editor), 1928. © ZKM | Center for Art and Media Karlsruhe. Foto: A. Körner, bildhübsche Fotografie, Institut für Auslandsbeziehungen

Vanguardia artística y vanguardia política. El itinerario del “primer año de prueba” o vorkurs chileno de la nueva escuela de arte de 1928

Durante las movilizaciones chilenas iniciadas en octubre 18 del 2019 resurgió en la ciudadanía la demanda por una Asamblea Constituyente. Es inevitable hacer la relación con el proceso de los años veinte que provocó la reforma de la nueva escuela de arte chilena de 1928.

En general para los historiadores, con letras mayúsculas, la historia del arte no se puede equiparar con la historia política, económica y social, por la poca trascendencia que habría tenido la primera en la segunda, en la cual las excepciones que confirman la regla no serían suficientes para defenderlas como equivalentes.

Pero, al contrario, el estudio de las vanguardias de los años veinte no solo europeos, y luego los focos vanguardias del arte en América Latina y Japón después de la segunda guerra mundial e incluso en Estados Unidos de los años sesenta, devela una intención de participar de los acontecimientos de la historia, y no limitarse a ilustrarla. Como demuestran los textos de historia de las vanguardias, esto también implica reformular en forma y contenido las formas de hacer arte, de acuerdo a la época y al contexto geográfico, aun cuando el debate teórico académico limitado a la descripción formalista aún sea la constante mayoritaria.

Específicamente, la reforma educativa de 1928, y la nueva enseñanza artística de ese año, fue producto de un movimiento social de inicios de los años veinte en Chile, encabezado por los profesores normalistas, quienes abogan por una nueva constitución y el cambio de los planes de estudio nacionales como la base de la transformación del país. Esta constitución no es la que se promulgó en 1925, pero la reforma sí se pudo hacer por escasos meses durante 1928.

Estas condiciones acercan el temprano caso chileno a las variables de la República de Weimar que permitió la creación de la Bauhaus. Pero, más aún, Carlos Isamitt, pionero de la etnografía, artista visual, músico y profesor normalista, fue elegido entre sus pares para profundizar entre las nuevas escuelas de arte aplicado a la industria que emergía en Europa a mediados de los años veinte, sintetizándolo y proyectándolo a la vez con la investigación sobre el sistema de sentido tras el arte geométrico indígena.

Las constantes preguntas y contradicciones sobre la identidad en los jóvenes países mestizos de América Latina se manifestaron en el joven Carlos Isamitt en una intuitiva vocación etnográfica y pedagógica, cuyas primeras manifestaciones se presentaron en su trabajo de tesis de 1918, en el cual recogía sus estudios del arte geométrico indígena de diferentes pueblos del sur de Chile, buscando un lenguaje universalista que se pudiera aplicar en el aprendizaje intuitivo y analítico de los niños de las escuelas públicas del país. Esta actitud poco comprendida en Chile era coincidente con los postulados de Augusto Maugard en México, quien fue invitado por José Vasconcellos a integrarlos en la reforma educativa, y en Europa es la base de las ideas de la “escuela activa” o “escuela nueva” que influenciará a varios de los principales exponentes del movimiento moderno.

LEstudio de geometría indígena de los pueblos del sur de Chile para ser utilizado en la enseñanza de los niños, presentado por Carlos Isamitt en Santiago de Chile en diversos círculos intelectuales, 1918. Archivo Dionis Isamitt. Catálogo exposición Die ganze welt ein Bauhaus, IFA. Hirmer 2019.

El movimiento de profesores normalistas chileno se organiza entre 1920 y 1924, junto a la recién creada Federación Obrera de Chile, para promover y practicar las ideas de la “Escuela Activa” o “Escuela Nueva”. Este movimiento fue inspirado por el suizo Johannes Pestalozzi, luego por Friedrich Fröbel, y varios de los educadores de vanguardia que vinieron después. Plantea como fundamento la creación de conocimiento reconociendo las variables culturales propias, pero no en sentido ilustrativo, sino que en la proyección de sistemas o estructuras. Por lo tanto, no es una receta fija, y en cada caso debe interpretar el contexto para establecer su metodología proyectual. Le da énfasis a la capacidad progresiva de autonomía en el proceso de aprendizaje, a través del contraste y la síntesis de diversas alternativas docentes, y fortalece el trabajo en equipo como parte del sentido sistémico que propone. En el caso del diseño también plantea la participación de los receptores de la obra en la conceptualización y ejecución como parte del principio Co-Op.

Solo por nombrar algunos efectos, los conceptos y metodologías de Fröbel o Pestalozzi fueron fundamentales para profesores emblemáticos de la Bauhaus como Johannes Itten o Hannes Meyer.

En el proceso chileno, después del golpe militar de septiembre de 1924, que terminó con el exilio del Presidente Arturo Alessandri, el movimiento normalista propone a Carlos Isamitt como su representante más calificado para ir a investigar los planes de estudio de las nuevas escuelas de arte aplicado de la vanguardia europea. Anteriormente, Gabriela Mistral y Laura Rodig habían sido invitadas a México como representantes del movimiento chileno, para compartir ideas con la reforma educativa de ese país.

Un principio básico que guiaba este tipo de educación, la revalorización de los oficios manuales de la artesanía y las artes aplicadas a la industria, estaba relacionado con el objetivo de que los creadores participaran con su producción en la nueva época, de acuerdo a las herramientas y conocimientos nacidos en ella y no con las “anacrónicas” Bellas Artes.

Este fue el énfasis de la agrupación de artesanos y artistas alemanes Werkbund, gran impulsora de la Bauhaus Estatal de Weimar, y también es un elemento que explica el vínculo de los profesores normalistas con la Federación Obrera, principalmente por el énfasis que la “escuela activa” hacía de la educación técnica.

Isamitt partió a Europa a la exposición Internacional de Artes decorativas de París de 1925, donde revisó cerca de 300 planes de estudio, de los cuales solo le llamaron la atención cinco casos que el encontraba especialmente coincidentes con los objetivos del movimiento chileno.

Entre estos casos estaban las escuelas constructivistas rusas, las Vkhutemas, las cuales describe en una crónica de El Mercurio explicando la metodología del primer año común de forma y espacio, forma y color y volumen, y la estructura antidisciplinaria, propia de las vanguardias que criticaban la modernidad del siglo XIX. En Alemania este concepto se llamó Gesamtkunstwerk -obra de arte total-, donde el diseño industrial y visual, la arquitectura y las artes visuales son parte de un conjunto formativo, a través de una pedagogía docente que combina elementos intuitivos y emocionales con racionales. También destacaba la orientación de las escuelas polacas, húngaras, y belgas. Alemania no estaba incluida en esta exposición, pero Isamitt visitó este país y se preocupó de estudiar las aplicaciones de la “escuela activa” en la enseñanza de los colegios.

Artículo de Carlos Isamitt explicando la metodología de las escuelas de arte aplicado a la industria de Rusia, Polonia, Bélgica y Austria, publicado en El Mercurio de Santiago de Chile, en 1925. Actualmente en la exposición Die ganze welt ein Bauhaus de IFA, en el ZKM, Karlsruhe. Archivo Dionis Isamitt.

En Chile, los acontecimientos se precipitaban. En marzo de 1928, los profesores normalistas, junto a otras agrupaciones sociales, llamaron a una primera Asamblea Constituyente realizada en el Teatro Municipal de Santiago de Chile, lo que recordaba la Asamblea Constituyente que dio cuerpo a la República de Weimar, la cual funcionó en el Teatro Nacional de esa ciudad y no en el edificio del Parlamento en Berlín.

El núcleo de la propuesta de una Nueva Constitución para Chile era una reforma educativa de todo el sistema, con las ideas de la “Escuela Activa”. Alessandri, desde el exilio, prometió convocar a la Asamblea General y desde ahí promulgar una nueva constitución, lo cual no realizó, sino que nombró a una comisión que redactó la Carta Magna que rigió en Chile desde ese año.

Al sentirse traicionados los profesores siguieron protestando. Finalmente, cuando el General Carlos Ibáñez se toma el poder en 1927, piensa que puede adaptar el sistema corporativista del fascismo italiano y gobernar con los sindicatos. Pero esta simplificación que hacía Ibáñez del modelo de Mussolini tenía una contradicción que él no era capaz de percibir.

Los sindicalistas más organizados en ese momento eran los profesores. Es así que Ibáñez les entrega el control de la educación del país para implementar la reforma educativa más radical y experimental de la que se tenga registro. En ese contexto vuelve Isamitt a Chile y es designado a cargo de la reformulación de toda la enseñanza artística.

Pero los conceptos de la “escuela activa” eran totalmente opuestos al centralismo verticalista del corporativismo. Y pasados los primeros ocho meses la reforma fue interrumpida de forma violenta.

Revista del Ministerio de Educación Pública n.1, marzo 1928, durante la reforma de la “Escuela Activa” o “Escuela Nueva”, actualmente en la exposición IFA Die ganze welt ein Bauhaus, en el ZKM. Archivo Dionis Isamitt.

La reforma de la enseñanza artística en 1928 es el evento más radical de la historia de Chile en el cual se entrecruzan arte, ciencia, tecnología y sociedad. Y probablemente esta sea la causa por la cual se intentó eliminar este referente de la historiografía local.

Isamitt logró seguir con su plan hasta la gran exposición del “primer año de prueba” de 1928, realizado en diciembre en el hall de la Escuela Nacional de Bellas Artes, que solo por ese único año pertenecía al Ministerio de Educación Pública de manera directa.

El plan de Isamitt, que fue extraordinariamente radical, combinaba los ejes del arte indígena y la cultura popular americana con la artesanía y el arte aplicado a la industria, y una revisión de los últimos cincuenta años del desarrollo de las vanguardias, con asignaturas como gramática, educación cívica, o idiomas. Esta reforma incluyó la contratación por breves meses de profesores representantes de esta nueva educación, contactados en Europa, procedentes de Rusia, Polonia, Alemania, Italia, Francia y Hungría.

Actualmente, se conoce muy poco de las vanguardias de Europa Central, no solo el Bauhaus alemán, o las Vkhutemas rusas. Como da cuenta el estudio de Isamitt en 1925, eran muchos los movimientos y escuelas experimentales que perseguían objetivos similares.

Al revisar los escasos registros de ese “primer año de prueba” sorprenden los ejercicios de percepción similares a los utilizados en Bauhaus, basados en las teorías de la Gestalt y los estudios de percepción de los colores.

Explicación de la aplicación de la mejor percepción de las formas geométricas elementales, y del circulo cromático, utilizadas en la reforma de la Nueva Escuela de Arte chilena de 1928, expuestos actualmente en Die ganze welt in Bauhaus, de IFA, en ZKM, Karlsruhe. Archivo Dionis Isamitt.
Explicación de la aplicación de la mejor percepción de las formas geométricas elementales, y del circulo cromático, utilizadas en la reforma de la Nueva Escuela de Arte chilena de 1928, expuestos actualmente en Die ganze welt in Bauhaus, de IFA, en ZKM, Karlsruhe. Archivo Dionis Isamitt.

Hay muchos ejercicios de la Escuela de Arte Chilena de 1928 que recuerdan varias metodologías de la Bauhaus, como los estudios de la composición geométrica de cuadros clásicos, o el dibujo analítico de una flor de cardo seco. Este cambio curricular tan profundo tuvo muchos detractores. Sin embargo, la intensidad de su implementación caracterizó a docentes y alumnos.

En septiembre de 1928, la Escuela publica, en gran formato, el primer y único número de su revista, abarcado todas las disciplinas artísticas que atravesaban los principios de la vanguardia. Esta revista, editada por el Ministerio de Educación de Chile, desapareció de las bibliotecas institucionales, incluido el depósito de la Biblioteca Nacional, y solo se conservan algunos ejemplares entre coleccionistas.

Pasarían cuarenta años hasta que otra generación muy posterior, en la institución heredera, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, volviera a enseñar un “primer año común” con estos ejercicios de forma y color, forma y espacio, y volumen.

Pero a esto no hay que olvidar que la reforma apuntaba a problemáticas mucho más profundas, que nunca se habían enfrentado institucionalmente, y que tenían que ver con la valorización de una identidad propia y sus proyecciones multifactoriales en virtud de los avances de las vanguardias en diferentes campos del conocimiento; la reforma de la enseñanza artística era uno de los factores, pero no el único. Era necesario empezar desde el principio a tomar desafíos que aún se mantienen pendientes.

Después de las etapas iniciales se empezaba a indagar en manifestaciones de la cultura que pudieran sintetizar las búsquedas del ser humano, desde un sentido universalista muy característico de las vanguardias.

A pesar del enorme quiebre que significó la reforma de 1928, sus efectos dejaron bases para muchos de los procesos modernizadores del siglo veinte en Chile, e incluso repercutieron, por ejemplo, en la creación del Instituto Pedagógico de Caracas.

Desde otro ángulo, algunas de las metodologías directamente vinculadas a los referentes de la vanguardia europea subsistieron algunos años, o evolucionaron. Es posible ver registros de los trabajos de composición, volumen y tipografía de la Escuela de Artes Aplicadas creada en 1928, los cuales sobreviven precariamente hasta inicios de los años treinta; también es posible ver los efectos de la reforma en el primer grupo de abstracción geométrica en Chile, Los Decembristas de 1933, e incluso en la metodología del curso de composición plástica de la reforma de la Arquitectura Integral de la Universidad de Chile de 1946, la cual estuvo directamente influenciada por las ideas del segundo director de la Bauhaus, Hannes Meyer.

Ejercicios de color del “primer año de prueba” de la nueva escuela de arte chilena de 1928, publicados en la Revista de Arte n.1. Inauguración de Die Ganze welt ein Bauhaus de IFA, en el ZKM, 25 de octubre 2019, Karlsruhe. Foto de Félix Grünschlob, cortesía de ZKM. Archivo Pedro Alvarez Caselli.
Ejercicio de la nueva escuela de arte chilena de 1928 preparado por Carlos Isamitt, en el cual se buscan coincidencias combinando la “proporción áurea” estudiada por Matila Gykha con la proporción del sistema perspéctico de la “cruz andina”. Publicado en el Journal on-line Bauhaus-Imaginista, abril 2019. Archivo Dionis Isamitt.

Post scriptum

La reforma de 1928 es un antecedente concreto de una transformación del campo artístico local vinculado a toda la estructura de cambios sociales de un país. En este sentido, plantea que una Asamblea Constituyente y sus manifestaciones artísticas no son neutrales al momento de su interconexión, y más aún pueden plantear algo mucho más profundo como modos de organización que llevan a elaborar teorías educativas como el gran dispositivo de transformación social. Desde ahí plantea una reflexión abierta, en retrospectiva, para revisar la formulación de futuros posibles que se plantaron, organizaron e implementaron desde desafíos que, a pesar de sus transformaciones, siguen pendientes.

Con las movilizaciones iniciadas en octubre 18 del 2019 varios programas debieron reformularse. Uno fue el marco expositivo de la Sala de Artes Visuales del Centro GAM, que participaba en la Bienal de Artes Mediales en su versión 14º. Como curador regional para IFA, fui invitado a explicar los fundamentos con los cuales se planteó el lugar de reactivación de las memorias del edificio UNCTAD III, en la Biblioteca del Centro GAM, las cuales en su base explican el proyecto moderno chileno que concluye en la UNCTAD III de 1972, desde los referentes de la “escuela activa” de los años veinte y la reforma de 1928. Fue un intento vivo, y en la contingencia sin programa, de reactivar las discusiones sobre estas líneas de tiempo que se cruzan de manera no lineal con los referentes históricos y la situación actual que retoma un desafío aún sin resolver.

Taller de reformulación de las líneas de tiempo del edificio UNCTAD III (espacio de reactivación de las memorias BiblioGAM), desde el referente de la reforma de la escuela activa y la reforma de 1928. Sala de Artes Visuales GAM, noviembre 2019. Foto cortesía: 14º Bienal de Artes Mediales.

The whole world is a Bauhaus seguirá expuesta en el Zentrum für Kunst und Medien (ZKM), en Karlsruhe Alemania, hasta el 16 de febrero de 2020. Luego itinerará por Polonia, Cuba y otros lugares.

Imagen destacada: Logotipo de la exposición en su itinerancia en Argentina (2018), México (2018) y Uruguay (2019). Hit Studio, Londres.

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David Maulen de los Reyes

Es investigador de interfaces entre arte, ciencia, tecnología y procesos de cambios sociales en el Cono Sur. Investigador de sistemas de representación social y sociología de la producción simbólica. Licenciado en Arte por la Universidad de Chile, Post-título en Estudios Culturales F. Rockefeller y Universidad Arcis, Magíster en Comunicacion por la Universidad Austral de Chile y Conicyt.

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