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Jean Tinguely:machine Spectacle

El artista suizo Jean Tinguely (1925-1991) es famoso por sus máquinas juguetonas, audazmente cinéticas y sus explosivos performances. Para él, todo tenía que ser diferente, todo tenía que moverse. Precisamente veinticinco años después de su muerte, el pasado 1 de octubre, el Stedelijk Museum, en Amsterdam, abrió una retrospectiva del artista, su exposición más grande en un museo holandés. Con más de un centenar de esculturas mecánicas, la mayoría de ellas en buen estado, acompañadas de películas, fotos, dibujos y materiales de archivo, la presentación lleva al público por un recorrido cronológico y temático del desarrollo artístico y las ideas de Tinguely, desde su amor al juego absurdo a su fascinación por la destrucción y lo efímero.

La muestra presenta las primeras esculturas de alambre y relieves en las que Tinguely imitó y animó las pinturas abstractas de artistas como Malevich, Miró y Klee; las máquinas de dibujo interactivas y las extravagantes instalaciones de baile construidas a partir de metal recuperado, materiales de desecho y ropa desechada; y sus aerodinámicas esculturas de aspecto militar.

Las performances autodestructivas de Tinguely son una característica especial de la presentación en el Stedelijk. Las enormes instalaciones que creó entre 1960 y 1970 (Homenaje a Nueva York, Estudio para un fin del mundo nº 1, Estudio para un fin del mundo nº 2 y La Vittoria) fueron diseñadas para desintegrarse espectacularmente en un aluvión de sonidos.

La exposición también destaca las muestras que Tinguely organizó en el Stedelijk, tituladas Bewogen Beweging (1961) y Dylaby (1962), y las gigantescas esculturas que luego produjo: HON – en katedral (ELLA – una catedral, 1966), Crocrodrome (1977) y el extraordinario Le Cyclop (1969-1994), que todavía se exhibe fuera de París.

El recorrido cierra con un gran final dramático: la monumental instalación Mengele-Totentanz (1986), una inquietante presentación de luces y sombras nunca antes mostrada en los Países Bajos. Tinguely realizó este trabajo después de presenciar un incendio devastador, recuperando objetos de las cenizas para construir su instalación: vigas chamuscadas, maquinaria agrícola (fabricada por la compañía Mengele) y esqueletos de animales. La pieza final es un gigantesco memento mori, pero también una invocación a los campos de concentración nazis. Sus movimientos agazapados y sonidos penetrantes evocan un humor inquietante y espeluznante.

La colaboración fue parte integrante de la carrera de Tinguely. Trabajó extensamente con artistas como Daniel Spoerri, Niki de Saint Phalle (su esposa), Yves Klein, y otros del grupo ZERO, así como con directores de museos, entre ellos Pontus Hultén, Willem Sandberg y Paul Wember. Gracias a su personalidad carismática, vibrante, y al deslumbrante éxito con el que presentó su obra (y a sí mismo) en la esfera pública, Tinguely fue una figura vital dentro de estas redes, actuando como líder, inspirador y conector.

Jean Tinguely, Mengele-Totentanz, 1986. Colección Museum Tinguely, Basilea. Foto: Daniel Spehr, c/o Pictoright Amsterdam, 2016
Jean Tinguely, Gismo, 1960. Colección Stedelijk Museum, Amsterdam. Foto: Gert Jan van Rooij
Jean Tinguely, Le Cyclograveur, 1960. Colección Kunsthaus Zurich. Foto: Gert Jan van Rooij

JEAN TINGUELY: MACHINE SPECTACLE

Stedelijk Museum, Amsterdam

Hasta el 5 de marzo de 2017

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