I

En mi primer viaje a Nueva York, en julio de 1998, compré un libro de Félix González-Torres. El primer texto era una entrevista y la leí de inmediato; me encantaban y aún me encantan las entrevistas a artistas porque son «livianas» y van al grano. Hay un par ideas de esa entrevista que recuerdo y una de ellas era su desinterés por los bocetos de artista. En una parte el entrevistador pregunta cómo instala, cuanto se demora, etc., luego pasan a la idea de boceto preparativo. González-Torres cuenta que sí hacia dibujos, pero que una vez instalada la obra los desechaba, a la basura… No los firmaba ni enumeraba ni enmarcaba… y no le interesaba mostrarlos porque para él eran simplemente una etapa para llegar a un resultado final y no quería “involucrar al público en la inseguridad que conlleva hacer lo que hacia” [1]. La idea de inseguridad como parte del proceso me pareció muy bonita, por su honestidad. En ese momento y por mucho tiempo le encontré la razón, hasta hace poco…

Cuando leí esa entrevista ya llevaba un par de años trabajando, empezaba a exponer, y había hecho algunos bocetos preparativos, pero sentía que no eran tan terribles como para terminar en el basurero, entonces los guardé. A pesar de haber pasado por unos años flojos donde sólo utilicé el computador para hacer maquetas, desde 1995 hasta ahora he logrado acumular una buena cantidad de bocetos, aproximadamente 400 (dibujos, collages, fotografías intervenidas, etc.). Con el tiempo, los bocetos han pasado a ser parte integral de mi proceso de trabajo y son más reafirmantes que inseguros. La mayoría son estudios de instalaciones aunque hay algunos que son obras independientes. Algunos nunca se realizaron pero forman parte de una serie. Es un sistema que algunos podrían considerar anticuado, pero para mi sigue siendo importante y práctico. Al trabajar con tela, por ejemplo, no siento necesario probar con diferentes trozos de tela. Mejor probar con trozos de papel, o lápices de colores y luego simplemente producir la obra. También tiene que ver con el hecho de que trabajo en casa, en un espacio reducido… Nueva York no es la misma de antes.

La segunda idea de Félix González-Torres que se me quedó pegada de esa entrevista era la democratización de la obra de arte a través de regalar los afiches y dulces, como dispersando fragmentos de una idea. Esa apertura y generosidad me parecieron increíbles.

Felipe Mujica, Tetris (entrega 1), 1996, impresión ink-jet, 29 x 21.5 cm. Boceto preparativo para curso Grabado Avanzado I con Eduardo Vilches, Escuela de Arte PUC

Felipe Mujica, Hey You! Why Me? (boceto 1), 1997, lápiz y plumón sobre papel, 29 x 21.5 cm. Boceto preparativo para la 1ra Bienal del Mercosur, Porto Alegre

Felipe Mujica, One Day This Will All Be Yours (boceto 6), 2011, collage sobre papel, 29 x 21.5 cm. Boceto preparativo para exposición individual en Open Source Gallery, Brooklyn, Nueva York

II

El diseño de las Cortinas sigue un sistema básico de construcción geométrica, modificado y afinado con los años, en el cual primero una forma rectangular, con las proporciones del panel final, es compartimentada con una grilla creada a partir de líneas horizontales, verticales y/o diagonales. Esta grilla sirve de base estructural para las formas a usar que, por provenir de un mismo sistema modular, están intrincablemente relacionadas entre si. Los dibujos entonces son un sistema-estructura y parte de su función es perpetuarse a si misma, reproduciéndose como una planta o algún ser vivo, de esos pequeños que no alcanzamos a ver. Eso en cuanto a las formas.

En cuanto a color he desarrollado un método que toma como base fundamentos aprendidos en el curso Color I que realicé en la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile en 1992 en Santiago, y también, un poco después y en menor medida, varios años de experiencia trabajando en Nueva York en el ámbito del diseño y decoración de interiores. Color I, impartido por el artista y profesor Eduardo Vilches, toma como eje único y central el curso y libro Interaction of Color desarrollado por el también artista y educador Joseph Albers, en la Universidad de Yale, Connecticut (publicado como libro por la misma universidad en 1963). Este curso básicamente consistía en una serie de ejercicios prácticos cuyo propósito era enseñar a entender y manejar la relatividad del color, y ojalá finalizar el curso con un ojo entrenado en sus sutilezas y ambivalencias. Para mi lo interesante y novedoso era el hecho de trabajar sólo con trozos de papel recortado, nada de pintura o pigmentos, sólo papel ya impreso. Esto limitaba la calidad expresiva del color, por excluir la mano del alumno, a sus elementos fundamentales: tono, tinte y brillo [2] (y en extensión a las múltiples combinaciones posibles entre estas características). Del curso aprendí a tener un respeto absoluto por el color y sobre eso a la formalidad de su aprendizaje. Lo importante era el método. Repetir. Probar y probar. Repetir. Fórmulas con resultados diferentes y sorpresivos. Sin saberlo estaba en un laboratorio constructivista.

Felipe Mujica, Un puente es un hombre cruzando un puente (cortina 3), 2012, collage, 20 x 9 cm. Boceto preparativo para exposición individual en Christinger de Mayo, Zürich

Felipe Mujica, Un puente es un hombre cruzando un puente (cortina 3), 2012, collage, 20 x 9 cm. Boceto preparativo para exposición individual en Christinger de Mayo, Zürich

Felipe Mujica, Ojos de perro azul (cortina 1), 2012, collage, 18 x 9 cm. Boceto preparativo para exposición individual en Galeria Nuno Centeno, Porto

III

Volviendo a mi actual sistema de trabajo, hace unos años, exactamente en el 2011, tuve un taller por cinco meses donde por alguna razón había grandes cantidades de revistas de moda apiladas en una mesa en uno de los pasillos del edificio, colocadas ahí como un gesto de ambientar este espacio común, que a todo esto nadie utilizaba. Un poco aburrido y por matar el tiempo me puse a mirar estas revistas y me di cuenta de que entre medio de todas y todos los modelos vestidos a la última moda había planos de color impecables, fondos de escenas o simples páginas con grandes áreas en blanco o a un color. Por ser revistas de moda poseían un formato más grande que el de una revista normal y además la calidad de impresión era muy buena (algunos fondos eran planos y otros con degradés de tela o fondos escénicos). Decidí ocupar estos trozos de color en mis dibujos y collages preparativos de instalaciones, y básicamente años de trabajo medios escondidos se re-activaron, el curso Color I volvió a aparecer como un buen método de trabajo, aunque fuese de manera simplificada. Recortar colores encontrados y probar sus múltiples combinaciones sobre un fondo X. Hacer series de Cortinas con el mismo fondo y diferentes colores para las figuras, o al revés, diferentes fondos y figuras iguales o similares. Buscar producir diferentes tipos de tensiones formales a partir del uso de diferentes colores. Se concretó un sistema de trabajo, la etapa inicial que produce las series de Cortinas.

Existe también una segunda parte del proceso, el cual podría estar más ligado a mis años de trabajo con diferentes oficinas de decoración de interiores en Nueva York. Esta parte me interesa mucho ya que básicamente es el momento en que choca el mundo abstracto y sistémico del trabajo preparativo con el mundo real de las tiendas de tela: es el momento de encontrar la tela más parecida a los trozos de papel escogidos. A veces encuentro una igual o muy parecida, otras veces debo adaptar o modificar una combinación en base a las telas disponibles. Es una mezcla entre metodología y azar, entre abstracción y lo doméstico. Entre tener todo y luego poco bajo control. Mal que mal no puede haber cortinas de todos los colores.

Felipe Mujica, Untitled (Curtain #1), 2013, collage, 20 x 9 cm. Boceto preparativo para exposición grupal en Galerie Nordenhake, Estocolmo

Felipe Mujica, Untitled (for Newcastle) – #8, 2013, lápiz y plumón sobre papel, 30 x 20 cm. Boceto preparativo para Festival Vamos!, Newcastle

Felipe Mujica, Untitled (Diagonal) – #7, 2014, collage, 20 x 28 cm. Boceto preparativo para exposición grupal en Galeria Francesca Minini, Milán

IV

Asumiendo que me interesa el método y repetirlo medio hasta el cansancio, y la vez hacer el proceso de trabajo lo más abierto posible, hace unos meses decidí usar la misma grilla para varios proyectos y exposiciones y a la vez invitar a otros a ser parte de este proceso.

El primer caso fue para la Bienal de Cuenca, realizada en Ecuador en marzo pasado. Los curadores, Jacopo Crivelli Visconti y Manuela Moscoso, me propusieron trabajar con costureros/as cuencanos, a modo de colaboración. Estuve de acuerdo, ya que he colaborado mucho con otros artistas y curadores en varios proyectos e incluso la fabricación de cortinas siempre la he visto de una manera horizontal, ya sea si las hago con Johanna Unzueta (mi pareja y también artista) o con Ana María Díaz (costurera con que he trabajado en Chile), pidiendo y recibiendo constantes comentarios y sugerencias de cómo mejor diseñar y fabricar las cortinas. En Cuenca trabajé en Ecuacortinas, una empresa familiar de tapicería, junto a Laura Paucar y Nancy Arévalo, y el proceso fue básicamente un diálogo. Hice un grupo de 29 dibujos en los cuales dibujé sólo una forma (frontal) y su color, dejando el fondo/base del panel abierto. Escogí colores neutros y grises para los fondos y colores muy brillantes y saturados para las formas, éstas últimas hechas con una tela llamada lanilla que se usa para la fabricación de faldas de las Cholas cuencanas (polleras). Laura y Nancy decidieron juntas cuál diseño y luego qué combinación de colores usar. Conversamos sobre cómo funcionaban las diferentes combinaciones de color y también aportaron con posibles interpretaciones de cada diseño. Fue un proceso abierto pero bajo ciertas restricciones. Al final los resultados si fueron sorpresivos para mi y me interesa esa inseguridad en el proceso, un poco perder el control de todo.

El segundo ejemplo de colaboración este año fue el uso de la misma grilla de base que utilicé en Cuenca para un taller de arte semanal que realizo con un grupo de adultos de tercera edad en Brevoort Houses, un centro comunitario en Brooklyn, el cual es parte de un programa de arte de New York City Housing Authority (agencia gubernamental de la ciudad de Nueva York encargada de las viviendas sociales). En este curso decidí hacer un ejercicio en tres etapas. Primero pedirles hacer un boceto en papel con lápices o crayolas de colores, luego hacer una pintura con tempera, un poco más grande, en papel de acuarela, y finalmente traducir estos ejercicios en tela, un poco más pequeños de lo que normalmente hago, aproximadamente tamaño bandera (para hacerlas más manejables en el contexto del curso). En este taller me di cuenta de que la grilla puede funcionar como un ejercicio formal, con ciertos aspectos mínimamente terapéuticos, y a la vez como una herramienta de trabajo colectivo. Vi en directo cómo el proceso de decidir y rellenar con color figuras geométricas y luego coser a máquina trabajando colaborativamente calmaba, alegraba e incentivaba a las señoras de Brevoort, quebrando su rutina diaria de tarde de soap opera y noticias sensacionalistas. También conversamos sobre las formas, sus colores, sus efectos y posibilidades. Estamos en medio de este proyecto y la idea es buscar el espacio apropiado para mostrarlas, ojalá en Nueva York.

El hecho de compartir y abrir la autoría de la obra en estos dos casos es evidente y simple. El primero en cuanto a la producción y en el segundo como herramienta pedagógica.

Felipe Mujica, Untitled (El Quisco), 2013, collage, 40 x 26 cm. Boceto preparativo para exposición grupal en Fondazione Merz, Turín

Felipe Mujica, Sin Título (para Cuenca) – #6, 2014, lápiz y plumón sobre papel, 24 x 17 cm. Boceto preparativo para la 12 Bienal de Cuenca

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[1] Entrevista realizada por Tim Rollins, Abril-Junio, 1993. Félix González-Torres, A.R.T. Press, 1993

[2] El tono es la cantidad de luz del color: si es más claro o más oscuro. El tinte es el nombre del color: si es amarillo, café, rosado, verde, violeta, etc. El brillo es el nivel de pureza del color: si es más gris o más concentrado.