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MATILDE PÉREZ: «NO HAY VIDA CULTURAL EN CHILE»

“Lo que permanece a través de 60 años de ininterrumpida labor artística es el rigor de una investigación visual que no titubea ni vacila en sus argumentos de fondo: la geometría como principio universal de la forma, el movimiento como la inclusión perceptual del espectador al interior de la obra: esa es la consigna de Matilde Pérez”

Ramón Castillo

 

En el marco de la Feria Pinta que se realizó los primeros días de junio conversamos con Matilde Pérez. Fue la artista homenajeada en esta tercera versión realizada en Londres y nunca dudó aceptar la invitación de venir personalmente. “La invitación a  participar a la feria nace de la invitación directa que recibe la Cancillería a través del Agregado Cultural de Chile en Londres, Cristian León y el Encargado de Artes Visuales de la DIRAC, Alfonso Díaz. El Homenajeado en la Feria Pinta del año 2011 fue el venezolano Carlos Cruz Diez. Ante esta línea curatorial pareció coherente y significativo continuar con el ámbito de lo óptico y lo cinético, y por lo tanto fue en ese momento que los Directores de la Feria Pinta, Alejandro Zaia, Mauro Herlitzka y Diego Costa Peuser, invitaron oficialmente a Matilde Pérez”, cuenta Ramón Castillo, curador de la exposición en homenaje a la artista chilena, titulada Open Cube, y Director de la Escuela de Arte de la Universidad Diego Portales.

“Se ha demostrado que más allá de cualquier circunstancia doméstica y de nuestro contexto local, el trabajo de Matilde Pérez posee un valor y peso específico. No hay más que desplazar su obra fuera de los límites fronterizos para ver cómo las piezas revelan sus cualidades formales y sensibles. Esto quiere decir que, antes que el Premio Nacional de Arte en Chile, ha recibido otro mucho más importante: ha sido incluída dentro del relato de la Historia del Arte. Es decir, Matilde Pérez, poco a poco, deja de pertenecernos, para confirmarse como patrimonio universal. Esa es la tarea que le queda a nuestro país”, comenta Castillo.

Entre actividades relacionadas con Pinta y la Embajada de Chile, Matilde Pérez, a sus 95 años, se dio el tiempo para conversar con Artishock. Una conversación relajada y extensa donde hablamos del homenaje y algunas de las particularidades más relevantes de su vida y obra.

 

Open Cube, homenaje a Matilde Pérez, en Pinta Londres 2012.

Open Cube, homenaje a Matilde Pérez, en Pinta Londres 2012.

Open Cube, homenaje a Matilde Pérez, en Pinta Londres 2012.

Open Cube, homenaje a Matilde Pérez, en Pinta Londres 2012.

 

PINTA

¿Es importante para usted el Homenaje que le realiza este año la Feria Pinta?

No creo fíjate… sé que está funcionando ese cuento. Si funciona para mí o para otros, no sé, pero sí me parece interesante que pasen cosas.

Se lo pregunto porque siempre se ha caracterizado en preferir el bajo perfil, es más, en una entrevista con El Mercurio en el 2005 dijo: “No me gusta ser el centro de nada; lo que me gusta es existir en medio del espacio. La verdad es que me gusta flotar y estos premios van contra mi naturaleza”.

Esas mismas palabras las digo igual. No sé cuándo lo dije, pero me pasa lo mismo.

Este no es literalmente un premio pero de todos modos Pinta la sitúa como el centro de atención. ¿Le molesta estar en el centro de atención?

Lo odio. No sé si lo has notado pero yo nunca aparezco mucho. No me gusta. Porque cuando aparece mucho uno, cansa a la gente, y al final la gente la odia a uno. Prefiero tener silencio. Uno no vive del alarido, uno vive del silencio, de la comunicación más metida para adentro.

Todos sabemos que usted tiene una relación especial con París. ¿Tiene alguna cercanía particular con Londres?

Pero si he estado tantas veces en París….es decir, para mí Europa es más cercano que Santiago. Y me gusta además, así que no es ningún problema. Con Londres no, fíjate. Pero yo creo que se me va a generar ahora en esta venida. Con París la he tenido siempre. París es como parte de mi pellejo ya. Es como quien diría mi segundo país. No tengo algo especial con Londres; es que los gringos son distintos, no son la comunicación francesa que te habla hasta por los codos y te marea hasta por los codos también….(risas). Acá son más guardaditos.

 

Matilde Pérez

 

CHILE-FRANCIA

Con respecto a su vida en Francia…

Ay si, ha sido muy francesa mi vida, oye. Estudié en un colegio francés desde chiquitita. A los 5-6 años decía varias palabras en francés porque como lo oía todo el día, el francés del colegio, el francés de aquí, el francés de allá… Me hacía gracia. De hecho, cuando llegué a Francia hablaba francés completo, lo hablaba como el castellano. Ahora estoy proponiendo que se suprima el castellano en los colegios. Se debería enseñar francés para todo el mundo: que se cree una lengua internacional que nos sirva para los chilenos, para los americanos, para los gringos… para todos.

Fue una decisión muy valiente de su parte haberse ido a Francia en el 60; dejó a su hijo y a su marido en Santiago…

Dejé todo. ¿Y qué quiere que haga uno? ¿Que se muera en vida? Uno no puede morirse mientras esta vida esté viva. O la acompañan o la dejan, y como a mí no me dejaron seguí en la misma no más. Fue gracias a una pariente a quien le fui a consultar qué hacer. Le dije que me había llegado de Francia una invitación oficial. ¿Qué hacía? ¿Cómo iba a irme a afuera si tenía un hijo de ocho años? ¿Y cómo no voy a ir?, le dije yo. Me muero. Y si me quedo también me muero…(risas)…de todo me voy a morir. Entonces me dijo: no seas tonta, si los viajes van y vuelven, acéptalo no más. Y lo hice! Se quedaron todos callados, nadie decía ni pío. Y me fui no más. Mi marido no decía ni pío, ni a favor ni en contra….(risas).

Ese primer viaje a París fue crucial para su trabajo

Sí, y la beca se me dio así, de inmediato.

¿Sintió después, una vez de vuelta, la necesidad de volver a hacer un viaje parecido a ese, en términos de irse un tiempo considerable fuera del país, de seguir estudiando y trabajando en el extranjero?

Ah, no mira,  si me dicen quieres irte a la punta del cerro me voy al tiro. A mí lo que me latea es estar en Chile, te lo digo honradamente para decirte la verdad absoluta. Porque ahí nunca pasa nada, nunca nadie tontea demasiado.

¿Cree que Chile es fome?

Fomísimo. Donde no hay ambiente tu no puedes crear cosas. ¿Cómo sabes si a la gente le interesa o no?

Siempre se ha hablado mucho en Chile de que hay un tema pendiente con respecto a reconocer su trabajo…

No sé, si lo quieren hacer, que lo hagan. A mí me importa un rábano. Pero en el fondo hay gente que me tiene mucha pica personal yo no sé por qué. Hay gente que quiere promoverme pero hay otros que no quieren ni saber de mí.  Entonces yo muero callada, no digo ni bueno, ni pío, ni malo, ni bien. Cada uno sabrá lo que hace, a mí que me importa. Eso no es trabajo mío.

¿Siente un cierto rencor hacia este tema?

No, no, nada. No me llegan esas cosas a mí.

Volviendo a su vida en Francia, usted tuvo contacto durante muchos años con Vasarely…

Con Vasarely, muchos. Él era de puerta cerrada. Porque si se reabría esa puerta no lo dejaban vivir, no lo dejaban existir como ser humano pensante. A él no le convenía la relación con Chile oye, a Vasarely padre no le convenía para nada.

Me llama la atención cómo usted llegó a él siendo un tipo tan inaccesible…

El hijo fue el que me puso en comunicación con él, porque era compañero de estudio con otro alumno mío. Entonces iban y venían los recados y el pobre se llevó en esa recadería todo el tiempo.

¿Y por qué cree que Vasarely se interesó en su trabajo?

Supongo que no me hallaría tan tonta…(risas).

En otra entrevista reconoció que no se inspira en nadie y que no mira para otros lados.  ¿No tiene referentes?

No.

¿Vasarely no fue un referente?

No.

¿Y qué heredó de Vasarely?

La cultura, el conocimiento.

 

Matilde Pérez, Untitled, 2008, escultura cinética con motor, madera y acrílico, 123 cm x 123 cm. Cortesía de la artista

Matilde Pérez, Untitled, 2008, escultura cinética con motor, madera y acrílico, 123 cm x 123 cm. Cortesía de la artista

 

VIDA Y OBRA

A los cinco años dijo que cuando grande quería ser pintora…

Eso es muy raro, no tenía mamá, porque se murió, no la conocí. No conocí a mi papá casi porque era agricultor y pasaba en los campos. Me crió una abuela. La abuela no me decía nada de nada y yo hacía lo que me daba la gana, gozaba pues…(risas). Nadie me retaba, nadie me sacudía, nadie me daba tirones. A los cinco años dije: “Yo de grande voy a ser pintora”. Y cumplí la promesa. Esperé hasta los 15-20 años para poder entrar a una escuela de arte. Esperé! Calladita, no le decía ni a la almohada que estaba yo esperando mi tiempecito para aparecer en la superficie. Y ahí aparecí en la superficie y le empecé a pegar parejo a las cosas de arte que me gustaban.

¿Ha sido siempre tan segura, tan recta en seguir su objetivo?

Sí, eso siempre lo he tenido marcado. Siempre tuve claro lo de ser pintora. Yo era muy sola. Pasaba sola y me dedicaba a puro pensar. Entonces ahí empiezas a idear un mundo de existencia propia sin que te lo estén dando otras personas.

¿Y con qué tenía más afinidad en ese tiempo? ¿Con el dibujo, la pintura?

Mira, mi marido era un gran dibujante. Ponía un perrito ahí, le hacía fí fí y el perro estaba pataleando. Es decir, eso me daba una pica horrorosa y te lo digo honradamente. Yo decía, este gallo todavía no tantea cuando ya hace un mono, y una, que me paso horas de horas tratando de dibujar algo y no me sale nada, me daba una rabia…(risas)…mira, en el fondo le tenía furia. Decía «pucha, ¿cómo voy a llegar yo a hacer los dibujos que hace él? No soy capaz ni por casualidad».

¿Cómo apareció el interés por pasar al movimiento?

Ah, no fue nada de fácil. Fue un drama… si, los dramas hay que vivirlos también para saber que existieron. Dejar lo que yo conocía, que estaba quietito, que se sujetaba, que estaba listo. Y suelto todo y dejo todo que se vaya al diablo. Uy! Creí que me moría. Pero no me equivoqué. Esa es la parte más conforme mía. Que ni en las cosas más absurdas que he hecho en la vida no he hecho tanta tontera, porque han sido cosas que las he hecho elaboradas mentalmente, con orden, o sea, consciente de lo que estoy haciendo.

¿Le irritan las cosas quietas?

Es que si no hay movimiento no existe vida, si no hay vida no hay acción, y si no hay acción se acabó el mundo. Las cosas no están quietas para mí. Siempre tengo la idea de que algo cambia, algo  se mueve, algo tirita como quién diría.

¿Cómo comienza a crear una dinámica con un motivo estático?

Son procesos personales, no son heredables.

¿Mucho bosquejo previo?

No, no hago ningún dibujo antes. Yo casi voy de la cabeza al hecho y lo hago al tiro. Ya tengo la mente hecha para otro tipo de cosas. Ya estoy chequeada para que funcione…(risas).

 

Matilde Pérez, SinTítulo,1978, Escultura Cinética,110 x 110.15 cms. Colección de la artista

Matilde Pérez, SinTítulo,1978, Escultura Cinética,110 x 110.15 cms. Colección de la artista

 

Volviendo a Chile, ¿cree que le falta movimiento cultural? ¿Falta vida cultural en Chile?

Es decir, no existe. No hay una vida cultural en Chile.

A pesar de ser siempre tan segura, en el proceso creativo hay momentos de mucha angustia también…

Muchos, es terrible. Son los peores, son los que te hacen sufrir de tal forma que no sabes si llorar o reírte. Yo he tenido mucho de esos momentos… uno no vive feliz así no más. La felicidad se consigue a costa de mucho acompañamiento y sufrimiento, no se consigue de otra forma.

¿La geometría le trajo angustia?

Claro que sí, cómo me iba a traer felicidad una cosa medida y calculada, pensada y repensada. No sabía si en ese momento estaba eligiendo mal el camino o estaba bien, no tenía idea. Pero dije, bueno, si ya me metí en esto voy a seguir intentando por este camino.

¿Qué del arte le hace sentir insegura?

Nada. Pero un ser nunca es feliz completo, siempre hay algo que le temblequea. Esas crisis son necesarias o sino una persona no piensa y  se dedica a disfrutar… a tontear todo el día. Muchas amistades, muchas relaciones, mucha cosa social y ningún contenido. Esas crisis han sido beneficiosas.

¿En el arte abstracto puro sobran las emociones, o están ahí? Porque finalmente su trabajo es muy mental…

Las emociones no sobran, no, no, son demasiado sufrientes para que sobren, están en la obra. La sufres, si, la obra no la gozas. Te sacas la mugre pensando.

Es sabido que un momento revelador para su carrera fue una visita al aeropuerto de Santiago…

Ah si, pero yo no era una niñita todavía, si ese es el chiste. Que cuando ví todas las luces de Santiago que se subían y se bajaban, oye fue para mí lo más impresionante que hay. Si no tenía edad para discernir, te quiero decir en buenas cuentas. Y me impresionó tanto que yo dije pucha, voy a tener que pensar en esto porque significa que esto para mí tiene un destino, no tiene el venir e irse por que sí no más. Eso me cambió mucho mi mentalidad, es decir, me ayudó a orientarme un poco más en lo que yo estaba haciendo.

Me llama la atención que a sus 95 años se haya animado a venir a Londres y que el venir le implique vuelos y aeropuertos que la enfrentan quizás a recordar ese momento revelador años después…

Sí, pero ahora ya no, es una experiencia única que ya la viví.

Tocan la puerta. Es Ramón Castillo y su hijo Gustavo. Pinta inaugura al día siguiente y esa misma tarde tienen una comida en la Embajada de Chile. Ya es hora de partir.

¿Está trabajando todavía?

Si pues, si es mi vida.

 

Matilde Pérez, Untitled, 2010. Escultura Cinética, vidrio y metal, 30 cm x 30 cm. Cortesía de la artista

Matilde Pérez, Untitled, 2010. Escultura Cinética, vidrio y metal, 30 cm x 30 cm. Cortesía de la artista

 


OPEN CUBE / MATILDE X MATILDE

Sobre Open Cube , la idea fue «proponer una visión acotada de la obra de Matilde Pérez, representada en la investigación métrica y geométrica en torno al cubo al interior de la esfera, que en otros momentos también se ha denominado la cuadratura del círculo. Que posee connotaciones matemáticas, artísticas e incluso místicas. En este caso, todas las obras tenían la constante formal del cuadrado, pero convertido en cubo, es decir en tridimensionalidad en la medida que nuestra percepción supera el plano y vemos volumen y movimiento», explica Castillo.

La próxima exposición de Matilde Pérez será en la Fundación Telefónica de Santiago, en el marco de la feria Ch.ACO. “La exposición constituirá un cambio en la tipología expositiva, y por lo tanto de la lógica curatorial. Y más que una retrospectiva, será una ‘introspectiva’, es decir, nos interiorizaremos en la obra de la artista a partir de su propia voz. La exposición se titula Matilde x Matilde y esto quiere decir que será la propia artista la que nos introduzca, acompañe, dialogue y encante con su obra. A través de cuatro conceptos que la propia artista acuña: procesos, multiplicación, escala, dinámica y percepción, se desarrollarán tres ámbitos que modificarán completamente el espacio ortogonal y regular de la Sala de Arte de la Fundación Telefónica”, comentó Castillo.

 

 

Ximena Moreno

Es Artista Visual, y tiene un MA in Global Arts por la Goldsmiths University, Londres. Su trabajo se centra principalmente en la gestión de proyectos y en el levantamiento de contenidos para fines editoriales y curatoriales. Ha trabajado junto a Cecilia Brunson en Cecilia Brunson Projects, como colaboradora para Revista la Panera, como encargada de comunicaciones y encuentros de Galería Sala de Carga, entre otros. Actualmente es colaboradora de Artishock, docente en Universidad Finis Terrae, co-fundadora y editora de Revista Porvenir y productora del Museo de Arte Contemporáneo MAC, Parque Forestal.

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