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Los Nuevos Barrios de Marlon de Azambuja

Construir jaulas que son museos, dispositivos que entrelazan contingencia y fruición creativa. Se declara un insanable curioso y no deja de contarse. Utiliza una búsqueda estética que esconde laberintos conceptuales poco usuales. Subraya el espacio urbano con cinta adhesiva, con la finalidad de mostrarnos mejor los momentos de comunicación o, mejor aún, de hacernos descubrir aspectos que existieron siempre, con un resultado de peculiar crueldad, donde no existe espacio para los aspectos secundarios.

La dimensión estético-conceptual de la obra dialoga con la realidad social contemporánea, con sus cambios, y de ella extrae el sentido. Nos indica también que existen ángulos cargados de movilidad a través de los cuales sería necesario hacer transitar el lenguaje, para abrir así nuevas puertas expresivas.

Un artista joven, no un joven artista. Santo Antônio da Patrulha (Rio Grande do Sul, Brasil), Curitiba (Paraná, Brasil) y Madrid. Becas, los años de formación, los viajes, las residencias. La relación con la escena internacional. Un artista en continua evolución que sale a la calle y le captura el alma y el pensamiento.

En este caso se habla del trabajo de un artista brasileño, como brasileña es la utópica Brasilia construida por Niemayer, es la Poesía Concreta, lo son Lygia Clark y Helio Oiticica, Lygia Pape y Cildo Meireles, Tunga y  Miguel Rio Branco.

En la exposición Nuevos Barrios que Marlon de Azambuja presenta en la galería Furini Arte Contemporánea, en Roma, el espectador se encuentra con dos grupos de obras inéditas. En la primera sala se encuentra la escultura Cuestión Nacional, que esta formada por dos banderas, una de Italia y otra de la unión Europea, que están atrapadas en su posición de reposo por cubos de cemento. La imposibilidad de izarse plenamente y el enfrentamiento entre el país y la comunidad nos provocan cuestionamientos con respecto a los difíciles tiempos en que vivimos, los nacionalismos, las crisis y la dificultad de ejercer la soberanía sin cerrar las puertas a los países vecinos.

La segunda parte de la exposición está formada por un grupo de dibujos realizados con tinta china sobre papel, en donde el artista, partiendo de reglas de arquitectura, transforma sus moldes y formatos en una serie de construcciones que nos recuerdas las construcciones de barrios populares, en especial las de los regímenes autoritarios.

En su conjunto, la muestra plantea discutir cuestiones acerca del poder, de la arquitectura y del uso de ciertas herramientas para la construcción de la identidad.

 

Marlon de Azambuja, Tate Modern, 2010, acero y loros, 210 x 60 x 70 cm, Todas las imágenes son cortesía de Furini Arte Contemporánea

Marlon de Azambuja, Tate Modern, 2010, acero y loros, 210 x 60 x 70 cm, Todas las imágenes son cortesía de Furini Arte Contemporánea

Marlon de Azambuja, New Museum, 2010,a cero y loros, 175 x 65 x 93 cm

Marlon de Azambuja, New Museum, 2010,a cero y loros, 175 x 65 x 93 cm

 

¿Cuando pesa en tu manera de mirar, de pensar y luego realizar esta gran carga, esta importante herencia?

Hay como mínimo dos cosas interesantes que me hacen pensar tu pregunta, que son la cuestión de la herencia y la del lugar. Efectivamente me interesa, casi de manera natural, mucho de la producción cultural brasileña, y suelo establecer links, unos más visibles que otros, con la cultura de mi país, en especial en lo que se refiere a la ciudad, el espacio y la arquitectura, que son los temas que más me interesan. Pero eso no me supone peso alguno, por el contrario, es más bien atractivo y divertido poder jugar con esos elementos. Creo que la herencia cultural brasileña es muy reciente como para ser una carga; además, está completamente hecha de mezclas, de sumas, de riesgo… siendo así soy más bien muy permisivo con el uso de las referencias; si hay algo que heredé mucho de Brasil es el sentido de libertad, de que podemos hacer todo lo que nos da la gana!

Por otro lado esta la cuestión del lugar, ya que yo vivo en Madrid hace unos 6 años, de los cuales he regresado muy poco a Brasil. Y al final, pienso que uno hace arte para responder a su entorno; las cuestiones que me tocan más son también las que vivo cotidianamente, y percibo claramente cómo el panorama europeo también cobra su influencia en mi producción… El resultado de todo eso me recuerda una canción, brasileña por cierto, que dice: «no soy de nadie, yo soy de todos y todos son míos también…»

 

Marlon de Azambuja, Potencial Escultórico, 2009, cinta adhesiva sobre escalera pública, tamaño variable

Marlon de Azambuja, Potencial Escultórico, 2009, cinta adhesiva sobre escalera pública, tamaño variable

 

Existe en tu obra la intención de establecer un nexo poético con el movimiento Concreto, basado en la idea del concreto en movimiento, que encierra en si la síntesis de una identidad brasileña que es, como escribe Germano Celant, una identidad, compleja y abierta, donde el argumento del ambiente, arquitectónico y corporal, es protagonista, ya sea que pase a través del aspecto performático de los objetos manipulados, ya sea que se manifieste mediante imágenes de una habitación, como lugar físico y psicológico. Como escribe Achille Bonito Oliva, el cortocircuito entre estas dos polaridades “determina un campo intenso de signos que crean diversas temperaturas en la obra: superficies neutras o lineares, excrecencias matéricas que rozan la señal que deja el signo”.

Yo entiendo esto como una manera de poner en duda ciertas formas y cambiarles colocación, como los “metaesquemas” que vas realizando por las distintas ciudades que viajas -Sao Paolo, Lisboa, Roma-, donde haces que las variadas formas que encuentras casualmente logren dialogar entre ellas y comuniquen a través del signo que le confieres tú. Se trata de una muy personal lectura de la ciudad donde sobresale la intención de manipular la expresión, reconfigurando así los contenidos.

Cuéntanos cuán importante para ti es poder definir el cambio de los códigos habituales a través del uso estético del signo en el lenguaje…

Pienso que esos cambios son esenciales. Yo trato constantemente de desarrollar estrategias en donde procuro invitar al espectador a pensar y relacionarse con su entorno de una manera distinta. Para mi, que creo en el poder transformador del arte, esa posibilidad de cambio, de nuevas experiencias frente a los elementos que nos cercan, es lo que más me interesa en este trabajo.

Suelo tratar temas como la arquitectura o el espacio porque creo que son elementos vitales en nuestras vivencias. Uno no se da cuenta, pero en general el modo como habitamos, tanto en el ambiente público como en lo privado, está completamente diseñado por otras personas que terminan por imponernos sus ideas respecto a esos espacios, cómo uno debe vivir, por dónde caminar y, lo más fuerte, por donde no transitar. En este sentido me interesa generar situaciones donde las personas se sientan animadas a pensar también estas cuestiones… invitar a pensar… creo que es de eso que se trata…

 

Marlon de Azambuja, Potencial Escultórico, 2009, cinta adhesiva en parada de bus, tamaño variable

Marlon de Azambuja, Potencial Escultórico, 2009, cinta adhesiva en parada de bus, tamaño variable

 

Demos un paso hacia atrás ¿Cuándo empezó tu actividad artística?

Empecé a pintar en 1995 y en este mismo año participé de mi primera exposición.

Cuéntame que ha sido determinante en tu recorrido de acercamiento al arte…

Mi padre pintaba mucho, y aunque no tenía una carrera artística, siempre me ha estimulado mucho. He crecido entre libros de Picasso, Matisse y Miró. Luego, en 1997 o 1998, empecé a frecuentar el taller libre de un artista llamado Edilson Viriato, con quien me acerqué más hacia el arte contemporáneo.

¿Has vivido un momento clave en tu formación?

Pienso que mi llegada a Europa fue un momento muy importante. Mi experiencia con la ciudad desde el punto de vista del “inmigrante ilegal” me ha aportado mucho a la hora de construir mi trabajo.

¿Antes de esto que habías hecho?

Muchas cosas. Tenía ya mucha producción y alguna experiencia, había pasado por mas de 200 exposiciones, pero aún así considero que mi producción más interesante se dio después de este gran cambio que fue dejar mi país.

¿Podrías describirnos tu trabajo?

En una palabra: divertido! Bromas aparte, resulta muy difícil describirlo en términos generales, sobretodo porque es algo muy cambiante en cuanto a procesos, resultados formales o conceptuales. Diría incluso que mis intereses o línea de pensamiento se va haciendo cada vez más y más compleja. Quizás lo único que permanezca siempre es que mi trabajo es una respuesta a ciertos estímulos que recibo como ciudadano, como inmigrante, como espectador del mundo del arte… pero bueno, incluso esa respuesta a veces viene en forma de pregunta…

Has realizado una gran exposición en Canarias, ¿te gustaría contarnos sobre ella?

Para el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) he realizado una exposición que mezcla algunas obras ya producidas, como los videos Movimiento concreto o Pangea-Choco, con obras pensadas específicamente para la ciudad de Las Palmas o algunos espacios muy particulares del Museo. Estoy bastante contento con los resultados.

La calle, su arquitectura, el diseño, el color y la tensión, el signo preciso. ¿Cómo fundes estos elementos?

Ya están fundidos. En general lo que uno encuentra en mi trabajo es más bien una mano que apunta a algo, pero las cosas ya estaban ahí todo el tiempo…

Naciste en Santo Antônio da Patrulha (Rio Grande do Sul, Brasil) y desde hace algunos años vives en Madrid. ¿Qué ha significado para ti estos años aquí? ¿Cómo te ha tratado la ciudad?

Tengo una verdadera historia de amor con Madrid y fíjate que jamás en mi vida había pensado en irme a vivir en España; llegué a España porque el destino así lo quiso. En un principio no fue nada fácil, trabajaba 12 o más horas por día y ganaba tan solo 10 euros, y como pagaba 15 para dormir te puedes imaginar que la matemática fallaba de tiempo en tiempo, lo que me obligó a dormir en la calle en más de una noche de invierno. Pero no me importaba, miraba todo eso como un gran experimento sociológico. Recuerdo perfectamente el día que mi suerte cambió; estaba mirando un tipo que buscaba comida entre la basura y pensé: yo también puedo hacer eso! Pero lo pensé de verdad, estaba realmente dispuesto a comer lo que fuera, pero no podía dejar de perseguir mis sueños. A la mañana siguiente era como si la ciudad me lo dijera: vale pesao, puedes pasar! Y desde entonces Madrid ha sido muy generosa conmigo.

¿Estás muy ligado a la ciudad donde naciste?

En absoluto. Yo viví apenas unos 2 o 3 años en Santo Antonio da Patrulla. Además fue entre los 13 y 16 años más o menos. Luego me trasladé a Curitiba y con ésta si he tenido mucha conexión, incluso diría que de ahí traigo unas cuantas cosas que persisten en mi trabajo. Es una ciudad interesante y con una verdadera obsesión por su imagen, sobretodo el diseño urbanístico.

¿Cuál es la exposición que recuerdas con mayor placer?

No sé si podría reducir a una sola, ya que fueron muchas las muestras que me hicieron cambiar por completo, pero creo que una de las que mas disfruté, aparte de su importancia para mi desarrollo como artista, fue la Bienal de Sao Paulo que comisarió Paulo Herkenhoff en 1998. El tema era la Antropofagia y la exposición tenía una energía tan buena, tan potente, una mezcla de artistas muy conocidos con otros muy jóvenes, y también claro, la primera vez que veía yo la Bienal de Sao Paulo. Qué gusto fue!

 

Marlon de Azambuja, Operación, vista de instalación para la Bienal del Cairo, 2011

Marlon de Azambuja, Operación, vista de instalación para la Bienal del Cairo, 2011

 

¿Apostarías por algún artista que está hoy en la escena internacional?

Hay muchas formas de apostar por alguien, además uno puede tener reconocimiento en el mercado, en el ámbito institucional o incluso ganar el respeto entre los colegas artistas, y creo que todos esos pasos son importantes, aún más para un artista joven, pero no siempre vienen a la vez. Creo que de los artistas que conozco bien, y que tienen unas carreras más o menos conocidas pero que personalmente pienso que aún sorprenderán mucho, nombraría a Primoz Bizjak, Sandra Gamarra, Carlos Bunga y Pablo Valbuena.

¿Cuáles son las galerías que siguen tu carrera?

Actualmente estoy representado por Max Estrella en Madrid, Furini en Italia, Marilia Razuk en Sao Paulo y González y González en Santiago de Chile.

 

Marlon de Azambuja, Operación, 2010, adhesivos en sus empaques originales, 10 x 15 cm

Marlon de Azambuja, Operación, 2010, adhesivos en sus empaques originales, 10 x 15 cm

 

Antonio Arevalo

Nace en Santiago de Chile. Es poeta, gestor cultural, crítico y curador de arte contemporáneo. Vive en Italia desde 1975. Del 2003 al 2009 es colaborador permanente del Instituto Italo-Latinoamericano de Roma. Ha organizado y curado exposiciones, festivales y eventos culturales en importantes instituciones, fundaciones, museos y galerías de arte, en Italia, Europa y América Latina. A partir del 2001 ha sido Comisario del Pabellón de Chile en la Bienal de Venecia (2001, 2009, 2011, 2013 y 2015). En el 2014 es nombrado Agregado Cultural de Chile en Italia

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